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martes, 12 de mayo de 2009

Las ciudades de cerdos de Smithfield

Luis Hernández Navarro

Smithfield, el gigante agroalimentario productor de puercos, es una de las más grandes empresas del mundo. En 2008 ocupó el lugar número 222 entre las 500 firmas más importantes de Estados Unidos, según la revista Fortune. Es la tercera compañía más poderosa en la producción de alimentos, después de Archer Daniels Midland y de Tyson Foods.

Pero su impresionante crecimiento económico se enfrenta a un grave problema: las cada vez más estrictas regulaciones ambientales y laborales, y las multas por violarlas. Smithfield ha sido reiteradamente acusada de contaminar agua, suelo y aire, y de no respetar los derechos humanos de sus trabajadores. Human Rights Watch documentó ampliamente en su reporte Sangre, sudor y miedo, publicado en 2005, los abusos que comete esta empresa.

Para evadir esas regulaciones, Smithfield ha trasladado parte de sus operaciones a países en los que las leyes que protegen el medio ambiente son más laxas, y los políticos están más dispuestos a ayudar a la empresa. Es así como ha instalado fábricas productoras de cerdo en México, Rumania y Polonia.

Las granjas de Smithfield son verdaderas ciudades de puercos, rodeadas de mares de mierda y desechos, que crecen a la sombra de regulaciones ambientales débiles y autoridades permisivas. En ellas los marranos son engordados hasta alcanzar 120 kilogramos en un tiempo récord: escasos 300 días. Los animales viven en jaulas que impiden su movimiento, en barracas con ventilación deficiente, con iluminación constante para estimular su crecimiento.

En Polonia y Rumania ha llevado a la ruina a miles de pequeños ganaderos. En ese último país, según el diario estadunidense The New York Times (06/5/09), los criadores de puercos han descendido en 90 por ciento, mientras disminuyeron en 56 por ciento en Polonia, el cual, por si fuera poco, exporta chuletas de cerdo a África a precios muy bajos, provocando la quiebra de campesinos en naciones como Costa de Marfil. La compañía obtiene millones de euros de subsidios económicos proporcionados por la Unión Europea.

En 2007, cerca de 67 mil ejemplares murieron o fueron eliminados, como resultado de la fiebre porcina, dentro de las instalaciones de la empresa en Rumania. Dos de las plantas operaban sin permiso, sus directivos no informaron adecuadamente del fallecimiento de los animales y sus empleados se movían libremente entre las distintas granjas sin tomar medidas de seguridad. Los científicos han encontrado elementos de este virus porcino (uno de Europa o Asia, y otro de América del Norte) en el código genético del virus de la actual influenza A/H1N1.

Aprovechando el Tratado de Libre Comercio, Smithfield se estableció en México y fundó en 1994 Granjas Carroll en Veracruz y Puebla. En el estado de Sonora instaló Norson en 1999.

En contra de lo que afirma, esa empresa porcícola destina el grueso de su piara al mercado nacional. Desde 2000, ha engordado 6 millones 400 cerdos en pie. De ellos 5 millones 120 mil se enviaron al valle de México para su sacrificio en rastros y su consumo en el Distrito Federal y estado de México. El resto se mandó a Veracruz y a la península de Yucatán.

Al igual que en los países de Europa del este, donde opera Smithfield, los problemas ambientales y de salud pública generada por estas ciudades de puercos y la facilidad para asociarse con importantes políticos locales han sido evidentes en el caso de Granjas Carroll.

El gobierno de Fidel Herrera, en Veracruz, y el Partido Revolucionario Institucional han utilizado a la empresa para promocionar proyectos sociales a partir de donaciones hechas por la trasnacional. Simultáneamente, las autoridades federales se han dedicado a cubrir a la compañía.

La contaminación que ha provocado Granjas Carroll y su impacto en la salud de los pobladores de las comunidades que se encuentran alrededor de los centros de producción, así como las lagunas en que depositan los desechos animales propiciaron, desde 2004, el surgimiento de un movimiento ambientalista regional. La empresa respondió reprimiéndolo.

A comienzos de 2005, pobladores de La Gloria y Xaltepec, a los que se sumaron 10 comunidades más, se unieron para protestar, por medio de firmas, en contra de la expansión de Carroll. Hicieron asambleas y marchas. El 26 de abril de 2005 los habitantes de Totalco realizaron la primera marcha en contra de la trasnacional. La maestra de telebachillerato Verónica Hernández Argüello escribió un comunicado que fue leído en la radio local, llamando a defender el medio ambiente. La empresa la demandó legalmente por difamación, igual que hizo con otros vecinos. En total, ocho ambientalistas tienen procesos legales en su contra. Tres de ellos, Verónica incluida, fueron detenidos y obligados a pagar una fianza de 8 mil pesos para salir de la cárcel.

Los habitantes de Achichica, Guadalupe Buenavista, Quechulac, Guadalupe Victoria, San Luis Atexpac, Portes Gil, San Pedro el Águila, Techachalco, Achichica, Iztoten, La Gloria y Xaltepec, comunidades enclavadas alrededor de las ciudades de puercos de Granjas Carroll, viven desde hace 14 años con miedo a la contaminación. Respiran día y noche una peste infernal. Las tolvaneras arrastran la fetidez a muchos kilómetros a la redonda. Ellos creen que sus enfermedades respiratorias se deben a la empresa.

La epidemia de la influenza existe. No es una maquinación para enriquecer a Donald Rumsfeld, estimulado las ventas de Tamiflu o un complot para quitarnos libertades democráticas, por más que las ganancias de las compañías farmacéuticas se hayan incrementado y que el gobierno haya respondido a la crisis de manera autoritaria y mentirosa.

La enfermedad es un hecho real, surgido, según apuntan diversos estudios científicos, del modelo de producción industrial de puercos como el puesto en práctica por Smithfield, al que se le suma la crisis de nuestro sistema sanitario y de investigación científica creada por la devastación neoliberal, y la erosión de nuestros sistemas inmunológicos propiciada por el hacinamiento humano y nuestros modelos de consumo. Mejor entenderlo así, antes de que sea tarde.

sábado, 9 de mayo de 2009

Premiando a las trasnacionales de la epidemia

Silvia Ribeiro*

Pese a la manipulación de información por parte de autoridades e industria, es inocultable que el actual virus de gripe porcina (ahora asépticamente llamado de influenza A/H1N1) tiene su origen en la producción industrial de animales.

Las autoridades conocían la amenaza de pandemia, pero no dieron importancia a los avisos de instituciones científicas y organizaciones sociales para no interferir con los intereses económicos de la gran industria alimentaria agrícola y pecuaria y de las trasnacionales farmacéuticas y de biotecnología que lucran con las enfermedades. Para ello son útiles los enfoques fragmentarios que no cuestionan las causas del problema: medidas de emergencia cuando los muertos y enfermos no se pueden obviar, mientras se afirma que la crisis se resuelve con más tecnología controlada por las multinacionales. Si hay nuevos virus, se encontrarán nuevas vacunas –patentadas y vendidas por las empresas. Aún si se encontrara una vacuna contra el virus más reciente, la cría industrial de animales sigue siendo una bomba de tiempo para la creación de otros nuevos virus.

El precursor más cercano del virus de influenza porcina que ahora se expande por el mundo se detectó en las granjas porcícolas de Estados Unidos desde 1998. Provenía de la familia de virus H1N1, causante de la gripe de 1918. En 1998 recombinó con segmentos de virus de gripe aviar y humana, además de otras cepas de gripe porcina, una recombinación triple de la que no había registros anteriores. Esto alarmó a los investigadores por el potencial de seguir mutando y convertirse en gripe humana y/o mucho más patógena.

En 1999 ese virus ya estaba presente en 20.5 por ciento de los cerdos industriales de 23 estados de Estados Unidos, según reportó ese año la publicación Journal of Virology. Varios autores y publicaciones científicas advirtieron en los años siguientes que estos virus seguían recombinándose en los establecimientos industriales de cría de porcinos, donde circulan muchas cepas diferentes, que luego se diseminan a través de largos transportes nacionales e internacionales de animales y personas en contacto con ellos. Tanto humanos como animales pueden ser portadores de los virus aunque no manifiesten la enfermedad. Paralelamente, las cepas de gripe humana también recombinaron, al igual que las de gripe aviar –produciendo por ejemplo, la “famosa” gripe aviar H5N1, causada igualmente por condiciones industriales de cría.

Por todo esto, científicos advirtieron que la amenaza de crear una cepa de virus que afectara y se trasmitiera entre seres humanos era inminente. Se confirmó con la actual epidemia y puede suceder nuevamente: las causas siguen intactas.

Los virus de la gripe fácilmente recombinan, pero ciertas condiciones hacen que el proceso se acelere: la creación de resistencia dentro del organismo infectado, o que dos o más cepas diferentes infecten un organismo al mismo tiempo.

Ambas condiciones son cotidianas en las granjas industriales. Por la cantidad y hacinamiento de animales, la atmósfera infecta y calurosa, siempre hay distintas cepas que circulan y pueden infectar a un animal simultáneamente. Por eso les dan vacunas masivamente, que crean resistencias y como respuesta, los virus cambian. El contacto entre cerdos, aves de criadero y silvestres, insectos, microbios y humanos es permanente e inevitable dentro y a partir de los establecimientos, promoviendo la recombinación de cepas de diferentes especies. Los estresados animales reciben además hormonas, antibióticos y son rociados regularmente con insecticidas, lo que debilita su sistema inmunológico y provoca el aumento de medicamentos. Todo esto, junto a miles de toneladas de estiércol, va a los estanques de oxidación de las granjas, contaminado aguas y aire. De modo semejante ocurre en Granjas Carroll y en otras instalaciones de Smithfield, Tyson, Cargill y otros grandes criadores.

La Organización Mundial de la Salud conoce bien este panorama, por lo que es una vergüenza que haya cambiado el nombre de gripe porcina (que también asuela a humanos) al neutral “influenza A/H1N1”, para desvincular a la empresas de cría industrial de cerdos de lo que realmente son: causantes de la epidemia.

Igualmente absurdo es que el gobierno de México subsidie a los criadores industriales de cerdo asignando mil millones de pesos para que la industria se pueda resarcir de las pérdidas económicas por la epidemia que ellos provocaron. Siete empresas porcícolas trasnacionales –o asociadas a grandes criadores mexicanos–, entre las que se encuentra Granjas Carroll, tienen 35 por ciento de la producción porcina en México.

Además de crear catástrofes de salud y ambiente, estos oligopolios y sus granjas masivas han perjudicado seriamente a los criadores campesinos y de pequeña escala de cerdos y pollos. Allí también puede haber virus, pero es difícil que se encuentren varias cepas al mismo tiempo, y aún si así fuera, nunca crearán una epidemia porque son pocos animales en un espacio separado de otros.

En lugar de atacar las causas de la epidemia, se premia a los que la producen.

*Investigadora del Grupo ETC

martes, 5 de mayo de 2009

Smithfield: un negocio muy marrano

Luis Hernández Navarro

Smithfield es el más importante procesador de puerco en el mundo. Durante 2008 sacrificó más de 31 millones de marranos y empacó alrededor de 3 millones de kilos de carne de cochino. Sus ingresos superaron los 11 mil 351 millones de dólares. Controla 31 por ciento del mercado de Estados Unidos.

En México esta empresa es propietaria de 50 por ciento de las acciones de Granjas Carroll, en Puebla y Veracruz, y de Agroindustrial del Noroeste (Norson) en Sonora. Durante el año fiscal 2008, Granjas Carroll, que tiene 56 mil vientres, produjo 950 mil animales, mientras Norton, con 35 mil vientres, crió 467 mil puercos.

El presidente del consejo de directores de Smithfield Foods se llama Joseph Luter III. Vive en un condominio de lujo en Manhattan y se mueve por el mundo en un jet de la empresa y un yate privado. El periodista Jeff Tietz, de Rolling Stone, cuenta que el empresario se describe a sí mismo como “un hombre rudo en un negocio rudo”. Según él, la mayoría de los vegetarianos son neuróticos.

La compañía líder en la engorda y procesamiento de puercos es también una formidable maquinaria contaminante. Cada año genera toneladas de basura que destruyen ríos, matan millones de peces y enferman personas. De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), la planta de engorda más grande de la empresa, localizada en Carolina del Norte, descarga más basura tóxica en el agua de ese país que la que producen conjuntamente las otras tres instalaciones que le siguen.

La empresa reivindica una cultura de responsabilidad ambiental. Sin embargo, la polución que genera la contradice. En 1997, en Virgina, Estados Unidos, fue multada con 12.6 millones de dólares por cometer 6 mil 900 violaciones a la legislación federal de protección al agua (Clean Water Act). La sanción ambiental fue una de las más elevadas en la historia de ese país.

La reputación de la compañía es terrible. En tres ocasiones (1997, 2000 y 2006) ha aparecido en la lista que la prestigiada revista Multinational Monitor elabora para designar a las peores empresas del año. La primera se dio en 1997: por la contaminación ambiental que provoca. La segunda fue por sus prácticas para monopolizar la cría y engorda de marranos, dejando fuera del mercado a los pequeños productores familiares. La tercera por sus prácticas laborales, antisindicales y violatorias de la legislación estadunidense.

La empresa ha sido encontrada culpable de violar la ley federal del trabajo, de hacer trampas para bajar salarios, cerrando plantas, espiando a los afiliados al sindicato y agrediendo a empleados. De los 58 mil 100 empleados que laboran para el consorcio en el mundo, sólo 28 mil 800 cuentan con contrato colectivo.

Smithfield creció más de mil por ciento entre 1990 y 2005. Su proceso de concentración fue posible gracias a una estrategia empresarial en la que controla cada eslabón de la cadena de producción, desde el momento en el que el puerco nace hasta que pasa a la carnicería. Ha conquistado y monopolizado los mercados quebrando a todos los pequeños ganaderos alrededor suyo.

Su proceso de producción ha convertido la cría y engorda de los cerdos en una actividad industrial. Hacinados en jaulas pequeñas y estrechas que impiden su movilidad, alimentados con gallinaza, respirando aire saturado en gases, sin ver la luz del sol, expuestos a todo tipo de enfermedades y hongos, con su sistema inmunológico lastimado, los puercos-industriales verían en cualquier chiquero de una granja familiar un paraíso. En ocasiones se asfixian al pisotearse unos a otros. Un animal enfermo contagia a los demás fácilmente.

Los puercos generan, en promedio, tres veces más de materia fecal que los seres humanos. El volumen de excremento que evacuan los animales de Granjas Carroll es superior al producido por los habitantes de las ciudades de Guadalajara y Monterrey en conjunto. La diferencia entre ambos es que mientras esas ciudades poseen sistemas de drenaje y alcantarillado para el manejo de las aguas negras, las compañías porcícolas no cuentan con ellos.

Los desechos fecales provenientes de las granjas-factorías de puerco están llenos de sustancias tóxicas. En ellos viven cerca de 100 microrganismos patógenos que pueden hacer enfermar a los humanos, tales como salmonella, cryptosporidium o giardia. Cada gramo de excremento de un cerdo industrial contiene 100 millones de bacterias coliformes.

En el caso de Granjas Carroll, las heces fecales de los cochinos son depositadas en lagunas de oxidación a cielo abierto distribuidas por el valle de Perote. La foto de uno de estos mares de mierda fue publicada en La Jornada del pasado 2 de mayo. Todo tipo de gases volátiles son expulsados a la atmósfera, junto con millones de gérmenes patógenos. Muchos científicos señalan que éstas son un foco de contaminación de agua, suelo y aire.

Existe amplia documentación que muestra cómo Smithfield ha hecho en Estados Unidos generosas donaciones a las campañas electorales de políticos buscando evitar que se regule la actividad porcícola. Según informa Jeff Tietz, en 1998 la asociación de granjas de cerdo de Carolina de Norte (donde la empresa tiene uno de sus principales bastiones) destinó un millón de dólares para derrotar a legisladores locales que querían sanear las lagunas de oxidación a cielo abierto.

Parte de los trabajadores de las granjas de puercos y centros de procesamiento de carne de Smithfield en Estados Unidos son mexicanos. En enero de 2007, 21 trabajadores de la planta en Carolina del Norte fueron sacados de la línea de ensamble y arrestados por agentes migratorios. Los dirigentes sindicales denunciaron que se trataba de una maniobra para impedir la sindicalización de los trabajadores. No sería raro que muchos de esos indocumentados hayan regresado a México.

Smithfield está hoy en el centro de la tormenta. Científicos y analistas han determinado la probabilidad de que el reciente brote de influenza porcina se relacione con Granjas Carroll.

Para tratar de manejar la crisis con el menor costo posible, Carroll ha contratado a la empresa de publicidad Zimat. Pero limpiar un negocio tan marrano no es fácil. Sobre todo cuando lo que está en juego es la salud de millones de personas.

domingo, 3 de mayo de 2009

En enero se pasó por alto un repunte de enfermedades respiratorias en La Gloria

Asegura Fidel Herrera que es en Puebla la contaminación causada por Granjas Carroll

*Intentan taponar áreas de los criaderos donde se pudren cerdos muertos, pero persiste la fetidez


Enrique Méndez y Andrés Timoteo /II
Enviado y corresponsal

La Gloria, Perote, Ver., 2 de mayo. Las pistas del brote de influenza porcina en esta comunidad apuntan hacia los primeros días de enero, cuando no se atendió un incremento considerable de enfermos de vías respiratorias, pero la alcaldía y el gobierno del estado exigieron poner fin “al mito” de que aquí surgió el brote de influenza.

El gobernador Fidel Herrera Beltrán demandó “acabar con la estigmatización, un Gloriagate en un sitio que está lejano de ser el origen de una pandemia universal”, y aseguró que el problema de la contaminación ambiental causada por las Granjas Carroll (GC) es en Puebla, aunque la granja más próxima está a menos de 8 kilómetros, en el límite entre ambos estados.

En las horas recientes, empleados de GC –que habría contratado a la empresa Zimat, especializada en manejo de crisis– clausuraron con candados y cadenas los biodigestores, donde se pudren los cerdos muertos, y arrojaron cal en las compuertas, pero la fetidez se escapa por una especie de chimenea.

“Anduve buscando los cerditos que publicaron”, dijo Fidel Herrera a este diario cuando terminaba un recorrido por la comunidad, vestido de gris y con lentes oscuros.

–Si quiere, lo llevamos.

–Pero no es mi estado, y no me voy a andar entrometiendo –reviró.

–¿Y ya le llamó al gobernador Mario Marín para comentárselo? –se le insistió.

–Me comuniqué con él para otros temas legales. Le hablé para pedirle justicia –dijo, en referencia a los procesos contra cinco ambientalistas en Puebla, acusados de difamación por Granjas Carroll. Luego, exclamó: “Cuando esta mañana vi la primera plana de La Jornada, ¡ya mero me da un infarto!”

–Imagínese lo que sufren todos los días quienes viven al lado de las granjas.

–Me imagino, pero no se refiere a Veracruz.

–Los vientos que arrastran hasta acá la contaminación no tienen fronteras.

–Sí, pero corren hacia allá.

La conversación con Herrera Beltrán se inició luego de que se incomodó porque el fotógrafo de este periódico lo captó cuando de su bolsa sacaba cinco billetes de mil pesos y entregaba tres a José Vicente Mendoza, habitante de La Gloria, que le pidió ayuda para atender una insuficiencia renal que padece.

“No viene al caso esa foto. A ver, ¿ustedes de dónde son?”, exigió. Y de inmediato se dirigió al señor Mendoza: “No, mejor regrésame el dinero, luego van a poner ahí que yo ando dando. Yo tengo dinero para regalar. Esto es parte del gasto del gobierno para la contención de la crisis”. Y luego le hizo firmar un recibo para que le devuelva el “préstamo”.

Fidel Herrera punzó: “celebro que traigan tapabocas, porque vienen de la ciudad de México”, y luego, ante los gritos de la gente que reclamaba la mala fama de La Gloria, que le atribuyen a la información publicada sobre el brote de influenza, dijo: “ya me voy, porque están muy calefactos todos”. Y se elevó en un helicóptero rojo.

Otro helicóptero rojo y blanco de Protección Civil del gobierno del estado aterrizó y despegó este sábado, al menos tres veces para dejar y recoger funcionarios en la fábrica de alimentos de Granjas Carroll, en la carretera federal Perote-Puebla, donde el 26 de abril de 2005 los pobladores de Totalco realizaron la primera manifestación contra la trasnacional.

Los contagios, en el tianguis dominical

Fidel Herrera definió al niño Edgar Hernández, a quien se ha dado en llamar el “paciente cero”, como “una estrella de la salud a escala mundial”, porque ha sido el único caso de influenza porcina reconocido por el gobierno del estado y sanó sólo con amoxicilina y paracetamol.

Pero no fue el primer y único caso.

El 13 de marzo pasado, de acuerdo con un reporte de la Secretaría de Salud y del Instituto Mexicano del Seguro Social, firmado por el médico Juan David Ortiz Martínez, una vecina de La Gloria, que había visitado el Distrito Federal nueve días antes, presentó un cuadro respiratorio agudo y ello provocó el contagio.

Señala el informe, fechado el 31 de marzo: “posibles fuentes del brote: realización de tianguis en la comunidad el 15 de marzo”, que fue domingo.

Mientras espera en la fila para que le regalen un capuchino y una concha de la cafetería ambulante instalada en la calle principal de La Gloria, un campesino se ríe cuando se le pregunta por el tianguis dominical: “Aquí nada más se pone los domingos un muchacho que vende verduras, y a veces otro que vende ropa”.

Destino turístico

Ortiz Martínez escribió sobre el brote: “reunión de 300 titulares de Oportunidades” y que tanto en el tianguis como en el pago del apoyo federal a la comunidad hubo “presencia de personas con cuadro clínico de IRA (infección respiratoria aguda), y que el contagio fue “de persona a persona, por vía aérea”.

Los síntomas de los 616 casos por IRA, incluidos en el informe, son idénticos a los que se ha identificado como los que provoca la influenza porcina: “tos, fiebre, odinofagia (dolor al tragar), cefalea (dolor de cabeza), artralgia (dolor de articulaciones), ataque al estado general, escalofríos, mialgia (dolor muscular), congestión nasal, dolor abdominal, conjuntivitis y postración.

De esos 616 casos, 260 fueron hombres y niños y 356 mujeres y niñas. Diecinueve eran menores de un año; 88 entre uno y cuatro años; 202 entre 5 y 14 años; 83 entre 15 y 24 años; 130 entre 25 y 44 años; 66 entre 45 y 64 años; y 28 de 65 años y más.

En los días siguientes, La Gloria comenzó a convertirse en el centro de las miradas que buscaron el origen de la pandemia, pero el gobernador Fidel Herrera tuvo la idea de convertir a esta comunidad en destino turístico y anunció que se abrirá en Internet la página lagloria.com.mx, incluyendo mapas para llegar, para que se sepa exactamente el sitio en que se encuentra esta comunidad del Valle de Perote.

miércoles, 29 de abril de 2009

Astillero

*Granjas México
*Carroll, un ejemplo
*¿Préstamos?: virus HSxHS

Julio Hernández López

Los mexicanos son diariamente afectados en su salud por la producción de carnes y vegetales que son estimulados en su crecimiento, durabilidad y aspecto mediante agentes químicos sabidamente dañinos que son utilizados impune y criminalmente por los grandes comercializadores que suelen ser patrocinadores de campañas políticas de quienes (a título de cualquier partido) están en el poder y donadores” generosos a las cuentas particulares de la patológica clase política multicolor que en estos momentos cruciales padece el país.

Un ejemplo altamente significativo son las Granjas Carroll (GC) instaladas en 1994 en el valle de Perote, Veracruz, mediante una sociedad formada por Agroindustrias de México y la principal firma estadunidense productora de cerdos, Smithfield. Con un pie de cría de 40 mil vientres, GC produce al año alrededor de 800 mil puercos, de tal manera que es una de las tres principales empresas del ramo en México. Los métodos de trabajo de la trasnacional han provocado mútiples protestas debido a la evidente contaminación material que provocan con los residuos y desperdicios de su proceso pero, sobre todo, por los constantes problemas de salud que los ocupantes de las cercanías han estado padeciendo y de cuya responsabilidad se deslinda activamente la citada empresa, a cuyos postulados de inocencia se han abierto procesos judiciales contra ciudadanos que han encabezado movimientos de oposición a la firma cuyo componente estadunidense, Smithfield, recibió en 1985 el castigo por un litigio del ámbito civil más cuantioso de los registros gringos por violaciones al Acta de Agua Limpia: un millón 285 mil dólares; en 1996, un juez sentenció a pagar 12.6 millones de dólares y a cumplir 18 meses de arresto a un gerente de Smithfield y a uno de sus operadores por falsificar y destruir muestras registradas y por la descarga intencional de agua tóxica en el río Pagan.

En México, desde luego, esos inversionistas fueron recibidos con las chequeras particulares abiertas por distintos funcionarios que aun cambiando de nombres, partidos y temporalidad en el poder, les han garantizado impunidad y protección. El gobierno calderónico y el políticamente nigérrimo de Veracruz han protegido a Granjas Carroll y se han desatendido de las múltiples denuncias (difundidas oportunamente por Andrés Timoteo, corresponsal de La Jornada en Veracruz) que llevaron el pasado 2 de abril a que hubiera constancia pública internacional de los riesgos de salud que allí se gestaban y que enfermaron de manera inusual, sospechosa, a unos 400 de los tres mil habitantes del poblado irónicamente llamado La Gloria. El brote extraordinario de gripe y neumonía, y las versiones de autoridades comunales sobre la muerte de menores de edad, no movieron a las autoridades mexicanas (ni modo de llevarse una comisión en asuntos económicante tan menores) a indagar nada, a pesar de que un despacho gringo de biovigilancia, Veratect, advirtió de los hechos a la Organización Mundial de la Salud (otro de esos entes mutantes de la economía y el mercado dominados por las grandes firmas). El caso de las Granjas Carroll ha llevado a Internet diversas interpretaciones que creen encontrar allí el origen de las mutaciones que han causado la crisis sanitaria en curso.

Por otra parte, haiga sido por lo que haiga sido (virus HSxHS), el agravamiento en México de una crisis sanitaria crea las condiciones para que sean usados bajo criterios discrecionales de emergencia los préstamos de “blindaje” genérico adquiridos recientemente y el muy específico de 205 millones de dólares. Nadie sabe ¿y nadie sabrá? cómo se están gastando los dineros públicos en el torbellino inducido de miedo social ni quiénes son y serán los beneficiados con las compras y gastos gubernamentales hechos en el marco propicio del pánico decretado.

El mismo virus HSxHS (escatológico, de duración presuntamente sexenal, que puede ser contagiado a través de tapaojos y tapaoídos electrónicos como son la mayoría de los noticieros de radio y televisión) ha afectado severamente al de por sí maltrecho y anémico cuerpo electoral que presuntamente habría de dar a luz el próximo julio una criatura legislativa federal (con variantes en ciertas entidades donde se elegirán gobernadores, presidentes municipales y congresos locales) a la que desde ahora se apresuraban algunos Padrinos a dar por vestida principalmente con telas de tres colores (debidamente contrastadas con abundantes pero no mayoritarios toques de blanco y azul). El golpe epidemiológico ha hecho trastabillar los procesos partidistas de arranque de campañas, ha desinflado al extremo los de por sí lánguidos ánimos de participación electoral, e incluso está llevando a considerar la aparición en el menú del platillo que resulta más apetitoso para la desfondada banda panista: la posibilidad de cancelar o posponer los comicios en porcina puerta que, de cualquier manera, ya han sido contagiados porque la capacitación electoral a cargo del IFE no se ha podido completar y porque la continuidad del proceso ya no se puede garantizar. La dictadura, o cuando menos sus tentaciones sanitarias.

Astillas

Porcinas dudas: ¿Por qué se insiste en que la población asuma fórmulas de sometimiento masivo como el uso de los azules tapabocas si los propios especialistas consultados constantemente en noticieros televisos aseguran que no es la vía aérea la que propicia más riesgos de contagio sino el contacto manual que en todo caso impulsaría a promover el uso de guantes y no de trozos de tela que sólo servirían frente a secreciones hechas a corta distancia por enfermos?.. Y, mientras esta columna ha de cerrarse antes de que dieran nocturna conferencia de prensa los funcionarios federales encabezados por José Ángel Córdova, ¡hasta mañana, con la “guerra” contra el narcotráfico en una especie de tregua que da paso, en tanto las mayorías ven para epidémicos lados, a la autorización legislativa para la portación de pequeñas dosis de sustancias estupefacientes!

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

martes, 28 de abril de 2009

Dos personasmurieron por “neumonía”; dos presentan influenza, uno de ellos, porcina

Édgar Ávila
Corresponsal El Universal
Martes 28 de abril de 2009

XALAPA, Ver.— De diciembre de 2008 a marzo de este año, 500 personas de la comunidad La Gloria, del municipio de Perote, presentaban enfermedades respiratorias. Entre los casos, se registraron dos decesos por “neumonía”, reconoció el subdirector de Prevención y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud y Asistencia (SSA), Alejandro Escobar Mesa, al confirmar el brote de “enfermedades respiratorias” en dicha demarcación.

No obstante, el gobernador Fidel Herrera Beltrán negó que en la región montañosa de Perote haya iniciado el brote de influenza porcina que aqueja al territorio nacional, y recordó que el mal se ubica en Asia.

En un mensaje desde Palacio de Gobierno, aclaró que el origen de la influenza porcina se inició en Asía, por lo que no está relacionado con la actividad agropecuaria de la región de Perote, donde hay empresas productoras de carne porcina.

“(El virus) se ubica en Asia, en China; de ahí llegó, por pasajeros a Norteamérica y seguramente al Distrito Federal y el estado de México. No está asociado al desarrollo agropecuario del valle de Perote”, manifestó, y negó que la influenza porcina tenga relación con la empresa Granjas Carroll, que opera en Perote.

Al respecto, la empresa porcícola asentó que ninguno de sus trabajadores, ni sus más de 500 mil cerdos en desarrollo registran brotes de influenza.

La compañía, que opera en Puebla y Veracruz, destacó que no tiene registro de brotes de influenza porcina en ninguno de sus 907 trabajadores, ni en sus 60 mil vientres, ni en sus más de 500 mil cerdos en desarrollo.

El texto oficial recuerda que el virus se encontró en personas que no estaban vinculadas a la actividad porcícola, es decir, que en ningún momento tuvieron contacto con cerdos, “de lo que se concluye que el contagio es de humano a humano”.

En ese sentido, el delegado de la Sagarpa en la entidad, Octavio Legarreta, señaló que el fin de semana se supervisó el valle de Perote, con atención especial en La Gloria; no fue identificado algún caso de cerdos con sintomatología respiratoria asociada a influenza o gripe porcina.

No obstante, Escobar Mesa confirmó un brote de “enfermedades respiratorias” en esa región, pues de los 500 afectados, dos presentaban influenza, uno de ellos porcina, que constituyó el primer caso en la entidad, reportado el domingo pasado.

“Solamente encontramos en dos (casos) influenza, uno de tipo A, y uno de tipo B”, aclaró.