Mostrando entradas con la etiqueta Elecciones Guerrero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elecciones Guerrero. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de enero de 2011

Desfiladero

¿No más sangre? La Marina en el DF

Mañana, en Guerrero, ganará Rubén Figueroa

Jaime Avilés

¿Cómo se llama el partido que mañana ganará las elecciones en Guerrero? PRI. No importa cómo se apellide el candidato que reciba el mayor número de votos. ¿Aguirre o Añorve? Da igual. De todos modos, ninguno de los dos gobernará. El poder seguirá en manos del cacique de los caciques del estado: Rubén Figueroa, cabeza de la familia que domina la entidad desde el sexenio de Luis Echeverría.

Siete años atrás, ante el desgaste político del PRI, los caciques echaron mano de un santurrón, egresado del Tec de Monterrey, que se envolvió en la bandera del PRD y les besó los huaraches, antes de lanzar su candidatura y prometer el siempre anhelado y postergado cambio.

Zeferino Torreblanca mantuvo su palabra y, en la medida de sus limitaciones, que eran muchas y pronto se hicieron visibles, cumplió sus compromisos con los caciques y dio la espalda a todas las fuerzas y proyectos de izquierda que lo habían apoyado. Le hizo la vida imposible al esforzado presidente municipal de Acapulco, Félix Salgado Macedonio, y lo dejó al garete, defendiendo la ciudad con veinte uñas ante la brutal irrupción del narcotráfico, de la que el saliente no podrá alegar inocencia.

En los municipios enclavados en las regiones de la Montaña y la Costa Grande, Torreblanca combatió, como el furibundo derechista que es, la organización de la Policía Comunitaria, que hace más de 16 años brinda efectiva seguridad y protección a los habitantes de esas localidades.

Con igual desprecio, impidió de mil maneras que se desarrollara la Universidad Intercultural de los Pueblos del Sur (Unisur), que sin recursos estableció planteles, o lo más parecido a eso, en Xalitla, cerca de Iguala; en Xochistlahuaca, pueblo amuzgo de tejedoras prodigiosas, cerca de Chilpancingo; en San José del Rincón (Montaña media), y en Cuajinicuilapa, centro de la Costa Chica, esa hermosa región colindante con Oaxaca y poblada desde la segunda mitad del siglo XVI por descendientes de esclavos africanos.

De igual modo, Torreblanca reprimió a las comunidades campesinas que en las inmediaciones de Acapulco se oponen a la construcción de la presa La Parota, una terquedad que arruinaría la vida de miles de personas, desaparecería pueblos enteros y acarrearía graves daños ecológicos, sólo para satisfacer los intereses de un grupo de inversionistas privados que desean lucrar con el negocio de la producción ilegal de energía eléctrica.

Zeferino Torreblanca se irá sin esclarecer el asesinato del presidente del Congreso del estado, el perredista Armando Chavarría Barrera, que el 20 de agosto de 2009 fue balaceado al salir de su domicilio. Ese homicidio, que intentó presentar como “pasional” sin demostrarlo, tiene todas las características de un crimen político, para eliminar al hombre que iba adelante en todas las encuestas.

¿Por qué Torreblanca filtró a la prensa el expediente de la investigación, según el cual Chavarría sostenía relaciones con múltiples mujeres y, en represalia, un marido ofendido lo habría matado? ¿Por qué se atrevió a encarcelar al periodista Juan Angulo, director de El Sur de Acapulco, luego de presionarlo con insistencia para que le revelara detalles de la vida privada de Chavarría?

Pues bien, esta fichita representa los “ideales” y “banderas” del PRD, que abrazó con similar hipocresía el priísta Ángel Aguirre Rivero, a quien respaldan, dándole trato de “compañero”, Marcelo Ebrard, Manuel Camacho, Jesús Ortega, Felipe Calderón, El Yunque y Ruth Zavaleta, que no se descarta para ocupar un puesto en su gabinete.

Aguirre, dicen los que saben, era el candidato natural del PRI, pero lo desplazó en el ancho corazón de Beatriz Paredes y en lo que haya debajo del copete de Enrique Peña Nieto, el xenófobo Manuel Añorve Baños, quien cuando era presidente municipal de Acapulco y estalló el brote de gripa porcina en el Distrito Federal, arrestó a cuatro chilangos en la costera Miguel Alemán y los expulsó del puerto adoptando medidas sanitarias propias de la Edad Media.
Malquerido por el partido de sus amores, Aguirre encontró comprensión y consuelo en los dirigentes del PRD, el PT y Convergencia. Pero muy pronto mostró el cobre. El 5 de diciembre del año pasado, Andrés Manuel López Obrador condicionó su adhesión a Aguirre, si y sólo si éste firmaba 10 compromisos públicos:

A saber, impulsar un programa para combatir la pobreza, dar más apoyo a campesinos y jornaleros, pensión universal para adultos mayores, discapacitados y madres solteras; atención médica y medicinas gratis a campesinos, obreros, estudiantes, vendedores ambulantes, meseros y trabajadores de otros ámbitos que carecen de seguridad social.

Además, otorgar becas a estudiantes de bajos recursos, respetar los derechos de los pueblos indios, mejorar los servicios públicos y pronunciarse explícitamente contra la construcción de La Parota. Aguirre se negó a suscribir los compromisos. Luego, se echó en brazos de Calderón. Y en el cierre de su campaña, Marcelo Ebrard le levantó el brazo.

La última gota

Cuando se escriba la historia del calderonato, los hechos demostrarán que se trató de un golpe de Estado en cámara lenta, de principio a fin, que al parecer se acerca a su clímax con la militarización de la ciudad de México.

Recordemos: Calderón llega al gabinete de Fox como secretario de Energía; va a Estados Unidos y ofrece privatizar Pemex; por medio de Mouriño amarra el apoyo español; comete fraude en las elecciones internas del PAN para arrebatarle la candidatura presidencial a Creel y, haiga sido como haiga sido, llega a Los Pinos.

Declara la guerra al narcotráfico, privatiza y saquea Pemex, saca a las fuerzas armadas a las calles, pierde militarmente numerosas ciudades y carreteras de la frontera norte, del Golfo, del Pacífico y del sur del país; la expansión del narcotráfico es inversamente proporcional a este supuesto “combate”: las exportaciones de droga desde México llegan a 36 países, el consumo interno de cocaína se duplica en seis años (datos de la Ssa), y la militarización y la paramilitarización avanzan impertérritas, con el aplauso de Estados Unidos, mientras el Estado se desfonda y la vía electoral se pudre.

Ahora, la Marina llega al Distrito Federal y Marcelo Ebrard, atado de manos por sus alianzas con Calderón, mantiene cerrada la boca, al igual que la Asamblea Legislativa. Pero también guarda silencio el gobierno legítimo. Y los ciudadanos. ¿Esta es la respuesta a la campaña No + Sangre? ¿Qué sigue? ¿La primera batalla campal entre militares y paramilitares en Plaza Universidad? Y después, ¿cateos sin orden judicial a domicilios particulares (¿se acuerdan de la ley Gestapo?), secuestros y desapariciones de personas inocentes, represión generalizada y estado de excepción no declarado pero permanente?

Como en el juego del go, el ajedrez chino, después de apoderarse con militares y paramilitares de la mayor parte del país, ahora Calderón viene por el centro del tablero. El próximo 19 de febrero, distintas organizaciones sociales realizarán una movilización que pretenden que sea nacional, para exigir el regreso del Ejército y la Marina a sus cuarteles. Parecerá una obviedad, pero los vasos se desbordan cuando les cae la primera gota de agua que ya no les cabe. ¿Cuándo caerá la nuestra? ¿Cuándo diremos, como el pueblo de Túnez, hasta aquí?

jamastu@gmail.com

miércoles, 26 de enero de 2011

Vísperas guerrerenses

MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA
PLAZA PÚBLICA

Hoy es el último día para que candidatos y partidos hagan campaña en pos de la gubernatura de Guerrero, que se decidirá en los comicios del próximo domingo. Señales ominosas avisan del riesgo de que esa jornada sea violenta: a la agresión contra un militante perredista que lo tiene al borde de la tumba desde hace diez días se agregó el lunes el asesinato de un dirigente priista. Cada partido afectado acusa a su contendiente del ataque respectivo, por lo que no debe excluirse que haya represalias o provocaciones.

El 10 de enero, en Chilpancingo, fue golpeado al punto de que desde entonces se halla en coma, el representante del PRD ante el Instituto Electoral Estatal, Guillermo Sánchez Nava. Este lunes, en la comunidad de El Paraíso, municipio de Atoyac de Álvarez fue asesinado Régulo Cabrera, cuya esposa y dos hijos quedaron heridos. Ese es el extremo de la guerra sucia que han librado las dos coaliciones en contienda. Muy llamativa ha sido, por la extensa difusión que ha merecido en espacios nacionales, una conversación telefónica, interceptada ilegalmente, entre Ángel Aguirre Rivero, el priista postulado por PRD, PT y Convergencia y la senadora perredista Claudia Corichi. Es una plática insulsa de cuya divulgación, sin embargo, deberán sacar consecuencias quienes la sostuvieron: la legisladora deberá abstenerse de participar en la jornada electoral, y sobre todo ha de pedir que se vayan de Guerrero los cien zacatecanos, locos o cuerdos, cuya presencia anunció a Aguirre. La sola presencia de la senadora y de sus huestes, aunque dedicaran el día a descansar en las playas acapulqueñas sería un factor de perturbación, y a sus presuntas acciones se atribuirían los resultados del domingo que, si uno se atiene a las encuestas, favorecerán al candidato que no pudiendo serlo por su partido se unió a sus opositores. Supongo que la delegación zacatecana no será determinante en el resultado, pero más vale que no lo parezca, sobre todo por la baladronada de Corichi, quien asegura que "lo suyo" es ganar secciones electorales difíciles. Y anunciar que lo hará de última hora se presta fácilmente a sospechas generadoras de tensiones que deben evitarse.

La mayor parte de las encuestas dan ventaja a Aguirre. La publicada anteayer lunes en El Universal, levantada en vivienda entre el 20 y el 23 de enero registra siete puntos de diferencia en su favor. En un torpe afán de contrarrestar el efecto propagandístico de ese resultado, el PRI hizo publicar al día siguiente, en el mismo diario, otro ejercicio realizado por Comunicación corporativa y pública (que se confiesa parte del Grupo Chakal), bajo un encabezado contundente: "Manuel Añorve ganará elección a gobernador", con los mismos siete puntos de diferencia. Se trata de una maniobra semejante a la que llevó al PRI a trucar los resultados de otra encuesta de María de las Heras, que muestra un empate a 39 por ciento de preferencias, como si fuera favorable a Añorve.

Debido a los mánagers que atienden a los contendientes en el cuadrilátero, la elección del próximo domingo se ha perfilado como un cotejo entre dos precandidatos presidenciales, Enrique Peña Nieto y Marcelo Ebrard. Cada uno apoya a los candidatos de su partido, y han hecho actos de insistente presencia. La del priista parece obedecer a un propósito doble: no sólo contribuir a que su partido triunfe, como lo hizo en media docena de elecciones el año pasado, sino hacer suya una victoria que podría ser atribuida, en la combinación de factores locales y nacionales, a su competidor Manlio Fabio Beltrones. Añorve ha trabajado al lado del senador sonorense en los años recientes y su candidatura fue una muestra de la influencia de Beltrones. Sin embargo, Peña Nieto se abstuvo de presentarse el domingo pasado en el cierre de campaña de su candidato, lo que sugiere que no quiere ser afectado por la derrota que eventualmente padezca Añorve (y que Beltrones no podría eludir).

Ebrard tomó el proceso guerrerense en sus manos a partir del asesinato de Armando Chavarría, ex secretario de Gobierno y a la hora de su muerte, 28 de junio de 2009, líder de la legislatura local, eminente posición desde la que vislumbraba su postulación a la gubernatura. Con su presencia el jefe del Gobierno capitalino eliminó al gobernador Zeferino Torreblanca de la toma de decisiones y se propone mostrar la derrota priista a manos suyas como un anticipo de la que su candidato, sea quien fuere, infligirá en los comicios del DF a la candidatura priista. En el tricolor se da por hecho que el efecto Peña Nieto en 2012 se reflejará en la elección local capitalina. Pero no se trata más que de una ilusión, comprobable por las agudas divisiones que en este momento mismo, a la hora de elegir al consejo político priista en el DF se están evidenciando y profundizando.

Aunque los partidos que aseguran representarla triunfen el próximo domingo, la izquierda continuará esperando su hora de gobernar a Guerrero. Chavarría encarnaba la más firme posibilidad de que esa espera concluyera, y por eso fue eliminado, y por eso no se tiene noticia de quién lo mató año y medio después del asesinato. Si este fin de semana se altera sustantivamente el orden en algunos puntos conflictivos de la entidad, además que quienes los provoquen en su gestación tendrá responsabilidad el triste desempeño gubernamental, negligente para decir lo menos.

Ya que no cabe esperar nada del Gobierno local, los candidatos deben afanarse en evitar violencia el domingo.

lunes, 17 de enero de 2011

EN EL ESTADO DE GUERRERO

La política sabe a sangre

Luego de la muerte de Arturo Beltrán Leyva en diciembre de 2009, la violencia se disparó en Guerrero, territorio que hoy se disputan varios cárteles de la droga. La inseguridad ahora es generalizada y afecta incluso el ámbito de la política. Las ejecuciones y agresiones contra integrantes de los partidos en pugna, entre ellos el brutal ataque a Guillermo Sánchez Nava –representante de la coalición opositora Guerrero nos Une ante el órgano electoral del estado–, es la muestra más palpable de la descomposición política y social que afecta a la entidad

Domingo, 16 de Enero de 2011

EZEQUIEL FLORES CONTRERAS

ACAPULCO, GRO.- En dos semanas más los guerrerenses acudirán a las urnas para votar por gobernador, y lo harán en medio de un clima de inseguridad generalizada. En la entidad se vive por igual la creciente violencia de los grupos delincuenciales que la tensión provocada por los partidos políticos y la crisis que afecta la economía de este destino turístico.

Las ejecuciones, secuestros y desapariciones son una constante. A ello se suma las balaceras y extorsiones –conocidas como narcocuotas– que envuelven ya las principales ciudades de estado. Hoy, este puerto y la capital, Chilpancingo, parecen territorios sin ley donde la población se encuentra sumida en el terror a causa de la indefensión.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública estatal, durante 2010 se registraron más de 800 asesinatos vinculados al crimen organizado, la mayoría en esta ciudad. Y en los primeros 15 días de enero se documentaron más de 70 ejecuciones; el puerto vuelve al primer lugar en la estadística criminal.

Y en el ámbito de la política, la agresión de presuntos brigadistas del PRI, la noche del martes 11, a Guillermo Sánchez Nava, representante de la coalición Guerrero nos Une, conformada por el PRD, Convergencia y el PT, ante el Instituto Electoral del Estado de Guerrero (IEEG), concitó el repudio generalizado. Los agresores le provocaron un derrame cerebral, lo que crispó aún más el ambiente de las campañas, plagadas de agresiones verbales desde el principio.

El viernes 7, días antes del ataque a Sánchez Nava, el gobernador Zeferino Torreblanca Galindo anunció que solicitaría el apoyo de las fuerzas federales para que permanezcan en la entidad "antes, durante y después (de los comicios del domingo 30)".

La respuesta del narco llegó de inmediato. Entre ese día y el domingo 9 fueron ejecutadas 30 personas. Sus cuerpos aparecieron en centros comerciales y zonas públicas del puerto; algunos fueron decapitados, otros aparecieron colgados en distintas zonas de la ciudad. Los autores dejaron mensajes supuestamente firmados por Joaquín El Chapo Guzmán.

DISPUTAN CONTROL

Uno de los asesinados era el comandante de la Policía Ministerial, Emmanuel Radilla Hernández, encargado del área de recuperación de vehículos de la fiscalía local. Iba acompañado de su escolta cuando fue atacado frente al centro comercial La Gran Plaza, sobre la avenida costera Miguel Alemán. Radilla había recibido presuntos narcomensajes en los que se le acusaba de tener nexos con uno de los cárteles de la droga que operan en el estado.

La violencia entre las organizaciones criminales se agudizó a raíz de la muerte de Arturo Beltrán Leyva, El Jefe de jefes, ejecutado en Cuernavaca por infantes de marina en diciembre de 2009. Hoy, varios grupos se disputan el control del corredor Acapulco-Cuernavaca. Los ajustes de cuentas son cotidianos; no hubo tregua durante el periodo vacacional navideño.

Y aun cuando el presidente Felipe Calderón y su familia decidieron pasar aquí la Navidad y el Año Nuevo, estuvieron resguardados en una residencia ubicada dentro de la sede de la Octava Zona Naval, cerca de la colonia Icacos, la imagen internacional de este destino turístico comienza a deteriorarse debido a la violencia, como informó este semanario en diciembre pasado.

El lunes 10 el secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional, Alejandro Poiré, habló de la "inacción" de las autoridades estatales ante la violencia incontrolable de los grupos delincuenciales.

Desde la Ciudad de México, el funcionario declaró: "Es lamentable lo que ha ocurrido en los alrededores de la ciudad de Acapulco en los últimos días, pero es un ejemplo claro de que la violencia se origina por la lucha entre las organizaciones criminales y por la inacción, también hay que decirlo, de las autoridades locales".

De acuerdo con Poiré, la ola de violencia que se vive en Guerrero, particularmente en Acapulco, "es consecuencia de la lucha intestina" entre las organizaciones criminales vinculadas al cártel que encabeza "El Chapo" Guzmán.

LA VIOLENCIA VERBAL

Entre el martes 11 y el viernes 14 arribaron a esta ciudad alrededor de 100 policías federales, así como un grupo especial de la Armada que suele acompañar a los agentes de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO). A partir de entonces, son ellos lo que coordinan la logística, por encima incluso de las corporaciones policiacas locales y las tropas del Ejército.

Desde el hotel donde se hospedan, cercano a la zona turística de Caleta, los federales hacen recorridos periódicos sobre la costera. Los marinos y los agentes de la SIEDO se alojan en un edificio del condominio Las Torres Gemelas, ubicado en plena costera; ellos se encargan de los cateos y detenciones en la zona rural y suburbana del puerto.

El martes 11, por ejemplo, irrumpieron en la sede de la Secretaría de Seguridad Pública y Vialidad de Acapulco en busca del titular de la Policía Vial, Marcos Román Bahena porque, según empleados consultados por el reportero, ahí se expiden permisos para la circulación de vehículos lujosos de dudosa procedencia.

Sin embargo, el secretario de Seguridad Pública y Protección Civil en el puerto, Paulino Vargas, declaró a los reporteros locales que los infantes de Marina en realidad visitaron la corporación para coordinar sus acciones con las autoridades del puerto.

Pero aun con la presencia de fuerzas federales, la escalada de violencia no cede. La semana pasada fueron ejecutados al menos seis hombres, entre ellos Miguel García Carmona, custodio del penal de Las Cruces, quien fue decapitado.

El cadáver fue encontrado la tarde del jueves 13 en un auto abandonado sobre el bulevar Vicente Guerrero con mensajes dirigidos al subsecretario de Readaptación Social, Ángel García García, y al director de Régimen Penitenciario, Alejandro Segovia Ríos.

Uno decía: "Esto le va a pasar a todos los custodios que apoyen a Betito y sigues tú, director del penal García García y Segovia, por andar haciendo mamadas en el penal"; en otro aparecía la leyenda: "Tenemos a todos los custodios ubicados por andar haciéndole mamadas a las familias de los presos del cártel más pesado".

La guerra que libran los grupos criminales por el control de las zonas de producción, trasiego, acopio y venta de drogas al menudeo ha desdibujado las campañas electorales iniciadas el 3 de noviembre. De hecho ya alcanzó a los equipos de campaña de Ángel Aguirre Rivero, de la coalición Guerrero nos Une, y de Manuel Añorve Baños, quien es impulsado por la alianza Tiempos Mejores para Guerrero, conformada por PRI, PVEM y Panal.

BAJO FUEGO

El 21 de octubre, semanas antes de que arrancara el proceso electoral, Antonio Valdez Andrade, líder de los comerciantes ambulantes y coordinador de la campaña de Manuel Añorve, fue ejecutado junto con tres personas más.

Los cadáveres fueron localizados en el basurero del poblado El Bejuco, sobre la carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional. Tenían un narcomensaje en el que se les acusaba de pertenecer a la estructura de la organización de La Barbie.

Semanas después, el 12 de noviembre, en las inmediaciones del poblado Las Plazuelas, en la zona rural de Acapulco, fue ejecutado el transportista Evaristo Carvajal Vega, promotor de la campaña del ex priísta Ángel Aguirre; también se le vinculó con La Barbie. Los responsables de los crímenes no han sido detenidos.

Aguirre y Añorve no se han pronunciado al respecto. Ambos recorren la entidad a bordo de unidades blindadas y equipos de seguridad propios. El candidato del PAN, Marcos Parra, hace su campaña acompañado por un grupo de policías estatales que le proporcionó el gobernador Zeferino Torreblanca y utiliza una camioneta blindada.

Sin embargo, la violencia electoral llegó a su clímax la noche del martes 11, cuando Guillermo Sánchez Nava fue atacado a golpes en Chilpancingo. Los perredistas insisten que las autoridades deben investigar a los seguidores de Añorve.

Ese día, Sánchez Nava, fundador del PRD en la entidad, recibió una llamada alrededor de las 23:30 horas. Su interlocutor le comunicó que un grupo de priístas estaba destruyendo la propaganda de Aguirre Rivero. De inmediato se desplazó a la avenida del río Huacapa, entre la sede del Poder Ejecutivo y el Instituto Tecnológico de Chilpancingo. Iba solo.

Cuando el perredista increpó a un grupo de presuntos priístas, éstos comenzaron a golpearlo hasta dejarlo inconsciente; también destrozaron su auto, declaró al día siguiente el ex presidente estatal del PRD Octaviano Santiago Dionicio en una conferencia organizada en Acapulco.

Su correligionario, el diputado local Sebastián de la Rosa Peláez, tuvo que solicitar licencia al Congreso local para asumir la representación de la coalición que impulsa a Aguirre ante el órgano electoral.

GUERRA DE DECLARACIONES

El jueves 13, el coordinador de la campaña de Aguirre, Jesús Zambrano, responsabilizó al PRI de la agresión y sostuvo que las encuestas les dan un ventaja de entre el 5 y 6% frente a Añorve Baños, lo que tiene desesperado al tricolor.

Zambrano también expresó sus "dudas" sobre la actuación del gobernador Zeferino Torreblanca Galindo en torno al "acto criminal" que sufrió Sánchez Nava. El motivo: hasta la fecha la Procuraduría General de Justicia estatal no ha resuelto los crímenes de al menos una treintena de perredistas cometidos de 2005 a la fecha, entre ellos el de Armando Chavarría Barrera, presidente del Congreso local y aspirante a la gubernatura, ocurrido en 2009, dijo Zambrano.

Y agregó: "El gobierno del estado, a través de la procuraduría local, tendrá que demostrar con hechos que está dispuesto a dar con el fondo de los hechos o nadar de a muertito".

El lunes 10, el presidente nacional del PRD, Jesús Ortega; el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, y el coordinador de los diputados perredistas en San Lázaro, Alejandro Encinas, denunciaron en diversos actos en la entidad que el mandatario mexiquense, Enrique Peña Nieto, envió a Guerrero a "operadores electorales" con el propósito de denigrar la imagen de Aguirre Rivero e inhibir las votaciones del domingo 30.

Al día siguiente, el candidato priísta Manuel Añorve acusó a Marcelo Ebrard de implementar "una estrategia de miedo y violencia" en Guerrero. Dijo incluso que "decenas de trabajadores sindicalizados del gobierno del Distrito Federal" se hospedaban en un hotel de Puerto Marqués.

Ese mismo martes 11 por la noche fue atacado el representante perredista. El dirigente del PRI en el estado, Efrén Leyva Acevedo, declaró que los simpatizantes de su partido no estaban implicados en el ataque a Sánchez Nava. (APRO)

viernes, 14 de enero de 2011

Guerrero, 20 años atrás


Miguel Ángel Granados Chapa

Sobresale en el ataque a Guillermo Sánchez Nava la saña extrema con que fue golpeado, al punto de que 48 horas después de la tunda se halla en estado de coma, es decir entre la vida y la muerte. El representante del PRD ante el Consejo del Instituto Electoral del Estado de Guerrero trataba de impedir que una brigada de entre 20 y 30 personas destruyera propaganda de su partido y colocara en su lugar la del PRI (o de las coaliciones en que figuran uno y otro).

La brutalidad de la agresión encierra un mensaje. No se trató simplemente de una reyerta como las que menudean en las campañas electorales, como consecuencia de la disputa por los espacios propagandísticos. Los presuntos priistas que golpearon a Sánchez Nava, superiores en número, hubieran podido simplemente doblegarlo para hacer inútil su protesta, y dejar que hiciera la denuncia correspondiente. O pudieron huir, al ver fracasado su propósito. En vez de eso asaltaron al dirigente perredista y lo medio mataron. Literalmente hicieron eso, con notoria desproporción a la causa del enfrentamiento. Hay que dilucidar qué quisieron decir o quiénes fueron los atacantes, porque en la índole de los golpeadores puede estar incluido el mensaje. Se percibe en el ambiente electoral guerrerense, dos semanas antes de la jornada electoral, una tensión creciente, agravada por señales de guerra sucia del lado priista, que incluye la llegada de brigadistas como los que en Durango se apoderaron de urnas o en Yucatán sembraron miedo entre la población.

Quizá de eso se trate, de generar espanto entre los votantes, añadido al que los feroces asesinatos de la delincuencia organizada provocan ya entre los guerrerenses. El aparato priista, aun en el caso de estados en que no gobiernan, es poderoso y a él se atienen sus candidatos: en ausencia de los ciudadanos, ese aparato -reforzado por el que proveen gobiernos municipales como los de Chilpancingo y Acapulco- puede actuar hasta hacer la diferencia. El uso del miedo como instrumento electoral no es insólito.

El mensaje puede estar dirigido también a subrayar las divisiones internas que, por causas presentes o pasadas, produjo el proceso interno en el PRD y en la coalición a cuya cabeza se encuentra. El despecho del gobernador Zeferino Torreblanca y su equipo contra la decisión que hizo a su partido apoyar a Ángel Heladio Aguirre se percibe en la displicencia con que su secretario de Gobierno, el priista Israel Soberanis, se refirió a la agresión sufrida por Sánchez Nava, como si fuera un acontecimiento de la normalidad electoral que no implica la comisión de un delito grave, grave de suyo y por sus consecuencias.

La agresión retrotrae a Guerrero dos décadas atrás. Hay que recordar que en ese estado, y en Michoacán, hizo el Partido de la Revolución Democrática sus primeras armas electorales. Fundado en mayo de 1989, unas semanas más tarde participó en los comicios michoacanos, y en diciembre siguiente en los guerrerenses. En ambos casos el despecho salinista por la victoria que en las dos entidades había logrado el Frente Democrático Nacional, con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza, se dirigió a impedir que sobreviviera el partido que sustituyó al Frente. No se ahorró violencia en ese objetivo. En Guerrero el propósito contó con la colaboración del gobernador José Francisco Ruiz Massieu, que mantenía una estrecha alianza política con el presidente Salinas, a pesar de que se hubiera disuelto el lazo familiar que los unió.

Fue terrible la represión contra el perredismo guerrerense, antes y después de los comicios de diciembre de 1989, en que el nuevo partido había logrado el gobierno de 16 municipios y un puñado de legisladores. Uno de ellos era Guillermo Sánchez Nava, quien anunció que el 1o. de abril interpelaría en el Congreso al gobernador Ruiz Massieu, durante la lectura de su Tercer Informe. Para evitar el percance, Sánchez Nava fue secuestrado en la víspera, mientras viajaba en Chilpancingo en su pequeño VW con Saúl López Sollano, con quien sigue uniéndolo una amistad personal y política y que está ahora pendiente de la salud del representante perredista ante el IEEG.

Una banda de individuos armados los cloroformó y trasladó a Acapulco, donde se les obligó a ingerir bebidas alcohólicas hasta emborracharlos y dormirlos. En esa condición fueron abandonados en una playa de aquel puerto. Sobra decir que cuando despertaron era ya imposible cualquier intervención en el acto ritual del que era el centro el gobernador.

En ese gobierno era secretario de Desarrollo Económico el joven economista nacido en Ometepec Ángel Heladio Aguirre Rivero. En preparación a su elección como diputado federal, dejó aquel cargo en el gobierno local y recibió el nombramiento de representante del Programa Nacional de Solidaridad en la Costa Chica. Contra esos gobiernos, el local y el federal, luchaban Sánchez Nava y su partido. Es paradójico, y para muchos perredistas incomprensible, que ahora ese colaborador de Ruiz Massieu y diputado a las órdenes de Salinas sea el candidato del PRD al gobierno estatal.

Ese atentado contra el entonces diputado local, y muchos otros, de mayor gravedad todavía, quedaron en la impunidad. Centenares de guerrerenses fueron asesinados en ese tiempo por motivos políticos y nadie fue procesado. El ataque de esta semana a Sánchez Nava, además de que renueva el recuerdo de aquella infamia y sus protagonistas, revive ese clima de violencia sin castigo. Es preciso por eso evitar ese retroceso.




Cajón de sastre

Por unanimidad de 27 votos, la Academia Mexicana de la Lengua eligió anoche miembro de número de esa corporación a don Carlos Prieto. Aunque tuvo una educación musical temprana, se preparó en el Instituto Tecnológico de Massachusetts para dirigir la Fundidora de fierro y acero de Monterrey, en cuyas funciones estaba cuando resolvió dedicarse exclusivamente al arte. Se convirtió en uno de los mayores chelistas del mundo, como solista, en dúo con sus pares como Yo-Yo Ma o con las grandes orquestas. Es también notable autor de libros personalísimos como Cartas rusas, Alrededor del mundo con el violonchelo, Las aventuras de un violonchelo; de otras que reflejan su clara percepción sobre transformaciones sociales profundas, como De la URSS a Rusia y Por la milenaria China. Su interés por la lengua se manifestó en su libro Cinco mil años de palabras.

Reforma
14/01/2011