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miércoles, 25 de febrero de 2009

Téllez, "el que llama paga"

JENARO VILLAMIL

MÉXICO, D.F., 24 de febrero (apro).- En menos de un mes el sector de las telecomunicaciones se ha visto envuelto en un enredo que tiene tintes lo mismo de telecomedia que de escándalo de espionaje, al estilo Juan Orol, con no pocos ingredientes de vendetta.
La historia de estos sucesos no comenzó a escribirse el 1 de febrero –fecha en que se oficializó la renuncia de la subsecretaria Purificación Carpinteyro--, sino el 4 de noviembre de 2008, día del fatídico avionazo que le costó la vida al secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y al exsubprocurador José Luis Santiago Vasconcelos.
Como en las famosas cajas chinas, la disputa de poder entre Carpinteyro y Téllez está cubierta por otra caja, que es una disputa mayor por el sector de las telecomunicaciones, cuyos actores principales son empresas con gran poder de presión y amplias ramificaciones políticas: Televisa y las empresas cableras, por un lado, Telmex y su poderío en telefonía fija y móvil, Telefónica con el exsecretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, al frente, así como una variedad de jugadores intermedios (MVS, Axtel, TV Azteca, Iusacell, Nextel, etcétera) e inversiones que superan los 20 mil millones de pesos anuales.
En esta disputa cada actor defiende su territorio como si fuera de su propiedad y no una concesión. Las televisoras han presionado para evitar una tercera cadena y frenar el ingreso de Telmex al triple play. Telmex prefiere invertir en el extranjero en tanto no le cumplan lo prometido en el Acuerdo de Convergencia y la gran mayoría de las empresas siente un clima de incertidumbre jurídica y falta de liderazgo.
Pero un contexto político mucho más delicado ha agudizado este pleito por el control de las telecomunicaciones y los medios electrónicos. Este contexto está relacionado con el papel que protagonizó el secretario Luis Téllez desde que el 5 de noviembre de 2008 empeñó su cargo, su palabra y, quizá, su prestigio para explicarle a la nación que el avionazo fue el resultado de un lamentable accidente, cuyos responsables fueron los pilotos (sin posibilidad alguna de defenderse) y descartando otros posibles factores.
Antes de este suceso, el papel de Téllez en el gabinete calderonista era más bien gris. Se quejaba en privado por su falta de interlocución con Calderón. Los panistas lo veían con desconfianza por su participación protagónica en los sexenios de Salinas y Zedillo. Su vínculo con Carlyle y la familia Bush pudo beneficiarle antes de la derrota de los republicanos en Estados Unidos. Sus relaciones con Televisa ya estaban deterioradas, a pesar de haber sido consejero de Cablevisión.
Si algo revelan las grabaciones difundidas el 13 de febrero es que hasta octubre del año pasado, el titular de Comunicaciones y Transportes no tenía interlocución directa con Calderón, estaba ansioso porque no lo invitaban a los eventos en Los Pinos y necesitaba maniobrar con su asesor jurídico Juan Velázquez para evitar que en el equipo presidencial se enteraran que posiblemente él violó el amparo que había ganado Telcel en su litigio por "El que llama paga" con Axtel, empresa vinculada a Lorenzo Zambrano, uno de los respaldos más fuertes de Téllez en el gobierno federal.
Desde el 4 de noviembre la ecuación cambió. Téllez ocupó un lugar privilegiado en "el afecto presidencial", han insistido diversos observadores. De ser un expriista incorporado al gabinete (como en el caso de Javier Lozano), Téllez se transformó en una pieza clave para enfrentar la más grave crisis al interior del equipo de gobierno calderonista.
¿A quiénes afectó este protagonismo? ¿Qué tuvo que aceptar Téllez a cambio? ¿Qué secretos existen en los sucesos de noviembre de 2008 que anteceden a la fiebre de "filtraciones" y llamadas telefónicas de un funcionario que nunca se ha caracterizado por su discreción o su temperancia? ¿Se trata de un ajuste de cuentas o de una advertencia? ¿Es Téllez el único destinatario de esta embestida o es un mensaje también para Calderón?
Estas preguntas están en el ambiente político. Por esta razón, Téllez intentó "vacunarse" este martes reconociendo que se darán a conocer nuevas llamadas interceptadas y, de antemano, pidió disculpas a todos aquellos que pudieran sentirse ofendidos por su falta de elegancia al expresarse en privado. E insistió en el tema del chantaje y de la extorsión.
"Como lo ha observado la opinión pública, estoy siendo víctima de una extorsión como secretario de Comunicaciones y Transportes y como ciudadano. Lo he dicho, no he incurrido en acciones ilegales. Me he conducido en todo momento de acuerdo a mis atribuciones, es decir, dentro de la ley. Reconozco que he utilizado lenguaje altisonante, como lo hacen muchos en conversaciones privadas", afirmó durante su participación en la Expo Comm 2009 que inició este 24 de febrero.
"Sé que más grabaciones pueden venir como se amenaza, pero también reflejan actos indebidos", advirtió Téllez.
Por lo visto, la telenovela no ha finalizado. La SCT ha orientado sus baterías en contra de Purificación Carpinteyro, quien pasó de subsecretaria consentida de Los Pinos a ciudadana denunciada en la PGR. El presidente de la Cofetel, Héctor Osuna, cuya mala relación con Téllez siempre ha sido pública, se desmarcó y hoy le dio un espaldarazo al titular de la SCT.
Ellos pueden ser los personajes menores de un pleito de ramificaciones más complejas. Si así fuera, conviene no sólo admitir que vendrá un mayor escándalo, sino una presión muy fuerte en un sector que genera no sólo las mayores inversiones, sino las interceptaciones más delicadas. "El que llama paga o al que pegan, llama".

domingo, 22 de febrero de 2009

El escándalo Téllez, la administración fallida

Miguel Ángel Granados Chapa

Una de las llamadas dadas a conocer hace unos días tiene que ver con un amparo obtenido por Telcel, que la SCT habría violado alegando no haber recibido notificación

El escándalo Téllez revela que, independientemente del estado de salud del Estado mexicano, la administración pública, la rama ejecutiva del gobierno, se aproxima, si no se ha adentrado en ella, a la zona en que puede ser considerada como fallida. Como si fuera un estudio de caso que se analiza en un curso universitario, una lección de política y gobierno, el escándalo Téllez permite descubrir los modos y alcances de disputas internas en el gobierno, así como los intereses imbricados en una gestión pública que se aborda con vulgaridad, irresponsablemente, de modo banal y sin sentido alguno de servicio.

A dos semanas de haber concluido su breve periodo como subsecretaria, Purificación Carpinteyro fue denunciada ante el Ministerio Público, bajo la acusación de interferir llamadas del secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, quien en términos prácticos la había despedido (aunque ella presentara su renuncia), incapaz de negarse a aceptar que el presidente de la República la nombra en septiembre pasado. Si fuera verdad lo que en alguna de las conversaciones filtradas ha podido saberse, Téllez hubiera podido oponer a la orden presidencial la prueba de la ineficacia de la funcionaria promovida: cuando faltaba todavía un cuatrimestre para que terminara el año, en el Servicio Postal Mexicano, encabezado por Carpinteyro, había "un hoyo de mil millones de pesos", un sobreejercicio de esa magnitud, que obviamente crecería entre septiembre y diciembre, de continuar el ritmo de gasto ejercido. Si el dato era verdadero, Téllez debió hacerlo conocer a Calderón para evitar que un desempeño ineficaz fuera premiado con un ascenso. Si lo hizo saber al Presidente y éste desestimó la información y se empeñó en que se nombrara a su condiscípula en la Escuela Libre de Derecho, es al Ejecutivo mismo a quien debe imputarse tal irresponsabilidad. Y si el dato no es verdadero, sino inventado para desprestigiar a la ex subsecretaria -como ella asegura, al negar que se hubiera excedido en el gasto-, su difusión muestra los extremos a que se llega en la confusión de los intereses privados y públicos.

Este tramo del conocimiento público de la picaresca gubernamental comenzó el 12 de febrero cuando Carmen Aristegui ofreció en Noticias MVS, que conduce desde hacía exactamente un mes atrás, la grabación de una charla entre personas cercanas al secretario en que éste, creyendo hablar en privado, expresó opiniones desdeñosas sobre los ex presidentes López Portillo y Salinas. De este último, en cuyo gobierno y en cuyo círculo cercano inició Téllez una carrera que lo ha llevado ya a dos carteras ministeriales, el ahora secretario de Comunicaciones, subsecretario de Agricultura en el sexenio salinista, dijo que "se había robado la cuenta secreta", es decir, la partida sin destino fijo que se incluía en el presupuesto para que el Ejecutivo la manejara a su antojo, y que en ese lapso sumó más de 8 mil millones de pesos.

Ese mismo día, Téllez enfrentó el asunto. Admitió ser él quien hablaba en la información difundida por la periodista, y se excusó por haber descalificado a Salinas sin tener, como no tenía, base alguna para sustentar su afirmación. Ese mismo día, la revista informática Reporte Índigo, que desde Monterrey dirige Ramón Alberto Garza, hizo conocer otras llamadas telefónicas sobre asuntos diferentes y luego otros medios añadieron nuevas muestras de la incontrolada locuacidad de Téllez. El secretario ya no reaccio- nó personalmente, como en la víspera. Hizo que su director de comunicación social presentara, el viernes 13, la "postura de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes" sobre los contenidos de esas llamadas interferidas ilegalmente y anunció que "en breve", la SCT las denunciaría. Eso ocurrió el lunes siguiente, 16 de febrero, cuando el director de la Unidad de Asuntos Jurídicos de la Secretaría acudió a la Procuraduría General de la República. La ratificación correspondiente se hizo el martes 17, con un añadido: la SCT se querelló expresamente contra su ex funcionaria Carpinteyro.

La denuncia no incluyó la primera llamada conocida, la de Téllez sobre Salinas. Y es que no resultó de interferen- cia alguna, ni había en ella ilegalidad ninguna porque fue una suerte de mensaje dejado en el buzón de la destinataria de una llamada hecha por Téllez mismo en noviembre de 2006, época en que, según dijo al abogado Juan Velázquez, "estaba en el sector privado haciendo muy buena lana". La dueña del mensaje lo conservó a partir de entonces y dispuso de él conforme a su leal saber y entender. Carmen Aristegui lo tenía consigo desde el año pasado pero no pudo difundirlo porque durante todo 2008 careció de medio radiofónico en el cual presentarlo, como lo hizo el 12 de febrero en un contexto muy profesionalmente construido.

Ante la incorporación de su nombre a la denuncia de la SCT, la ex subsecretaria Carpinteyro negó haber interferido y divulgado las llamadas de su ex jefe. Pero hizo saber que la interferencia era conocida. Dijo que un disco con las grabaciones respectivas le fue entregado por Héctor Osuna, el presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), llevado a ese cargo por los beneficiarios de la Ley Televisa que él impulsó en su carácter de presidente de la Comisión de Comunicaciones del Senado de la República a que perteneció durante el sexenio pasado. La entonces subsecretaria, ya en ruta de colisión con Téllez, quiso entregar las grabaciones al presidente Calderón quien, como parte del desdén con que rehusó apoyarla en su conflicto con el secretario a quien la había impuesto, ordenó que la entregara a Gobernación. Eso ocurrió hacia el 20 de enero y a partir de entonces, o quizá después del último día de ese mes en que hizo efectiva su renuncia, Carpinteyro la entregó personalmente a Fernando Gómez Mont. En Bucareli se aceptó que ese hecho había ocurrido.

Una de las llamadas cuya interferencia ha sido denunciada se refiere a un tema que resume casi didácticamente el conflicto entre Cofetel y la SCT, que resulta de la tutela de los intereses de los sujetos regulados, ejercida por una u otra. Telcel había obtenido el año pasado amparo contra la emisión de nuevas tarifas de interconexión entre esa empresa telefónica y Axtel. Ello no obstante, el 1o. de septiembre de 2008 el subsecretario Rafael del Villar las estableció, ya de últimas, pues pocos días después renunció a su cargo para ocupar el de comisionado de la Cofetel, que había ganado también en un juicio de garantías. Telcel denunció la violación del amparo y la SCT alegó no haber sido notificada del mismo. Pero la Cofetel probó que sí había corrido trasladado a la Secretaría. El 2 de octubre, esa Comisión respondió así al incidente de violación de amparo promovido por la empresa del grupo de Carlos Slim. Pero sólo firmaron esa respuesta los comisionados Osuna, Ernesto Gil Elorduy y José Luis Peralta. Se abstuvieron de hacerlo el recién llegado Del Villar y Gonzalo Martínez Pous, que también en las semanas previas había emigrado a la Cofetel desde la SCT, donde era el director de Asuntos Jurídicos, a cuyo despacho seguía asistiendo no obstante su nueva posición, que de ese modo podría ser considerada como la intromisión de Téllez en un órgano que por ser desconcentrado le está sujeto pero que representa posiciones e intereses diversos que los de Téllez.

La firma de ese documento (que implicaba el desacato de Téllez a una resolución de amparo, la misma circunstancia que fue invocada por Fox para el desafuero de López Obrador) obligó al secretario a llamar al consejero jurídico de Los Pinos, Miguel Alessio Robles, a su consejero legal Juan Velásquez y a otros implicados. Se trataba de impedir el envío de esa comunicación, apelando al nombre de Calderón, cuyo secretario privado entonces, César Nava, habría sido engañado por Osuna. En el chismerío trivial que se evidencia en torno al tema queda planteado por Téllez un dilema que Calderón no ha querido resolver: que escoja entre Osuna y él mismo: "Mira qué bronca, ya estoy hasta la madre. Que se queden con Osuna y que se lo metan por el culo".

Ligada con estos asuntos, abordados con la elegancia y finura de que da muestra esa última expresión, está la controversia sobre el reglamento interno de la SCT. Requiere tratamiento aparte.

Reforma22/02/2009

viernes, 20 de febrero de 2009

Más amenazas contra Téllez; "habló mal hasta de Calderón"

RAÚL MONGE

MÉXICO D.F., 19 de febrero (apro).- El escándalo de las grabaciones que involucran al secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, subió de tono con la revelación del contenido de una carta anónima dirigida al funcionario federal, en la que le refrescan la memoria en relación con comentarios críticos que ha hecho, en distintas conversaciones telefónicas, contra de funcionarios, exfuncionarios y empresarios, y de paso le advierten: "Bueno, bueno, tenemos mucho más, pero lo más delicado lo dejamos para la próxima. Esperamos que renuncies antes de convertir tu vida en un verdadero escándalo".
Dicha carta llegó a manos de un senador, quien, a su vez, se la hizo llegar a Joaquín López Dóriga, quien la difundió en su noticiero de Radio Fórmula.
Entre otras cosas, el autor de la carta le recuerda a Téllez que lo que dijo de Salinas (Carlos, el expresidente) no es la única "barbaridad" que ha dicho por teléfono. "Acuérdate de Gamboa (Emilio), de Manlio, se te pasó la mano; del tramposo de Roberto Madrazo hablas muy mal, muy mal y con razón, pero Luis, fuiste muy ingenuo".
Según el texto de la carta, Téllez también tuvo expresiones críticas contra el presidente Felipe Calderón y hasta lo ubica en el tiempo y contexto. "Cuando estábamos a la mitad de la campaña en 2006, esas llamadas van a levantar mucho polvo, a unas semanas de las próximas elecciones".
La lista de nombres es larga: Joaquín Vargas, de MVS, que dicho sea de paso es su compadre; Federico Döring, senador del PAN; Ivonne Ortega, gobernador de Yucatán; Agustín Carstens, secretario de Hacienda; Purificación Carpinteyro y Pedro Cerisola, extitular de la STC.
Sigue la carta:
"Luis tienes facha de honesto, pero la verdad eres un tipo totalmente inmoral...".
Por la tarde, el periodista José Cárdenas entrevistó al responsable del área jurídica de la STC, Gerardo Sanchez, sobre el contenido de la carta. El funcionario federal comentó que se trataba de una vil extorsión sin precedentes.Y responsabilizó de la misma a la exsubsecretaria Purificación Carpinteyro contra quien ya, dijo, presentaron cargos en la PGR que quedaron asentados, subrayó, en la averiguación previa PGR/UEIDCSPCAJ/18/2009. "Una amenaza de esta calaña no puede ser entendida ni atendida", estableció Sanchez.
El escándalo, por lo pronto, ya alcanzó a otro personaje público: el presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) , Héctor Osuna Jaime, quien, según confesó Carpinteyro, le entregó un disco con grabaciones de Téllez, mismo que la funcionaria llevó al presidente Calderón y éste la remitió, a su vez, con el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont.
En entrevista, Osuna negó tener relación alguna con la grabación y divulgación de llamadas telefónicas del titular de Comunicaciones y Transportes.
"Yo creo que lo que están buscando es quién las grabó y quién las divulgó, y eso abiertamente lo puedo decir en los medios: que no tengo nada que ver con eso", puntualizó.
Adelantó que esperará el requerimiento de información que le pudieran hacer llegar autoridades, para decir lo que sabe en relación con el tema, y sostuvo que "no hablar de las cosas, no es aceptar las cosas, es esperar los canales institucionales que ya están en marcha para poder resolverlo".
Osuna Jaime dijo que, dado que el asunto toma un camino serio por el tipo de acusaciones, debe ventilarse con quien la autoridad designe y no en los medios de comunicación, ya que existe una investigación al respecto, a la cual "le doy la bienvenida".
Puntualizó que atiende sus tareas y estos asuntos no lo distraen de sus labores al interior del órgano regulador "porque yo no tengo ningún problema en el asunto. Yo sigo trabajando", la Cofetel trabaja con el titular de la SCT "sin ningún problema".
Por separado, Purificación Carpinteyro reiteró su inocencia.
En entrevista con Paola Rojas, titular del informativo de mediodía de de Radio Fórmula, reiteró que así como Téllez ha construido amistades, ha construido enemistades por lo que cualquiera pudo haber filtrado a los medios las conversaciones privadas.

Proceso20/02/2009