Hasta la fecha se han registrado 24 muertes relacionadas con el crimen organizado; en 2011, eran 19 en el mismo periodo
Eric Galindo/SIPSE
CANCÚN, Q.Roo.- El 2011 marcó récord en ejecuciones con una lista de 19 personas asesinadas hasta la primera semana de mayo, en la actualidad las estadísticas de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) ya rebasaron dicha cifra, al contabilizar 24 ajusticiamientos relacionados con el crimen organizado, en el mismo período.
La dependencia cerró 2011 con 64 homicidios por la delincuencia organizada, cifra que las autoridades policíacas prevén aumente para 2012, debido al rompimiento del pacto de no agresión que tenían los grupos antagónicos "Los Zetas" y "Los Pelones".
En enero de 2011 se reportaron tres ejecuciones, en 2012 fueron cuatro. En febrero del 2011 se registraron cuatro y en el mismo mes del presente año fueron tres.
Mientras que en marzo del 2011 ejecutaron a 10 personas, en 2012 fueron dos. Para abril los números se invirtieron, ya que el año pasado fueron dos los ejecutados y en éste se registraron 10.
La primera semana de mayo del año pasado no hubo ningún ajusticiamiento, la cuenta que lleva este mes la PGJE suma cinco homicidios por la delincuencia organizada.
El grupo de homicidios de la Policía Judicial del Estado (PJE), está rebasado en trabajo. Los cerca de 10 elementos no se dan a basto para atender los casos que se generan todos los días: ejecuciones, homicidios y lesiones dolosas, entre otros.
Un ejemplo es la ejecución ocurrida en el Sport bar Harem de la 95, registrado la madrugada del pasado martes, donde la mayoría del grupo se aboca a recabar toda la información posible.
Esto distrae la atención de los investigadores para darle seguimiento a sus diligencias pendientes, es decir, de ejecuciones anteriores, señalaron al interior de la dependencia.
Funcionarios de la corporación policíaca vislumbran un panorama no muy alentador por la ruptura del pacto entre los grupos delictivos ya mencionados: se espera que se incremente el número de ejecutados por la rivalidad de estos dos grupos que se pelean el control del tráfico de la droga en la ciudad.
De acuerdo a fuentes policíacas, las autoridades judiciales informaron que llevan contabilizados a 22 en su lista de ejecutados.
Según la corporación policíaca el primer ejecutado del año fue Josué Jonathan Tagle Cabrera, quien fue hallado en la región 247; después le siguieron Herbert Antonio Baeza May y Luis Miguel Raya Alvarado, estos dos fueron hallados en el interior de una camioneta, en la multiplaza de la avenida Kabah.
En esta doble ejecución, las autoridades informaron que el último era miembro de la banda de "Los Pelones", el cual fue herido cuando accidentalmente a uno de sus cómplices se le escapó un tiro y lo mató.
En el caso de Daniel Santis López, cuyo cuerpo fue hallado el 30 de enero en la avenida 20 de Noviembre, a la altura de la región 206, destaca el hecho de que fue ejecutado por venganza, toda vez que éste violó a la novia de uno de los sicarios.
En lo que se refiere a Asunción Domínguez Castellano, fue hallado atado de pies y manos en el interior de un taxi, en la alcaldía de Puerto Morelos, con impacto de bala en la cabeza. Ese día un acompañante del occiso sobrevivió, aunque también recibió un balazo en el cráneo.
Mientras que en el caso de Octavio Ismael Canal Romero, fue ejecutado porque pagaba la droga con billetes falsos. Su cuerpo fue hallado el 11 de febrero en el Arco Vial a la altura del fraccionamiento Prado Norte.
Otro de los baleados fue Conrado Alberto Euan Ojeda, salía de su domicilio, en la Región 95, cuando fue alcanzado por las balas de sicarios, que le dispararon desde un vehículo en movimiento.
Dentro de la lista de ejecutados también la PJE anexó el asesinato del licenciado Leonardo Agustín del Bosque López, encargado de la notaría número 46, de Puerto Morelos. Este llegaba a su casa cuando le dispararon.
La mayoría de estas ejecuciones ya se encuentra resueltas, esto por la captura de varios sicarios, como "El Pescadito", que confesaron su participación en estas ejecuciones.
SIPSE
14/05/2012
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lunes, 14 de mayo de 2012
lunes, 6 de junio de 2011
“Salgan a partirle la madre a los tiburones”
Iván Restrepo
La opinión pública mundial no sólo se ocupa de México por la muerte de más de 40 mil personas durante la guerra del gobierno contra el crimen organizado. También de la masacre de tiburones ordenada en los más oscuros sótanos del poder oficial en Cancún. El motivo de la matanza: una turista canadiense que nadaba a 10 metros de la playa fue atacada por un tiburón el 31 de enero pasado. Al parecer el animal se acercó a la playa en busca del sitio en el que suele tener a sus crías y la mujer se acercó demasiado, dijeron las autoridades locales.
Personal de Protección Civil colocó banderas rojas a lo largo de la costa para alertar a los bañistas y evitar nuevos accidentes. En paralelo, se organizó un operativo para encontrar al animal causante del ataque.
El 24 de marzo otra turista, esta vez rusa, fue mordida por otro tiburón. “Ignoró nuestra advertencia de que no nadara demasiado lejos de la playa” dijeron los socorristas. La rusa no hablaba español, tampoco la canadiense.
El 2 de febrero, a 48 horas del primer ataque, los pescadores recibieron de “muy arriba” una orden: “Salgan a partirle la madre a los tiburones, agarren todo lo que quieran, está autorizado…”
En unas cuantas horas, la pequeña flota pesquera de Cancún recorrió el litoral y masacró a 70 tiburones toro, incluyendo algunas hembras con crías en el vientre. La mayoría de los escualos tenía en promedio dos metros de largo y tres los más grandes. Sus cuerpos fueron llevados al muelle de Puerto Juárez. La escena era tan impactante que alguien la filmó, así como la llegada de los camiones que se llevaron los tiburones para vender su carne en centros comerciales. Ese video ha dado la vuelta al mundo y despierta condena generalizada. Se desconoce si en días posteriores hubo otra “caza” masiva. Pero sí se sabe que en algunas playas de Florida hubo decenas de miles de tiburones y no atacaron a nadie. En Estados Unidos estos animales reciben protección y los sistemas para proteger a los bañistas de cualquier peligro en el mar son eficientes.
Los empresarios que se benefician del turismo en Cancún y la Riviera Maya pidieron a los medios no presentar negativamente lo ocurrido para no ahuyentar a los visitantes. Una prominente figura de la asociación de hoteles, Abelardo Vara, dijo que si los tiburones ponen en riesgo al turismo “habrá que sacrificarlos, no hay más… hay que hacerlo, yo estoy a favor cien por ciento. No por cuidar unos animalitos por ahí, que qué pena, pero si nos están afectando, hay que exterminarlos”. Los empresarios (también encabezan la campaña para derogar la legislación que penaliza la destrucción de los manglares) se quejaron además de que los medios exclusivamente publican cosas malas de esos dos destinos turísticos. Seguramente en referencia a los crímenes cometidos por la delincuencia organizada, que actúa con la complicidad de funcionarios y cuerpos policiales. O a la corrupción oficial y el lavado de dinero.
Los tiburones existen en la Tierra desde hace millones de años y visitan el Caribe mexicano desde tiempo inmemorial. Muchos lo hacen en época de reproducción. Pero cada vez más encuentran un medio alterado, ocupado por los nuevos dueños del espacio marino y terrestre. En esto coinciden especialistas y moradores de la región, como el cronista de Isla Mujeres, don Fidel Villanueva, quien asegura que los tiburones siempre han estado por esos rumbos, y no “agreden” si se les deja tranquilos. Quizá por eso son muy pocas las personas atacadas por ellos.
Hay una campaña mundial para proteger los tiburones, severamente diezmados, en especial por la demanda china por sus aletas. En México una norma oficial los protege, igual que a las rayas. Al eliminarlos en los arrecifes de coral, abundan otros depredadores y se rompe el equilibrio natural existente. El buceo con el tiburón toro muestra que puede haber armonía entre las especies marinas y el turismo. Por eso en vez de matar tiburones impunemente se debe garantizar su entorno y establecer una adecuada vigilancia que garantice la integridad física de quienes visitan nuestras playas en plan de descanso. ¿Entenderán lo anterior autoridades y empresarios ahora que buscan atraer más turismo internacional?
La opinión pública mundial no sólo se ocupa de México por la muerte de más de 40 mil personas durante la guerra del gobierno contra el crimen organizado. También de la masacre de tiburones ordenada en los más oscuros sótanos del poder oficial en Cancún. El motivo de la matanza: una turista canadiense que nadaba a 10 metros de la playa fue atacada por un tiburón el 31 de enero pasado. Al parecer el animal se acercó a la playa en busca del sitio en el que suele tener a sus crías y la mujer se acercó demasiado, dijeron las autoridades locales.
Personal de Protección Civil colocó banderas rojas a lo largo de la costa para alertar a los bañistas y evitar nuevos accidentes. En paralelo, se organizó un operativo para encontrar al animal causante del ataque.
El 24 de marzo otra turista, esta vez rusa, fue mordida por otro tiburón. “Ignoró nuestra advertencia de que no nadara demasiado lejos de la playa” dijeron los socorristas. La rusa no hablaba español, tampoco la canadiense.
El 2 de febrero, a 48 horas del primer ataque, los pescadores recibieron de “muy arriba” una orden: “Salgan a partirle la madre a los tiburones, agarren todo lo que quieran, está autorizado…”
En unas cuantas horas, la pequeña flota pesquera de Cancún recorrió el litoral y masacró a 70 tiburones toro, incluyendo algunas hembras con crías en el vientre. La mayoría de los escualos tenía en promedio dos metros de largo y tres los más grandes. Sus cuerpos fueron llevados al muelle de Puerto Juárez. La escena era tan impactante que alguien la filmó, así como la llegada de los camiones que se llevaron los tiburones para vender su carne en centros comerciales. Ese video ha dado la vuelta al mundo y despierta condena generalizada. Se desconoce si en días posteriores hubo otra “caza” masiva. Pero sí se sabe que en algunas playas de Florida hubo decenas de miles de tiburones y no atacaron a nadie. En Estados Unidos estos animales reciben protección y los sistemas para proteger a los bañistas de cualquier peligro en el mar son eficientes.
Los empresarios que se benefician del turismo en Cancún y la Riviera Maya pidieron a los medios no presentar negativamente lo ocurrido para no ahuyentar a los visitantes. Una prominente figura de la asociación de hoteles, Abelardo Vara, dijo que si los tiburones ponen en riesgo al turismo “habrá que sacrificarlos, no hay más… hay que hacerlo, yo estoy a favor cien por ciento. No por cuidar unos animalitos por ahí, que qué pena, pero si nos están afectando, hay que exterminarlos”. Los empresarios (también encabezan la campaña para derogar la legislación que penaliza la destrucción de los manglares) se quejaron además de que los medios exclusivamente publican cosas malas de esos dos destinos turísticos. Seguramente en referencia a los crímenes cometidos por la delincuencia organizada, que actúa con la complicidad de funcionarios y cuerpos policiales. O a la corrupción oficial y el lavado de dinero.
Los tiburones existen en la Tierra desde hace millones de años y visitan el Caribe mexicano desde tiempo inmemorial. Muchos lo hacen en época de reproducción. Pero cada vez más encuentran un medio alterado, ocupado por los nuevos dueños del espacio marino y terrestre. En esto coinciden especialistas y moradores de la región, como el cronista de Isla Mujeres, don Fidel Villanueva, quien asegura que los tiburones siempre han estado por esos rumbos, y no “agreden” si se les deja tranquilos. Quizá por eso son muy pocas las personas atacadas por ellos.
Hay una campaña mundial para proteger los tiburones, severamente diezmados, en especial por la demanda china por sus aletas. En México una norma oficial los protege, igual que a las rayas. Al eliminarlos en los arrecifes de coral, abundan otros depredadores y se rompe el equilibrio natural existente. El buceo con el tiburón toro muestra que puede haber armonía entre las especies marinas y el turismo. Por eso en vez de matar tiburones impunemente se debe garantizar su entorno y establecer una adecuada vigilancia que garantice la integridad física de quienes visitan nuestras playas en plan de descanso. ¿Entenderán lo anterior autoridades y empresarios ahora que buscan atraer más turismo internacional?
lunes, 9 de febrero de 2009
Cancún: delitos ambientales y corrupción
Iván Restrepo
Los recientes asesinatos pusieron otra vez a Cancún en la mira de la opinión pública. Además de violencia e inseguridad, la ciudad que alberga casi un millón de habitantes registra altos niveles de marginalidad, distanciamiento extremo entre la lujosa zona hotelera y donde viven los pobres que trabajan en ella; escandalosas muestras de corrupción oficial y privada (el anterior presidente municipal es un buen ejemplo), baja calidad de vida, elevado alcoholismo y drogadicción.
El polo turístico que las autoridades promueven como de excelencia, es campeón nacional en suicidios, especialmente de gente humilde. Oficialmente al fin se reconoce que Cancún creció más allá de sus posibilidades y se encuentra sobresaturado; que se construyeron 70 por ciento más cuartos de los autorizados; que descendió en la lista internacional de sitios turísticos de calidad.
Se ignoraron las voces que oportunamente pidieron no crecer sin control y mejor consolidar lo hecho para no arriesgar el futuro del destino vacacional que, junto con su vecina, la Riviera Maya, es la fuente de divisas turísticas más importantes de México. Se olvidó la fragilidad ecológica del norte de Quintana Roo y las limitaciones que imponen el medio ambiente y los recursos naturales. Cuatro ejemplos.
1. Un presidente municipal, Carlos Canabal y el cabildo a su servicio, autorizaron el cambio de uso del suelo para que una empresa (Bay View Grand) hiciera el megadesarrollo Grand Island. Comprende más de mil condominios (distribuidos en 16 torres de 20 pisos cada una), 94 town houses, 20 residencias y los servicios conexos. La protesta ciudadana logró hace dos años detener el proyecto por las numerosas irregularidades que lo sustentan y por los efectos negativos en lo ecológico. Sin embargo, un juez federal recientemente concedió un amparo a los dueños de Grand Island para que prosigan con su negocio.
2. El actual edil, Gregorio Sánchez, quien gobierna en nombre del PRD, pretende construir una nueva ciudad al norte de la actual, para albergar a más de 200 mil habitantes. Debe estar lista cuando Sánchez deje su cargo. Está muy bien edificar 50 mil viviendas unifamiliares para los más necesitados, pero no en una zona clave para la captación de agua y cuando afectaría dos áreas naturales protegidas: el sistema lagunar Chacmochuc y la laguna Manatí. Igualmente criticable es la densidad extrema de la nueva ciudad y el tamaño de las viviendas: más de 100 por hectárea (el doble de lo que dicta la sensatez), y cada casa, con 40 metros de superficie. Con razón ya las nombran: “Las sardinas”, “Las caballerizas” y “Los saunas de los mayas”, por la humedad y el calor que hace en Quintana Roo la mayor parte del año.
3. El actual cabildo aprobó un plan de desarrollo urbano para Puerto Morelos, 30 kilómetros al sur de Cancún. Entre otras cosas, autoriza incrementar la densidad de 40 a 60 viviendas por hectárea. La población y sus autoridades se opusieron al plan, pues da luz verde a las compañías especializadas en levantar hoteles y condominios sin respetar el medio y por poner en peligro la barrera de arrecifes situada frente a la costa del lugar. Es la más importante del Caribe mexicano. Si hoy los 15 mil residentes de Puerto Morelos tienen problemas de abasto de agua y otros servicios, es de imaginar cuando en 20 años sean 150 mil, como se contempla en el plan de “desarrollo” urbano.
4. La publicidad invita a disfrutar las playas de Cancún. Pero el mar y los huracanes se las llevaron. En el mar y los bolsillos de algunos están los 20 millones de dólares de recursos públicos que hace un par de años se gastaron en el programa de recuperación de playas. Ahora se propone otro, muy cuestionado también, con dinero público. Lo promueven las fuerzas vivas de la ciudad, es decir, quienes controlan la actividad turística. Las encabeza el señor Fernando García Zaldivea, de arraigada estirpe panista, el mismo que, para crearle playa artificial a su hotel, puso espigones prohibidos por la legislación.
En Cancún urge combatir el crimen organizado, la corrupción oficial y privada. También otros delitos, como los ambientales. Pero sobre todo, la pobreza y la impunidad.
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