jueves, 8 de enero de 2015

Scherer, 1926-2015

Adiós a un periodista combativo

Varias generaciones de informadores lo han considerado referente
Foto
El ex director de Excélsior y de Proceso en su bibliotecaFoto Ulises Castellanos
Blanche Petrich
 
Periódico La Jornada
Jueves 8 de enero de 2015, p. 2
Julio Scherer García se empeñaba en interrumpir el monólogo del dictador. El general Augusto Pinochet, en la cima de su poder tiránico, persistía en su justificación del golpe de Estado, ejecutado a sangre y fuego seis meses antes. En las calles y las prisiones chilenas los asesinatos y la tortura estaban en su apogeo.
–Estoy aquí para entrevistarlo, general.
Nada. La entrevista no había empezado y llegaba a su fin después de largos minutos eléctricos, tensos, en el soberbio despacho que miraba desde sus ventanales de un décimo piso a Santiago a sus pies y los Andes al fondo.
Escribe Scherer, en Pinochet, vivir matandoSe puso de pie, yo también. Erguido y escultórico, horizontal el brazo derecho y extendida la mano, señaló hacia la puerta como quien señala al abismo. Pinochet lo echaba, así, de sus oficinas.
El periodista, entonces de 47 años (nació en la ciudad de México el 7 de abril de 1926), ya era quien era: piedra de toque de la fractura que vivió el periodismo mexicano con el poder en los años 70; figura emblemática de la prensa insumisa ante el autoritarismo.
Apenas una cuartilla describe esaentrevista que no fue: el encontronazo del general genocida y el reportero, una pieza cargada de lecciones para el oficio.
Reportero desde siempre, ocho años director del Excélsior, el mejor diario del país en ese periodo 1968-1976; fundador y director de la revistaProceso, interlocutor implacable de cada uno de los presidentes que habitaron Los Pinos, de Gustavo Díaz Ordaz a Enrique Peña Nieto, Julio Scherer –fallecido ayer en esta ciudad, a los 88 años– es el referente para los informadores de varias generaciones.
Concitador de admiraciones, también despertó fobias. En la cima del periodismo mexicano desde 1968 –cuando fue nombrado director deExcélsior, pocos meses antes de la masacre de Tlatelolco–, pudo mantener el difícil equilibrio entre la cercanía al poder y una intransigente independencia. Sobre los entretelones del 68, intentó junto con Carlos Monsiváis desentrañar la trama oculta en Parte de guerra, una de sus obras periodísticas señaladas como más importantes. La otra es Los presidentes, su libro más vendido, reditado y estudiado en las aulas de las escuelas de comunicación.
¿Tímido?
Sorprende, por tanto, saber que a Scherer lo aquejó un mal paralizante para cualquiera que aspire al oficio periodístico: la timidez.
Así lo describe él en su libro La terca memoria, lo más cercano a una autobiografía entre los 22 títulos que escribió:
Era joven, reportero primerizo, frustrado porque en el Excélsior de los años cincuenta le habían asignado cubrir al Partido Comunista, la fuente rojilla, que nunca daba notas de primera plana. Y le preocupaba un rasgo de su personalidad: Yo avanzaba en el trabajo, no así en la autoestima. Baja como era, muy baja, la atribuía a la timidez, un embarazoso encogimiento del alma.
Le mortificaba tanto ese rasgo que acudió al doctor Alfonso Quiroz Cuarón, el gran siquiatra. “Me dijo que a la timidez no se le puede vencer, pero sí esconder –continúa en sus confesiones– (...) La timidez lleva a formas de soledad y la soledad concita a la reflexión”.
De sus años de alumno siempre rezagado en el Colegio Alemán, recuerda a las tantes (literalmente tías, así se llamaba a las maestras) y las ceremonias que hacían pensar en los nazis. De sus años en la preparatoria con los jesuitas del Instituto Patria (contemporáneo de Pablo Latapí, de Manuel Buendía y el general Luis Garfias) le inquietó la falta de respuestas de los ilustrados sacerdotes sobre el concepto de pecado. No son de júbilo los recuerdos de sus años mozos.
Quizá por ese tema de la timidez la natación fue el ejercicio que Scherer escogió para practicar diariamente casi toda su vida; porque en las vueltas a la piscina, dialogando únicamente con el ritmo del agua y las brazadas, uno está solo. Y reflexionando.
Fuera del agua era otro.
De sofocante cordialidad, lo describió desde la amistad-hermandad más estrecha Vicente Leñero, recién partido. Para nuestro sistema político encallecido, para nuestra sociedad de ojos de ciego, él sigue siendo el periodista incómodo de México.
En la esquina opuesta, desde la rivalidad y los rencores que cristalizaron con los años, otro grande del periodismo, Manuel Becerra Acosta, lo describió así en su libroDos poderes: “El rechazo a la componenda en dinero se da en Julio Scherer como militancia obsesiva. Es él un cruzado medieval, un San Luis Rey en permanente Guerra Santa contra el Infiel”.
Desde la admiración y la confianza de su contemporánea Elena Poniatowska, una breve definición que lo abarca: El detonador de los cambios invaluables en el periodismo mexicano (La Jornada, 1/12/05). Y desde el amor filial, su hija María Scherer lo pinta en cinco palabras:Nunca será flor. Será árbol.
El Mayo, la otra no entrevista
En la cotidianidad hiperactiva de Julio Scherer, además de conducir la factura semanal de la revista política más importante del país y lo que ello implica, siempre hubo tiempo para salir de la oficina y patear el polvo de los caminos en busca de un reportaje, una entrevista. Y como suele pasar en la vida de los reporteros, también hubo otras no entrevistas, como aquella de Pinochet.
En sus años de formación, el director de Excélsior lo envió a Nueva York a cubrir la visita del papa Paulo VI a Naciones Unidas, inicios de los años 60. Le hervía ya la vena de cronista. Cuenta de la víspera de su viaje: Disfruté del alborozo y un íntimo sentimiento de gratitud. Viviría el día que los periodistas del mundo querían vivir. Para la crónica que escribiría, se exigió, sólo cabría la brillantez.
Fue a la ONU. Y de pilón, mandó también una entrevista con Robert Kennedy, el hermano del presidente, a quien vio pasar por los pasillos.
Fue a Irán, cuando cayó el sha Reza Pahlevi y ascendieron los ayatolas al poder. Fue a Praga, cuando en la primavera de 68 los ciudadanos se enfrentaron a los tanques rusos. Fue a El Salvador a entrevistar al jefe guerrillero Cayetano Carpio. Otra entrevista que no fue, que se frustró. De regreso, por tierra hacia México, fue capturado por paramilitares de Guatemala. Apenas la libró.
Scherer juraba que si el diablo le ofrece una entrevista, yo voy a los infiernos. En 2010 no fue precisamente el diablo, sino Ismael El Mayo Zambada, el compadre y segundo a bordo del entonces poderosísimo cártel de Joaquín El Chapo Guzmán, quien se la ofreció. Y el director de Proceso, ya octogenario, se embarcó en la aventura de cruzar las líneas de la clandestinidad, guiado sólo por un acompañante casi mudo a quien nunca identifica.
Pero no hubo tal entrevista. El Mayo lo recibió en su escondite con un apretón de manos:
–Mucho gusto, tenía mucho interés en conocerlo.
Y charla sin compromiso. La entrevista quedaría en puntos suspensivos, como reconoció la propia revista en la presentación, que desplegó una fotografía del periodista y el narcotraficante, abrazados, lo que despertó polémica en muchos medios.
Zambada habló de su esposa y sus otras cinco mujeres, de sus 15 nietos y un bisnieto. Pero no de su hijo Vicentillo, preso y procesado en Estados Unidos. Lo lloro, dijo. El reportero intenta varias vías para iniciar el interrogatorio. El jefe narcopromete:
–Otro día. Tiene mi palabra.
Ese día, obvio, nunca fue.
Los amigos, los enemigos
Lo de Scherer y Leñero era una hermandad. Por eso fue a Leñero a quien Tomás Eloy Martínez pidió una semblanza del director de Procesopara el libro Los maestros, que se publicó con motivo del premio otorgado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano-Cemex al colombiano José Salgar, el brasileño Clovis Rossi y el uruguayo Hermenegildo Sábat, tres grandes del oficio.
Ahí reconstruye lo que pudo ser la última conversación de Julio Scherer García con su padre, ya moribundo, en 1968:
–Vas a ser director de Excélsior.
–¿Te da gusto?
–No. Vas a sufrir mucho.
También habla de la infancia de Julio, niño rico, hijo de un padre banquero y de una madre de familia porfiriana. Y de la riqueza perdida, incluida la casa de su niñez, la casona que hoy es el Bazar del Sábado en San Ángel.
Ya adulto, casado y periodista, en la biblioteca de su casa familiar –cuenta en La terca memoria– tenía dos esculturas: una de Lázaro Cárdenas y otra de Francisco Zarco. Sus intereses: el poder, el periodismo rebelde. Y muchas fotografías de sus amores: Susana, su esposa que murió demasiado pronto y sus nueve hijos: Pablo, Regina, Ana, Gabriela, Julio, Adriana, Susana, Pedro y la menor, la periodista María. Entre todos ellos, la foto de Salvador Allende, el presidente asesinado de Chile. Fuimos amigos cercanos. Me hizo partícipe de su vida personal.
Amigos tuvo a montones. Desertores de su amistad, otros tantos. De los cercanos, los entrañables, habla prolijamente. De sus compañeros Vicente Leñero, su primazo Enrique Maza, Rafael Rodríguez Castañeda, Samuel del Villar, Fernando Benítez. Del uruguayo Carlos Quijano, director de la revista Marcha, quien luego de la prisión y la tortura de la dictadura recaló en la ciudad de México. No se arredre, dijo Scherer a Quijano cuando el golpe de Luis Echeverría aExcélsior.
De Alejandro Gómez Arias, el novio de juventud de Frida Kahlo, a quien Scherer visitaba durante su enfermedad terminal hasta que decidió no hacerlo más, afectado por la forma en que el amigo había perdido la lucidez. De ahí nació un pacto entre él, Leñero y Maza: los tres se retirarían antes de que los venciera la vejez. En 1996 renunciaron a la reporteada y a sus cargos directivos en el semanario. Pero nunca hicieron efectivo su retiro. No dejaron de ir a la revista, ni dejaron de escribir, dirigir y reportear. Tampoco perdieron la lucidez.
Otro amigo fue el poeta Javier Sicilia, fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. En junio de 2013, Sicilia regresaba de la caravana de víctimas que encabezó. Estaba bajo la tormentosa polémica generada por el abrazo que dio al entonces presidente Felipe Calderón en el encuentro del alcázar de Chapultepec. Lo citó en su despacho, en la calle de Fresas, y permitió a esta reportera estar presente en una conversación intensa, donde le dio una fuerte sacudida. No conozco a nadie que vaya tan en cueros a meterse a la boca del lobo como usted lo hizo, lo reprendió cariñosamente.
Y más amigos. Gabriel García Márquez le decía mi duodécimo hermano. Y a Scherer se le henchía la piel. De Abel Quezada: Él no cabía entre los cartonistas de su tiempo. De David Alfaro Siqueiros,El coronelazotrágico y heroico, escribió su mayor retrato mural en la entrevista reunida en 1965 en el libroLa piel y la entraña. De José Revueltas recuerda su respuesta cuando en Lecumberri le preguntó por el encierro: La llave es tu libertad; la llave son tus cojones.
Y muchos más amigos: Carmen Lira, Carmen Aristegui, los Carlos Monsiváis y Montemayor, Octavio Paz y Carlos Fuentes, Hero Rodríguez Toro, Rosario Castellanos.
En el poder tuvo muchos enemigos. Pero uno fue el que más daño le hizo. Y el que obsesionaba a Scherer. Así lo confiesa, cuando el director de la revista Rafael Rodríguez Castañeda le pidió un texto para el 30 aniversario de Proceso, en 2006.Tuve presente que para mí no habría más tema que Echeverría. Fue el protagonista del atentado contra el periódico. Mató, traicionó, fue hombre vil. El ex presidente le sobrevive.
De los demás mandatarios, quizá Carlos Salinas de Gortari mereció una obsesión similar: Siempre he querido saber algo más de Salinas, de quien tantos males se han derivado para el país. La sombra de Aburto, para siempre en Almoloya, y la muerte de Colosio, para siempre en la historia, cercan al ex presidente. Donde vaya, van ellos. También lo acompañará para siempre la traba de encubridor de uno de los grandes ladrones de la nación: su hermano Raúl.
Leñero dejaría patente la inquina de Salinas cuando describe una conversación, siendo ya presidente electo. Trascendamos a Julio, Vicente, sugirió. Es decir, repitamos el golpe.
De Vicente Fox, dice en Tiempo de saberNunca lo entendí... A una campesina la felicitó porque no leía periódicos. La mujer era analfabeta. En ese instante de ceguera atroz, Fox se dio gusto haciendo a un lado el valor supremo de la letra impresa.
A Felipe Calderón le dedica dos libros, El dolor de los inocentes (2011) y Calderón de cuerpo entero (2012), una serie de conversaciones donde aborda el origen ilegítimo de su Presidencia, su alcoholismo y su intemperancia, su deshumanización, la galopante corrupción en las filas del PAN y de su grupo. El primer libro deja abierta una pregunta: Habrá que aguardar un futuro ya cercano para ver qué responsabilidades se fincan ante la pérdida de tantos inocentes.
Mirar, oler, oír dentro de la cárcel
Scherer supo de las enormes posibilidades informativas que se ocultan en las sombras de las prisiones. Ahí están los hombres y las mujeres, y sus demonios. Aburtos, Salinas, Zorrillas, la Reina del Sur, El MochaorejasEl Chapo y la novia de éste, políticos, criminales, políticos-criminales pero también presuntos culpables, presos políticos, inocentes encarcelados. Y los celadores, los funcionarios, los siquiatras, los que torturan y los torturados, los que tratan de sanear ese mundo y no pueden. Entrevistas duras, puntuales, metálicas. Cinco libros recogen esas miradas de Scherer hacia el interior del mundo penitenciario. El último, el más terrible, Niños en el crimen.
En sus rostros es patente el síndrome del encierro, la depresión. No sabría de qué manera transmitir el sentimiento que me despertaron. Sentí su depresión, pero no como un dolor. Es la suya una forma de quietud, una no vida, como si sus ojos ya hubieran mirado todo lo que habría que mirar. Su hastío me pareció una forma de muerte.
A los 86 años, Scherer pasa largas horas conversando con esos niños y adolescentes –algunos más pequeños que sus propios nietos– que purgan sentencias en la Comunidad de Tratamiento Especializado para Adolescentes en el Distrito Federal. ¿Cómo entrevistar a estos chicos?
Preguntando. Como reportero. Como Julio Scherer.

Muere Scherer, maestro del periodismo

POR: ELIA BALTAZAR / EL SIGLO DE TORREÓN-AEE / MÉXICO, DF
Ayer murió a los 88 años el periodista Julio Scherer García, a quien Carlos Fuentes llamó "el Zarco del siglo XX".




En su página de Internet, el semanario Proceso -que él fundó en noviembre de 1976- informó sobre su deceso a causa de un choque séptico luego de dos años de padecer problemas gastrointestinales.
Sólo su familia y algunos colaboradores y amigos lo despidieron en una ceremonia privada que se realizó a las 4:30 de la tarde en el Panteón Francés de la Ciudad de México. Hasta el final, Scherer mantuvo su vida en privado, a pesar de su prestigio como periodista.
Nacido en la Ciudad de México el 7 de abril de 1926, Scherer comenzó su carrera periodística en Excélsior, en 1947. En ese periódico fue redactor, reportero, auxiliar de la Dirección y finalmente director en 1968.
Consolidó a Excélsior como el periódico más importante del país, hasta el golpe que lo expulsó de la dirección y del diario en julio de 1976, fraguado por el entonces presidente Luis Echeverría. Sólo cuatro meses después fundó Proceso, la revista que dirigió durante 38 años.
A lo largo de casi 70 años de carrera, nunca dejó de escribir. Ni de preguntar ni de reportear. Son célebres sus reportajes y sus entrevistas con los más importantes personajes de la política y la cultura de su época.
Ajeno a la mirada pública, Scherer nunca concedió una entrevista. "Las preguntas las hago yo", decía el periodista a quien llamaron en su juventud "El Mirlo Blanco" por su rectitud.
Dos de sus entrevistas más polémicas fueron con el Subcomandante Marcos en 2001, y con el "Mayo" Zambada en 2010. "Si el diablo me ofrece una entrevista, voy a los infiernos", decía Scherer.
Se fue el periodista, queda su obra y escuela.

Scherer: el principio



POR: ELIA BALTAZAR / EL SIGLO DE TORREÓN-AEE / MÉXICO, DF

EL MAESTRO DEL PERIODISMO MEXICANO TUVO UN INICIO ANECDÓTICO
A Julio Scherer García el periodismo lo tomó por asalto. En uno de esos momentos que cambian para siempre la vida de los hombres. A él llegó por necesidad. Y para siempre hizo de él su necesidad. Nunca más pudo desprenderse del oficio.






Su biografía en el periodismo, la única que reconoce, comenzó hace 60 años. Scherer era un joven a punto de cumplir 21 años que había transitado de las leyes a la filosofía, su pasión intelectual junto a la literatura. A ellas pretendía dedicar su vida, consagrada hasta entonces al deporte y la lectura, voraz ya desde entonces. Pero un golpe de timón obligó el cambio de ruta.
Familia de posición y dinero, los Scherer García enfrentaron un desfalco que los llevó a perder todo. Hasta aquella famosa casa de la plaza San Jacinto, en San Ángel, donde hoy se encuentra el Bazar de Sábado.
Scherer, el menor de los tres hijos, tomó la responsabilidad de la familia. Había que trabajar para sobrevivir y contribuir al pago de deudas. Más por casualidad que por vocación en ese momento, Scherer llegó a Excélsior. Su padre, Pablo, era amigo del gerente general del periódico, Gilberto Figueroa, socios los dos del Club de Leones.
Por intervención de Figueroa, Scherer consiguió una cita con el entonces director de la segunda edición de Últimas Noticias, Enrique Borrego. Acudió con su hermano Hugo y salió con su primera orden de trabajo: una entrevista con un músico checo de cuyo nombre ya nadie se acuerda, y que entonces se encontraba de visita en la ciudad de México.
Hasta entonces, la única incursión de Scherer en el periodismo había sido como jefe de la sección deportiva de un periódico estudiantil de fugaz aparición, en el colegio jesuita Bachilleratos, donde cursó secundaria y preparatoria.
Así llegó Scherer a la Extra, el nombre que la segunda edición de Últimas Noticias ganó por ingenio de los voceadores, y donde muy pronto destacó como un joven redactor, en una vieja redacción de veteranos del oficio.
Dos años pasaron antes de que Scherer comenzara a firmar sus primeras notas, a principios de 1949, como reportero asignado a la fuente educativa y de vez en cuando enviado por el vespertino a cubrir algún desastre o información especial.
Como su manía por las uñas, no pasaron desapercibidos su estilo, su pulcritud en el trabajo y sobre todo, su formación cultural y académica. Como pocos periodistas entonces, Scherer había adquirido una formación académica que seguía enriqueciendo al asistir como oyente a algunas clases de Escuela de Filosofía de Mascarones, no obstante el trajín del oficio y las largas jornadas en la redacción.
Educado bajo la mano firme de una madre que le inculcó principios, moral, disciplina y buenas maneras, Scherer destacó también en su trato con la gente, siempre respetuoso y cada vez más seductor al paso de los años. Algo en él encantaba, recuerdan quienes lo conocieron entonces. Aunque a veces en su personalidad se confundía la timidez con la soberbia. Desde entonces, poco hablaba de su vida personal, si acaso alguna anécdota compartida con los más cercanos, siempre unos cuantos.
Al correr la década de los cincuenta, Julio Scherer ya se había enfilado como uno de los mejores reporteros de la Extra, asignado en ocasiones a la fuente de Presidencia.
De su honradez comenzó a hablarse dentro y fuera de Excélsior. "El Mirlo Blanco", le llamaron. Entre la incredulidad y la burla, poco a poco se impuso el respeto hacia él, en un periódico dominado por la leyenda negra del periodismo: Carlos Denegri, el hombre que tasó con precio alto sus columnas.
Sus pasiones periodísticas también emergieron en esa época: los pintores muralistas que dominaban el escenario del arte y la política, Siqueiros y Rivera, Tamayo, los escritores y políticos como Vicente Lombardo Toledano y Lázaro Cárdenas, con quien llegó a establecer una estrecha amistad.
Nueva sangre llegó a la Extra a finales de los años cincuenta: Eduardo Deschamps y Miguel López Azuara. Los "jefes" se llamaban entre sí y con Scherer, quien pasó a "la grande", la redacción matutina de Excélsior, en 1962.
Paralelo a su labor como reportero de la fuente política, en la Cámara de Diputados y en Presidencia más tarde, destacado ya por sus entrevistas y reportajes, Scherer incursionó en la columna política con Manuel Becerra Acosta y Alberto Ramírez de Aguilar. Desayuno, se llamaba aquel espacio firmado por Julio Manuel Ramírez, que se publicó los domingos en la primera plana del Excélsior, de 1959 a 1965. Nunca más volvió a practicar lo que él llama periodismo de escritorio.
EL GRUPO
Fue en el transcurso de los años sesenta que en Excélsior se consolidó un nuevo equipo. A los jóvenes veteranos como Ramírez de Aguilar, Becerra Acosta, Deschamps, Azuara, Scherer, Hero Rodríguez Toro, Ángel Trinidad Ferreira, se fueron sumando Gustavo Durán de Huerta, Arnulfo Uzeta, Armando Rivas Torres, Jorge Villa Alcalá, Arturo Sánchez Aussenac, Lepoldo Gutiérrez, Manuel Arvizu, Pedro Álvarez del Villar, Manuel Mejido, Miguel Ángel Granados Chapa, Samuel del Villar, entre muchos otros.
Unos antes, otros después, al final todos conformaron un grupo dentro de Excélsior, una especie de partido político que se enfrentó a los viejos intereses dentro del periódico.
Junto a otros del grupo, a Scherer lo llamaron rojo, comunista, y en alguna ocasión -1960- hasta lo sancionaron por firmar un desplegado en favor del movimiento ferrocarrilero. Pero ni una cosa ni la otra. Es más, a la fecha nadie ha podido ubicar a Scherer por su ideología. Lo pretenden de izquierda, demócrata cristiano, simpatizante de la teología de la liberación, cercano a jesuitas por formación. Los moldes son muchos y en ninguna cabe.
Dividió el periódico en dos bandos, a la muerte del histórico director Rodrigo Llano, en 1963 llegó a la dirección del periódico Manuel Becerra Acosta padre, comparado dentro de Excélsior con Juan XXIII por los aires de renovación que dejó correr en la vieja "catedral del periodismo".
Con él subió a la subdirección editorial Julio Scherer, quien comenzó a organizar la página editorial y a llamar a nuevos colaboradores. Arrancó una nueva etapa en el quehacer periodístico de Excélsior, que se consolidó con su llegada a la dirección del periódico, en 1968.
Lo demás es historia conocida.
"Julio es un hombre singular, fuera de serie. Que hay una influencia de él en todos nosotros, por supuesto que la hay, pero eso no significa que una vez que él desaparezca, su obra también; en este sentido Julio Scherer no es efímero, su obra va a permanecer.”— ENRIQUE MAZA, sacerdote y periodista
"Don Julio es un espíritu apasionado,muy obstinado en sus cosas, con un gran sentido de la noticia, de ubicarla. Tiene unos ojos como de lince, como de águila para descubrir la noticia, para olfatearla.Yeso era lo que nos enseñaba. Era muy obsesivo y tenía obsesiones de las cuales de pronto había que descargarlo. Pero es sobre todo un gran periodista.Un tipo de excepción en ese sentido. ”— JOSÉ REVELES, periodista
"Julio es muy buen periodista, que trata de ser lo más objetivo. Tiene muchas virtudes como periodista. Yo lo he dicho muchas veces: es de los que saca noticias de las piedras. Lo malo, como yo le dije un día, es que sólo ve periodismo”.— ÁNGEL TRINIDAD FERREIRA, Periodista
"Julio siempre ha sido crítico del poder y ha sido víctima del poder, desprecia el poder profundamente y además lo conoce porque ha vivido al lado del poder. ¿Por qué Scherer siempre se ha interesado en los personajes polémicos? Porque busca la parte buena de la gente”— EDUARDO DESCHAMPS, periodista

Rubén Moreira hace 42 cambios en tres años

POR: LUCÍA PÉREZ / EL SIGLO DE TORREÓN / SALTILLO
El equipo de trabajo de Rubén Moreira sufrió la modificación número 42 en sus primeros tres años de gobierno. En esta ocasión dos secretarios renunciaron para ir tras una diputación federal.





Tras la renuncia de Armando Luna Canales, Víctor Zamora se convertirá en el cuarto Secretario de Gobierno.
"Hoy (miércoles) enviaré un oficio al Congreso local para la ratificación de tres secretarios", dijo el gobernador Rubén Moreira.
Víctor Zamora ocupaba la Secretaría del Trabajo. En su lugar entró la lagunera Norma González Córdoba.
Otra secretaría que sufrió cambios es Infraestructura, que estaba a cargo de Francisco Saracho, y a la que regresará María Esther Monsiváis, quien ocupaba la Jefatura de la Oficina del Gobernador.
La oficina que deja Monsiváis nadie la ocupará, ya que desaparecerá.
Luna Canales buscará ser candidato del PRI a la diputación federal por el distrito IV; ayer miércoles solicitó el registro como precandidato.
Por su parte, Francisco Saracho tomó protesta como titular de Infraestructura en julio de 2012 y tuvo una permanencia de 31 meses. Saracho buscará ser candidato del PRI a la diputación federal del distrito I.

Sube 72 mdp deuda municipal en Torreón en un año


POR: YOLANDA RÍOS / EL SIGLO DE TORREÓN / TORREÓN
En un año, de noviembre del 2013 a noviembre del 2014, la deuda a corto plazo del Gobierno municipal pasó de 235 millones 920 mil 844.93 pesos a 308 millones 061 mil 376 mil pesos.






Representa una diferencia de 72 millones 140 mil 531 pesos y equivale a un 30 por ciento.
En lo que respecta al pasivo a largo plazo, que es la deuda bancaria, bajó en un 17 por ciento.
Este concepto, en noviembre del 2013 era de 149 millones 905 mil 694 pesos. Al mes de noviembre del 2014, la cifra es 127 millones 419 mil 840 pesos.
LA DEUDA REAL EN UN AÑO
Los 72 millones 140 mil 531 pesos es la deuda real que se tiene con proveedores y acreedores.
Para el tesorero municipal Enrique Mota, el municipio de Torreón no está acudiendo al "apalancamiento" en este tipo de deuda.
Asegura que a todos los prestadores de servicios se les está pagando de acuerdo a los contratos y los tiempos pactados.
"Incluso hemos negociado muchos de los adeudos pendientes que nos dejó el anterior gobierno.
El pasivo a corto plazo, es una cifra manejable y que seguramente va a tener variables en diciembre, según Mota Barragán.
"Desde mi punto de vista, es alarmista la declaración del regidor de la bancada del PAN, Sergio Lara Galván, en el sentido de que hay el riesgo de que nosotros incurramos en el mismo caso del Gobierno del Estado, que enfrenta una deuda considerable con proveedores".
Mota Baragán rechazó de manera tajante "el temor que tienen los panistas, de ninguna manera se justifican sus especulaciones, pero bueno, hacen su chamba".
Las cifras de los avances de gestión financiera trimestrales e informes mensuales del 2014, están disponibles en el sitio oficial del Ayuntamiento www.torreon.gob.mx

'Es año electoral': MRS

El alcalde Miguel Riquelme Solís declaró que es año electoral y los señalamientos realizados por la bancada de regidores del PAN respecto a las finanzas municipales, es parte de lo mismo. Señala que "esto apenas empieza".
Al preguntarle si independientemente de los tiempos electorales, tienen o no razón los regidores del PAN para cuestionar el manejo de las finanzas expresó que: "Las finanzas municipales están fuertes, sanas, nos ajustamos a un presupuesto programático que sigue un esquema de presentación de acuerdo a lo que marca la Ley de Contabilidad Gubernamental".
Pero ellos (los ediles del PAN), se quejan que no se les desglosa el ejercicio de los recursos y no se les explica claramente el tema financiero. Al respecto, el alcalde contestó que "cada uno de los regidores, sobre todo los que integran la Comisión de Hacienda, tienen asesores que se supone los apoyan. Pero tal vez sea necesario que le llamen a Natalia (Virgil) para que les explique".
La bancada del PAN, en conferencia de prensa, señaló un incremento en la deuda a corto plazo del 47 por ciento y que las autoridades municipales "presumen" ingresos, pero no pagan deudas.

Inflación cierra 2014 en su nivel más alto en cuatro años


POR: EL UNIVERSAL/ MÉXICO, D.F.
En diciembre de 2014, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento de 0.49%, con lo que la inflación anual llegó a 4.08%, tasa inferior al 4.17% registrado en noviembre, pero todavía por arriba del 4%, límite superior de la meta oficial del Banco de México.







De esta forma la inflación anual al cierre del año pasado ha sido la más elevada para diciembre, desde 2010, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Entre los productos que más incidieron en el alza de precios en diciembre pasado se encuentran: el jitomate con una alza mensual de 41.09%; carne de res con un aumento de 1.9%; servicios turísticos, 9.21%; transporte aéreo, 18.45%; huevo, 4.11%; tomate verde, 24.64%; vivienda propia, 0.18%; pollo, 1.47%; calabacita, 22.21%; y restaurantes, 0.53%.
El índice de precios subyacente, que descuenta los precios más volátiles, presentó un crecimiento de 0.23%, colocando su tasa anual en 3.24%. Por su parte, el índice de precios no subyacente aumentó 1.28%, alcanzando de esta forma una tasa anual de 6.70%.
Al interior del índice de precios subyacente, el subíndice de precios de las mercancías mostró una alza de 0.19% y los precios de los servicios avanzaron 0.27%.
Dentro del índice de precios no subyacente, el subíndice de los productos agropecuarios subió 3.32%, al mismo tiempo que los precios de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno ascendieron 0.06%.
El índice de precios al consumidor de la canasta básica registró un aumento de 0.20% en diciembre del año que recién concluyó, obteniendo de este modo una tasa anual de 4.66%; en tanto que en el mismo mes de 2013 las cifras correspondientes fueron de 0.61% y 5.20%, respectivamente.

Notifican a Municipio de Torreón demandas por 25 mdp


POR: YOLANDA RÍOS / EL SIGLO DE TORREÓN / TORREÓN
SE TRATAN DE JUICIOS POR DESPIDOS INJUSTIFICADOS
El municipio fue notificado de nuevas demandas laborales, ahora por 25 millones de pesos.



Se trata de juicios por despidos supuestamente injustificados, emprendidos por empleados de las dos administraciones municipales anteriores.
Enrique Mota Barragán declaró que "le vamos a entrar ahora a nuevas negociaciones con los extrabajadores para establecer acuerdos, tiempos, todo lo posible para concretar los pagos de acuerdo a la Ley.
Durante el 2014, el municipio pagó 30 millones de pesos en liquidaciones de extrabajadores municipales que ganaron los laudos.
Informó que con relación a las cifras proporcionadas por la bancada de regidores del PAN en la que señalan 5.8 millones de pesos, Mota indica que es recurso "provisionado'' para hacerle frente a juicios laborales en proceso, pero la tendencia es a la alza''.
Con esta nueva carga se tendrá que responder a las demandas y "hacerles frente porque no nos queda de otra''.
El tesorero municipal indica que en la actual administración municipal, la política emprendida en materia laboral es que todos los empleados de confianza y de nuevo ingreso firmen sus renuncias anticipadas.
Lo mismo es en el caso de directores generales y jefes de área.
Se aplica al Simas, DIF, Pensiones y otros organismos.
Es con el fin de prevenir precisamente este tipo de casos que han causado serio desequilibrio financiero.
Informa que el año pasado, "pagamos juicios laborales desde la administraciónde José Ángel Pérez y de Eduardo Olmos''.

Dos toneladas sin respuesta


La pregunta es simple: ¿por qué los sicarios de un cártel de tercera se tomarían las enormes molestias que supone cremar 43 cuerpos?

La pregunta es simple, las consecuencias desmesuradas: ¿por qué razón los sicarios de un cártel de tercer nivel se tomarían las enormes molestias que supone cremar 43 cuerpos? Durante años nos hemos acostumbrado a que los narcotraficantes dejen los restos de sus víctimas a un lado del camino o, en algunos casos, sepultados en fosas comunes en el monte. Incinerar casi medio centenar de personas, envolver los restos en bolsas y trasladarlos a la cuenca de un río supone tomarse molestias desacostumbradas y una estrategia más digna de un programa de CSI que del rudimentario presidente municipal corrupto de Iguala, a quien se atribuye la autoría intelectual de la tragedia.
Desde principios de diciembre científicos de la UNAM [Universidad Nacional Autónoma de México] señalaron la imposibilidad física de que los cuerpos hubieran sido cremados en el basurero de Cocula, como han sostenido las autoridades. A lo largo de esta semana precisaron su reclamo: se habrían necesitado hornos crematorios como los que tienen algunas instalaciones públicas. Los académicos exigen que se investigue la actividad reciente de los crematorios del Ejército en la región. El señalamiento se respalda con los mensajes de un par de los estudiantes antes de que fueran despojados de sus teléfonos celulares.
Los científicos argumentan que sería imposible ocultar los residuos de los combustibles y materiales necesarios para convertir en cenizas los restos óseos de tantas víctimas en un lugar abierto. Para cremar 43 cuerpos se requieren 33 toneladas de troncos de árboles de cuatro pulgadas de diámetro y 995 llantas que contienen 2,5 toneladas de acero. “Para que el acero se derrita y los cuerpos se reduzcan a cenizas se debe alcanzar entre 1.425 y 1.540 grados centígrados. La hipótesis de que fueron quemados en el basurero de Cocula no tienen ningún sustento en hechos físicos o químicos naturales”, expone el estudio encabezado por Jorge Antonio Montemayor Aldrete, investigador titular del Instituto de Física de la UNAM. Además, la cremación de 43 cadáveres en esas condiciones emitiría una columna visible de humo denso desde varios kilómetros a la redonda, lo cual no fue percibido por los vecinos de la región (declaraciones del científico al periódico La Jornada y al diario digital Sinembargo.mx).
Lo cual nos regresa a la pregunta incómoda: ¿quién tiene los medios físicos y, más importante aún, las razones para esfumar 43 cuerpos de los jóvenes estudiantes en materia de horas mientras eran buscados por sus familiares? Más de 90 personas han sido detenidas pero ninguna ha confesado haberse encontrado presente durante la incineración. Entre más conocemos a los integrantes del cártel Guerreros Unidos, supuestos responsables de la matanza, miramos con más escepticismo la tesis oficial. Y no porque a los esbirros en cuestión les falte salvajismo para perpetrar una brutalidad de esta magnitud. Por el contrario, justamente porque les sobra salvajismo resulta difícil atribuirles las habilidades para convertirse en prestidigitadores capaces de esfumar medio centenar de personas y mantener el silencio durante meses sobre la manera en que llevaron a cabo semejante proeza.
El Ejército ha emitido un escueto mensaje en respuesta al documento de los científicos de la UNAM. Asegura no contar con crematorios en la región, aunque omite cualquier mención a la posibilidad de que se investigue los consumos de gas entre el 26 y el 28 de septiembre en hospitales y otras instalaciones militares de la zona, como había solicitado el estudio de los forenses: “Se requieren 53 kilogramos de gas para cremar un cuerpo”, habían dicho los físicos universitarios; es decir más de dos toneladas para eliminar los rastros de 43 personas. Activistas, familiares e investigadores universitarios han solicitado a la PGR [Procuradoría General de la República] que se abra una línea de indagación sobre los militares.
Los analistas políticos o la opinión pública carecen de elementos concretos para dar por buena cualquiera de las hipótesis. Pero también es cierto que ninguna puede descartarse, incluyendo la del Ejército. Dos meses antes los militares asesinaron en Tlatlaya a 22 personas sometidas, luego de una operación en contra de drogas. Están documentados los intentos de las autoridades civiles del Estado de México para ocultar la responsabilidad del Ejército, incluyendo las declaraciones exculpatorias por parte del gobernador Eruviel Ávila, las torturas de testigos y la reserva legal de 12 años para impedir el acceso a la información de esa tragedia. Es decir, la maquinaria del Gobierno mexicano a tope para impedir que se ventile un crimen de Estado.
El caso de Ayotzinapa sería aún más grave toda vez que las víctimas son participantes de una manifestación política disidente. Las implicaciones nacionales e internacionales de un escándalo de esta magnitud podrían ser incalculables. No hay evidencias concretas de la responsabilidad del Ejército, hasta ahora, pero tampoco satisface a nadie las versiones oficiales sobre la culpabilidad del crimen organizado.
El Gobierno de Peña Nieto tendría que ser el más interesado en investigar y dilucidar si algún estamento vinculado al Estado mexicano tiene una responsabilidad concreta. De lo contrario las consecuencias podrían ser aún peores. Por desgracia hasta ahora la actitud evasiva, si no es que cómplice, se asemeja más a la del Gobierno serbio tras los crímenes de sus generales en la guerra de los Balcanes. Si el Ejército es inocente, urge mostrarlo. Y si no, urge purgarlo, antes de que el escándalo se lleve entre las patas lo que queda del actual sexenio.

“México tiene de los peores salarios mínimos del mundo”: Cereal


Por:  / 8 enero, 2015
(08 de enero, 2014).-El sistemático congelamiento del salario mínimo “es una aberración económica, política y social, y sólo complicará el de por sí difícil escenario que vivimos los mexicanos y, especialmente, las y los trabajadores del campo y la ciudad más empobrecidos” advirtió el Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal).
Para el Centro, se trata de una maniobra de la élite política y económica del país que debe acabarse, pues debe emprenderse una política consistente y decidida de recuperación del salario mínimo, misma que es viable, prudente y necesaria.
“En una maniobra de mancuerna, la Confederación Patronal de la República Mexicana, la cúpula del charrismo sindical y sus principales operadores (los partidos políticos, principalmente el Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional, y los funcionarios de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos) han vuelto a atentar contra el mandato constitucional que establece que el salario mínimo deberá ser ‘suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos’”, añadió Cereal.
El debate sobre el salario mínimo impulsado meses atrás por el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, ha generado una reapropiación del mismo a decir del mandatario, luego de que el Partido Acción Nacional lanzara una campaña donde pretende llevar el tema de la mano de la ciudadanía.
“Estamos impulsando el tema del salario mínimo y no lo vamos a soltar, por más que otros partidos digan que lo están haciendo y hoy sea su bandera (…) todos sabemos dónde y cómo se inició el debate”, apuntó.
Sin embargo, más allá de las palabras, el Centro de Reflexión insistió en que el aumento anunciado equivale a menos de tres pesos mexicanos, resulta una continuación de la política de congelación del salario mínimo a pesar de los incipientes cambios de acuerdo a los ciclos económicos del país.
“Los pretextos –que no argumentos, pues éstos deben ser racionales– son los de siempre: que el salario mínimo se sigue usando como unidad de cuenta para diversas leyes y ordenamientos (situación asegurada por la bancada panista en el Senado), y que se buscó un aumento ‘que no afecte las variables económicas, la productividad y la generación de empleos’”, dijo Cereal al respecto.
Estos “pretextos”, continuó, se contradicen en la realidad, debido a que cualquier aumento o ausencia de éste en el salario mínimo afecta las variables económicas, “pero esta vez para empeorarlas, pues se prevé que el escenario para el próximo año se caracterizará por la incertidumbre en el tipo de cambio, el bajo precio del barril de petróleo, la persistente inseguridad y violencia, y una grave crisis de legitimidad del sistema político”.
No obstante, advirtió la organización, el salario mínimo no es el percibido por los trabajadores mexicanos y sólo se usa como referencia, pues 7 millones de éstos, en mayor porcentaje del género femenino, sobreviven con ese nivel de ingresos.
Además, Cereal destacó que: “México tiene el peor salario mínimo de la OCDE y uno de los peores de todo el planeta. La productividad laboral de nuestro país es la segunda de la región (sólo después de Chile, cuyo minisalario es tres veces el nuestro), pero nuestro minisalario es equivalente al de los países con menor productividad”. 
Es falso, insistieron, que una política activa de recuperación del salario mínimo generaría inflación o destruiría empleos. De hecho, añadió el Centro en su pronunciamiento, que dadas las condiciones de la economía mexicana, esta política podría contribuir a la generación de empleos y al aumento en la productividad. 

miércoles, 7 de enero de 2015

Muere Julio Scherer García a sus 88 años

El periodista Julio Scherer García, fundador de la revista Proceso, falleció esta madrugada a sus 88 años de edad.










Fue la misma revista la que confirmó el deceso a causa de un choque séptico. Llevaba poco más de dos años enfermo, por problemas gastrointestinales.
Proceso recordó que el reconocido periodista realizó su última visita a la redacción el pasado 17 de octubre y prometió regresar para su 38 aniversario.
El funeral de Julio Scherer se realizará de manera privada.
Scherer García llegó a la dirección del periódico Excélsior a los 42 años, el 1 de septiembre de 1968. “Desde esa posición, acabó confrontado con los presidentes Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) y Luis Echeverría (1970-1976)”, señaló la publicación semanal.
Al dejar dicho diario, el 6 de junio de 1976, junto con varios de compañeros fundó la revista Proceso y su primer número apareció el 6 de noviembre de 1976.
Entre sus obras figuran El poder: historias de familia (Grijalbo 1990); Estos años (Océano 1995); Salinas y su imperio (Océano (1997); Cárceles (Alfaguara 1998); Parte de Guerra, en coautoría con Carlos Monsiváis (Aguilar 1999); Máxima seguridad (Random House Mondadori 2001); Pinochet, vivir matando (Alfaguara 2000 y Nuevo Siglo-Aguilar 2003); Tiempo de saber: Prensa y poder en México, en coautoría con Carlos Monsiváis (Aguilar 2003), y Los patriotas. De Tlatelolco a la guerra sucia (Nuevo Siglo Aguilar 2004).
De igual forma, El perdón imposible (FCE) (Versión ampliada de Pinochet, vivir matando); El indio que mató al padre Pro (FCE 2005); La pareja (Plaza & Janes (2005); La terca memoria (Grijalbo 2007); La reina del Pacífico (Grijalbo 2008); Allende en llamas (Almadía 2008); Secuestrados (Grijalbo (2009); Historias de muerte y corrupción (Grijalbo (2011); Calderón de cuerpo entero (Grijalbo 2012); Vivir (Grijalbo 2012) y Niños en el crimen (Grijalbo 2013). ^JH