Demanda de Hacienda en la PGR por la deuda que Moreira contrató
Falsificaron el Diario Oficial para engañar a autoridades bancarias, señala González Morfín
Andrea Becerril
Periódico La Jornada
Viernes 26 de agosto de 2011, p. 7
Contepec, Mich., 25 de agosto. El titular de la Secretaría de Hacienda, Ernesto Cordero, informó que esa dependencia presentó una denuncia penal ante la Procuraduría General de la República (PGR) por la contratación irregular de deuda que realizó el gobierno de Coahuila durante la pasada administración.
“Se debe castigar a los funcionarios que resulten responsables; nosotros estamos convencidos y decididos de que se debe hacer justicia y se debe esclarecer qué pasó”, dijo.
En conferencia de prensa ofrecida luego de un encuentro que tuvo con los senadores del PAN, Cordero rechazó que la querella interpuesta forme parte de una guerra sucia contra el PRI y su dirigente nacional, Humberto Moreira. “El gobierno federal no endeudó al de Coahuila ni tomó ninguna decisión; tampoco sugirió que se incurriera en irregularidades a la hora de contratar su deuda”.
En el mismo tono, agregó: “hay que ver las cosas con absoluta claridad. Hubo gobiernos irresponsables que no supieron administrar presupuestal, financiera y económicamente, lo que era su obligación, y ahora deben dar la cara”.
El coordinador de los senadores del PAN, José González Morfín, exigió también que el PRI y Moreira den la cara, ya que “está perfectamente documentado que fueron capaces de falsificar el Diario Oficial de la Federación para engañar a las autoridades en torno a la deuda del estado de Coahuila”.
Podría haber más denuncias
El titular de Hacienda no quiso precisar cuál crédito bancario del gobierno que encabezó Moreira dio pie a la denuncia ante el Ministerio Público Federal, pero reveló que podría haber otras demandas “cuando tengamos evidencia de qué parte de la deuda fue contratada de manera irregular ante las instituciones del sistema bancario”.
Cordero se manifestó en contra de que se modifique la Ley de Coordinación Fiscal –como pretende el dirigente del PRI– para incrementar los recursos a los gobiernos de los estados. Dijo que “sería el peor de los remedios”, ya que esos fondos, que provienen de los impuestos de todos, los ejercen instancias de gobierno que, en muchos casos, “son opacas, no rinden cuentas y han demostrado irresponsabilidad en el manejo de sus finanzas”.
Recalcó que los mexicanos, “que con gran sacrificio pagamos nuestros impuestos, merecemos que el gasto público se siga ejerciendo con transparencia, con oportunidad y rendición de cuentas”, como hace el gobierno federal.
Explicó que no se trata de su opinión personal, ya que sus puntos de vista los comparten organismos internacionales, como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la ONU, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.
En reunión a puerta cerrada con los senadores del PAN, Cordero discutió las irregularidades detectadas en la deuda contratada por el gobierno de Moreira. Presentó un informe sobre las entidades más endeudadas y escuchó la demanda de los legisladores de ir a fondo contra el priísta.
El senador Ramón Galindo, ex presidente municipal de Ciudad Juárez, comentó al final que, en marzo pasado, la deuda de Coahuila era de 31 mil 973 millones de pesos, y para agosto llegó a 33 mil 867 millones. Sostuvo que sólo 8 por ciento de los recursos de esa entidad provienen de recaudación fiscal propia y el resto son aportaciones federales. Reveló que su bancada acordó ser inflexible y no permitir que se modifique la ley, y menos en las condiciones de chantaje y extorsión del PRI, que pretende aprobar las reformas estructurales pendientes a cambio de más dinero para sus gobernadores.
Por otra parte, en la dependencia que dirige Marisela Morales, funcionarios vinculados al área de Comunicación Social informaron que el Ministerio Público Federal dará a conocer detalles de la denuncia presentada por la Secretaría de Hacienda hasta que se dé curso a la querella y se trabaje en la integración del expediente.
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viernes, 26 de agosto de 2011
miércoles, 24 de agosto de 2011
`La deuda es un problema muy serio para Coahuila´: Cordero
Agencias
24-Agosto-2011
En entrevista para Milenio, el dirigente de la SHCP habló sobre la viabilidad financiera de los estados, a lo que dijo que “es un problema gravísimo, que cualquier estado que tenga una deuda como la que tiene el estado de Coahuila, sus ciudadanos deben estar muy preocupados porque esto implica que van a tener que hacer un ajuste muy fuerte para poner la casa en orden.”
Al ser cuestionado sobre si era el peor o si las críticas eran porque era el estado que gobernó el presidente del PRI, Cordero señaló “yo creo que una deuda de ese tamaño, de 34 mil millones de pesos, desde el punto de vista técnico, sí es un problema muy serio, es un problema que implica lo que las calificadoras mostraron, le bajaron cinco niveles su nivel de calidad crediticia.”
Coahuila recibió 80% más ayuda federal
En información de Reforma, el diario publica que según datos de la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas de la Secretaría de Hacienda, en los primeros 5 años de la gestión del actual presidente nacional del PRI, de 2006 al 2010, Coahuila recibió 45 mil 886 millones de pesos por concepto de participaciones, mientras que su antecesor, Enrique Martínez, obtuvo 25 mil 476 millones de pesos.
Por lo tanto, durante su mandato, se recibieron 80 por ciento más participaciones federales que en la Administración anterior.
`Bien aquirida´ la deuda: RMV
"Un articulista lo dijo hoy que la deuda nos va a servir para apalancar el desarrollo. Hoy tenemos hospitales, teatro, infraestructura que antes no teníamos. Yo la veo bien adquirida.
"La deuda nos va a permitir traer más empleo. La deuda está en obra, en infraestructura, en programas sociales. Hoy podemos decir que los coahuilenses, tenemos el gusto de tener una población de mayores satisfactores y tenemos menos pobres.
24-Agosto-2011
En entrevista para Milenio, el dirigente de la SHCP habló sobre la viabilidad financiera de los estados, a lo que dijo que “es un problema gravísimo, que cualquier estado que tenga una deuda como la que tiene el estado de Coahuila, sus ciudadanos deben estar muy preocupados porque esto implica que van a tener que hacer un ajuste muy fuerte para poner la casa en orden.”
Al ser cuestionado sobre si era el peor o si las críticas eran porque era el estado que gobernó el presidente del PRI, Cordero señaló “yo creo que una deuda de ese tamaño, de 34 mil millones de pesos, desde el punto de vista técnico, sí es un problema muy serio, es un problema que implica lo que las calificadoras mostraron, le bajaron cinco niveles su nivel de calidad crediticia.”
Coahuila recibió 80% más ayuda federal
En información de Reforma, el diario publica que según datos de la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas de la Secretaría de Hacienda, en los primeros 5 años de la gestión del actual presidente nacional del PRI, de 2006 al 2010, Coahuila recibió 45 mil 886 millones de pesos por concepto de participaciones, mientras que su antecesor, Enrique Martínez, obtuvo 25 mil 476 millones de pesos.
Por lo tanto, durante su mandato, se recibieron 80 por ciento más participaciones federales que en la Administración anterior.
`Bien aquirida´ la deuda: RMV
"Un articulista lo dijo hoy que la deuda nos va a servir para apalancar el desarrollo. Hoy tenemos hospitales, teatro, infraestructura que antes no teníamos. Yo la veo bien adquirida.
"La deuda nos va a permitir traer más empleo. La deuda está en obra, en infraestructura, en programas sociales. Hoy podemos decir que los coahuilenses, tenemos el gusto de tener una población de mayores satisfactores y tenemos menos pobres.
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Ernesto Cordero SHCP
lunes, 6 de junio de 2011
Un Cordero "clasemediero"
John M. Ackerman
De acuerdo con Felipe Calderón y su candidato "destapado", México es ya un país de "clases medias" que avanza con paso firme hacia la modernidad y el progreso. Ni Calderón ni Ernesto Cordero se cansan de repetir este falso mantra, sobre todo cuando viajan al extranjero o se reúnen con empresarios. La semana pasada, el secretario de Hacienda declaró ante la Coparmex que nuestro país "viene a consolidar clases medias como hace tiempo no lo lograba". Esta nueva ocurrencia no desentona con aquella otra torpe declaración de que las familias mexicanas con tan sólo 6 mil pesos pueden vivir cómodamente porque "tienen crédito para una vivienda, tienen crédito para un coche, se dan tiempo de mandar a sus hijos a una escuela privada y están pagando las colegiaturas".
Pero ni Calderón ni Cordero han inventado el agua tibia, sino que no hacen más que repetir las teorías de escritores como Héctor Aguilar Camín, Jorge Castañeda, Luis Rubio y Luis de la Calle, quienes desde hace mucho tiempo se han dedicado a promover precisamente la idea de un México "clasemediero". Los últimos dos incluso han publicado recientemente un libro que lleva esta expresión en su título.
El argumento principal de estos intelectuales es que la creciente urbanización y la mayor disponibilidad de bienes y servicios básicos como agua potable, drenaje, electrodomésticos, televisión, casa-habitación propia, escuelas privadas, celular e internet están construyendo una sociedad con valores "clasemedieros" más conservadores que aquellos ideales "revolucionarios" que predominaban en el pasado. Antes, los pobres y los excluidos luchaban para transformar la estructura social de raíz. Pero hoy, de acuerdo con estos discutibles postulados, los mexicanos solamente buscarían tener mayor "movilidad social" para poder acceder a los "placeres" de la clase media. El corolario es que una vez que los ciudadanos logran tener acceso a estos bienes y servicios, inmediatamente asumen una actitud profundamente conservadora y defienden su pequeña propiedad en contra de cualquier posibilidad de cambio político o económico.
Rubio y De la Calle celebran este supuesto cambio cultural: "No hay duda alguna de que una parte muy significativa de la población se siente de clase media y quiere proteger esa condición que tanto esfuerzo le costó alcanzar". Estas personas tienen "un sentido de propiedad, pertenencia y derecho a preservarlo" y, por lo tanto, "su actitud política se inclina a ser conservadora y rechaza cualquier alternativa que pudiera alterar su seguridad".
Los escritores señalan como una tendencia particularmente positiva el hecho de que cada vez más mexicanos ponen nombres extranjeros a sus hijos y los envían a escuelas particulares con nombres foráneos, ya que esto evidencia su "aspiración de movilidad social". Los autores también celebran el "fenómeno Walmart" que supuestamente ha "reducido el precio de alimentos, ropa y calzado", así como la tendencia para que "la sociedad mexicana se asemeje a las sociedades desarrolladas".
En un evidente eco del proyecto totalitario de la Iniciativa México, dicen que necesitamos un radical cambio de actitud: "Los mexicanos con frecuencia ven el futuro con temor y se imaginan catástrofes y dificultades". Sin embargo, según los autores, "la realidad objetiva contradice este conjunto de percepciones: hoy resulta innegable la posibilidad del progreso individual y familiar, sea a través de la acumulación de capital humano, la participación en actividades empresariales –incluidas las informales– y la emigración".
Es aquí donde queda claro que lo que realmente importa a los autores no es la posibilidad de un verdadero desarrollo económico o acabar con la pobreza en la que subsisten por lo menos 50 millones de mexicanos, sino simplemente la multiplicación de válvulas de escape, como la emigración o el trabajo informal, que resuelven algunas necesidades básicas en el corto plazo y así pacifican a la población ante una situación de crisis generalizada.
El proyecto "clasemediero" que Calderón y Cordero asumen como propio no es una propuesta de desarrollo social, sino una iniciativa eminentemente política e ideológica. Su objetivo principal es moldear el país a imagen y semejanza de naciones supuestamente "desarrolladas", como Estados Unidos, y rechazar el legado de importantes luchas sociales, iniciativas colectivas y pensamiento crítico que distingue a la historia mexicana.
La naturaleza ideológica de este planteamiento queda desnuda cuando Rubio y De la Calle aclaran que ser "clasemediero" de ninguna manera implica disponer de una cómoda situación económica: "Los integrantes de la clase media pueden tener ingresos desde unos cuantos salarios mínimos por hogar hasta varias decenas del mismo indicador". Es decir, los pobres también pueden ser de la "clase media", siempre y cuando "actúen" como integrantes de ésta y entren al juego del consumismo individualista y privatizador impuesto por el vecino del norte. Desde este punto de vista, lo que realmente importa para el futuro del país no sería atender los graves desequilibrios sociales y económicos, sino simplemente educar a los mexicanos para que tengan una "visión positiva del mundo" y una "disposición a disfrutar la vida más allá de lo cotidiano", de modo que ya no se quejen tanto de la inefectividad gubernamental o los privilegios de los poderes fácticos.
Al final de su discurso ante la Coparmex, Cordero tuvo un momento de lucidez: "Si logramos hacer lo que tenemos que hacer en los próximos años, México, sin ninguna duda, va a ser muy diferente dentro de cinco años de lo que es ahora".
Lo que se le olvidó comentar al aspirante presidencial es que hoy mismo también estaríamos en una situación "muy diferente" si los gobiernos del PAN hubieran hecho "lo que tenían que haber hecho" durante los últimos 10 años de "transición" democrática.
Ya es hora de dejar de culpar al pueblo mexicano por la desgracia en que se encuentra el país. El desastre nacional en materia de seguridad, corrupción, impunidad, salud y educación no se debe a las actitudes supuestamente "atrasadas" de los ciudadanos, sino al elitismo, malinchismo y complicidad de nuestros gobernantes y sus intelectuales orgánicos.
Proceso
06/06/2011
De acuerdo con Felipe Calderón y su candidato "destapado", México es ya un país de "clases medias" que avanza con paso firme hacia la modernidad y el progreso. Ni Calderón ni Ernesto Cordero se cansan de repetir este falso mantra, sobre todo cuando viajan al extranjero o se reúnen con empresarios. La semana pasada, el secretario de Hacienda declaró ante la Coparmex que nuestro país "viene a consolidar clases medias como hace tiempo no lo lograba". Esta nueva ocurrencia no desentona con aquella otra torpe declaración de que las familias mexicanas con tan sólo 6 mil pesos pueden vivir cómodamente porque "tienen crédito para una vivienda, tienen crédito para un coche, se dan tiempo de mandar a sus hijos a una escuela privada y están pagando las colegiaturas".
Pero ni Calderón ni Cordero han inventado el agua tibia, sino que no hacen más que repetir las teorías de escritores como Héctor Aguilar Camín, Jorge Castañeda, Luis Rubio y Luis de la Calle, quienes desde hace mucho tiempo se han dedicado a promover precisamente la idea de un México "clasemediero". Los últimos dos incluso han publicado recientemente un libro que lleva esta expresión en su título.
El argumento principal de estos intelectuales es que la creciente urbanización y la mayor disponibilidad de bienes y servicios básicos como agua potable, drenaje, electrodomésticos, televisión, casa-habitación propia, escuelas privadas, celular e internet están construyendo una sociedad con valores "clasemedieros" más conservadores que aquellos ideales "revolucionarios" que predominaban en el pasado. Antes, los pobres y los excluidos luchaban para transformar la estructura social de raíz. Pero hoy, de acuerdo con estos discutibles postulados, los mexicanos solamente buscarían tener mayor "movilidad social" para poder acceder a los "placeres" de la clase media. El corolario es que una vez que los ciudadanos logran tener acceso a estos bienes y servicios, inmediatamente asumen una actitud profundamente conservadora y defienden su pequeña propiedad en contra de cualquier posibilidad de cambio político o económico.
Rubio y De la Calle celebran este supuesto cambio cultural: "No hay duda alguna de que una parte muy significativa de la población se siente de clase media y quiere proteger esa condición que tanto esfuerzo le costó alcanzar". Estas personas tienen "un sentido de propiedad, pertenencia y derecho a preservarlo" y, por lo tanto, "su actitud política se inclina a ser conservadora y rechaza cualquier alternativa que pudiera alterar su seguridad".
Los escritores señalan como una tendencia particularmente positiva el hecho de que cada vez más mexicanos ponen nombres extranjeros a sus hijos y los envían a escuelas particulares con nombres foráneos, ya que esto evidencia su "aspiración de movilidad social". Los autores también celebran el "fenómeno Walmart" que supuestamente ha "reducido el precio de alimentos, ropa y calzado", así como la tendencia para que "la sociedad mexicana se asemeje a las sociedades desarrolladas".
En un evidente eco del proyecto totalitario de la Iniciativa México, dicen que necesitamos un radical cambio de actitud: "Los mexicanos con frecuencia ven el futuro con temor y se imaginan catástrofes y dificultades". Sin embargo, según los autores, "la realidad objetiva contradice este conjunto de percepciones: hoy resulta innegable la posibilidad del progreso individual y familiar, sea a través de la acumulación de capital humano, la participación en actividades empresariales –incluidas las informales– y la emigración".
Es aquí donde queda claro que lo que realmente importa a los autores no es la posibilidad de un verdadero desarrollo económico o acabar con la pobreza en la que subsisten por lo menos 50 millones de mexicanos, sino simplemente la multiplicación de válvulas de escape, como la emigración o el trabajo informal, que resuelven algunas necesidades básicas en el corto plazo y así pacifican a la población ante una situación de crisis generalizada.
El proyecto "clasemediero" que Calderón y Cordero asumen como propio no es una propuesta de desarrollo social, sino una iniciativa eminentemente política e ideológica. Su objetivo principal es moldear el país a imagen y semejanza de naciones supuestamente "desarrolladas", como Estados Unidos, y rechazar el legado de importantes luchas sociales, iniciativas colectivas y pensamiento crítico que distingue a la historia mexicana.
La naturaleza ideológica de este planteamiento queda desnuda cuando Rubio y De la Calle aclaran que ser "clasemediero" de ninguna manera implica disponer de una cómoda situación económica: "Los integrantes de la clase media pueden tener ingresos desde unos cuantos salarios mínimos por hogar hasta varias decenas del mismo indicador". Es decir, los pobres también pueden ser de la "clase media", siempre y cuando "actúen" como integrantes de ésta y entren al juego del consumismo individualista y privatizador impuesto por el vecino del norte. Desde este punto de vista, lo que realmente importa para el futuro del país no sería atender los graves desequilibrios sociales y económicos, sino simplemente educar a los mexicanos para que tengan una "visión positiva del mundo" y una "disposición a disfrutar la vida más allá de lo cotidiano", de modo que ya no se quejen tanto de la inefectividad gubernamental o los privilegios de los poderes fácticos.
Al final de su discurso ante la Coparmex, Cordero tuvo un momento de lucidez: "Si logramos hacer lo que tenemos que hacer en los próximos años, México, sin ninguna duda, va a ser muy diferente dentro de cinco años de lo que es ahora".
Lo que se le olvidó comentar al aspirante presidencial es que hoy mismo también estaríamos en una situación "muy diferente" si los gobiernos del PAN hubieran hecho "lo que tenían que haber hecho" durante los últimos 10 años de "transición" democrática.
Ya es hora de dejar de culpar al pueblo mexicano por la desgracia en que se encuentra el país. El desastre nacional en materia de seguridad, corrupción, impunidad, salud y educación no se debe a las actitudes supuestamente "atrasadas" de los ciudadanos, sino al elitismo, malinchismo y complicidad de nuestros gobernantes y sus intelectuales orgánicos.
Proceso
06/06/2011
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miércoles, 1 de junio de 2011
México, con problema serio de pobreza, recula Cordero
Ayer "me refería a unas clasificaciones que hace el BM, donde establece que el país es de renta media", pero priva "un problema de pobreza muy serio dijo el titular de Hacienda al rectificar su afirmación de que no es nación pobre.
Claudia Herrera, enviada
Publicado: 01/06/2011 13:08
Guaymas, Son. En una inusual participación del secretario de Hacienda en la celebración del Día de la Marina, Ernesto Cordero intentó aclarar su señalamiento del día anterior acerca de que México ya no es un país pobre, y dijo que sí tiene un "problema de pobreza muy serio".
Miembro de la comitiva del presidente Felipe Calderón en este festejo, se acercó a la prensa para reconocer que México tiene un problema de pobreza "muy serio que estamos enfrentando y resolviendo, y que ha sido el motivo principal de la política pública de esta administración. No hay ninguna duda".
"A lo que me refería es a unas clasificaciones que hace el Banco Mundial, donde establece que México es país de renta media, pero tiene un problema de pobreza muy serio", añadió.
Pero dijo que con una buena política pública espera que esta recuperación económica permita que muchas familias que están en condición de pobreza puedan pasar a ser clase media, que en México se está consolidando poco a poco.
Por otra parte, consideró que la candidatura de Agustín Carstens a la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI) "va avanzando bastante bien".
Según Cordero, hay un gran sentido de que el gobernador del Banco de México (Banxico) es el mejor candidato, que está preparado y tiene las credenciales suficientes para enfrentar la crisis que está afrontando Europa.
Explicó que esta candidatura es un gran reconocimiento a la política económica mexicana.
Claudia Herrera, enviada
Publicado: 01/06/2011 13:08
Guaymas, Son. En una inusual participación del secretario de Hacienda en la celebración del Día de la Marina, Ernesto Cordero intentó aclarar su señalamiento del día anterior acerca de que México ya no es un país pobre, y dijo que sí tiene un "problema de pobreza muy serio".
Miembro de la comitiva del presidente Felipe Calderón en este festejo, se acercó a la prensa para reconocer que México tiene un problema de pobreza "muy serio que estamos enfrentando y resolviendo, y que ha sido el motivo principal de la política pública de esta administración. No hay ninguna duda".
"A lo que me refería es a unas clasificaciones que hace el Banco Mundial, donde establece que México es país de renta media, pero tiene un problema de pobreza muy serio", añadió.
Pero dijo que con una buena política pública espera que esta recuperación económica permita que muchas familias que están en condición de pobreza puedan pasar a ser clase media, que en México se está consolidando poco a poco.
Por otra parte, consideró que la candidatura de Agustín Carstens a la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI) "va avanzando bastante bien".
Según Cordero, hay un gran sentido de que el gobernador del Banco de México (Banxico) es el mejor candidato, que está preparado y tiene las credenciales suficientes para enfrentar la crisis que está afrontando Europa.
Explicó que esta candidatura es un gran reconocimiento a la política económica mexicana.
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Pobreza en México
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