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sábado, 11 de diciembre de 2010

Wikileaks Hernández: días de transparencia

Desfiladero
Jaime Avilés

Una vez más, la sabiduría popular vuelve a imponerse: cuando más oscuro está el cielo, dice el refrán, es justo cuando va a amanecer. Y en efecto, hasta hace unos días, cuando más abrumados nos sentíamos por el horror sin pies ni cabeza de la guerra de Felipe Calderón contra el pueblo, so pretexto del narcotráfico, y por los elogios del gobierno estadunidense a su valentía” para “enfrentar” a los cárteles, las revelaciones de Wikileaks pintaron, como escribió en alguna de sus novelas Alejo Carpentier, “las primeras luces del alba en los cristales”.

Estamos empezando a vivir el amanecer de la transparencia. Ahora, gracias a Julian Assange y su grupo de ciberperiodistas, sabemos lo que Washington realmente piensa del hombrecito que vive en Los Pinos: no coordina las operaciones de la Marina, el Ejército y la Policía Federal, pues cada cual actúa por su parte. Estas instituciones no intercambian información entre sí porque sospechan unas de otras. Las tropas, sin adiestramiento para efectuar labores de investigación policiaca, tienen “aversión al riesgo”, y el hombre de mayor confianza de Calderón, Genaro García Luna, es visto con suma desconfianza por el Pentágono.

Los héroes de Wikileaks han desnudado al imperio más destructivo de todos los tiempos y con su hazaña han descubierto nidos de ratas por doquier. Estamos ante un hecho sin precedentes en la historia, que tendrá repercusiones en cada país. En el nuestro, por lo pronto, otras revelaciones ya están disponibles para que todos nos sirvamos de ellas y sólo esperan a que ustedes las conozcan y las empiecen a transmitir de boca de boca.

Algunas de ellas se encuentran en las 588 páginas del nuevo libro de Anabel Hernández, Los señores del narco (Grijalbo, 2010). En ese valiente y riguroso trabajo, la autora sostiene que, al menos desde el sexenio de Díaz Ordaz hasta el actual, todos los gobernantes mexicanos han mantenido estrechas relaciones con los grupos que importan, exportan y venden drogas ilícitas.

Con base en papeles desclasificados de la DEA, la CIA y otras agencias del norte; en investigaciones académicas de la Universidad de California, en expedientes judiciales y en testimonios de personas bien conocidas, pero también de informantes protegidos por la máscara del anonimato, la reportera demuestra –sin formularlo así– que antes del neoliberalismo la industria de la droga en México no representaba un problema de salud pública, ni mucho menos de inseguridad social, como ocurre en nuestros días.

Durante el sexenio de Luis Echeverría, cuenta y documenta con largueza, en los estados de Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Durango, Chihuahua, Veracruz y Oaxaca se sembraba mariguana y amapola bajo supervisión oficial, y todas las cosechas eran enviadas íntegras a Estados Unidos, en el marco de un acuerdo entre ambos gobiernos. Eran los años de la guerra de Vietnam y el Pentágono necesitaba surtir de estimulantes a sus soldados en el frente de batalla. Pero en México los narcos obedecían la orden precisa de que ni un kilo de mercancía podía quedarse en el país, y si alguien intentaba desacatarla iba a la cárcel.

La cooperación prosiguió tras la derrota estadunidense en Vietnam, pero se amplió después del triunfo de los sandinistas en Nicaragua. Acotado por el Congreso de Estados Unidos que le negó fondos para desestabilizar al nuevo régimen de Managua, el gobierno de Ronald Reagan montó la operación Irán-Contras. En ésta, la CIA ayudaba a los cárteles colombianos de Pablo Escobar Gaviria y los hermanos Rodríguez Orejuela a llevar grandes cargamentos de cocaína al inmenso mercado imperial, con la participación de los cárteles mexicanos y, por supuesto, con la anuencia de Miguel de la Madrid.
Los aviones que partían de Cali y de Medellín atiborrados de coca paraban en México para surtirse de combustible, continuaban rumbo a su destino más allá del río Bravo y, con las utilidades obtenidas en el negocio, regresaban repletos de armas para los mercenarios acantonados en Honduras, que a lo largo de la década de los 80 desarrollaron una persistente guerra de baja intensidad. Cuando la Contra logró su objetivo y los sandinistas aceptaron ir a elecciones –que perderían en 1990–, la CIA sacó del agua sus redes y las quemó.

Invadió Panamá, arrestó al general Manuel Antonio Noriega, y se lanzó contra los grandes capos colombianos, encarcelando a unos, asesinando a otros, entre ellos al célebre Pablo Escobar Gaviria, a quien uno de los declarantes de Anabel Hernández le niega cualquier clase de mérito: decía que era el mejor contrabandista de droga de todos los tiempos, pero la verdad es que movió miles de toneladas de coca con ayuda de Estados Unidos. Así qué chiste.

Conocer antes de destruir

Obra que merece ser leída con reposo –y con sombrero, porque a menudo les pondrá los pelos de punta–, Los señores del narco sugiere, al cabo de sus primeras 200 páginas, una moraleja inicial: antes del neoliberalismo, cuando en el país había crecimiento de 8 por ciento anual, estabilidad cambiaria, sindicatos fuertes, subsidios agrícolas, precios de garantía, etcétera, la industria de la droga era marginal y estaba orientada exclusivamente a la exportación, para satisfacer los intereses de Estados Unidos y, por supuesto, enriquecer a los políticos, militares y policías que la cuidaban.

Todo comenzó a cambiar durante el sexenio de De la Madrid, cuando la sumisión del país al FMI, la privatización de las empresas públicas, la concentración de la riqueza en pocas manos y el desahucio económico al que fueron condenadas las grandes mayorías, convirtió al narcotráfico en tabla de salvación de miles y miles de pobres.

La tendencia se agudizó, naturalmente, durante el gobierno espurio de Salinas de Gortari, que surgió del fraude de 1988, y se complicó aun más con la entrada de la cocaína colombiana al mercado interno. Y la descomposición siguió acentuándose durante los mandatos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox, dentro de ciertas reglas, que Calderón destruyó de un manotazo, rompiendo el tablero de juego y hundiendo en el caos al país. ¿Podremos salir de allí, o mejor dicho, de aquí, de lo más profundo de este hoyo al que hemos sido arrojados?

No, decía el capo brasileño Marcos Camacho, alias Marcola, en una entrevista concedida a O Globo que citó el Desfiladero de la semana pasada, no hay solución, pero “atrapen a los barones de la droga. Hay diputados, senadores, empresarios y hasta ex presidentes en el negocio de la cocaína”.

Pues bien, la investigación de Anabel Hernández proporciona nombres, apellidos y actividades económicas de un buen número de personas situadas en los pináculos del poder, que actualmente sostienen ligas con la industria de la droga en México. Y a diferencia de lo que piensa Marcola, ella aseguró hace unos días, durante una charla con Rubén Luengas para una televisora estadunidense: “Como madre, como hija, como mujer y como periodista estoy convencida de que las cosas sí tienen solución [...] pero antes tenemos que conocer nuestra realidad. No podemos destruir lo que no conocemos”.

jamastu@gmail.com

miércoles, 8 de abril de 2009

La casa de García Luna

MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA
Reforma

Por informar sobre su nueva residencia, que probablemente cuesta 20 millones de pesos, muy por encima de sus posibilidades formales, el secretario de Seguridad Pública amenaza a la reportera Anabel Hernández
El secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, construye en un fraccionamiento de lujo en el sur de la Ciudad de México una casa cuyo costo no puede ser solventado con sus ingresos conocidos. Por exponerlo así en un reportaje la periodista Anabel Hernández ha sido atacada verbalmente por García Luna, lo que la hizo presentar una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos que el 2 de abril solicitó medidas cautelares de protección ¡a la propia Secretaría de Seguridad Pública! Su titular probablemente no ha cesado de reír ante la ridiculez del pedido y por ello no lo contestó dentro del término de tres días en que debía hacerlo. Sí logró, en cambio, que un residente en la calle donde construye su casa haya sido detenido, y arraigado a partir de lunes 6, acusado de varios delitos, aunque la periodista calcula que es una represalia causada por la creencia de que pudo ofrecerle información sobre la casa, y porque da la casualidad de que el vecino, ex secretario de Seguridad Pública de Tabasco, critica en medios la actuación de García Luna.
El 27 de marzo, en la revista electrónica Reporte Índigo la reportera Hernández publicó amplia información sobre la nueva casa del secretario García Luna, que ya se había mudado en 2007 al mismo barrio en que ahora denota su prosperidad. Ésta cuesta casi tres veces más de la primera, que fue adquirida por siete y medio millones de pesos, cuyo pago se realizó de manera confusa, mal explicada. Él mismo, en su declaración patrimonial de 2008, reporta que en ese momento debía seis millones y medio por el crédito hipotecario otorgado por Banca Inbursa que le permitió comprarla. Pero su coordinadora de asesores, Lizeth Parra, dijo a Katia D'Artigues, columnista de El Universal, que el crédito montó 5.8 millones de pesos, que aun debe el secretario, y que el resto lo pagó García Luna en efectivo, lo cual remite a preguntar sobre ese millón 700 mil pesos que acaso tenía el funcionario en el colchón porque no aparece en sus declaraciones patrimoniales previas.
Tampoco aparece en ella otro guardadito de García Luna del que sin querer dio cuenta Parra a D'Artigues. Explicó que el terreno donde se construye la nueva residencia del secretario fue comprado gracias a la venta de la casa donde tiene su actual domicilio. La vendió en 9 millones: una muy buena plusvalía, pues en sólo un año pasó de siete y medio a 9 millones de pesos. De esta última cantidad le fue cubierta la tercera parte, 3 millones. Con ellos "y parte del dinero que tiene ahorrado" pagó el predio de la casa en cuestión.
El propio García Luna no tiene clara la información sobre sus cuentas y el monto de su patrimonio. Entrevistado por Joaquín López-Dóriga (dentro de una ronda de salidas al aire para contrarrestar la información de Reporte Índigo) dijo que en 2007 tuvo ingresos por 5 millones 127 mil pesos , de los cuales 2 millones eran de su sueldo, 2 millones 772 de la liquidación de su seguro de separación individualizado (que en realidad recibió el año anterior, 2006, cuando dejó de ser director general de la AFI) y 350 mil pesos de una cuenta de ahorro, que también debe haber sido liquidada, pues sólo una inmensa fortuna daría réditos por esa cantidad en una cuenta de ahorros... y nadie con dos dedos de frente llega a reunir esa cifra en una forma de depósito que paga menos que el índice de inflación.
Por otra parte, el crédito que García Luna recibió de Banca Inbursa debió ser hecho en condiciones extraordinarias, porque está vigente y sin embargo el secretario pudo vender la propiedad, no obstante que el sentido de las hipotecas es que los acreditados no puedan ejercer actos de dominio sobre el bien gravado.
Al mismo tiempo que intentaba en varias entrevistas precisar los términos en que adquirió el terreno y el costo de la nueva casa, García Luna buscó desprestigiar a la periodista Hernández. Dijo que se cometió una infamia al difundir el domicilio donde vivirá, con merma de su seguridad y la de su familia, y hasta implicó que los señalamientos en su contra forman parte de una "campaña del crimen organizado". Anunció que demandará civilmente -por daño moral- a la reportera, autora del libro Los cómplices del Presidente, aparecido en noviembre anterior (días antes de la muerte de uno de sus protagonistas), donde se acumula vasta información sobre Juan Camilo Mouriño y García Luna, dos colaboradores favoritos del Presidente.
Dos reporteros de TVC (el canal de información de los cableros) y el taxista que los transportaba, enviados a realizar un reportaje sobre la nueva casa, fueron detenidos e implicados por unas horas en un presunto atentado contra el secretario. Igualmente fue detenido el viernes 3 el abogado Roberto Vidal, que fue secretario de Seguridad con Roberto Madrazo en Tabasco, ahora es profesor en la UNAM y vive en la calle de esa nueva residencia. Fue capturado por agentes federales cuando salía de un programa de radio (a semejanza de la detención de otro crítico de García Luna, el comandante Javier Herrera Valles, que fue detenido al dirigirse a un programa de televisión y hoy está sometido a proceso). Anteayer se notificó que Vidal quedó arraigado por 40 días, mientras se le pueden fincar cargos por delitos contra la salud, lavado de dinero y delincuencia organizada. En busca de cómo incriminarlo, en el interrogatorio inicial se le preguntó por su presunta implicación en el atentado contra el general Francisco Fernández Solís.
Cajón de Sastre
Murió el maestro Agustín Alvero Pérez Carrillo, que en dos periodos, de 1981 a 1988, y de 1989 a 1993, fue abogado general de la Universidad Autónoma Metropolitana. Antes y después fue profesor en el Departamento de Derecho de la Unidad Azcapotzalco de la propia UAM. Escribió La justicia constitucional de la Suprema Corte 1995-2004. Un grupo de sus alumnos, hablando por sí y "seguramente (por) muchos miles más que tuvimos la oportunidad de conocer y disfrutar a nuestro maestro", lo evocaron ayer así: "Distinguido docente e investigador, maestro de muchas generaciones que apreciamos los grandes valores que lo caracterizaron, como el amor por el conocimiento, la disciplina, el estricto cumplimiento del deber, su honradez y calidad humana, que le permitieron ser no sólo maestro en lo académico, sino también maestro de vida".

domingo, 5 de abril de 2009

García Luna, el perseguidor amenaza con demandar a reportera.

Enfurecido por la publicación de un reportaje en la revista electrónica Reporte Índigo en el que la periodista Anabel Hernández informó sobre la construcción de una residencia suya con un valor estimado en 20 millones de pesos, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Genaro García Luna, ordenó arrestar a cuatro personas

Jorge Carrasco Araizaga

MÉXICO, DF.- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) le pidió al secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, tomar medidas de protección a favor de la reportera Anabel Hernández, a quien el propio funcionario pretende llevar ante la justicia civil por considerar que su trabajo periodístico ataca su privacidad y pone en riesgo la vida de sus familiares.

La petición de la CNDH es una consecuencia más del reportaje publicado por Anabel Hernández sobre la construcción de una residencia de García Luna estimada en 20 millones de pesos. En menos de una semana dos periodistas de la televisión por cable TVC y un vecino de García Luna, el profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM Roberto Vidal Méndez, fueron detenidos por hechos relacionados con este asunto.

En lo que Anabel Hernández considera "una cacería de brujas" y "una agresión en escalada" por parte del funcionario federal, Vidal Méndez fue detenido la mañana del jueves 2 por elementos de la Policía Federal Preventiva, dependiente de García Luna. De acuerdo con el profesor, los agentes le sembraron un arma de fuego y 25 mil pesos.

Vidal Méndez fue secretario de Seguridad Pública de Tabasco en el gobierno de Roberto Madrazo y uno de los críticos de García Luna. Es además testigo de la construcción de la residencia del funcionario federal pues vive justo enfrente de la obra, en la colonia Jardines de la Montaña, al sur de la Ciudad de México.

TRABAJOS DE ESPIONAJE

García Luna aludió a la serie de publicaciones de la periodista sobre él desde que trabajaba en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), así como de la época en que laboró en la Agencia Federal de Investigación (AFI) y su gestión en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
La periodista también ha incursionado en los antecedentes de colaboradores de García Luna, como el coordinador general de Inteligencia Policial para la Prevención del Delito de la SSP, Luis Cárdenas Palomino, quien en 1987 participó en un homicidio de un taxista en la Ciudad de México.

En noviembre pasado, Anabel Hernández publicó su libro Los cómplices del presidente en el que señala que durante la campaña presidencial de 2006 García Luna realizó trabajos de espionaje a favor del entonces candidato del PAN, Felipe Calderón.

En sus declaraciones a García Soto, el titular de la SSP aseguró que al colocar su domicilio en internet, el reportaje de Anabel Hernández no sólo vulneró su seguridad personal y la de su familia, sino que implica un riesgo por "el combate frontal que tenemos contra el crimen".

INTERPONE QUEJA

Ante el anuncio de la demanda, el mismo día de esas declaraciones la periodista interpuso una queja ante la Quinta Visitaduría de la CNDH, responsable del Programa de Agravios a Periodistas y Defensores Civiles de Derechos Humanos. La respuesta la obtuvo la noche del jueves 2, cuando el organismo informó sobre la solicitud al propio García Luna para que tome medidas cautelares no sólo a favor de la quejosa, sino también de su familia.

La CNDH le dio al funcionario de la SSP un plazo de tres días calendario para que responda si acepta o no la petición, aunque de acuerdo con funcionarios de la comisión podría llevarse más tiempo. De aceptarlas, deberá explicar en qué consisten.

En un comunicado de la CNDH, la Quinta Visitaduría explicó que la adopción de las medidas solicitadas obedece al "temor fundado de la periodista de ser víctima de hechos contra la seguridad, la integridad física y la libertad de expresión de ella y sus familiares".

Precisó: La periodista considera que está en riesgo su vida, la de su familia, la integridad de su hija y de manera particular su estado de gravidez como consecuencia de haber ejercido su derecho a la libertad de expresión, por lo que solicitó las medidas cautelares. Lo que se busca, dijo, "es evitar la consumación de hechos violentos de difícil o imposible reparación".

INTIMIDACIONES

A cargo de Mauricio Farah Guebara, la visitaduría añadió que de acuerdo con la quejosa, las declaraciones de García Luna en algunos noticiarios refieren que sus escritos "forman parte de una campaña orquestada por el crimen organizado", además de dejar en claro su pretensión de demandarla por ataques a su vida privada y por poner en riesgo la vida de sus familiares.

En entrevista la periodista explica que las medidas consisten en pedirle a García Luna que "se abstenga de violar mis derechos y de hacer pronunciamientos que puedan incitar a que incluso terceros puedan tomar represalias en mi contra. Lo que le piden es que no viole mis derechos humanos y no coarte mi libre ejercicio periodístico".

Autora también de publicaciones sobre los abusos de poder en el sexenio de Vicente Fox, dice que le asiste el derecho de tener protección de la PGR, pero "por razones obvias no es algo que piense". La periodista cuenta con seguridad proporcionada por su empresa.

Asegura que tras la publicación del reportaje, García Luna "se inventó el rumor del supuesto atentado contra su familia y que por haber hecho públicas sus direcciones puede ser víctima de un delito".

Sobre la denuncia, que de acuerdo con la periodista también ha sido anunciada por su coordinadora de asesores, Lissete Parra, asegura que no existe ninguna justificación. "No sé bajo qué concepto la pondría".

Hasta la noche del viernes 3 ni la periodista ni la CNDH habían sido notificadas sobre la anunciada demanda.

DETENCIÓN ABSURDA

Y agrega: "Quizá el secretario piense o supone que este vecino fue el que dio la información; lo cual me parece absurdo porque tendría que detener a todos los vecinos de Jardines de la Montaña, o a los barrenderos y a la policía particular que vigila la colonia. Es una arbitrariedad y creo que es una escalada de la agresión que inició con la detención de los periodistas".

Anabel Hernández considera que la agresión puede escalar aún más, pues el mensaje es que "todos aquellos que investiguen mis propiedades, a la cárcel. Eso es muy grave para los periodistas, máxime cuando se trata del secretario de Seguridad Pública, quien tiene el poder sobre la policía federal. Es como si el trabajo de rendición de cuentas estuviera prohibido".

A lo largo de una semana, en vez de explicar los recursos con que está construyendo su residencia, lo que García Luna ha hecho es perseguir a quienes, según él, están queriendo sacar a la luz pública los bienes que no puede justificar, asegura Anabel Hernández.

Añade: "Es muy grave que la rendición de cuentas se tope con rumores sobre supuestos atentados". Peor todavía, que se anuncien medidas judiciales, aunque "a mí no preocupa la demanda. ¿De qué me va a demandar? En Reporte Índigo tenemos los documentos que avalan la investigación que hicimos. Lo que me preocupa son las detenciones arbitrarias".

Insiste: La demanda no se justifica. "Si esa fuera la norma, no se habrían conocido casos de corrupción en el mundo como el de Watergate, el Irán-contras o Montesinos (en Perú)". (APRO)