miércoles, 29 de abril de 2020

Día internacional del Planeta Tierra…


RAÚL A. RUBIO CANO
Abril 22 de 2020
Hoy 22 de abril conmemoramos el Día Internacional dedicado al planeta Tierra, por la ONU. Definitivamente, un día muy especial para todos los seres vivos y demás procesos materiales que permiten la identidad ambiental que conocemos del planeta azul y, que con la propagación de la Pandemia del Covid-19, muy diversas especies terrestres y marinas han manifestado patrones de conducta nunca vistos y que muchos de ellos, van en el sentido de regresar a esas especies a sitios que fueron de sus antiguas existencias: ballenas paseándose en las marinas de yates en California; osos, pumas, gatos monteses, jaguares y simios, introduciéndose a residencias de quienes invadieron sus territorios; cardúmenes de peces vueltos locos, tortugas, mantarrayas y delfines, regresaron a diversas playas del Caribe; aves que ya no se sabía de ellas, vuelven a surcar los cielos; hasta insectos que ya no se veían en nuestra ciudad, como las abejas, han llegado con su laboriosidad habitual; en fin, hasta pareciera que las entrañas de la Tierra se sacuden de lo que sucede ante la activación de más de 15 volcanes a la vez, en el Cinturón de Fuego, establecido alrededor del océano Pacífico y, aseguran los geólogos de centros de estudios internacionales, que los movimientos de vibraciones superficiales de la corteza del planeta, en varias partes del mismo, han disminuido sustancialmente, ya que ante las medidas de mitigación para enfrentar al virus del Covid-19, como ha sido el remitir a cientos de miles de millones de seres humanos a sus casas y por lo tanto, la disminución de la movilidad en muy diversos órdenes en gran parte de nuestra Casa Común, todo para controlar el contagio del mortal virus, va quedando claro que la vibración provocada por una indetenible economía globalizada, devoradora de hombres y ecosistemas, hoy, se ha detenido en muchas de sus dinámicas para desarrollar la producción de bienes y servicios; insistimos, ello ya afectó no sólo el suelo firme y su vegetación, ante la presencia de grandes incendios como el caso de la península de Yucatán, sino también, la vida de ríos, lagunas, mares y no digamos hasta la disminución de la contaminación de la atmósfera terrestre para algunas grandes zonas. Tan impresionante realidad sobre el comportamiento animal y vegetal y del mismo ser humano (registrados en cientos de videos y circulando en las Redes Sociales), nos lleva a reflexionar sobre el papel de las geociencias y el Estado, en estos momentos donde se replantea la vida en el planeta Tierra y su propia conformación material por la afectación hasta en sus entrañas con la industria petrolera y del fracking y ensayos nucleares; porque como señala, el doctor Igor Ishi Rubio Cisneros, en su obra: Geología y Estado, Forma, fondo y territorios vecinos de México, UANL, 2018, (pp. 43-44), “Los seres humanos han alterado de manera catastrófica la corteza y atmósfera terrestre, a una escala contrastante a la estimada a procesos naturales. Este hecho fue una oportunidad para que los científicos nombraran una nueva época geológica: El Antropoceno”. Agrega el científico: “La producción y el consumo de energía respaldan la vida moderna y son parte integral de la economía, las comunidades y el medio ambiente. Sin embargo, no hay fuerza alguna que detenga o cambie estas tendencias, producto de la expansión del Capital convertido ya en una fuerza indetenible de destrucción y muerte, una suerte de entropía (caos) social y ambiental. La crisis de la civilización moderna es consecuencia del inminente crecimiento de la población, el desequilibrio del ecosistema y metabolismo planetario, cuya mayor evidencia es el cambio climático, la crisis del agua, y sistema agroalimentario, el colapso de las ciudades, y el fin de la era de los combustibles fósiles.” Así, el doctor Rubio Cisneros, arremete todavía más, con un informe de la ONU donde se “detalla que casi ninguna industria es rentable si se le incluyen los costos ambientales (Trucost/United Nations Environmental Program: The Economics of Ecosystems and Biodiversity program) El estudio examinó las ganancias de las industrias más alentadoras del planeta, y luego las comparó con 100 tipos diferentes de costos ambientales divididos en seis categorías: uso del agua, uso de la tierra, emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), contaminación de desechos, contaminación de la tierra y contaminación del agua. En términos de uso de la tierra y el agua, casi ninguna compañía está pagando un precio remotamente comparable por lo que realmente quitan a los ecosistemas.” Bajo lo anterior insiste el doctor Igor Ishi: “Algunos expertos sugieren que estar actualizados acerca de las condiciones dinámicas terrestres es el primer y mejor recurso para poder asegurar vidas. Conocer el entorno natural es un esfuerzo mucho más rentable y oportuno que el uso de las compañías aseguradoras. La historia es la mejor guía para el futuro, los geólogos se esfuerzan por reducir los riesgos en la población y mejorar la gestión de la Tierra creando inventarios y mapas que muestren los rasgos en donde existen riesgos inminentes, desastres o la ocurrencia de factores, fenómenos o recursos que sean una amenaza o, por el contrario tengan un beneficio a la sociedad”. ¡Vaya! ¡Vaya! ¡Vaya! Excelentes elementos de reflexión para este día y hasta con líneas de actuación para salvar a nuestro planeta. No cabe la menor duda, la Pandemia del Covid-19 ha desatado la reflexión en el Antropoceno y el Reino Animal y Vegetal, también han puesto lo suyo. Salir de esta Pandemia será para construir otro mundo o, de plano, aceptar nuestro suicidio ¡Órale! raurubio@gmail.com

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