Los dueños de Wall Street, ladrones, gánsters y cleptómanos: Michael Moore
Los ricos ya son demasiado grandes para fracasar y hasta “para encarcelarlos”, dice el filósofo
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 28 de septiembre de 2011, p. 25
Nueva York, 27 de septiembre. El cineasta Michael Moore visitó anoche a los participantes de Ocupa Wall Street, a quienes Noam Chomsky envió un mensaje de apoyo, sumándose a otras figuras que continúan dando un alto perfil a esta pequeña acción que se ha mantenido durante más de una semana en un parque a un par de cuadras de Wall Street.
Entre amenazas de que las autoridades expulsarán a los “ocupantes” del parque, rebautizado Plaza Libertad, el arresto de más de 80 de ellos cuando realizaban una de sus marchas cotidianas, el pasado sábado –con excesivo uso de fuerza, que ya generó denuncias formales contra la policía de Nueva York– y una generosa cobertura de algunos medios masivos, incluso el New York Times, noticieros de televisión y radio locales, además de redes sociales y herramientas como el Livestream, la breve presencia de Moore y la expresión de apoyo de Chomsky alegraron y nutrieron a los jóvenes aquí.
“En 100 años la gente recordará que ustedes llegaron a esta plaza e iniciaron este movimiento”, declaró el cineasta ante unos 150 manifestantes. Sin megáfonos o sistema de sonido, las palabras de Moore llegaban a todos con la práctica que se utiliza en las llamadas “asambleas generales”, donde cada fila de personas repite en coro las palabras a los que están atrás, y como ola se trasmite el mensaje.
“Han hecho algo muy histórico y muy importante, tenía que suceder en algún lugar”, dijo Moore, y recordó que hace unos 11 años él mismo fue detenido frente a Wall Street cuando, junto con Rage Against the Machine, decidió lanzarse contra las puertas de la bolsa de valores.
Moore ofreció sus ideas a la lista de demandas que los manifestantes han estado elaborando en las diarias asambleas generales: “Quiero ver a los responsables de la destrucción de millones de vidas esposados y llevados ante la justicia”. Otra demanda, agregó, sería “hacer que los ricos paguen”, fijándoles altos impuestos. Acusó a los dueños de Wall Street: “son ladrones, son gánsters, son cleptómanos; han intentado tomar nuestra democracia y volverla una hipocresía.
“No se desanimen por ser sólo unos cuantos cientos aquí ahora. Todos los grandes movimientos empiezan con unos cuantos cientos”, afirmó. “Lo que tenemos que hacer aquí es darnos cuenta de qué tanto más poder tenemos que ellos. Ellos creen que el poder deriva de sus cuentas bancarias, pero nuestro poder se deriva del pueblo; todo el pueblo, no 400 personas (ricas)”.
Los manifestantes también recibieron una declaración de apoyo de Chomsky. “Cualquiera que tenga los ojos abiertos sabe que el gansterismo de Wall Street –las instituciones financieras en general– ha causado un daño severo al pueblo de Estados Unidos (y del mundo). Y deben saber que ha sido así cada vez más a lo largo de más de 30 años, al incrementarse de manera radical su poder en la economía, y con ello su poder político. Eso desencadenó un ciclo vicioso que ha concentrado riqueza inmensa, y con ello poder político, en un sector muy reducido de la población, una fracción del uno por ciento, mientras el resto se vuelve cada vez más lo que a veces se llama ‘un precariado’: sobrevivir en una existencia precaria”, escribió.
Los más poderosos y ricos, añadió, “realizan estas actividades feas casi con plena impunidad; no sólo son demasiado grandes para fracasar, sino también ‘demasiado grandes para encarcelarlos”’.
Concluyó que “las actuales protestas valientes y honorables en Wall Street deberán servir para llevar esta calamidad a la atención pública, y conducir a esfuerzos dedicados a superarla y encarrilar a la sociedad sobre un camino más saludable”.
Podría haber más “ocupaciones”
A pesar de estar aquí desde el 17 de septiembre, no ha crecido el número de personas en este plantón, aunque los activistas informan que hay intentos de instalar otras “ocupaciones” parecidas en más de 52 ciudades, como un Ocupa Chicago, otro en San Francisco y más.
Las autoridades manifestaron su preocupación de que estalle algo de proporciones mucho más grandes que la actual demostración. Según el New York Times, la policía de Nueva York tiene como punto de referencia (algo que no parecen recordar los manifestantes, o por lo menos no hacen referencia a ello) las grandes manifestaciones altermundistas, como la de Seattle en 1999, o la de Londres en 2009 ante la reunión del Grupo de los 20. El Times reporta que en semanas recientes, comandantes de la policía habían examinado los motines de Londres en el verano, y evaluaron estrategias para enfrentar algo parecido aquí.
Por cierto, investigadores del Departamento de Policía y de la FBI monitorearon la convocatoria y organización de la llamada Ocupa Wall Street, realizada casi exclusivamente por Internet, desde agosto.
Pero por ahora, aquí todavía no se da algo parecido a los referentes de los manifestantes. La Puerta del Sol, el movimiento en Chile, la Plaza Tahrir de El Cairo.
Con las herramientas cibernéticas la protesta se difunde mundialmente, y a veces da la impresión de tener dimensiones mucho más grandes de lo que es por ahora.
Sin embargo, las autoridades temen, y progresistas por todo el país esperan, que esto sea tal vez el preludio de un movimiento popular masivo contra la avaricia empresarial, la cada vez más marcada desigualdad económica y las maniobras financieras que detonaron la peor crisis desde la gran depresión, fenómenos que anularon las perspectivas de toda una generación.
Para seguir la evolución de esta iniciativa en sitios de Internet, Facebook o Twitter y ver algunas escenas en vivo: occupywallst.org/; livestream.com/globalrevolution; adbusters.org/campaigns/occupywallstreet; readersupportednews.org/news-section2/318-66/7468-occupy-wall-street-take-the-bull-by-the-horns.
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miércoles, 28 de septiembre de 2011
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Michael Moore pide a Obama no enviar más soldados a Afganistán
Notimex
Periódico La JornadaMiércoles 2 de diciembre de 2009, p. 9
Periódico La JornadaMiércoles 2 de diciembre de 2009, p. 9
Perkín, 1º de diciembre. El cineasta estadunidense Michael Moore, célebre por su activismo, pidió al presidente Barack Obama que no envíe más soldados a Afganistán, como le reclaman sus mandos en el país asiático. Moore, autor del documental Fahrenheit 9/11 en el que critica la intervención estadunidense en Irak, indicó que ha enviado al mandatario un mensaje de su padre, ex combatiente de la Segunda Guerra Mundial. “Señor Obama, usted no sabe lo que es la guerra. Nosotros sí y no la queremos”, declaró Moore, citando a su progenitor, durante una conferencia de prensa en Tokio, donde presentó su trabajo más reciente: Capitalismo: una historia de amor, en la que critica a los grupos financieros por su papel en la crisis mundial. El general Stanley McChrystal, máximo responsable militar estadunidense en Afganistán, pidió a Obama más soldados y el refuerzo de las fuerzas armadas locales para combatir la insurgencia talibán. Obama tiene previsto pronunciarse al respecto el martes, cuando según las informaciones publicadas por la prensa anunciará el envío de 35 mil soldados, con lo que la presencia de Estados Unidos será de 68 mil efectivos.
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lunes, 7 de septiembre de 2009
Hablar con Moore cuesta 2.000 euros
El documentalista presenta 'Capitalism: a love story', un alegato contra los excesos del capitalismo, mientras sus agentes piden dinero por entrevistarleTONI GARCÍA - Venecia - 07/09/2009/El País
"Traté de formalizar una entrevista con usted a través del distribuidor noruego de su película. ¿Y sabe qué me dijo? 'Es muy caro tener a Michael Moore, me cuesta 2.000 euros". A la pregunta de un periodista freelance noruego siguieron algunas risas y el chiste del propio Moore. "Lo primero que voy a hacer es llamar a Noruega y pedirle explicaciones al distribuidor. ¿Cómo es posible que sólo le cobren 2.000 euros por una entrevista conmigo? Es gracioso que digas eso porque no es verdad: eso no existe".
Moore no preveía lo que iba a suceder a continuación: unos veinte periodistas de todo el mundo advirtieron a grito pelado que aquello sí les había pasado a ellos: "En Inglaterra pasa"; "Y en Brasil"; "Pasa en Cannes, y pasa en Berlín". La revuelta de los presentes se disparó en segundos.
La grabación en audio de la rueda de prensa, organizada el sábado por la revista Variety, de una hora de duración (el motín periodístico empieza sobre el minuto 45) ha corrido como la pólvora, y en la misma -a la que ha tenido acceso EL PAÍS- puede oírse a Moore pasar del cinismo al asombro, atrapado en una polémica en la que el realizador era parte involuntaria, pero parte al fin y al cabo. Porque, además, el cineasta presenta en Venecia Capitalism: a love story, un documental sobre las barbaridades del capitalismo. Y Moore se convertía así en un ejemplo perfecto del afán recaudatorio que ataca en su filme.
"Pero, ¿tenéis pruebas de esto?", inquiría el estadounidense. David Michael, un conocido periodista londinense, respondía: "Por supuesto, tengo e-mails de un distribuidor australiano detallándome los costes de sentarme con usted en Fahrenheit 9/11, y advirtiéndome que por ese motivo sólo podía asegurar que dos periodistas tendrían acceso a esas entrevistas". "Y 2.000 euros es poco dinero", gritó otro reportero. "Pueden llegar a pedir hasta 5.000".
Tales cantidades son solicitadas por las agencias de relaciones públicas que representan a las diferentes estrellas -actores y directores principalmente- como pago por entrevistar a sus clientes. Los pagos los asumen las distribuidoras cinematográficas de cada país que, en consecuencia, sólo convocan a los medios de comunicación más relevantes. En el caso de Michael Moore, Inglaterra y España se han quedado fuera del circuito de entrevistas porque Capitalism: a love story no cuenta aún con distribuidor en estos dos países. Sin embargo, esta práctica habitual en los festivales de cine nunca se había convertido en el núcleo de una rueda de prensa, que para más inri giraba en torno al capitalismo. La agitación llegó hasta tal extremo que el moderador, editor de la propia Variety, pidió a los presentes sus datos: "Habrá que profundizar en esto", advirtió, antes de pedir a la concurrencia un poco de tranquilidad y proseguir con la conferencia.
Todo esto llegó antes de que, paradójicamente, Moore reflexionara -ayer domingo, en una rueda de prensa general y gratuita- sobre el papel de los medios de comunicación en el capitalismo: "El problema con la prensa hoy en día es que todo se reduce a los beneficios. Para solucionar el problema hay que construir un sistema de prensa independiente, fuerte y saludable, donde el término beneficio sea excluido de la ecuación. La prensa, especialmente la escrita, se ha degollado a sí misma confiando en un modelo totalmente subyugado por la publicidad". Olvidada la polémica, Moore parecía algo más relajado y repetía como un mantra: "El capitalismo no desaparece ni se esconde, simplemente se transforma".
Parece que la política amenaza con adueñarse del festival de Venecia. Con Moore y con South of the border, la última película de Oliver Stone, en la que el realizador indaga en las razones del giro a la izquierda que ha experimentado América Latina, con un omnipresente Chávez, presidente de Venezuela, como núcleo central. Precisamente, el rumor de la presencia de Chávez hoy en el Lido de Venecia para la presentación oficial del documental ha sonado con fuerza en la ciudad de los canales. South of the border se ha llevado una de las ovaciones más grandes de lo que llevamos de Mostra en su pase para la crítica.
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