Está acusado de delincuencia organizada y haber decapitado a cuatro hombres.
Rubicela Morelos Cruz, corresponsal
Publicado: 18/07/2011 12:07
Cuernavaca, Mor. A puerta cerrada en el Centro de Medidas Privativas para la Libertad de Adolescentes (CEMPLA) y en medio de un operativo policiaco-militar, inició el juicio oral de Edgar Jiménez Lugo, alias El Ponchis, el presunto sicario de 14 años de edad del cártel del Pacífico Sur (CPS), acusado de delincuencia organizada y haber decapitado a cuatro hombres.
Desde las primeras horas del día algunos testigos comenzaron a ingresar al CEMPLA, ubicado a unos 30 kilómetrosde Cuernavaca, sobre todo de la Fiscalía Especializada en Adolescentes de la Procuraduría General de Justicia de la entidad que acusa al menor de transportación de estupefacientes denominado clorhidrato de cocaína y mariguana; posesión de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea; violación a la ley federal contra la delincuencia organizada con finalidad de cometer secuestros y homicidio doloso.
Según personal del Tribunal Unitario de Justicia para Adolescentes los testigos que no llegaron fueron los familiares de los ahora occisos: Edgar Eduardo Ayala Gallardo, Mauricio Michel Maravilla Martínez, Eder Ernesto Calderón Martínez y Erick Ivan AyalaOrtíz, y los familiares de al menos tres personas que fueron secuestradas.
Juan Carlos Castro Elizondo,administrador de oficina del Tribunal Unitario de Justicia para dolescentes TUJA,informó que la audiencia de debates (juicio oral) arrancó a las 11:20 de la mañana,según lo declarado por el juez especializado que lleva el caso, José Luis Luis Jaimes Olmos. Hasta el momento no se ha dicho cuántos testigos de los alrededor de 60 testigos llegaron, y si llegó algún familiar de El Ponchis.
El juicio se desarrolla en una sala que acondicionaron al interior del Centro de Ejecución de Medidas Privativas para la Libertad de Adolescentes (Cempla), ubicado en el municipio de Miacatlán.
Según personal del TUJA al menor una hora antes de iniciar el juicio le informaron que sería en el interior del CEMPLA y no en las salas del tribunal, ubicado este en el centro de Cuernavaca, como lo habían hecho en las dos anteriores audiencias que ha enfrentado sólo con un abogado de la defensoría de oficio del gobierno del estado.
La magistrada presidenta del Tribunal Unitario de Justicia para Adolescentes (TUJA), Ana Virinia Pérez Güemes y Ocampo, en entrevista anterior informó que este proceso puede durar hasta dos semanas para que se dicte una sentencia al joven.
La fiscalía especializada para adolescentes de la PGJ demandó, además, al juez especializado que se imponga al menor una sanción de 3 millones 500 mil pesos como reparación del daño para los familiares de las víctimas de secuestro y homicidio.
Edgar Jiménez Lugo, de 14 años de edad, fue detenido la noche del 2 de diciembre de 2010 por militares de la 24 zona militar, quienes antes de entregarlo ante un ministerio público lo pusieron delante de los representantes de los medios de comunicación y reconoció que había decapitado, según él, a cuatro hombres de los cuáles dos habían sido colgados en el puente vehicular ubicado frente al fraccionamiento de Tabachines.
Si Edgar Jiménez Lugo es encontrado culpable de todos los cargos sólo pasaría tres años en la cárcel, por su edad, dijo la magistrada presidenta del TUJA.
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lunes, 18 de julio de 2011
martes, 7 de diciembre de 2010
El Ponchis
Ventana José Cárdenas
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Martes 07 de diciembre de 2010
El Ponchis y La Chabela viajarían de Cuernavaca a Tijuana. Les urgía “pelarse”. Les dieron un pitazo. Echaron lo que pudieron en la maleta. Hasta ropa sucia. Cargaban dos armas: una Walther calibre 6.35 y una Browning 9 mm. El Ponchis llevaba 12 envoltorios de cocaína y dos de mariguana. La Chabela, otro tanto. Su hermana Érika los llevó al aeropuerto. Les cayó el Ejército. Los tres fueron capturados. El destino de Édgar y Elizabeth Jiménez Lugo ya no fue California. Es lo que sigue del infierno. “¿Tienes miedo?”. “¡No!”, responde El Ponchis. “¿Sabes lo que viene?”. “¡Sí!”. “¿Por qué te metiste en esto?”. “No me metí, me jalaron”. A preguntas necias, respuestas recias.
A sus 14 años, El Ponchis está acusado de homicidio doloso, delincuencia organizada, uso de armas prohibidas y posesión de drogas. Confesó haber decapitado a cuatro. Haber cortado genitales. Trabajaba a las órdenes de Julio de Jesús Padilla, El Negro, jefe de sicarios del cártel del Pacífico. El Ponchis saltó a la fama por vanidad. Divulgó en internet videos y fotos donde torturaba y degollaba a rivales del cártel de los Beltrán Leyva. Hincaba a las víctimas. Les daba un balazo en la cabeza. Luego rasgaba gargantas. Le pagaban 2 mil 500 dólares por “trabajo”. La Chabela enganchaba a las víctimas con sus encantos. Después se deshacía de cuerpos y cabezas. Macabro negocio redondo.
Para la doctora Peggy Ostrosky, de la Facultad de Psicología de la UNAM, El Ponchis es un sicópata. No tiene remedio.
El juez ordenó 60 días de prisión preventiva para El Ponchis, pero… Según el nuevo Sistema de Justicia Penal Adversarial en Morelos, la máxima sanción para adolescentes delincuentes, de 14 a 16 años, es de tres años de prisión. Sea cual sea el delito. Además, las declaraciones previas ante policías o militares carecen de validez. Es decir, si El Ponchis es culpable podría quedar libre en tres años. ¿Por ello abundan los “niños sicarios”? Sólo el crimen ha reclutado a unos 30 mil. Son presa fácil. Carne barata de cañón. Desde 2006, mil 326 menores han muerto en hechos vinculados con el narco. Sólo en Morelos van 16 en el año. El Ponchis y La Chabela encarnan la tragedia de millones de jóvenes en un país que por ineptitud los ha dejado mutilados. Sin futuro. Sin valores. No hay política pública eficaz. Los patrones se repiten. Son menores de familias disfuncionales, de bajos recursos y nivel educativo. No tienen guía; viven en el abandono, son hijos de la calle y de la chingada.
Aunque El Ponchis fuera el mismísimo diablo, el niño sicario no debió ser exhibido. Pero ese día se conocieron las revelaciones de WikiLeaks donde EU critica la estrategia para combatir al crimen. Había que mostrar el músculo. Atropellar la ley era lo de menos.
EL MONJE LOCO: En el PAN ganó la flor más discreta: es una “Margarita”. Pero también hubo “Flores” marchitas.
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A sus 14 años, El Ponchis está acusado de homicidio doloso, delincuencia organizada, uso de armas prohibidas y posesión de drogas. Confesó haber decapitado a cuatro. Haber cortado genitales. Trabajaba a las órdenes de Julio de Jesús Padilla, El Negro, jefe de sicarios del cártel del Pacífico. El Ponchis saltó a la fama por vanidad. Divulgó en internet videos y fotos donde torturaba y degollaba a rivales del cártel de los Beltrán Leyva. Hincaba a las víctimas. Les daba un balazo en la cabeza. Luego rasgaba gargantas. Le pagaban 2 mil 500 dólares por “trabajo”. La Chabela enganchaba a las víctimas con sus encantos. Después se deshacía de cuerpos y cabezas. Macabro negocio redondo.
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Aunque El Ponchis fuera el mismísimo diablo, el niño sicario no debió ser exhibido. Pero ese día se conocieron las revelaciones de WikiLeaks donde EU critica la estrategia para combatir al crimen. Había que mostrar el músculo. Atropellar la ley era lo de menos.
EL MONJE LOCO: En el PAN ganó la flor más discreta: es una “Margarita”. Pero también hubo “Flores” marchitas.
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