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lunes, 29 de junio de 2009

Desplome automotriz amenaza con quiebra a Coahuila y otros estados

Las repercusiones serán más graves en algunas entidades del país donde la participación del sector automotriz es fundamental para su supervivencia: la economía local de Chihuahua, por ejemplo, depende en 25.9 por ciento de las armadoras; la de Aguascalientes, en 21.3; la de Coahuila, en 19.6; la de Guanajuato, en 19.1, y la de Querétaro en 13.9 por ciento.

La Jornada 29-Junio-2009 (11:50 a.m.)

México, D.F..- El desplome del sector automotriz mexicano durante 2009 arrastrará al borde de la quiebra a la economía de por lo menos una docena de entidades federativas, debido a su alto impacto en el producto interno bruto (PIB) local que, del cual, el caso de Puebla, representa 28.6 por ciento.
Un amplio estudio realizado por especialistas de BBVA, basado en los últimos resultados de la industria automotriz, pronostica un desplome de 60 por ciento en la producción de vehículos, lo que provocará "al menos" un retroceso de 1.6 por ciento en la economía nacional.
Las repercusiones serán más graves en algunas entidades del país donde la participación del sector automotriz es fundamental para su supervivencia: la economía local de Chihuahua, por ejemplo, depende en 25.9 por ciento de las armadoras; la de Aguascalientes, en 21.3; la de Coahuila, en 19.6; la de Guanajuato, en 19.1, y la de Querétaro en 13.9 por ciento.
Más aún, en Chihuahua, casi 23 de cada 100 empleos dependen de la fabricación de vehículos, partes y refacciones automotrices, mientras en Coahuila genera 13.1 por ciento de los puestos de trabajo.
De hecho, en cifras del IMSS se observa que el cierre de empleos en la industria automotriz inició desde 2007, cuando las exportaciones mexicanas de vehículos comenzaron a descender por la desaceleración económica en los principales mercados.
Así, la baja en la producción y demanda de automotores provocó, entre 2007 y el primer trimestre de 2009, el cierre de 130 mil puestos de trabajo, o 26.5 por ciento respecto de los 490 mil registrados hace dos años.
Algunas de las entidades más afectadas por la crisis automotriz en México también aparecen en una reciente encuesta sobre desocupación realizada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Los investigadores de la máxima casa de estudios encontraron que en algunas ciudades la tasa de desocupación llegó a ubicarse hasta en 6.13 por ciento en el primer trimestre del año.
En 35 ciudades, dicen los investigadores, se concentra 62.59 por ciento de la población y casi la mitad de la riqueza nacional, pero no todas han tenido la misma capacidad de respuesta frente a la crisis.
"Destacan las urbes con alto impacto negativo por la crisis y vinculadas al comercio exterior (como) Reynosa, Matamoros, Ciudad Juárez, Chihuahua, Nogales, Ciudad Acuña, Hermosillo y San Luis Potosí".
Dramatismo sobre ruedas
Por el peso relativamente elevado en la industria manufacturera y en el conjunto de la economía que tiene la industria automotriz y su cadena productiva, los especialistas de BBVA elaboraron el análisis La situación de la industria automotriz en México: una valoración sectorial y regional.
Con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) la industria automotriz, incluida la fabricación de vehículos, motores y autopartes, representa para la economía nacional alrededor de 3 por ciento del PIB, 3 por ciento del empleo total en el sector formal y 6 por ciento de las remuneraciones totales.
Pero, acota el estudio, esta actividad "para entidades como Puebla, Chihuahua o Aguascalientes constituye literalmente uno de los pilares de la economía estatal, con participaciones que fluctúan entre el 20 y 30 por ciento en el PIB y entre 18 y 33 por ciento en las remuneraciones de los trabajadores".
Son 14 los estados del país donde la industria automotriz tiene presencia y que inevitablemente saldrán afectados en mayor o menor medida por la crisis que atraviesa este sector. Los estados que tienen la mayor participación de esta industria en el PIB local son Puebla, Chihuahua, Aguascalientes, Coahuila, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí, Morelos, México, Tamaulipas, Sonora, Nuevo León, Baja California y Tlaxcala.
Los especialistas calculan que el volumen de producción anual en 2009 se reduzca en cerca de 60 por ciento, al pasar de 2.1 a sólo un millón de unidades. Mencionan los casos de dos de las tres principales armadoras, Chrysler y General Motors, que en 2008 generaron cerca de 14 mil puestos de trabajo directos y 56 mil indirectos.
En el caso de Chrysler, pronostican que "al finalizar el año se dejarán de producir 146 mil vehículos con respecto a 2008 o una reducción de poco más de 50 por ciento, siendo la de Toluca la planta más afectada".
Para la otra armadora la situación no es mejor: "La expectativa para GM de México también se agravó a partir de los planes de restructuración en que está inmersa la empresa. Por lo pronto, ya se anunciaron algunas suspensiones temporales en las actividades, la de mayor duración será en Silao (Guanajuato), ello aunado a los bajos niveles que muestra la producción, apunta a un descenso de cerca de 60 por ciento en 2009, o 286 mil unidades menos. Las plantas de Ramos Arizpe (Coahuila) y Silao serán las más afectadas, debido a que su producción está orientada a camionetas pick-up y SUV (camionetas), donde la caída en la demanda ha sido más intensa".
A escala regional no sólo en esas ciudades se observa el impacto negativo de la crisis automotriz. El estudio de BBVA expone: “es claro que el mayor impacto por los ajustes en la industria automotriz recaerá en entidades como Chihuahua, Coahuila, Guanajuato, Puebla y Aguascalientes, dada su alta participación en la economía estatal. Si bien podría haber hasta 12 entidades con algún grado de afectación, pueden anticiparse diferencias significativas entre ellas, dependiendo del tipo de vehículos que se fabrican, la marca y el tipo de planta.
“Por ejemplo, entidades como Coahuila, estado de México y Guanajuato, donde se ubican las plantas de GM y Chrysler, enfrentan no sólo la dificultad del entorno, sino el proceso de quiebra o intervención gubernamental de estas compañías en Estados Unidos. En Chihuahua, aunque no se tiene una planta de ensamble, se fabrican motores y autopartes, y como proporción del PIB, la industria automotriz en la entidad es la que mayor peso tiene a nivel nacional.
"Las entidades menos afectadas en términos relativos podrían ser aquellas donde las plantas son relativamente nuevas, como Baja California, Jalisco y San Luis Potosí, o bien donde los modelos que se fabrican tienen mejor aceptación en el mercado. Este último podría ser el caso en Sonora, donde los modelos que ensambla la planta de Ford tuvieron en 2008 resultados comparativamente mejores respecto de otras marcas".

miércoles, 20 de mayo de 2009

Se desploma PIB 8.2% en primer trimestre del año

EL UNIVERSAL/ MÉXICO, DF.

La actividad económica medida por el Producto Interno Bruto entró de lleno en recesión en el primer trimestre de este año, al registrar una caída de 8.2%, respecto al mismo periodo de 2008.


En el cuarto trimestre el PIB decreció 1.6%, de acuerdo con cifras del INEGI, lo que implica dos trimestres de caídas consecutivas en la economía, que la definen como recesiva.

En la crisis de 1995 se registró una caída de magnitud similar, cuando la economía decreció 8% en el tercer trimestre de ese año, siguiendo a la baja de 9.2% en el segundo trimestre de ese año.
El retroceso del PIB en el primer trimestre de 2009 obedeció especialmente al deterioro de la industria, de tal forma que las actividades secundarias cayeron 9.9% a tasa anual.

A su interior, decrecieron sus cuatro sectores: la industria manufacturera se contrajo -13.8%; la construcción -7.7%; la electricidad, agua y suministro de gas por ductos al consumidor final -3%, y la minería -1.1%

Por su parte, el PIB de las actividades terciarias bajó -7.8% en el primer trimestre de 2009

Destacó por su contribución a dicho decremento el PIB del comercio, con una contracción anual de -17.2%, producto de las menores ventas internas y externas; el de los servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles -10.6%; transportes, correos y almacenamiento -10.3%, debido a la baja en los servicios de autotransporte de carga; transporte terrestre de pasajeros, excepto por ferrocarril; transporte por ductos; transporte turístico, y servicios relacionados con el transporte.

Influyó también la baja en servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas a razón de -7.8%; el de los servicios financieros y de seguros -4.3%, y los servicios profesionales, científicos y técnicos con una variación de -3.4%.

En cambio, el PIB de las actividades primarias aumentó 1.4% durante el primer trimestre de este año respecto a igual lapso de 2008, como consecuencia del avance en el subsector de agricultura y ganadería, básicamente.

El INEGI informó que el PIB cayó 5.88% entre el cuarto trimestre de 2008 y el primero de este año, de acuerdo con cifras desestacionalizadas.

viernes, 15 de mayo de 2009

México, condenado a una contracción mayor: Moody’s

El gobierno falló en impulsar una política fiscal y monetaria sólida para enfrentar la crisis

*No se generó la flexibilidad fiscal para mitigar el impacto del choque externo, asegura
*La liquidez de las empresas será la más débil de la historia por efectos de la influenza: S&P

Roberto González Amador

El gobierno mexicano falló en poner en práctica una política de estímulo fiscal y monetaria sólida para hacer frente a la crisis económica y financiera, hecho que retrasará la recuperación de la actividad productiva una vez que el país cayó en recesión, consideró Moody’s, una de las tres principales firmas de calificación financiera en el mundo.

“México está condenado a verse arrastrado a una contracción mayor” a la que ocurra en Estados Unidos, apuntó Alfredo Coutiño, director para América Latina de la firma estadunidense. “Aunque México tenía una situación macroeconómica más saludable, el gobierno no generó la flexibilidad fiscal suficiente (gasto) para mitigar el impacto de un choque externo”, indicó.

Otra falla de las autoridades fue que la política monetaria, responsabilidad del Banco de México, “no se sincronizó al estímulo fiscal a tiempo, a pesar de la clara evidencia de recesión”, señaló el especialista.

Por otra parte, Standard and Poor’s emitió un nuevo reporte en el que anticipa que la liquidez de las empresas en México durante el segundo trimestre “será posiblemente la más débil de la historia reciente debido a los efectos económicos derivados del virus H1N1”. Expuso que sectores como el comercio minorista, turismo, el financiamiento hipotecario, industria automotriz y el de la construcción estarán entre los más afectados por la baja demanda interna y externa asociada a la crisis económica y financiera mundial.

Los nuevos reportes de dos de las principales firmas calificadoras del mundo fueron publicados un día después de que el titular de Hacienda, Agustín Carstens Carstens, afirmó en Washington que para México había pasado lo peor de la crisis económica.

“Cuando Estados Unidos crece, México avanza más rápido, pero cuando ese país decrece, México sufre una fuerte contracción”, mencionó Coutiño, para asegurar que la recesión actual no es una excepción, por lo que la economía mexicana “está condenada a verse arrastrada hacia una contracción mayor.

“En contra de lo que pensaba el gobierno mexicano, el país no podrá librarse de la maldición-bendición de estar atado al destino de la economía de Estados Unidos”, opinó. Además de la vecindad geográfica, dijo, la sincronización entre ambas economías se ha fortalecido como resultado de la mayor movilidad del comercio, el capital y la mano de obra. “Sin embargo, la historia demuestra que, mientras Estados Unidos ha sido el líder, México ha desempeñado el papel de seguidor”.

En la actualidad, aseguró, la economía no sólo se encuentra en recesión, sino que se dirige hacia una contracción más profunda que la esperada de la actividad en Estados Unidos.

Entre los elementos más importantes detrás de la debilidad mexicana citó el tamaño de la contracción en Estados Unidos y la insuficiente respuesta política por parte de las autoridades.

“En primer lugar, la recesión en Estados Unidos resultó más profunda de lo anticipado, con lo que arrastró al resto del mundo. Segundo, aunque México tenía una situación macroeconómica más saludable, el gobierno no generó la flexibilidad fiscal suficiente para mitigar el impacto de un choque externo. Tercero, la política monetaria (la reducción de tasas de interés) no se sincronizó al estímulo fiscal a tiempo, a pesar de la clara evidencia de recesión. Además, el relajamiento monetario fue dudoso y lento. La tasa de interés real era todavía positiva durante el primer trimestre, cuando ya la economía se estaba contrayendo a razón de 8 por ciento anual”, expresó Coutiño en un reporte emitido este jueves.

De acuerdo con el especialista, el final de la recesión en Estados Unidos no coincidirá con el final de la recesión en México.

“México saldrá de la recesión con cierto retraso con respecto al ciclo estadunidense, de la misma forma en que entró rezagado a la recesión”, consideró.

Según Moody’s, la economía mexicana registrará una contracción de 4.7 por ciento este año, aunque ese dato no incorpora el impacto potencial del brote de influenza, que podría resultar en una reducción adicional del PIB.

La semana pasada la Secretaría de Hacienda estimó que, considerado el efecto de la epidemia de gripa, la caída de la economía en 2009 sería de 4.1 por ciento. Para el Banco de México la reducción será de 4.8 por ciento, pero sin tomar en cuenta el efecto económico de la reciente emergencia sanitaria.

Ganadores y perdedores

En un reporte por separado, Standard and Poor’s (S&P) consideró que las compañías mexicanas en general siguen enfrentando un entorno “desafiante”, dados los pronósticos de caída en el PIB este año, que esa correduría ubica en una magnitud de 5.5 por ciento.

El brote del virus H1N1, que primero fue conocido como fiebre porcina, ha afectado las ventas y rentabilidad de muchas compañías en varias industrias, debido a la caída que provocó en la demanda interna, añadió S&P. Por ello, consideró, los ingresos de las empresas, que ya en el primer trimestre reflejaban una desaceleración significativa, “podrían ser más débiles en el segundo trimestre del año”.

Las industrias más afectadas por la baja en la demanda interna, a juicio de S&P serán: la automotriz, por la baja de ventas en Estados Unidos y los problemas financieros de las matrices de subsidiarias mexicanas; equipo manufacturado, que en general está orientado al mercado de exportación; venta de materiales de construcción; proyectos de vivienda residencial y para el sector de ingresos medios, que se han reducido por baja en la demanda y menor oferta de crédito bancario; Sociedades Financieras de Objeto Limitado (Sofoles) que financian crédito hipotecario, que tienen problemas de liquidez por reducción en las fuentes de fondeo; minoristas, que acusan caída en ventas por el descenso de la confianza de los consumidores, el mayor costo de importaciones y desempleo, y el sector turismo y de entretenimiento.

Pero S&P consideró que algunos sectores mantendrán un buen desempeño en medio de la crisis. Estos son los productores de bienes de consumo básico; compañías de medios de comunicación; proveedores de servicios de telecomunicación; algunas cadenas de supermercados.