domingo, 20 de septiembre de 2015

Barbarie empresarial desde 1890 en Cervecería Cuauhtémoc


Cerveceria
RAÚL A. RUBIO CANO
Agosto 5 del 2015

Barbarie empresarial. Corría el año de 1990, Cervecería Cuauhtémoc preparaba el centenario de su fundación y no faltó algún chismoso que llegara a comunicar a los buscadores del “Acta Perdida” de la Fundación de Monterrey del 20 de septiembre  de 1596, que también la Cervecería no tenía acta para justificar su fundación, un incendio en 1895 había destruido toda documentación. Ante ese dato, pusimos manos a la obra el comunicólogo, Armando de León, el ex cronista de Santa Catarina, Toño Guerrero y por supuesto, un servidor y así, empezamos la indagatoria contra una historia oficiosa que estaba por salir y que presentaría a los dueños ancestrales de esa Taberna Madre como unos santones y ejemplo de inversión y desarrollo en la entidad; todo ello, en una publicación ad hoc a los festejos centenarios y coordinada por Adriana Salinas de Gortari, hermana del entonces presidente de la República. El olfato de Toño Guerreo, fue clave en esa indagatoria ya que señaló, que debería de existir alguna copia u original de esa acta fundacional de Cervecería y así fue, al irnos a buscar en los libros del establecimiento de las principales empresas regias de finales del siglo XIX que había legalizado el Notario Público, Crescencio Pacheco. Ahí dimos con un claro y contundente documento que nos dejó boquiabiertos, pues resulta que en esa acta de diciembre de 1890, el maestro cervecero, dueño del terreno donde se construyó la Cuauhtémoc, el diseñador y constructor del edificio y dueño del 50 por ciento de las acciones, era un tal José María Schneider; los demás personajes de apellido Garza, Sada, Calderón y Muguerza, no dejaba de ser parte de un relleno local, ante la locomotora empresarial de Schneider, venido de San Louis Missouri y nos dimos cuenta, que la historia oficial para nada había hablado de él y que desde un pleito con esa chusma bárbara de sus socios (basta comparar sus firmas con la de Schneider) se le obligó a dejar esa empresa y, misteriosamente todo sus procederes fueron borrados con un incendio de oficinas, no así, la serie de documentación original (que afortunadamente hemos rescatado) de notarios de la época, como Crescencio Pacheco. Esta historia fue publicada por el periódico El Nacional que dirigía Héctor Franco y además, pudimos comprobar que la Taberna Madre no produjo cerveza hasta octubre de 1891 y que de Schneider poco o nada se supo después, a no ser una oficiosa historia de FEMSA que dice que cuando murió, en su originaria Alemania, demandó ser enterrado en México y un submarino en la Primera Guerra Mundial hundió el navío que lo traía ¿Usted cree?
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