domingo, 27 de marzo de 2022

El Güero Palma: El embrollo por la libertad

 


Ricardo Ravelo

Marzo 11 de 2022

Amigo cercano de Joaquín Guzmán Loera, a quien conoció dentro del círculo de Félix Gallardo, Palma Salazar nació en un pueblo llamado La Noria de Abajo

Después de dos intentos fallidos que le negaron su libertad, el narcotraficante Héctor Luis Palma Salazar, mejor conocido como “El Gúero Palma”, podría quedar libre, por fin, si se confirma el fallo emitido por un tribunal de alzada que revisó su caso.

Un magistrado deberá resolver nuevamente sobre el fallo que absolvió al capo del delito de delincuencia organizada. De esta forma, las horas de Palma Salazar en el penal de La Palma, donde se encuentra internado desde hace seis años tras su repatriación de Estados Unidos, podrían estar contadas.

De esta manera, un tribunal le dio oxígeno puro al exjefe del Cártel de Sinaloa y exsocio de Miguel Ángel Félix Gallardo –“El jefe de jefes” – al abrir una posibilidad de que pueda ser liberado; el mencionado tribunal le otorgó un amparo al capo y además demandó dejar sin efecto la resolución que ordenó reponer el procedimiento en el caso que se le sigue por el delito de delincuencia organizada.

Y es que, como se sabe, en julio del 2021, el magistrado José Luis González, encargado de la Cuarto Tribunal Unitario con sede en Zapopan, Jalisco, revocó la sentencia que absolvió a “El Gúero Palma” del delito citado; por otra parte, ordenó su reaprehensión y solicitó reponer el proceso para que la Fiscalía General de la República (FGR) busque a dos testigos protegidos, quienes a lo largo de seis años no han podido ser localizados por las autoridades judiciales para que declaren en el juicio que enfrenta Palma Salazar.

Ante este escenario, el capo oriundo de Mocorito, Sinaloa, tramitó un amparo y de esa forma obtuvo la protección de la justicia federal.

A su vez, Ricardo Delgado Quiroz, magistrado del Tercer Tribunal Unitario del Tercer Circuito, ordenó al Cuarto Tribunal que se vuelva República (FGR) contra la sentencia que absolvió al capo, pero no puede ordenar que se reponga el procedimiento.

Dice el fallo:

Es evidente que el acto reclamado vulnera los derechos públicos subjetivos del quejoso Héctor Luis Palma Salazar, porque la reposición del procedimiento en la causa natural, a fin de lograr la ampliación de las declaraciones de los testigos protegidos Marcelo Peña García, cuñado del exlíder del cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán (con nombre clave Julio), así como Javier Burgueño Uría (empresario sinaloense con nombre clave César) ofrecidas por la defensa, como se dijo, esa forma de resolver no permite decidir en forma definitiva, conforme a derecho proceda, en el sentido que sea, el fondo del asunto”, detalla la sentencia.

Lo que al magistrado Delgado Quiroz le queda claro, por lo que ha expresado, es que la FGR ya no podía expresar como agravio los testimonios de los dos testigos protegidos, pues en los acuerdos del 11 de julio de 2017 y 22 de mayo de 2018 se tuvieron por agotados los medios de búsqueda y localización de estas personas, declarándose de uno de ellos la imposibilidad material para desahogar su ampliación de declaración, mientras que al otro se le consideró testigo ausente

Como jefe del cártel de Sinaloa, primero, y presidiario después, Héctor Luis Palma Salazar ha enfrentado una vida de infierno. A esto se suma su paso por una prisión en Estados Unidos, a donde fue extraditado. Posteriormente fue repatriado a México para que compurgara los delitos que tenía pendiente.

Se dijo entonces que sólo pisaba la cárcel por el homicidio de un agente policiaco de Nayarit, pero hasta ahora no se ha podido demostrar que el capo lo haya asesinado, como pesa en su acusación.

Lo cierto es que, cuando ya un tribunal de alzada lo había puesto en libertad, la FGR lo volvió a detener a la salida del penal del Altiplano. La dependencia procedió a revisar su caso y, para ello, lo sometió a un amplio arraigo domiciliario. Palma Salazar estuvo viviendo en la casa de arraigo de la FGR. De ahí retornó al penal de La Palma, donde actualmente se encuentra.

Después de casi ochenta días de estar arraigado – la FGR buscaban más evidencias para retenerlo en prisión –el capo de Sinaloa fue llevado nuevamente al penal de La Palma. Una decisión judicial vuelve a encender la posibilidad de que el capo por fin deje la prisión, pero aún no se confirma si su libertad está garantizada.

Después de permanecer preso en Estados Unidos, bajo cargos de delincuencia organizada y tráfico de drogas, el exlider del cártel de Sinaloa y exsocio de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, fue deportado a México en 2016. Desde esa fecha y hasta el 4 de mayo de este año permaneció recluido en esa prisión de máxima seguridad, la misma de donde se fugó su compadre “El Chapo” en 2014 a través de un túnel.

El día que lo liberaron –4 de mayo pasado –era de madrugada. Afuera del penal había agentes federales y miembros de las Fuerzas Armadas que, enseguida, rodearon al narcotraficante, cuya vida ha estado marcada por la tragedia: su esposa fue decapitada y sus hijos aventados desde un elevado puente de una ciudad de Venezuela. Este hecho se le atribuyó a Miguel Ángel Félix Gallardo, de quien fue lugarteniente junto con Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El capo decía que ante periodistas y agentes que lo dejaran ir, que él ya había cumplido con la justicia, pero en ese momento le fue notificado que sería trasladado a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Delincuencia Organizada. De ahí fue llevado al centro de arraigo luego de que la FGR obtuvo una orden para mantenerlo durante cuarenta días.

Agentes del Ministerio Público Federal se dieron a la tarea de buscar más delitos o al menos evidencias que sirvieran de base para acusarlo de nuevos cargos y así evitar que Palma Salazar recuperara su libertad. Durante los primeros cuarenta días no pudieron hallarle nada para retenerlo, por lo que la FGR solicitó a un juez federal una ampliación del arraigo por otros cuarenta días.

Pero antes de que el plazo se cumpliera, el narcotraficante, quien en 1995 salvó la vida después de sufrir un accidente aéreo –volaba en un avión privado de Durango a Nayarit –fue internado otra vez en el penal de La Palma. La acusación: delincuencia organizada y homicidio, delitos que ya fueron desechados por su defensa.

Cuando fue repatriado de Estados Unidos, en 2016, se pensó que Palma Salazar sería liberado en forma definitiva, pero en ese año le hallaron la presunta responsabilidad en el homicidio de un policía en Sinaloa. Por esa razón fue internado en el penal del Estado de México.

Una vida marcada por muertes y traiciones

Lugarteniente de Miguel Ángel Félix Gallardo, jefe del cártel de Guadalajara en los años setenta y ochenta; operador del narcotráfico y hábil en las negociaciones, Héctor Luis Palma Salazar es dueño de una historia que lo mismo pasa por el terror de los accidentes aéreos que por haber sufrido una de las pesadillas más horrendas: la muerte de su esposa y sus hijos como consecuencia de una venganza que derivó en matanzas y desapariciones.

Amigo cercano de Joaquín Guzmán Loera, a quien conoció dentro del círculo de Félix Gallardo, Palma Salazar nació en un pueblo llamado La Noria de Abajo, en el municipio de Mocorito, Sinaloa; sólo pudo estudiar la primaria debido a la pobreza de su familia. El crimen organizado llegó pronto a su vida y en su etapa de adolescente comenzó robando automóviles. Así se le abrieron las puertas del hampa.

Debido a su habilidad, Félix Gallardo –el mayor traficante de drogas, llamado “El Jefe de Jefes” y/o “El Padrino” — lo contrató como sicario en los años setenta. Más tarde le encargó el contrabando de cocaína en Sonora y en otros estados del norte del país.

En esos años –los de verdadero esplendor para Félix Gallardo –Palma Salazar tuvo la oportunidad de hacerse amigo de “El Chapo” Guzmán, entonces era lugarteniente de Félix Gallardo, su maestro. En esa época, “El Güero” Palma fue atenazado por la ambición y se le hizo fácil apropiarse de un cargamento de cocaína. Félix Gallardo no se lo perdonó. Esto derivó una venganza cruel.

Hacia finales de los años ochenta, después de la captura de Félix Gallardo en abril de 1989, tanto “El Chapo” como “El Güero Palma se empezaron a encumbrar a pasos agigantados en el negocio del narcotráfico. Ambos hicieron crecer al llamado cártel de Sinaloa. Pero el golpe ya lo esperaba. Félix Gallardo, conocido en el mundo mafioso como “El Padrino”, enojado por el robo del cargamento, planeó la venganza y presuntamente ordenó que mataran a la esposa y a los hijos de Palma. Se había creado una batalla cruenta entre los criminales que duró mucho tiempo y hubo demasiado derramamiento de sangre.

Para llevar a cabo el plan, se asegura que Félix Gallardo contrató los servicios del venezolano Rafael Clavel Moreno. El llamado “jefe de jefes” no le perdonó el robo del cargamento. Y es que en el mundo del hampa estas acciones se pagan con la vida, se violan códigos éticos dentro de la mafia que no se perdonan, pues son considerados como una traición.

Luego de ese episodio, la vida de Palma Salazar tomó una dimensión diferente. Félix Gallardo no descansó hasta vengarse. El plan macabro estaba enfocado a causarle a Palma el mayor daño emocional posible. Y lo logró.

Dicho plan, ampliamente maquinado, inició cuando Clavel Moreno entró en acción. La misión de este sujeto era infiltrarse en el círculo más cercano de “El Güero” Palma. Clavel cumplió con todas las fases de la misión asignada.

Se ganó su confianza hasta el punto de hacerse su socio en el negocio de las drogas, utilizó sus dotes para la seducción con el objeto de casarse con una hermana de Palma y la parte final era convertirse en amante de su esposa –Guadalupe Leija de Palma –, convencerla de extraer millones de las cuentas bancarias y fugarse con él para San Francisco, California, donde una vez hospedados en el hotel procedió a decapitarla.

Unas dos semanas después, llevó a Héctor Jesús y Nátaly –hijos de Palma Salazar y de Guadalupe Leija –hasta San Cristóbal, Venezuela, lugar donde procedió a lanzarlos desde el puente de La Concordia. Antes de aventar al vacío a los chicos preparó una cámara de video y filmó la escena. Luego, preparó la sorpresa, la estocada final: en una caja perfectamente bien decorada como regalo colocó la cabeza de Guadalupe Laija y, en otro paquete, puso el casete con el video. El paquete le fue enviado a Palma Salazar a su casa. Cuando abrió la caja halló la cabeza de su esposa perfectamente bien conservada en una hielera.

En el panteón Jardines de Humaya de Culiacán, Sinaloa, “El Güero” sepultó a sus familiares. Y ahí construyó un mausoleo valuado en su tiempo en unos 420 mil dólares. En el techo sobresale una pintura de su esposa e hijos.

Palma no se quedó con los brazos cruzados y procedió a vengar la muerte de su familia. Fue ejecutado Clavel Moreno y otros cómplices, persiguió a los gatilleros de Félix Gallardo y a familiares suyos, cuyos cuerpos presentaban múltiples golpes en el cráneo y estallamiento de vísceras. También le declaró la guerra a los hermanos Arellano Félix, a quienes persiguió por todas partes. En ese tiempo,

los Arellano eran amos y señores del narcotráfico en Baja California. Controlaban todo el negocio en el Pacífico con la complicidad de las autoridades de esa entidad.

La captura

 Héctor Luis Palma Salazar era un hombre ostentoso cuando tenía poder y dinero. Un ejemplo de ello eran las armas que utilizaba. Todas estaban cubiertas de oro y brillantes y, además, les añadía la figura de una palmera, elaborada con esmeraldas.

En una ocasión tuvo que trasladarse de Ciudad Obregón, Sonora, hacia Guadalajara. Abordó una avioneta, pero la aeronave se desplomó en el trayecto. Cuando convalecía, militares lo descubrieron porque portaba una lujosa pistola Colt Súper 83. Aquello ocurrió en junio de 1985.

Tras ser detenido, las autoridades mexicanas lo condenaron a siete años de cárcel. Fue confinado en el reclusorio de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, por posesión de cocaína, delitos de narcotráfico y crimen organizado.

En Puente Grande coincidió con su amigo Joaquín Guzmán Loera, quien junto con Arturo Martínez, “El Texas” dominaban la prisión. Las investigaciones que se llevaron a cabo tras la fuga de Guzmán Loera, en enero de 2001, revelan que estos capos imponían las reglas dentro de la cárcel y, por ello, fueron señalados como cómplices de aquella espectacular evasión ocurrida en enero de 2001, veinte días después de que Vicente Fox tomó posesión como presidente de la República.

La historia de crueldad seguiría a Palma Salazar algunos años más. En 2007, fue extraditado a Estados Unidos, donde lo declararon culpable de traficar con cocaína en el año 2008. Por ello, fue enviado a una prisión de Phoenix, Arizona, donde tenía contacto con otros presos, pero una vez que lo condenaron a 16 años de cárcel y cinco de libertad vigilada fue enviado a la prisión federal de Colorado, en el centro de Estados Unidos.

Su nueva casa sería la cárcel de ADX Florence, la prisión de máxima seguridad, considerada la más segura de ese país. Es la misma en la que Guzmán Loera purga actualmente una cadena perpetua.

El lugar es famoso por la vista que ofrecen las montañas del condado de Freemont. Sin embargo, el centro penitenciario está diseñado para que los presos nunca pueden deleitarse con esa maravillosa vista. Eso es parte del castigo y la crueldad de la cárcel.

Dicha cárcel está considerada una de las peores dentro de la amplia red de prisiones en Estados Unidos. De la totalidad, la más severa es ADX, la que también es conocida como “La Alcatraz de las Rocosas”.

En ese lugar Palma nunca pudo ver a otros presos. Se asegura que pasaba 23 de las 24 horas del día en su celda y sólo una hora podía ver y tomar el sol. El cielo apenas y era visible a través de una pequeña ventana. Como no hablaba inglés y los guardias no hablaban español, pasaba largos periodos de tiempo sin poder hablar. Hacía ayuno de palabras.

Palma Salazar cumplió 9 de los 16 años de su sentencia por tráfico de drogas. A lo largo de los años de reclusión mostró buena conducta y por ello fue liberado con anticipación el 15 de junio de 2016. Entonces tenía 76 años. Actualmente bordea los ochenta. Estaba enfermo: Padecía una hernia Inguinal, hemorroides, mala visión y su dentadura estaba deteriorada.

Héctor Luis Palma Salazar, según sus antecedentes criminales, fue el segundo líder más importante de un cártel que logró ser liberado de una prisión estadunidense. El primero fue Francisco Arellano Félix, en 2008, quien salió para morir: tras ser enviado a México el mayor de los Arellano se afincó en Tijuana, Baja California. En una ocasión acudió a la celebración de una fiesta infantil en la ciudad de Ensenada. Francisco estaba sentado en la mesa de honor. Cuando los payasos presentaban su espectáculo, uno de ellos se paró frente a la mesa de los invitados especiales, metió la mano derecha entre su ropaje holgado, sacó una pistola y le disparó a Arellano, quien instantáneamente falleció.

Tras ser enviado a México, se pensaba que Palma Salazar sería liberado porque ya no tenía delitos por los cuales ser procesado. Estuvo a punto de quedar en libertad, pero las autoridades sacaron un expediente por el delito de homicidio. En los años noventa, según esa causa penal, había asesinado a un agente. Por ello, fue recluido en el penal de máxima seguridad de La Palma, donde permanece todavía.

Sin embargo, el exlíder del cártel de Guadalajara y de Sinaloa podría salir libre en cualquier momento si es que no le comprueban el crimen que –se asegura –cometió.

Miguel Ángel Félix Gallardo, por su parte, sigue recluido en el panel de Puente Grande. Está acusado de la tortura y muerte de Enrique Camarena Salazar, el agente de la DEA asesinado en 1985. El delito de narcotráfico ya lo compurgó, por ello, le devolvieron algunas propiedades que tiene en Veracruz, entre otros, el rancho “Camino Real”, ubicado en el municipio de Náutla.

Otro de los acusados por la muerte de Camarena fue Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”, pero logró obtener la prisión domiciliaria, lo que no ha logrado Félix Gallardo a pesar de las enfermedades que padece.

Con el fallo de un tribunal de alzada, Héctor Luis Palma Salazar, “El Güero Palma”, vuelve a soñar con su libertad.

APUNTES DEL SUBSUELO

EL FRAUDE DE LAS PATRULLAS en Guadalajara sigue generando polémica. El caso ya está dirimiéndose en le Secretaría de la Función Pública (SFP) y es posible que sea atraído por la Fiscalía General de la República (FGR).

Lo que hasta ahora ha quedado demostrado públicamente es el negociazo que pretende consumar Pablo Lemus –tan corrupto y cínico como su jefe, el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro –con la compra de 290 patrullas con un sobreprecio de poco más de 400 millones de pesos.

La historia ha sido contada en este espacio, en la que han quedado en evidencia por presuntos actos de corrupción tanto políticos como funcionarios del Poder Judicial, entre otros, el magistrado José Ramón Jiménez Gutiérrez, presidente de la Sala Superior del Tribunal de Justicia Administrativa.

Jiménez Gutiérrez se echó la puntada, presuntamente ordenada por el cuñado de Alfaro, de anular la suspensión de la cuarta sala sin disponer del expediente del caso a la vista, lo que evidenció la presunción del delito de fraude procesal. Así se las gastan estos pillos

E incluso, el propio magistrado lo acepta. Sus argumentos así lo acreditan:

Expediente: INC SUSP IV-4224/2021

FACULTAD DE ATRACCIÓN

Reclamadas para efectos de que las cosas se mantengan en el estado que se encontraban, es decir, para que las autoridades demandadas suspendan los efectos de la convocatoria debiéndose abstener de dictar el fallo de adjudicación correspondiente , respecto de la Licitación Pública Nacional LPN 010/2021 SERVICIO DE ARRENDAMIENTO INTEGRAL DE EQUIPAMIENTO DE SEGURIDAD publicado el siete de diciembre de dos mil veintiuno aprobada y emitida por el Ayuntamiento de Guadalajara, Jalisco, , así como de abstenerse de firmar contrato alguno derivado de la citada licitación, debiendo suspender el trámite y desarrollo de las etapas respectivas.

Toda vez que con fecha tres de enero de dos mil veintidós, se notificó al Magistrado Titular de la cuarta sala unitaria de este Tribunal, sobre la facultad de atracción ejercita en el acuerdo de quince de diciembre de dos mil veintiuno, por lo que de conformidad a lo establecido en el artículo 70… de la Ley de Justicia Administrativa del Estado de Jalisco, se le requirió para que se abstuviera de instruir

al incidente de suspensión cautelar solicitada en el futuro por las partes, debiendo remitir a esta Superioridad constancias correspondientes del juicio de origen, sin que a la fecha de la emisión de la presente resolución se advierta que la citada sala unitaria haya remitido las citadas constancias, por lo que actuó en desacato a la facultad de atracción ejercido…

Rusia-Ucrania: la invención de la realidad

 


Luis Hernández Navarro

Marzo 8 de 2022

El viernes 4 de marzo, miles de manifestantes contra la alianza atlántica y contra Putin marcharon por las calles de Atenas contra la guerra interimperialista en que los trabajadores deben escoger entre campos de ladrones rivales. La marcha fue convocada por grupos y partidos de izquierda.

Las protestas se realizaron también en muchas ciudades griegas, bajo la consiga de luchar por la paz, la amistad y la solidaridad de los pueblos. Abajo las guerras capitalistas. Quienes las convocaron, se oponen a que Grecia participe en la incursión bélica de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el conflicto entre Rusia y Ucrania.

Grecia forma parte de la alianza ­atlántica desde 1951. Se ha involucrado en todas sus conflagraciones armadas, excepto contra Serbia, en 1999, una guerra sin declaración previa del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En las izquierdas de ese país hay un amplio repudio a ese organismo, sin que eso signifique que avalen la invasión rusa de Ucrania. La demanda de salir de él, es generalizada. Durante los últimos 48 años, cada 17 de noviembre, miles de griegos se han movilizado para rendir honores a los estudiantes masacrados por los tanques de la junta militar que gobernaba en 1973 y contra la alianza atlántica. En un sondeo reciente, 63 por ciento de los griegos encuestados dijeron oponerse a que su país apoye a la OTAN en el actual conflicto.

Pero, según las grandes cadenas mediáticas, las protestas contra la guerra en muchas naciones integrantes de la Unión Europea, que se deslindan a tiempo de Putin y de la alianza atlántica, no son casi registradas por la prensa. Las únicas que merecen ser publicadas, son las que apoyan al gobierno de Volodymir Zelensky. Las demás no existen por decreto.

Se ha querido presentar al comediante Zelensky como un respetado estadista a la altura de los retos de la historia. Como si fuera una redición de El patito feo, el payaso televisivo se transformó en un imponente cisne político. Curiosamente, los mismos que han fabricado una nueva imagen del mandatario ucranio son quienes presentan a Vladimir Putin como un mediocre lunático megalómano, al que, el senador estadunidense Lindsey Graham, propone asesinar. Dice que la única manera de que acabe esta mierda es que alguien en Rusia quite a este tipo [Putin] de en medio, para hacer un gran servicio a Rusia y el resto del mundo.

Zelensky arrasó en los comicios de 2019. Su show televisivo de sátira política, Servidor del pueblo, centrado en mucho en la lucha contra la corrupción, le ayudó a construir una imagen de ciudadano ajeno a los partidos y la política institucional. En la primera vuelta obtuvo 30 por ciento de la votación. Arrasó en la segunda con 73 por ciento. Sin embargo, su popularidad comenzó a erosionarse rápidamente. Su primer año de gobierno fue caótico y lleno de escándalos. Poco antes de la ocupación rusa de Ucrania las encuestas le daban apenas 25 por ciento; 62 por ciento de los ucranios no querían que se religiera.

El relato olvida señalar que la neutralidad de Ucrania y el rechazo a ingresar a cualquier bloque militar que Zelensky decidió abandonar, está establecida en los documentos fundacionales del Estado ucranio moderno: la Declaración de Soberanía (adoptada el 16 de julio de 1990) y la Constitución (28 de junio de 1996).

La operación para inventar una realidad alterna lleva a que muchas agencias de prensa difundan masivamente fotografías de algunos vehículos blindados rusos destruidos por los militares ucranios, al tiempo que ocultan la información de la agencia de noticias TASS, que señala que, entre el

comienzo del conflicto de Rusia con Ucrania el 24 de febrero y el 4 de marzo, las fuerzas rusas habían destruido 69 aviones en tierra y 21 en el aire.

El relato insiste, a pesar de la destrucción masiva de objetivos militares y de que las tropas rusas ocupan varias ciudades claves de territorio ucranio, en lo erróneo de los cálculos de Putin. La subestimación que hacen del aparato de inteligencia rusa es pasmosa. Aunque las evidencias de que Rusia está consolidando su invasión y de que más de millón y medio de ucranios han salido de su país, se empecinan en decir, una y otra vez, que las cosas no son así. Sin embargo, el Washington Post informa que Estados Unidos y sus aliados prevén como escenario un gobierno en el exilio, insurgencia interna y legión extranjera (https://wapo.st/3IQpCtl).

La salida de Angela Merkel dejó a la Unión Europea sin un liderazgo claro. La OTAN puede sancionar económicamente a Rusia, pero no prescindir de sus suministros de gas y petróleo. Puede hacer que sea expulsada de los torneos deportivos, pero no decretar zonas de exclusión aérea, a riesgo de extender la guerra. Los grandes consorcios de la moda pueden retirar sus tiendas y productos de Moscú, pero desde hace muchos años los rusos han sustituido importaciones.

El asunto no es nuevo. Desde la anexión de Crimea en 2014, Rusia ha sufrido cuatro momentos de grandes sanciones y ha salido adelante. Como señala Kevin Limonier, Móscú es una potencia soberana del ciberespacio. Dispone de un sistema casi completo de plataformas de servicios, independiente de los GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple).

La invención mediática de una realidad alterna es una herramienta de guerra, no de paz. Para comprender lo que sucede con la ocupación rusa de Ucrania, hay que llamar a las cosas por su nombre y poner sobre la mesa la verdadera correlación de fuerzas en el conflicto.

Twitter: @lhan55

Michoacán: La ley no existe

 


El estado de Michoacán está convertido en un territorio de muerte.

Ricardo Ravelo

Marzo 4 de 2022

Otro aspecto que evidencia el presunto fusilamiento ocurrido en Michoacán es que las policías a nivel de los municipios están totalmente corrompidas. Foto: Twitter @SSeguridad_Mich

La noticia sobre el fusilamiento de diez o quince personas, secuestradas en un velorio, otra vez puso en evidencia la falta de una estrategia integral por parte del gobierno de la Cuarta Transformación.

Es claro, que el Estado mexicano no puede cumplir su función constitucional: garantizar la vida el patrimonio de la sociedad. Esta falla se arrastra desde hace muchas décadas: está roto y corrompido el Estado de derecho.

El Presidente ha planteado, una y otra vez, que su gobierno está atendiendo las causas –la pobreza, principalmente –pero la miseria no está considerada como una causal que detone al crimen organizado. Sim embargo, la impunidad en el país, que raya en un 98 por ciento, convierte a México en un verdadero paraíso para el crimen organizado nacional e internacional. En México la mafia vive etapas prolongadas de jauga.

Todo esto viene a cuento por el tema de las personas secuestradas y presuntamente fusiladas por parte del cártel de Jalisco Nueva Generación, la empresa criminal de Nemesio Oseguera –“El Mencho” –, en Michoacán la semana pasada.

De acuerdo con un video que alguien puso a circular en las redes sociales, la decena de personas fueron extraías, a la fuerza, de un funeral; luego, según las versiones oficiales y no oficiales fueron llevadas a un paredón, donde fueron fusiladas. Se afirma que la escena del crimen fue alterada por los autores: levantaron los cuerpos –hasta ahora desaparecidos –y con detergentes limpiaron el lugar para borrar las huellas del acribillamiento salvaje.

Este evento no es nada extraordinario con respecto a otros asuntos ocurridos en Michoacán. Es una de las entidades más violentas del país. Lo que llama la atención es la falta de inteligencia del Estado para saber dónde están los cuerpos de las víctimas presuntamente fusiladas por los sicarios del crimen organizado.

Y lo peor, a mi ver, es que el presidente de la República se presente a la conferencia mañanera desinformado: planteando preguntas, dudas y no respondiendo con elementos fehacientes a los cuestionamientos que plantea la sociedad.

Inaudito que un Presidente exprese que no se sabe dónde carajo están los cuerpos de las víctimas, lo que pone en evidencia la falta de inteligencia por parte del Estado.

Otro aspecto que evidencia el presunto fusilamiento ocurrido en Michoacán es que las policías a nivel de los municipios están totalmente corrompidas. Desde hace más de dos décadas no hay una reforma para sanear y profesionalizar las tareas de los policías en los más de dos mil ayuntamientos del país.

A nivel municipal, los policías son sicarios del crimen y muchos comandantes operan, a su vez, como cabecillas de los cárteles del crimen organizado.

Michoacán: El Estado de rodillas

El estado de Michoacán está convertido en un territorio de muerte. Seis cárteles del narcotráfico, fuertemente armados, azotan a la entidad; provocan el desplazamiento de familias completas en

municipios como Aguililla y Tepalcatepec, territorios que Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación, pretende ocupar a la fuerza y con las armas por delante.

El cártel de Jalisco, el más poderoso de América Latina, comenzó a sembrar terror en Michoacán hace cinco meses. Desde entonces la guerra con otros grupos criminales se intensificó. Los cárteles “La Familia Michoacana”, “Los Caballeros Templarios”, el de Sinaloa, el cártel del Golfo y Los hermanos Valencia Cornelio, apoyados por algunas autodefensas, también le declararon la guerra al “Mencho”.

Hace cinco meses comenzó la crisis de inseguridad, terror y miedo en Aguililla. Nemesio Oseguera irrumpió en el territorio donde nació a punta de balazos; el cártel de Jalisco introdujo carros tanque, vehículos artillados, más de cien hombres armados que, desafiantes, dijeron estar dispuestos a enfrentarse con cualquier autoridad.

Al notar la elevada tensión en el municipio michoacano, cientos de familias decidieron desplazarse. Abandonaron sus casas, predios, ranchos y sembradíos. Se refugiaron en zonas más o menos seguras, pues actualmente ningún territorio está libre de violencia.

Las autoridades de Aguililla solicitaron la intervención de las autoridades federales. Arribaron al lugar efectivos del Ejército Mexicano, Marina y Guardia Nacional, pero de nada sirvió. No pudieron controlar la crisis. La razón: que no tienen autorizado utilizar la fuerza. “Así de nada sirve que vengan”, dijo uno de los pobladores amenazados de muerte.

La Iglesia Católica hizo lo propio. Acudieron obispos y curas a pedir paz a los criminales. Mientras estuvieron presentes en el municipio hubo paz. Cuando se retiraron volvió la violencia. Recientemente, el gobierno rescató el territorio, lo que fue considerado como un triunfo, aunque no se sabe por cuánto tiempo.

La misma situación se vive en el municipio de Tepalcatepec, tomado por el cártel de Jalisco, que se ha convertido en el azote de Michoacán. La guerra no cesa a pesar del clamor de la gente que le pide al presidente Andrés Manuel López Obrador que el gobierno le devuelva la tranquilidad al estado.

Y es que el crimen organizado ha impuesto su ley en la entidad. Las autoridades civiles –gobierno estatal y alcaldes –prácticamente están rebasadas por la violencia criminal. El crimen impone, incluso, los días y horarios en que los jornaleros deben trabajar. Si lo hacen en días no permitidos les decomisan sus mercancías.

Los productores de aguacate enfrentan el mismo drama. Tienen que pagarle piso al crimen, elevadas cuotas, según las hectáreas que dispongan. De otra forma les decomisan el producto y los dejan sin obtener ingresos. Actualmente el aguacate michoacano es de los más cotizados y de los que más se exportan. Es enviado a Estados Unidos, Europa y Asía, donde alcanza precios hasta de dos dólares por pieza.

Es el llamado “oro verde”, la fruta que se ha convertido en el bien y el mal en Michoacán, entidad que hoy enfrenta un vacío legal y político que ninguna autoridad ha podido resolver.

Las transas de Aureoles

 El cierre del sexenio de Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, fue caótico: la entidad está atenazada por seis cárteles del narcotráfico que se disputan el territorio, desatan balaceras, persiguen a sus rivales, desplazan a los habitantes de decenas de municipios, causando terror y zozobra por todas partes.

Por si fuera poco, el gobernador electo de Michoacán el pasado 6 de junio, Alfredo Rarmirez Bedolla –lanzado por el partido MORENA – carga con acusaciones dentro y fuera de México de haber ganado las elecciones con el apoyo del crimen organizado.

Al menos esto fue lo que denunció el exgobernador Silvano Aureoles ante la Organización de Estados Americanos (OEA), a donde acudió acompañado de los dirigentes del PAN, PRI y PRD.

Según dichas acusaciones, el crimen organizado apoyó a MORENA y a sus candidatos para que ganaran las elecciones. En el caso de Michoacán, dijeron, el narco dispuso de recursos, personal armado y una amplia logística para operar la elección.

Sin embargo, en el gobierno de Aureoles Conejo el crimen mantuvo el control del estado. Pese a los llamados del mandatario para que cesara la violencia, ésta continúa presente en todo el estado. Hace quince días, por ejemplo, los hechos de violencia se recrudecieron a tal grado que alcanzaron a la capital de la entidad –Morelia –donde varios sujetos armados y a bordo de motocicletas lanzaron artefactos explosivos, entre otros, bombas molotov para agredir a un grupo de agentes que circulaban en sus patrullas.

No obstante la presencia policiaca y de los miembros de la Guardia Nacional, en Michoacán la pacificación no llega: el crimen organizado, en particular los cárteles de Jalisco Nueva Generación, Los Viagras, Los Caballeros Templarios, células de los Beltrán Leyva y Los Correa –el nuevo cártel identificado recientemente –realizaron diversos bloqueos carreteros, incendiaron vehículos oficiales y privados, emprendieron ataques hacia los miembros de la Guardia Nacional y efectivos de la Policía Estatal.

Los ataques armados y bloqueos carreteros se presentaron en media docena de demarcaciones de la entidad y los efectos de tales eventos violentos se sintieron, incluso, en la capital del estado: la ciudad de Morelia.

La secretaría de Seguridad Pública del Estado, a través de su cuenta de Facebook, reconoció que el crimen organizado paralizó seis municipios; los grupos delictivos –aceptó la dependencia –detuvo a diversas unidades de transporte privados, a los que les prendieron fuego.

Con estos actos de violencia extrema, que rebasó a las autoridades por enésima vez, el crimen organizado puso en evidencia la impotencia del gobierno de Silvano Aureoles, quien deja el estado antes de que finalice este año con saldos negativos en materia de seguridad: más de mil 500 asesinatos y cinco cárteles en disputa que han causado terror y desplazamiento de familias completas debido a la violencia imparable. Un ejemplo de este estado terrorífico es el municipio de Aguililla, tomado hace un mes por hombres armados identificados como sicarios del CJNG.

Además de que ha sido señalado por sus presuntos actos de corrupción, el gobernador de Michoacán, Silvado Aureoles, también es acusado de brindar protección al crimen organizado que opera en la entidad que gobierna.

El mandatario ha quedado exhibido no sólo por la prepotencia mostrada ante un manifestante sino por la incapacidad mostrada durante seis años para pacificar el estado que gobierna, aplicar la ley y hacer valer un verdadero Estado de derecho.

Aureoles ha sido una figura decorativa frente a la violencia de los grupos criminales. Cada vez que se lo proponen, los cárteles toman el control territorial y el gobernador queda reducido a una figura menor, un simple espectador del desastre. ¿Complicidad o incapacidad?

Así lo demostró recientemente el jefe del cártel de Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera, al disponerse a tomar el control del municipio de Aguililla –su terruño natal–, lo cual hizo extrañamente luego de que tanto elementos del Ejército como de la Guardia Nacional abandonaron el municipio.

La irrupción del CJNG en Michoacán ha sido violenta. No son nuevas las arremetidas de ese cártel por imponer su ley en un estado clave para el tráfico de drogas: en varias ocasiones se ha enfrentado a los grupos locales. La guerra ha sido con Los Viagras, La Familia Michoacana o bien con grupos de autodefensas que han sido financiadas por otros cárteles. Por ello, no todas defienden los intereses de la sociedad sino del crimen.

El estado de Michoacán ha estado tomado siempre por el crimen y han dado muestras de su poder mediante ejecuciones frecuentes, emboscadas de policías y militares –una de ellas ocurrida precisamente el año pasado en un camino hacia Aguililla –, por lo que es claro que en el territorio priva un vacío de poder absoluto.

La actitud prepotente mostrada por Aureoles –los videos circularon velozmente por los hilos electrónicos –en el que se observa cómo desciende de un vehículo militar, se dirige a un grupo de manifestantes y empuja a uno de ellos, retándolo a golpes, da cuenta de que el mandatario ha perdido completamente el piso.

El manifestante le reclamó –y con justa razón –que resultaba muy cómodo visitar Aguililla en helicóptero, mientras la población se desplaza debido al terror que siembra el crimen organizado desde hace varios años, sin que haya solución ni por parte del gobierno estatal ni de la Federación.

Aureoles pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador la intervención del Ejército en Aguililla, pero lejos de incursionar con un operativo que pusiera a salvo a la gente se realizó una reunión en un cuartel militar con miembros representativos del municipio, aunque nada se dijo de los temas que trataron.

En resumen, frente a la violencia Aureoles ha mostrado incapacidad, en tanto que el presidente López Obrador ha sido totalmente omiso ante un poder que amedrenta, secuestra y asesina a la población. Se supone que el mandatario tiene un profundo respeto por el pueblo ¿Por qué permite entonces que la gente sea asesinada o aterrorizada? Este es un claro contradiscurso.

Michoacán: la ley del crimen

Silvano Aureoles dejó un estado plagado de violencia, con siete cárteles en operación y con un elevado nivel de criminalidad. Ta sólo en el 2020, la entidad registró más de 2 mil 600 asesinatos, todos ellos, producto de los enfrentamientos entre los cárteles de la droga, según reconocen las propias autoridades estatales.

La inseguridad se salió de control en 2006, cuando los cárteles de La Familia Michoacana, Los Zetas y los hermanos Valencia Cornelio se enfrentaron por el control del estado.

A pesar de que en ese año el entonces presidente Felipe Calderón arrancó su guerra contra el narcotráfico en esa entidad, con la puesta en marcha de los Operativos Conjuntos, el crimen organizado no pudo ser abatido, por el contrario, se fortaleció a grado tal que la violencia se agudizó como no se había visto en años anteriores.

Los niveles de violencia comenzaron a escalar sin que hubiera contención policiaca ni militar. Cárteles como el de Jalisco Nueva Generación, Sinaloa, Familia Michoacana, Caballeros Templarios y Los Viagras comenzaron una guerra por el control de la plaza, la cual prevalece hasta ahora.

Un ejemplo de esta batalla sin tregua fue el hallazgo de varias narcomantas que puso en evidencia el grado de normalización de la violencia. El mensaje atizaba la guerra:

“Gente bonita, siga con su rutina, has patria y mata a un viagra”

El grupo criminal “Los Viagras” es uno de los protagonistas de la guerra entre cárteles en Michoacán; de acuerdo con información de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, este cártel es uno de los más importantes productores de metanfetaminas que se distribuye en California. También se le adjudican otras operaciones delictivas como las extorsiones a productores de aguacate y empresarios de la entidad.

Michoacán y su principal puerto marítimo –el de Lázaro Cárdenas –es un punto estratégico para el crimen organizado; por esa entidad arriban los cargamentos que provienen de Sudamérica. La droga arriba por la zona conocida como Coahuayana, región bañada por las aguas del Pacífico, por donde llega la droga en barcos, lanchas –los pescadores también la pescan flotando en el mar –o bien es transportada incluso en submarinos, los llamados sumergibles, aparatos que, repletos de drogas, provienen de Colombia o Venezuela.

La ruta que sigue la droga –cocaína, precursores químicos e incluso heroína –es el estado de Guerrero, centro turístico internacional; luego se lleva al norte del país y cruza la frontera para llegar a Estados Unidos, el voraz mercado de consumo. Otra parte se dirige hacia el sur: Morelos y la ciudad de México, otro centro de alto consumo protegido por las autoridades.

Los cárteles de Jalisco y Los Viagras están enfrentados desde el 2014, aunque la guerra en esa entidad lleva al menos 40 años. Ambos grupos criminales se pelean el control del estado, el mercado de las drogas sintéticas, secuestros, extorsiones y el tráfico humano.

 La impunidad atroz

La impunidad que priva en el estado que gobierna el perredista Silvano Aureoles ha desatado el surgimiento de decenas de organizaciones criminales, pues ven en el territorio un vacío de poder legal, caldo de cultivo para el florecimiento del crimen.

Las autoridades aceptan esta realidad. De acuerdo con un estudio de la Fiscalía del Estado sobre el narcotráfico, en la entidad operan un total de siete cárteles y sus ramificaciones se extienden a lo largo y ancho del estado e incluso alcanzan a los estados de Guerrero, Estado de México y la capital del país.

Según el informe, el territorio michoacano está controlado por La Familia Michoacana, “El grupo Ceniza”, “El grupo Gallito”, “El grupo de El Metro”, “El grupo del Brazo de Oro”, “Los Viagras” y “El Cártel de Jalisco Nueva Generación”. Todos estos grupos han florecido en el gobierno de Aureoles, quien en este año termina su sexenio con saldos de violencia y muertes completamente negativos.

Con el paso de los años, el narcotráfico ha cambiado su dinámica en el estado. Luego de la desarticulación, en 2014, del cártel de “Los Caballeros Templarios”, que tenían el poder hegemónico en la región –este grupo se debilitó debido a la captura y abatimiento de algunas de sus piezas importantes –el crimen organizado se partió y esto dio origen al surgimiento de unidades delictivas más pequeñas que operan en ese territorio y se han aliado a otras organizaciones criminales.

Según reportes policiacos consultados, desde hace varios meses en Michoacán se desató una batalla campal por el control del territorio y el boyante mercado de las drogas.

En este escenario, el cártel de “Los Viagras” le declaró la guerra al Cártel de Jalisco. Decididos a no dejar el estado en poder de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, los hermanos Sierra Santa –fundadores del grupo criminal “Lo“ Viagras” –unieron a los cárteles más pequeños que controlaban algunos territorios michoacanos, aun cuando fueran enemigos, para confrontarlos con Oseguera.

La guerra dejó un saldo sangriento. Y es que el Cártel de Jalisco es la organización criminal más peligrosa y la que más ha crecido en los últimos catorce años, tanto, que en los más recientes informes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos –la DEA –el cártel que comanda “El Mencho” aparece como el más hegemónico en 22 entidades del país y su expansión continúa, imparable.

Con los más recientes enfrentamientos ocurridos en las demarcaciones de Buena Vista y Apatzingán, donde las balaceras duraron hasta seis horas –atacaron iglesias, utilizaron explosivos y los pobladores tuvieron que abandonar sus casas por temor a morir –Los Sierra Santa y “El Mencho” no bajaron las armas, por el contrario, continuaron su guerra sembrado terror y muerte en la entidad que gobierna Silvano Aureoles.

Estos enfrentamientos generaron escenas de horror, como ocurrió con las decenas de cuerpos que fueron colgados en el municipio de Uruapan. Se afirma que fueron torturados, interrogados a golpes; luego los rafaguearon y después los colgaron, patética la escena.

La batalla entre cárteles no ha tenido tregua en Michoacán. De 2011 hasta 2014 el cártel de Los Caballeros Templarios mantenía el control del mercado de las drogas en la entidad.

“El Chayo” –así le apodaban a Nazario Moreno, el líder y fundador de esa organización delictiva, quien fue ejecutado –sembró terror y su poder delincuencial se extendió por todo el estado.

Desde entonces, los pobladores de la mayoría de los municipios michoacanos no pueden dormir en paz. Y esto lo reconoce el mandatario estatal, Silvano Aureoles, quien recientemente aceptó que “el talón de aquiles” que enfrenta el estado es la violencia causada por el crimen organizado.

Expuso que el impacto causado por los homicidios dolosos obedece a la violencia generada por el crimen organizado, “por la guerra entre cárteles”, que se disputan el control del estado.

Detalló:

“Si hay un tema que se ha ido agudizando es el de la inseguridad”.

Los homicidios se han duplicado. Tan sólo en el 2020 en Michoacán se registraron 2, 600 asesinatos. Antes, en 2019, la cifra fue de 2046 muertes y mucho antes, en el 2015, se contabilizaron 800 ejecuciones, lo que evidencia cómo ha escalado la criminalidad.

Según los informes policiacos, los municipios más violentos del estado son Zamora, Morelia, Uruapan, Ario de Rosales, Jiquilpan y Tangancícuaro. La violencia en Michoacán no es nueva: fue uno de los primeros estados exportadores de marihuana, pues si algo caracteriza al estado es la fertilidad de su tierra.

La hegemonía que ejerce en el estado el cártel de Jalisco quedó en evidencia, una vez más, en un video difundido en redes sociales por los publirrelacionistas del ese cártel.

Habla “El Mencho” (Nemesio Oseguera, el líder):

“Pueblo de Tepalcatepec, soy Mencho, les quiero aclarar que mi guerra es contra “El Abuelo”, May Parra y con la gente que levante un arma en contra de mi gente. Le pido a toda la gente inocente que no salgan de sus casas, no queremos afectarlos, ustedes saben bien que a mi me gusta apoyar al pueblo, siempre veo por su bienestar”.

“El Abuelo” al que se refiere “El Mencho” se llama Juan Farías Alvarez y lidera una autodefensa. En originario de Tepalcatepec y en alguna etapa fue relacionado con el Cártel de Jalisco.

Según los reportes policiacos, Farías habría permitido que el cártel de Jalisco penetrara en la demarcación de Los Reyes. Antes había representado a otro grupo criminal –“Los Jaliscos” –, donde fue uno de los más importantes operadores.

De ser socios, “El Abuelo” y “El Mencho” terminaron divididos por el odio. La ruptura ocurrió tras el intento de asesinato de un presunto narco con el que Farías tenía una alianza. Su nombre: Miguel Ángel Gallegos Godoy. Por ello, “El Abuelo” bloqueó los accesos a Tepalcatepec y les clausuró a sus exsocios de Jalisco la entrada a Apatzingán, Buenavista y otros territorios. Desde entonces la guerra no tiene tregua.

Farías ha sido detenido en varias ocasiones por el Ejército, por presuntas ligas con el tráfico de drogas, pero todas las ha librado, según los argumentos oficiales, por falta de pruebas.

A pocos meses de que Silvano Aureoles deje la gubernatura, Michoacán sigue ardiendo por la violencia. El saldo que deja el mandatario es un estado ensangrentado, plagado de terror y atenazado por la guerra que libran siete cárteles por el control del territorio y del negocio de las drogas.

El problema en Michoacán se agrava debido a que ninguna autoridad impone orden. Ni Ejército, Marina ni la Guardia Nacional pueden usar la fuerza. Esa es la orden del presidente. Mientras tanto, el crimen asesina, desaparece y causa terror entre la población sin que nadie meta las manos.  A poco más de tres años de gobierno, la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador nada hace para contener al crimen organizado. Hace falta, y urge, una política pública antimafia y eficaz.

APUNTES DEL SUBSUELO

En la Conferencia Mañanera del jueves 3 de marzo, un periodista e planteó al presidente el conflicto que enfrentan los trabajadores portuarios de Veracruz, afectados por la requisa ordenada por Carlos Salinas de Gortari en 1991.

Le expuso el tema del despojo de propiedades, algo que se ha hecho público por parte de los obreros afectados.

Lo que ahora sale a flote es que al menos dos cuentas bancarias –de un total de cuarenta que fueron confiscadas en 1991 –están en poder de empresa financiera Evercore, propiedad de Pedro Aspe, secretario de Hacienda durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Según el abogado Alejandro Pulido Cueto, apoderado legal de los extrabajadores portuarios de Veracruz, en la empresa Evercore hay dos cuentas, cuyos saldos, según la podido confirmar, son de 685 millones de pesos y 69 millones, respectivamente, que dicha financiera “ha mantenido sudando durante 30 años”.

El abogado acusa a Carlos Salinas, Pedro Aspe, Dante Delgado –el exgobernador de Veracruz que ahora se dice honesto y democrático –y a Francisco Gil Díaz, exsecretario de Hacienda con Vicente Fox, de haber orquestado la requisa fraudulenta en el puerto de Veracruz para que políticos y empresarios amasaran inmensas fortunas al amparo de los negocios que permite el poder.

Gil Díaz, acusa Pulido, en su calidad de subsecretario de Hacienda, nos quiso cancelar hasta nuestros créditos de INFONAVIT después de la requisa.

Remata:

“Nos quitaron todo: cuentas bancarias, edificios, maquinaria, derechos laborales y pretendieron quitarnos hasta nuestras casas. De ese tamaño fue el atraco de Salinas y Dante Delgado”.

José Hernández Delgadillo, elogio al muralismo

 


Luis Hernández Navarro

Marzo 1 de 2022

El mural semeja un enorme cartel pegado a la pared. En él, tres personajes pintados con trazos sencillos en blanco y negro, y sus camisas rellenadas en azul cobalto simbolizan, con sus brazos vueltos fuego, la unión de campesinos, estudiantes y obreros. Un labriego empuña un enorme machete. Un joven guardia enarbola El libro rojo con las citas de Mao Tse-tung. Y un trabajador levanta su martillo. Grandes letras en su parte superior, a la manera de una pinta callejera subversiva, anuncian el propósito de esa alianza: Por la revolución proletaria. Venceremos.

El tiempo ha dejado su marca en la enorme pintura, que engalana los muros de la Escuela Normal Rural General Matías Ramos Santos de San Marcos, Loreto, Zacatecas. Es obra del artista plástico José Hernández Delgadillo, a decir del investigador estadunidense Alan Barnett, el más grande artista político mexicano de la segunda mitad del siglo XX, que introdujo conceptos del arte moderno en la expresión popular. Ese mural fue uno de los 170 que pintó en nuestro país, Estados Unidos, Canadá y Costa Rica.

Este año se celebran los 100 años del inicio del muralismo mexicano y el primer centenario del normalismo rural, con la fundación de la primera escuela de este tipo en Tacámbaro, Michoacán, hoy la Vasco de Quiroga en Tiripetío. En Hernández Delgadillo se cruzan ambas conmemoraciones. De un lado, renovó y enriqueció esta tradición pictórica mexicana. Del otro, acompañó la lucha de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, y pintó murales en la normal rural Tenería, estado de México, en Mactzumactzá, Chiapas, y Cañada Honda, Aguascalientes, además del de San Marcos.

Pero, además, comenzó su formación política con el maestro Narciso, egresado de la normal rural de Calpulalapan. Y él mismo, durante un año, fue alumno de la normal rural de Soltepec, en las faldas de La Malinche. Allí conoció a otro profesor, militante del Partido Comunista Mexicano, que lo invitó a participar en sus filas y le dio su carnet, aunque –escribió en sus notas autobiográficas– no me tocó su mejor época.

El pintor nació en Tepeapulco, Hidalgo, en 1927, en el seno de una humilde familia rural. Con 18 años de edad viajó a la Ciudad de México a estudiar pintura. Para sostenerse económicamente trabajó en D.M. Nacional. Descubrió a los grandes muralistas viendo exposiciones y museos. José Clemente Orozco lo marcó para siempre. Logró que lo admitieran en La Esmeralda. Su obra Hombres le permitió obtener una beca de seis meses en Francia. Permaneció allí dos años y conoció a gente de todo el mundo. Ingresó por invitación en el Salón de la Plástica Mexicana. Obtuvo en dos ocasiones el premio de adquisición.

El movimiento estudiantil-popular de 1968, al que dio seguimiento muy de cerca por la amistad que tenía con Leopoldo Ayala, le cambió la vida. Junto a poetas, cantantes y actores, fue parte del grupo de Arte Colectivo en Acción. Participó en huelgas obreras, tomas de tierras, asentamientos urbanos irregulares y protestas estudiantiles. Surgió allí la idea de hacer murales, no para producir obras maestras, sino para cubrir una necesidad política y propagandística de representar la lucha revolucionaria del pueblo. Su obra se convirtió en un llamado a la conciencia de clase.

Pepe Delgas, como le llamaban algunos de sus compañeros, se acercó al maoísmo y la línea de masas. Acompañó al Frente Popular Independiente y al Frente Popular Revolucionario y militó en Acción Popular-Marxista Leninista (AP-ML). Su arte y su miltancia se volvieron una.

Su amigo y camarada Benjamín González Suárez, compañero del ingeniero Javier Fuentes y del Güero Medrano, recuerda su incorporación a esa organización. “Apoyamos una toma de tierras de Pino Resineros, en San Pedro Piedras Gordas, municipio de Villa Madero –dice–. Los compañeros de la Escuela de Arquitectura del estado de México y Hernández Delgadillo fueron nuestro principal apoyo. El asesor legal era Efrén Capiz. Pepe me avisaba: ‘Ya se me acabó el dinero, y viajaba al DF a vender un cuadro’. Constantemente me decía: ‘Hay que fundar un partido’, sin saber que éramos una organización política. Así que, en una reunión interna (de AP-ML), insistí en que había que compartir con él que éramos una organización que pretendía fundar un partido. Finalmente se aceptó informarle”. Sus dibujos ilustraron las publicaciones de la organización.

Años después, Delgadillo participó como secretario cultural del Movimiento Revolucionario del Pueblo. Ellos lo propusieron en 1987 como precandidato a la Presidencia de la República, por el Partido Mexicano Socialista.

El creador concibió el arte como medio solidario de los anhelos del pensamiento revolucionario, a la explotación y a la vulgaridad. Como elemento transformador, valorador y dignificador de la existencia. Como él mismo explicó, su pintura mural tuvo mucho que ver con la plana de los códices precolombinos y el cubismo.

Con su brocha como arma, Pepe Delgas fue figura central del maoísmo mexicano. Estuvo detenido-desaparecido por un mes. Falleció en 2000. Su hijo Francisco Hernández Zamora recopiló, en el hermoso y apasionante libro José Hernández Delgadillo 1928-2000, parte de su obra mural, y una diversidad de ensayos y entrevistas con el artista. Pero, a pesar de este esfuerzo, su producción y su legado están en peligro.

Hernández Delgadillo pintó en el auditorio de la Facultad de Ciencias de la UNAM, un impresionante mural que representa la lucha del pueblo. Signo de los tiempos, algunos activistas querían que en la obra apareciera Mao Tse-tung y un fusil. Otros se opusieron. Finalmente, en aras de la unidad, se acordó no incorporar esos elementos. Como metáfora de la suerte que ha corrido su obra, a diferencia de otros murales en esa institución educativa y a pesar de la grandeza del artista visual, es muy difícil ver el de José, porque usualmente está tapado por una cortina…

Twitter: @lhan55