Omisiones derivaron en violación a DH, dice subsecretario al abrir memorial ordenado por CIDH.
Rubén Villalpando, corresponsal
Publicado: 08/11/2011 09:57
Ciudad Juárez, Chih. Al cumplirse 10 años de que fueron localizados los cuerpos de ocho mujeres en el campo algodonero y en medio de reclamos y abucheos de familiares de las víctimas se inauguró el monumento memorial que ordenó la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH).
El subsecretario de Gobernación, Felipe Zamora, pidió perdón por estos crímenes y reconoció la responsabilidad del Estado mexicano por omisiones que derivaron en violaciones a los derechos de las víctimas. “Por el incumplimiento a investigar y garantizar el derecho a las víctimas, por violentar su acceso a la justicia y protección, el Estado reconoce su responsabilidad”.
La intervención del funcionario, así como la de Graciela Ortiz, secretaria de Gobierno de Chihuahua, y la de Héctor Arcelús, secretario del municipio, fueron interrumpidas por los gritos de familiares de mujeres asesinadas y desaparecidas que reclamaban justicia.
Los deudos los llamaron mentirosos y corearon consignas de “ni una más” o “vivas se las llevaron, vivas las queremos”, y a pesar de todo los funcionarios siguieron con los discursos que traían preparados.
Los familiares de las víctimas cuyos nombres quedaron inscritos en el memorial no acudieron, por considerar que el Estado mexicano ha incumplido con la sentencia internacional, incluido el monumento que deben erigir y que sólo fue presentado de manera parcial.
Ante la ausencia del presidente Felipe Calderón Hinojosa o del secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, para pedir perdón, señalaron que “ni en eso le dieron importancia a este acto”.
Antes de iniciar su discurso para reconocer la responsabilidad del Estado, como ordenó el fallo de la CIDH, Felipe Zamora solicitó un minuto de silencio por las víctimas de feminicidio y desaparecidas.
El funcionario dijo que desde el inicio de la indagatoria del caso del campo algodonero, hubo negligencia, ya que no recabaron las pruebas suficientes y eso retrasó la indagatoria.
No se cuenta con la identidad de los responsables, además de que los deudos no fueron informados de las indagatorias, dijo.
Reconoció que las autoridades de los tres niveles violaron los derechos humanos, ya que incumplieron con la responsabilidad de proteger a las víctimas y familiares, los cuales sufrieron acoso.
Por su parte, la Red Ciudadana por la No Violencia y Dignidad Humana, en la que participan las familias de Claudia Ivette, Laura Berenice y Esmeralda, por cuyas muertes fue condenado el Estado mexicano en la CIDH, dio a conocer que no acudió a la develación del memorial levantado en el campo algodonero.
La decisión fue por la negativa a incorporar los nombres de todas las víctimas desde 1993 y cuando menos hasta el año 2006, como ordenó el tribunal internacional en su sentencia del 10 de en diciembre de 2009.
En un documento difundido por el Centro para el Desarrollo Integral de la Mujer AC, Red Ciudadana de No Violencia y Dignidad Humana, y la Asociación Nacional de Abogados Democráticos, afirman que “los artículos 16 y 17 de esta resolución establecen que el Estado mexicano deberá hacer un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional, en honor a la memoria de Laura Berenice Ramos Monárrez, Esmeralda Herrera Monreal y Claudia Ivette González, el cual debe realizarse en la misma ceremonia que se devele el monumento en memoria de las mujeres víctimas de homicidio por razones de género en Ciudad Juárez.”
En virtud de que el resolutivo 17 de la sentencia –agrega el texto– precisa que el monumento es “en memoria de las mujeres víctimas de homicidio por razones de género en Ciudad Juárez” y no únicamente para las víctimas del caso, existe un acuerdo suscrito entre el subsecretario de de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos, las familias y sus representantes para diseñar un mecanismo que incorpore los nombres de todas las víctimas desde 1993 hasta 2006.
Sin embargo, denuncian, “el subsecretario de Gobernación, Felipe Zamora, ha ignorado dicho acuerdo y se ha negado a que los nombres de todas las víctimas de feminicidio en Ciudad Juárez sean incluidas en el memorial, a pesar de que las organizaciones representantes de las familias han proporcionado la información e iniciado un proceso de consulta con las familias de las víctimas”.
El pronunciamiento señala por otra parte que, “a pesar de las manifestaciones reiteradas del presidente Felipe Calderón y del secretario de Gobernación, Francisco Blake, de que se cumplirá la sentencia del campo algodonero, en los hechos no hay ningún esfuerzo por ejecutar el mandato de la CIDH a cabalidad y las diversas acciones que han hecho públicas no acatan integralmente la resolución, sino simulan su cumplimiento”.
Pendientes 12 resolutivos
Hasta la fecha, de los 13 resolutivos dictados por el tribunal internacional, “el Estado mexicano únicamente ha dado cumplimiento a uno de ellos.”
Recordaron que Esmeralda Herrera Monreal, de 15 años de edad; Laura Berenice Ramos Monárrez, de 17, y Claudia Ivette González, de 19, fueron reportadas en fechas distintas por sus madres como desaparecidas, pero las autoridades nunca hicieron algún esfuerzo por localizarlas. Sus cuerpos sin vida, junto con los de otras cinco jóvenes, fueron localizados en un lote conocido como campo algodonero, los días 6 y 7 de noviembre de 2001.
Ante la negligencia de las autoridades, las señoras Irma Monreal, Benita Monárrez y Josefina González, madres de las tres jóvenes, decidieron acudir ante la CIDH y, después de ocho años de litigio, el día 10 de diciembre de 2009 fue notificada la sentencia contra el Estado mexicano.
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martes, 8 de noviembre de 2011
domingo, 26 de junio de 2011
CRECEN LOS DESEMPLEADOS EN CIUDAD JUÁREZ
Tiendas cerradas, ollas vacías
En los últimos dos años, en Ciudad Juárez han tenido que cerrar casi 6 mil tiendas, de las 7 mil que se hallaban registradas. El motivo: el aumento de robos, asaltos y extorsiones. Ahora los habitantes de colonias periféricas tienen que hacer grandes recorridos para comprar abarrotes, pan o medicinas… cuando tienen dinero
Domingo, 26 de Junio de 2011
MARCELA TURATI
CIUDAD JUÁREZ, CHIH.- Las casas de la colonia Mariano Escobedo están habitadas, pero las tiendas de abarrotes, estéticas, panaderías, ferreterías o farmacias se encuentran en quiebra. Toda persona que desee comprar leche o una bolsa de pan tiene que salir de esta zona hasta hallar una tienda de autoservicio o un centro comercial.
La pulverización de la economía barrial por causa de los robos, las extorsiones y el desempleo no son exclusivos de esta colonia ni del deprimido sector poniente de la ciudad. En esta frontera, en dos años, 5 mil 900 tiendas de barrio —de un total de 7 mil— se vieron forzadas a cerrar.
Ese es uno de los saldos de la violencia que azota a la ciudad desde 2008, y no es cosa menor: los cierres de las tiendas de abarrotes golpean directamente a la nutrición de niños y ancianos. Ellos son las primeras víctimas, aunque en los barrios populares todos padecen sus efectos.
"Toda la semana los niños pedían fiado en la tiendita de la esquina y el tendero anotaba sus deudas. Los viernes que las mamás recibían el cheque de las maquilas pasaban a pagar. Pero ahora las tiendas están cerradas y los niños y las mamás no tienen ese soporte, la están pasando mal", advierte Catalina Castillo, directora de la Organización Popular Independiente.
Los reportes de la Mesa de la Infancia, que aglutina a organizaciones con trabajo de base en toda la ciudad, arrojan el mismo diagnóstico: Los lunes llegan los infantes hambrientos a las guarderías porque no comieron en casa el fin de semana; niños de primaria se desmayan en el salón, o en la tarde, solos, no pueden calmar el hambre; comedores populares de grupos religiosos no se dan abasto; familias comen una vez al día o echan mano de alimentos de animales para engañar la tripa.
"En las escuelas públicas, maestros y maestras dan cuenta de que llegan pequeños con hambre, situación que hace 10 años no se daba. Ahora están viendo que a los niños les sale sangre, manchas blancas en la piel, se desvanecen en los honores a la bandera, más cuando la temperatura es alta", señala José Luis Flores, ex director ejecutivo del Consejo Ciudadano por el Desarrollo Social.
LOS VIEJITOS...
Otros damnificados son los adultos mayores. "Los viejitos, con las tiendas cerradas, no tienen la posibilidad de antes de que alguien les lleve lo básico. Muchas veces sus hijos se fueron a vivir a El Paso (Texas), y ya no vienen, ni siquiera en Navidad. Para ellos ha sido terrible", manifiesta Lourdes Almada, socióloga integrante de la Mesa de la Infancia y responsable del programa Hazlo por Juárez.
Es difícil imaginar que exista hambre en esta próspera ciudad norteña que antes del cataclismo de la violencia era la quinta más importante del país. Era la capital nacional del empleo que desde los años 70 atraía a migrantes de todo el país y los alimentaba. Era la ciudad de la fiesta permanente, preferida por estadunidenses, donde casi nadie dormía: negocios y maquiladoras estaban abiertos las 24 horas.
Pero la guerra, estacionada desde 2008 en esta frontera, pulverizó la economía de barrio. Ahora el círculo vicioso inseguridad-desempleo-hambre-inseguridad hace mella.
"Estamos en una pobreza nunca vista en la ciudad", diagnostica Flores, quien fue pionero en las cuestiones sociales de la ciudad.
Aunque van a la baja los asesinatos que ubican a Juárez como "la ciudad más violenta del mundo", actualmente hay más robos, secuestros y extorsiones, según líderes sociales.
"La extorsión al menudeo está más acentuada en las colonias populares: chavitos jóvenes, de 14 ó 15 años, están pidiendo cuota a las viviendas, de 20 a 30 pesos por semana. Lo detectamos en las colonias 16 de Septiembre, 1 de Septiembre, Guadalajara Izquierdo, La Fronteriza. Algunos que ni siquiera tenían tienda pero vendían pan o leche lo dejaron de hacer por miedo a ‘la cuota’, para no tener problemas. Por eso quebró la economía de barrio", dice la arquitecta Abigail García, coordinadora de Planes y Programas del Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP).
Esta mujer que tiene el pulso de la ciudad informa que entre 2008 y 2010 se perdieron 80 mil empleos, y que ese desempleo y la inseguridad dieron un nuevo rostro a la ciudad. Los encuestadores a su cargo han detectado que la gente come una vez al día, y por reportes de la prensa sabe que algunos se alimentan con comida para animales.
MENOS DINERO
"En trabajo de campo hemos percibido que la población tiene menos dinero para comer, están restringiendo comida y los niños están dejando de ir a la escuela por el gasto que implica", señala a Proceso.
La joven psicóloga social Tania Reyes, quien dirige uno de los equipos de encuestadores, se dice sorprendida porque desde 2008 ha notado el deterioro de la ciudad y recientemente ha encontrado gente hurgando en la basura.
"Más personas se dedican a juntar fierro o cualquier metal porque ya tienen un año desempleadas. En unos lugares hemos visto quema de cobre. En algunas colonias ves basura y gente "colgada" de la luz y robando el agua, ves a los niños pepenando juguetes. Pensé que eso sólo era en las películas. Hemos observado que ponen su olla de frijoles sobre leña para no gastar gas o que no han comido en todo el día, y los niños y adultos mayores se ven flaquitos. Si mucho, comen una tortilla, a veces", dice.
Reyes lamenta que programas de becas y subsidios no alcanzan para todos, y algunos, como Oportunidades, generalmente excluyen a quienes tienen un carro o una lavadora, que son utensilios comunes y baratos en una ciudad fronteriza.
Como en toda guerra, en esta también hay negocios beneficiados: las cadenas comerciales y tiendas de conveniencia.
"Las tiendas que se están llevando las ganancias son los monopolios: Smart, Soriana, Xtra, Alsuper, Del Río o los Oxxo, y los demás no sobreviven", comenta la socióloga Castillo.
"Antes había muchas tienditas caseras con las que la gente tenía un ingreso parcial, pero las tiendas de conveniencia, masivas, tipo Oxxo, han suplantado al mercado barrial, y con la crisis económica, la falta de empleo y la inseguridad se ha restringido el autoempleo con el que las familias complementaban el gasto", comenta desde el IMIP la arquitecta García.
NADA EN LA OLLA
Los niños hacen fila para recoger los guisados que les sirven en el comedor Niños de Jesús, de la Parroquia San Vicente de Paul, en la periférica colonia Díaz Ordaz. El padre Omar Alejandro Gutiérrez García ha sorteado dificultades para alimentar a 200 infantes todos los días: "Nos ha afectado la cuestión de que muchos bienhechores dejaron la ciudad y ya no vienen a Juárez. Han desaparecido por su seguridad, o por sus propios gastos han bajado la despensa que nos proporcionaban. Esto nos ha llevado a buscar bienhechores nuevos, y son muchos más los que dan pocas cantidades".
Algunas familias de desempleados del barrio llevan hasta cinco de sus hijos a desayunar y comer; él lo ha notado desde que las maquilas comenzaron a cerrar o a firmar convenios con los obreros conforme a los cuales sólo trabajan algunos días de la semana y les pagan la mitad.
El hambre es el fósforo de la inseguridad. En la ciudad se registra una racha de secuestros y autosecuestros, extorsiones casa por casa y robos a casas o negocios. En la lógica del ciclo siniestro, algunas personas desesperadas por la falta de ingreso roban a otras.
Ni siquiera del desempleado a punto de la indigencia, Salvador Brito Guerrero, se ha salvado, aunque vive en la colonia Granjas Unidas, que fue edificada junto a una marranera y es una de las más miserables de la ciudad.
"Somos casi 200 familias sin trabajo, de aquí y de (la colonia) Los Aztecas. Lo único en lo que trabajamos es recolectando en las calles, y está duro, hay mucho desempleo y la basura no es de calidad. Juntamos nomás lo más básico cuando se puede, pero con la inseguridad está duro, no puede dejar nada afuera, todo se lo roban", dice mientras expurga cables y fierros en el patio de su casa, buscando desechos que pudieran ser valiosos. A su lado se dedican a la misma tarea su esposa, un cuñado y su concuña embarazada.
"La otra vez llegamos y no encontramos ni refri ni estufa ni tele, todo se lo llevaron. Orita también el refri que nos habían prestado y el sartén eléctrico se lo llevaron", lamenta este padre de tres hijos que, como sus vecinos, fue despedido por el ayuntamiento como recolector de basura.
En otro punto de la ciudad, en la colonia Mariano Escobedo, la señora Julieta Cristina Núñez García, de 28 años y madre de ocho, describe los trucos con los que intenta engañar al hambre desde que su esposo fue despedido en uno de los recortes de la maquila donde laboraba.
"A veces almorzamos hasta las 11 y luego comemos a las cuatro, y ya no volvemos a comer más", refiere en la casa de su madre, donde está de paso para ver si hay frijoles o sopa que alcance para su prole.
Su hijo Carlos Eduardo, de nueve años, consiguió que lo aceptaran como barrendero en una panadería donde le regalan pan dulce. "Con eso la pasamos". El otro no va a la secundaria, el dinero no alcanza para ese lujo.
EMERGENCIA SOCIAL
Los lazos de parentesco y comunitarios mantienen a las familias desempleadas a flote. Irma Lezama es una de las vecinas que, de vez en cuando, les comparte despensa.
Mientras recorre su barrio para dirigirse al comedor del padre Omar va mostrando las tiendas que permanecen cerradas al medio día.
Abarrotes y Panadería San Luis muestra un triplay en lo que era la ventana, la fachada pintada de blanco y la puerta cerrada. Abarrotes Ivonne también cerró. Una ferretería de la que borraron el nombre de la fachada tiene ventanas y una puerta que impiden asomarse al interior. Licores La Pena exhibe rejas gruesas cerradas con candados. Ya abandonados están lo que fue la Panadería Dulce, el Video-Club Solares y Charlie’s Hair Salon. La iglesia Bethania presenta gruesas cadenas en la puerta.
El único tendero del barrio que mantiene el negocio cuenta, a través de la ventanita del local que tuvo que enrejar después de dos asaltos a mano armada, que los viernes de pago hasta los "cholos (pandilleros) con la pinta más ruda" son asaltados al bajarse de los autobuses que los regresan a casa de las maquiladoras. "Sus mamás tienen que esperarlos en la avenida a la 1:00 de la mañana para escoltarlos", refiere el hombre que pide el anonimato por miedo.
La señora Lezama alterna: "Si siguen de pie tres tiendas son muchas. Ahora te lo traes del centro o compras temprano porque a las 7:00 no hay ni un alma. Ya ni farmacias abiertas hay. Si los niños tienen ganas de comprar algo, no hay dónde, y los adultos mayores que dejaron de recibir las despensas del municipio tienen que caminar más para adquirir artículos de primera necesidad o esperar a que alguien les haga la caridad de llevárselos. Y si a la familia le mataron un hijo, no salen; otras se han ido adonde sea", cuenta preocupada.
El treintañero Manuel Guillermo Heredia Vega mata el tiempo afuera de lo que era una tienda de abarrotes mientras mira pasar los camiones ruteros. Es padre de cuatro y está desempleado. A las 5:00 de la mañana hizo fila a las puertas de una maquila con otros 60 desempleados para ver si contrataban a alguno. Aunque tiene reconocimientos del ayuntamiento y de sus empleos anteriores por no haber faltado nunca, no le han servido de nada.
"La situación tá’muy triste. Desde noviembre me liquidaron de mi empresa, y he buscado tanto, que la señora de la papelería se conmovió, me regaló un bloc de solicitudes y he dejado en muchos lados: de chofer, maquila, carnicería, tiendas, refacciones, mesero, donde se pueda imaginar."
Mientras camina hacia el comedor del padre Omar expresa: "No tenemos la luz, nos la cortaron, nos la estamos robando. Los niños sí están yendo a la escuela; hablé con el director y le pedí que me haga el paro para llevar la mitad de las cooperaciones. En comida, como vaya saliendo: A veces me dice mi suegra que váyanos para darnos algo. Pero a veces se puede, a veces no".
Agrega que ha batallado porque no tiene los 75 pesos para pagar su carta de no antecedentes penales. Equivale a más de una comida. (APRO)
En los últimos dos años, en Ciudad Juárez han tenido que cerrar casi 6 mil tiendas, de las 7 mil que se hallaban registradas. El motivo: el aumento de robos, asaltos y extorsiones. Ahora los habitantes de colonias periféricas tienen que hacer grandes recorridos para comprar abarrotes, pan o medicinas… cuando tienen dinero
Domingo, 26 de Junio de 2011
MARCELA TURATI
CIUDAD JUÁREZ, CHIH.- Las casas de la colonia Mariano Escobedo están habitadas, pero las tiendas de abarrotes, estéticas, panaderías, ferreterías o farmacias se encuentran en quiebra. Toda persona que desee comprar leche o una bolsa de pan tiene que salir de esta zona hasta hallar una tienda de autoservicio o un centro comercial.
La pulverización de la economía barrial por causa de los robos, las extorsiones y el desempleo no son exclusivos de esta colonia ni del deprimido sector poniente de la ciudad. En esta frontera, en dos años, 5 mil 900 tiendas de barrio —de un total de 7 mil— se vieron forzadas a cerrar.
Ese es uno de los saldos de la violencia que azota a la ciudad desde 2008, y no es cosa menor: los cierres de las tiendas de abarrotes golpean directamente a la nutrición de niños y ancianos. Ellos son las primeras víctimas, aunque en los barrios populares todos padecen sus efectos.
"Toda la semana los niños pedían fiado en la tiendita de la esquina y el tendero anotaba sus deudas. Los viernes que las mamás recibían el cheque de las maquilas pasaban a pagar. Pero ahora las tiendas están cerradas y los niños y las mamás no tienen ese soporte, la están pasando mal", advierte Catalina Castillo, directora de la Organización Popular Independiente.
Los reportes de la Mesa de la Infancia, que aglutina a organizaciones con trabajo de base en toda la ciudad, arrojan el mismo diagnóstico: Los lunes llegan los infantes hambrientos a las guarderías porque no comieron en casa el fin de semana; niños de primaria se desmayan en el salón, o en la tarde, solos, no pueden calmar el hambre; comedores populares de grupos religiosos no se dan abasto; familias comen una vez al día o echan mano de alimentos de animales para engañar la tripa.
"En las escuelas públicas, maestros y maestras dan cuenta de que llegan pequeños con hambre, situación que hace 10 años no se daba. Ahora están viendo que a los niños les sale sangre, manchas blancas en la piel, se desvanecen en los honores a la bandera, más cuando la temperatura es alta", señala José Luis Flores, ex director ejecutivo del Consejo Ciudadano por el Desarrollo Social.
LOS VIEJITOS...
Otros damnificados son los adultos mayores. "Los viejitos, con las tiendas cerradas, no tienen la posibilidad de antes de que alguien les lleve lo básico. Muchas veces sus hijos se fueron a vivir a El Paso (Texas), y ya no vienen, ni siquiera en Navidad. Para ellos ha sido terrible", manifiesta Lourdes Almada, socióloga integrante de la Mesa de la Infancia y responsable del programa Hazlo por Juárez.
Es difícil imaginar que exista hambre en esta próspera ciudad norteña que antes del cataclismo de la violencia era la quinta más importante del país. Era la capital nacional del empleo que desde los años 70 atraía a migrantes de todo el país y los alimentaba. Era la ciudad de la fiesta permanente, preferida por estadunidenses, donde casi nadie dormía: negocios y maquiladoras estaban abiertos las 24 horas.
Pero la guerra, estacionada desde 2008 en esta frontera, pulverizó la economía de barrio. Ahora el círculo vicioso inseguridad-desempleo-hambre-inseguridad hace mella.
"Estamos en una pobreza nunca vista en la ciudad", diagnostica Flores, quien fue pionero en las cuestiones sociales de la ciudad.
Aunque van a la baja los asesinatos que ubican a Juárez como "la ciudad más violenta del mundo", actualmente hay más robos, secuestros y extorsiones, según líderes sociales.
"La extorsión al menudeo está más acentuada en las colonias populares: chavitos jóvenes, de 14 ó 15 años, están pidiendo cuota a las viviendas, de 20 a 30 pesos por semana. Lo detectamos en las colonias 16 de Septiembre, 1 de Septiembre, Guadalajara Izquierdo, La Fronteriza. Algunos que ni siquiera tenían tienda pero vendían pan o leche lo dejaron de hacer por miedo a ‘la cuota’, para no tener problemas. Por eso quebró la economía de barrio", dice la arquitecta Abigail García, coordinadora de Planes y Programas del Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP).
Esta mujer que tiene el pulso de la ciudad informa que entre 2008 y 2010 se perdieron 80 mil empleos, y que ese desempleo y la inseguridad dieron un nuevo rostro a la ciudad. Los encuestadores a su cargo han detectado que la gente come una vez al día, y por reportes de la prensa sabe que algunos se alimentan con comida para animales.
MENOS DINERO
"En trabajo de campo hemos percibido que la población tiene menos dinero para comer, están restringiendo comida y los niños están dejando de ir a la escuela por el gasto que implica", señala a Proceso.
La joven psicóloga social Tania Reyes, quien dirige uno de los equipos de encuestadores, se dice sorprendida porque desde 2008 ha notado el deterioro de la ciudad y recientemente ha encontrado gente hurgando en la basura.
"Más personas se dedican a juntar fierro o cualquier metal porque ya tienen un año desempleadas. En unos lugares hemos visto quema de cobre. En algunas colonias ves basura y gente "colgada" de la luz y robando el agua, ves a los niños pepenando juguetes. Pensé que eso sólo era en las películas. Hemos observado que ponen su olla de frijoles sobre leña para no gastar gas o que no han comido en todo el día, y los niños y adultos mayores se ven flaquitos. Si mucho, comen una tortilla, a veces", dice.
Reyes lamenta que programas de becas y subsidios no alcanzan para todos, y algunos, como Oportunidades, generalmente excluyen a quienes tienen un carro o una lavadora, que son utensilios comunes y baratos en una ciudad fronteriza.
Como en toda guerra, en esta también hay negocios beneficiados: las cadenas comerciales y tiendas de conveniencia.
"Las tiendas que se están llevando las ganancias son los monopolios: Smart, Soriana, Xtra, Alsuper, Del Río o los Oxxo, y los demás no sobreviven", comenta la socióloga Castillo.
"Antes había muchas tienditas caseras con las que la gente tenía un ingreso parcial, pero las tiendas de conveniencia, masivas, tipo Oxxo, han suplantado al mercado barrial, y con la crisis económica, la falta de empleo y la inseguridad se ha restringido el autoempleo con el que las familias complementaban el gasto", comenta desde el IMIP la arquitecta García.
NADA EN LA OLLA
Los niños hacen fila para recoger los guisados que les sirven en el comedor Niños de Jesús, de la Parroquia San Vicente de Paul, en la periférica colonia Díaz Ordaz. El padre Omar Alejandro Gutiérrez García ha sorteado dificultades para alimentar a 200 infantes todos los días: "Nos ha afectado la cuestión de que muchos bienhechores dejaron la ciudad y ya no vienen a Juárez. Han desaparecido por su seguridad, o por sus propios gastos han bajado la despensa que nos proporcionaban. Esto nos ha llevado a buscar bienhechores nuevos, y son muchos más los que dan pocas cantidades".
Algunas familias de desempleados del barrio llevan hasta cinco de sus hijos a desayunar y comer; él lo ha notado desde que las maquilas comenzaron a cerrar o a firmar convenios con los obreros conforme a los cuales sólo trabajan algunos días de la semana y les pagan la mitad.
El hambre es el fósforo de la inseguridad. En la ciudad se registra una racha de secuestros y autosecuestros, extorsiones casa por casa y robos a casas o negocios. En la lógica del ciclo siniestro, algunas personas desesperadas por la falta de ingreso roban a otras.
Ni siquiera del desempleado a punto de la indigencia, Salvador Brito Guerrero, se ha salvado, aunque vive en la colonia Granjas Unidas, que fue edificada junto a una marranera y es una de las más miserables de la ciudad.
"Somos casi 200 familias sin trabajo, de aquí y de (la colonia) Los Aztecas. Lo único en lo que trabajamos es recolectando en las calles, y está duro, hay mucho desempleo y la basura no es de calidad. Juntamos nomás lo más básico cuando se puede, pero con la inseguridad está duro, no puede dejar nada afuera, todo se lo roban", dice mientras expurga cables y fierros en el patio de su casa, buscando desechos que pudieran ser valiosos. A su lado se dedican a la misma tarea su esposa, un cuñado y su concuña embarazada.
"La otra vez llegamos y no encontramos ni refri ni estufa ni tele, todo se lo llevaron. Orita también el refri que nos habían prestado y el sartén eléctrico se lo llevaron", lamenta este padre de tres hijos que, como sus vecinos, fue despedido por el ayuntamiento como recolector de basura.
En otro punto de la ciudad, en la colonia Mariano Escobedo, la señora Julieta Cristina Núñez García, de 28 años y madre de ocho, describe los trucos con los que intenta engañar al hambre desde que su esposo fue despedido en uno de los recortes de la maquila donde laboraba.
"A veces almorzamos hasta las 11 y luego comemos a las cuatro, y ya no volvemos a comer más", refiere en la casa de su madre, donde está de paso para ver si hay frijoles o sopa que alcance para su prole.
Su hijo Carlos Eduardo, de nueve años, consiguió que lo aceptaran como barrendero en una panadería donde le regalan pan dulce. "Con eso la pasamos". El otro no va a la secundaria, el dinero no alcanza para ese lujo.
EMERGENCIA SOCIAL
Los lazos de parentesco y comunitarios mantienen a las familias desempleadas a flote. Irma Lezama es una de las vecinas que, de vez en cuando, les comparte despensa.
Mientras recorre su barrio para dirigirse al comedor del padre Omar va mostrando las tiendas que permanecen cerradas al medio día.
Abarrotes y Panadería San Luis muestra un triplay en lo que era la ventana, la fachada pintada de blanco y la puerta cerrada. Abarrotes Ivonne también cerró. Una ferretería de la que borraron el nombre de la fachada tiene ventanas y una puerta que impiden asomarse al interior. Licores La Pena exhibe rejas gruesas cerradas con candados. Ya abandonados están lo que fue la Panadería Dulce, el Video-Club Solares y Charlie’s Hair Salon. La iglesia Bethania presenta gruesas cadenas en la puerta.
El único tendero del barrio que mantiene el negocio cuenta, a través de la ventanita del local que tuvo que enrejar después de dos asaltos a mano armada, que los viernes de pago hasta los "cholos (pandilleros) con la pinta más ruda" son asaltados al bajarse de los autobuses que los regresan a casa de las maquiladoras. "Sus mamás tienen que esperarlos en la avenida a la 1:00 de la mañana para escoltarlos", refiere el hombre que pide el anonimato por miedo.
La señora Lezama alterna: "Si siguen de pie tres tiendas son muchas. Ahora te lo traes del centro o compras temprano porque a las 7:00 no hay ni un alma. Ya ni farmacias abiertas hay. Si los niños tienen ganas de comprar algo, no hay dónde, y los adultos mayores que dejaron de recibir las despensas del municipio tienen que caminar más para adquirir artículos de primera necesidad o esperar a que alguien les haga la caridad de llevárselos. Y si a la familia le mataron un hijo, no salen; otras se han ido adonde sea", cuenta preocupada.
El treintañero Manuel Guillermo Heredia Vega mata el tiempo afuera de lo que era una tienda de abarrotes mientras mira pasar los camiones ruteros. Es padre de cuatro y está desempleado. A las 5:00 de la mañana hizo fila a las puertas de una maquila con otros 60 desempleados para ver si contrataban a alguno. Aunque tiene reconocimientos del ayuntamiento y de sus empleos anteriores por no haber faltado nunca, no le han servido de nada.
"La situación tá’muy triste. Desde noviembre me liquidaron de mi empresa, y he buscado tanto, que la señora de la papelería se conmovió, me regaló un bloc de solicitudes y he dejado en muchos lados: de chofer, maquila, carnicería, tiendas, refacciones, mesero, donde se pueda imaginar."
Mientras camina hacia el comedor del padre Omar expresa: "No tenemos la luz, nos la cortaron, nos la estamos robando. Los niños sí están yendo a la escuela; hablé con el director y le pedí que me haga el paro para llevar la mitad de las cooperaciones. En comida, como vaya saliendo: A veces me dice mi suegra que váyanos para darnos algo. Pero a veces se puede, a veces no".
Agrega que ha batallado porque no tiene los 75 pesos para pagar su carta de no antecedentes penales. Equivale a más de una comida. (APRO)
lunes, 21 de marzo de 2011
Ciudad Juárez, el crimen y el mito
Patricia Dávila
Con apoyo de todos los sectores de Ciudad Juárez, un oficial del Ejército, el teniente coronel Julián Leyzaola, ya se hace cargo de la policía local, como lo hizo en Tijuana, casi hermana en violencia. A muy pocos parece importarles la historia negra que arrastra... Las opiniones de víctimas del militar y de activistas de derechos humanos coinciden para darle forma a un símil que describe con puntualidad lo que le espera a Juárez con la llegada de Leyzaola: el incendio se intentará apagar con gasolina.
Un mito conduce a otro mito…
La falsa idea de que la criminalidad en Tijuana se logró abatir ha llevado a la creencia de que el presunto artífice de esa paz hará posible la tranquilidad en Ciudad Juárez, la urbe más violenta del mundo…
En diciembre último, el exalcalde de Tijuana Jorge Ramos Hernández invitó a algunos empresarios juarenses a visitar la ciudad bajacaliforniana para que constataran cómo se superó ahí –supuestamente– la violencia generada por el crimen organizado. Un mes después el exfuncionario panista viajó a Ciudad Juárez a dar una serie de pláticas con sus propuestas para disminuir los índices de inseguridad. Pero no fue solo. Lo acompañaba el teniente coronel Julián Leyzaola Pérez.
El resultado es que desde el jueves 10 de marzo este militar sinaloense, considerado de mano dura, es titular de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Ciudad Juárez, contratado por el alcalde Héctor Murguía Lardizábal. El salario del flamante secretario es un secreto. "No se dará a conocer", advirtió Murguía.
Carlos Chavira Rodríguez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CEE) en Ciudad Juárez, dice a Proceso que Leyzaola, exjefe de la policía de Tijuana, llega a la ciudad chihuahuense con la aprobación de los tres niveles de gobierno.
El militar asumió el cargo en medio de una polémica por sus antecedentes represivos en Tijuana –por los que incluso enfrenta un juicio ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)– y antes de que se filtrara un documento diplomático de Estados Unidos que menciona vínculos de ese personaje con el crimen organizado de Baja California.
Y hasta la fecha Leyzaola Pérez no ha dado a conocer ningún plan de trabajo, por lo que el viernes 18 el pleno del cabildo juarense lo conminó a presentar cuanto antes su estrategia para abatir la criminalidad.
Represión y acuerdos poco claros
Al respecto Gustavo de la Rosa, visitador de la Comisión de Derechos Humanos de Ciudad Juárez, dice a Proceso: "Si violentó o no los derechos humanos en Tijuana es una polémica a la que nosotros, después de 7 mil 500 muertos, no queremos entrar. Aquí ya probamos la mano dura del Ejército y la blanda del exalcalde José Reyes Ferriz... y no funcionan.
"Lo que queremos es que se cambie el modelo de policía represor por el de proximidad con la ciudadanía, porque el primero es el que ha permitido que el narcotráfico penetre la estructura policial".
Con el nombramiento de Leyzaola el temor es que se detenga a personas o se cateen domicilios sin órdenes judiciales. "Ya sufrimos mucho con la delincuencia, con los asesinos, con los extorsionadores y secuestradores para que todavía vayamos a sufrir violación a nuestras garantías; damos por hecho que va a tener que respetarlas, no le queda de otra", advierte.
Añade: "Cuando Héctor Murguía asumió la alcaldía dijo que iba a nombrar al secretario de Seguridad Pública luego de una consulta con la ciudadanía. Con el argumento de que sólo tiene 30 patrullas en cada turno para cubrir la ciudad cuando necesita 200 y no tiene dinero para adquirirlas, establece una estrategia de no presencia policiaca y deja la responsabilidad a la Policía Federal.
"Pero esa indolencia intencionada del alcalde hace crisis, porque la Policía Federal no tiene posibilidad de controlar todos los niveles de violencia de Ciudad Juárez, y en lugar de bajar la violencia, ésta se mantiene con más de 250 muertos en lo que va del año y con una gran cantidad de secuestros y extorsiones.
"Cuando la situación hace crisis, amigos de él que forman parte de la Coparmex, de las cámaras de comercio, de las cámaras patronales, le proponen a Leyzaola. Sólo que aquí las cámaras son como sindicatos charros, un grupo corporativo del estado que le sirve de eco al gobierno.
"Finalmente no se sabe si la idea fue de algún representante empresarial o de Murguía; lo cierto es que llegaron a un acuerdo de encargarle la seguridad a ese grupo de asesores encabezado por Jorge Ramos y que estuvieron en la policía municipal en Tijuana.
"Murguía tiene una estrategia: si Leyzaola resulta bueno, se va a colgar la medalla; si es malo, responsabilizará a las cámaras, porque así lo hizo con Saulo Reyes cuando lo detuvieron en Estados Unidos por sus nexos con el cártel de Juárez", considera De la Rosa.
Por lo pronto, tres días después de asumir el cargo en Ciudad Juárez, Leyzaola recibió la primera amenaza del crimen organizado, dejada en una cartulina sobre el cuerpo de un hombre torturado y moribundo.
Por otra parte, en un cable del 14 de julio de 2009 (09TIJUANA732) clasificado como "confidencial", difundido por WikiLeaks y publicado el miércoles 16 por el diario La Jornada, el consulado estadunidense en Tijuana dice: "Es fácil caer en la tentación de ver a Julián Leyzaola como el bueno de la película, el que combate el poder corruptor del narcotráfico. En efecto, parece tener toda la intención de modernizar a la policía de Tijuana y nadie ha insinuado que él sea corrupto. Desafortunadamente la historia es más turbia".
De acuerdo con los contactos del consulado de Estados Unidos, informa el rotativo mexicano, "Leyzaola persiguió con tanto entusiasmo al narcotraficante Teodoro García Simental, El Teo, sólo porque llegó a un arreglo con los rivales del capo dentro del cártel de los Arellano Félix, quienes podían hacer 'sus negocios de manera más discreta'".
Currículum tenebroso
A finales de 2009, en Tijuana había 62 ejecuciones del narco cada semana, el mayor número en su historia. Los cuerpos de las víctimas mostraban huellas de enorme brutalidad: eran mutilados, colgaban de puentes vehiculares, se dejaban en basureros y quedaban disueltos en tambos con ácido. Eran producto de la guerra entre dos cárteles, uno dirigido por Fernando Sánchez Arellano El Ingeniero y otro por Teodoro García Simental El Teo.
Para someter a estos dos grupos, Julián Leyzaola aplicó una estrategia en dos vías. La primera fue contra los grupos de narcotraficantes; la segunda, contra los delitos comunes, como los asaltos o el robo de autos y viviendas.
Leyzaola inauguró en Tijuana las operaciones de una policía con mando único, cuya cabeza era el general Alfonso Duarte Mújica, comandante de la II Zona Militar. La coordinación entre ellos "garantizaba" la comunicación con el gobierno federal, según Francisco Blake Mora, entonces secretario estatal de Gobierno y hoy secretario federal de Gobernación.
Esa coordinación fomentó la figura del arraigo con propósitos de tortura. Para lograrlo, Leyzaola colocó en las jefaturas a militares e inició un plan para sectorizar cuadro por cuadro la ciudad, declaró al periódico El Universal Raúl Ramírez Bermea, exprocurador de Derechos Humanos de Baja California y actual presidente de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste.
Nada detuvo al teniente coronel: cuando se hizo cargo de la policía de Tijuana cesó de inmediato a 400 agentes y 25 de ellos fueron arraigados en instalaciones del XXVIII Regimiento de Caballería; ahí durante varios días fueron torturados por militares y por subordinados de Leyzaola (Proceso 1737). Finalmente los 25 fueron exonerados.
Blanca Mesina Nevárez –hija de Miguel Ángel Mesina, exjefe de zona de la policía de Tijuana, uno de los torturados– y la abogada y activista Silvia Vázquez debieron exiliarse en Estados Unidos luego de recibir amenazas de muerte. Era 2009, cuando Blake Mora se desempeñaba como secretario de Gobierno de Baja California.
En mayo de ese año, un hombre vestido de negro y con pasamontañas bajó de una camioneta e interceptó a Mesina. "Es la última vez que te aviso que dejen de denunciar aquí en Tijuana; hay muchos contactos y creo que no quieres perder a algún familiar. Si no te mato en este momento es para no provocar un escándalo por las elecciones y porque tu caso ya está a nivel internacional", le dijo antes de besarla en la mejilla e irse.
Las acciones de Leyzaola tuvieron repercusiones graves. Durante 2009, 47 de sus agentes fueron ejecutados. Según un documento de la Procuraduría de los Derechos Humanos y Protección Ciudadana de Baja California, elaborado en agosto pasado, la respuesta de Leyzaola fue ordenar una cacería: sus policías operaron al margen de la ley, vestidos de civil y en vehículos sin matrícula; irrumpieron sin órdenes judiciales en domicilios de sospechosos y a los detenidos los entregaban a militares para que los torturaran y los hicieran declararse culpables.
Ciudades semejantes
Chavira Rodríguez habla de las circunstancias que rodearon la contratación de Leyzaola: "Partimos de los antecedentes de que es una persona que tuvo un eficaz desempeño en Tijuana, la única ciudad en todo México más parecida a Juárez. Estas cartas jugaron a su favor. Ahora el reto es trabajar juntos para apoyar sus decisiones, para que tengan sentido".
–¿Qué los convenció del trabajo de Leyzaola en Tijuana?
–En diferentes momentos varios grupos fuimos a Tijuana: representantes de organismos empresariales, de la industria maquiladora, clubes rotarios, gente vinculada con el sector comercio y de servicios y autoridades. En los diversos viajes conocí las circunstancias en que se vive en Tijuana.
"Recorrí la ciudad y vi a una señora correr sola en un parque a las 11 de la noche, y 15 minutos después estuve en una cancha de futbol rápido en donde había 300 o 400 jóvenes en espacios bien iluminados, donde se hace deporte toda la noche. Vi una gran confianza y tranquilidad. Fuimos a algunos restaurantes y estaban llenos. Indicadores que muestran que existe un nivel de estabilidad que por el momento nuestra ciudad no tiene. Esto no lo he visto, por lo menos en Juárez, desde hace mucho tiempo."
–¿En Tijuana bajaron el secuestro, la extorsión…?
–Aún debe tener problemas de diferente índole, pero no al nivel de los que tenía o de los que padecemos en Juárez. Se redujo el nivel de violencia y eso le dio a la gente de Tijuana mayor confianza y mejoró su percepción de la ciudad. Nosotros aspiramos a que Ciudad Juárez recupere un nivel de seguridad similar al de Tijuana.
Según Chavira, de estas visitas surgió la idea de invitar a Leyzaola a Ciudad Juárez, para que impartiera al sector empresarial pláticas sobre su experiencia en Tijuana:
"Fue un proceso gradual que empezó con la depuración de la policía, siguió un entrenamiento y capacitación adecuados, equipamiento y vinculación con la comunidad. Este último punto es un trabajo que nos toca en buena medida a nosotros, al reconocer socialmente al policía como un servidor público."
También aplicarán esquemas que fueron "valiosos" en Tijuana: los policías recibirán descuentos en centros comerciales y almacenes de ropa, becas escolares, programas de vivienda digna para sus familias, reconocimientos por desempeño, estímulos para que cuiden su equipo y patrullas. Con ello se busca que el policía logre vincularse con la comunidad.
"Creemos que estas acciones mejorarán la autoestima de los policías y apreciarán su labor, al grado de que comprendan que es más costoso perder su trabajo que aliarse con un grupo delictivo", afirma.
–¿Cuánto tiempo le llevó a Leyzaola este proceso en Tijuana?
–Lo relevante es que esto ocurrió a lo largo de una administración municipal. Se logró una real vinculación con las corporaciones policiacas de los tres niveles de gobierno. Aunque no todo fue orientado a la seguridad pública, hubo un componente muy importante en materia de recuperación de la inversión, de promoción de la imagen, rescate de espacios públicos; se impulsaron mejores esquemas de administración de la justicia con los ministerios públicos, así como con los jueces locales y federales.
Las supuestas aptitudes del teniente coronel llevaron a los empresarios a proponer a los tres niveles de gobierno que fuera él quien coordinara el Operativo Conjunto Chihuahua: "Sería conveniente. No hablamos de un mando único pero sí de que en esa coordinación indispensable que se tiene que dar, se impulse a las otras corporaciones hacia él (Leyzaola), porque es un militar que se entiende bien con el Ejército. Esto le da un grado de legitimidad ante los mismos policías de la ciudad", afirma Chavira.
–¿Qué hizo para combatir a los grupos de la delincuencia organizada?
–La policía municipal no combatía a los cárteles. Sus tareas son preventivas, como reducir los delitos del fuero común y emprender acciones para eliminar la impunidad. La delincuencia empieza por un delito menor y luego va escalando. El primer paso es contener el delito menor que ha ido creciendo hasta volverse una situación de gran escala, porque sin castigo, el mensaje que transmitimos al pequeño delincuente es que si comete un delito mayor no pasa nada. Eso tiene que acabar.
Para los empresarios, otro punto a favor de Leyzaola es que, antes de concluir su gestión al frente de la policía de Tijuana, representantes del gobierno de Estados Unidos le entregaron un reconocimiento por su labor: "Para nosotros es excepcional, no ubicamos otro caso en que haya ocurrido y lo coloca como una persona seria, honesta, capaz, con carácter…".
–Pero Leyzaola tiene antecedentes de violar los derechos humanos de 25 policías y tiene un juicio pendiente ante la CIDH. ¿Tomaron esto en cuenta?
–Desde luego. Es algo que nos preocupa. Pero pensamos que con la debida coordinación de los organismos sociales y empresariales podemos llevar esto a buen término. Es importante que se cuiden los derechos de las víctimas. Es un tema en el que estaremos al pendiente y en coordinación con los organismos de derechos humanos.
–¿Estos antecedentes causarán malestar entre los policías de Juárez?
–Desconozco con detalle este tipo de situaciones que menciona. Estaremos atentos a una adecuada coordinación con el nuevo jefe policiaco, con sus oficiales y con las demás corporaciones de seguridad en esta ciudad para evitar que se violen los derechos.
Mientras tanto el CCE se prepara para aplicar la estrategia Juárez Competitiva, que tiene como fin limpiar la imagen de la ciudad más violenta del mundo:
"Juárez es México y los delitos que se han cometido aquí se han extendido al resto del país y se conocen en el mundo. Hoy queremos transmitir lo bueno. Para ello en octubre se efectuará un megaconcierto por la paz, a la mitad del Puente Internacional de Las Américas. Entre los asistentes están el Premio Nobel de química Mario Molina, Nelson Mandela, Plácido Domingo, Juanes, Miguel Bosé y por supuesto Juan Gabriel", informa Chavira.
Proceso
21/03/2011
Con apoyo de todos los sectores de Ciudad Juárez, un oficial del Ejército, el teniente coronel Julián Leyzaola, ya se hace cargo de la policía local, como lo hizo en Tijuana, casi hermana en violencia. A muy pocos parece importarles la historia negra que arrastra... Las opiniones de víctimas del militar y de activistas de derechos humanos coinciden para darle forma a un símil que describe con puntualidad lo que le espera a Juárez con la llegada de Leyzaola: el incendio se intentará apagar con gasolina.
Un mito conduce a otro mito…
La falsa idea de que la criminalidad en Tijuana se logró abatir ha llevado a la creencia de que el presunto artífice de esa paz hará posible la tranquilidad en Ciudad Juárez, la urbe más violenta del mundo…
En diciembre último, el exalcalde de Tijuana Jorge Ramos Hernández invitó a algunos empresarios juarenses a visitar la ciudad bajacaliforniana para que constataran cómo se superó ahí –supuestamente– la violencia generada por el crimen organizado. Un mes después el exfuncionario panista viajó a Ciudad Juárez a dar una serie de pláticas con sus propuestas para disminuir los índices de inseguridad. Pero no fue solo. Lo acompañaba el teniente coronel Julián Leyzaola Pérez.
El resultado es que desde el jueves 10 de marzo este militar sinaloense, considerado de mano dura, es titular de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Ciudad Juárez, contratado por el alcalde Héctor Murguía Lardizábal. El salario del flamante secretario es un secreto. "No se dará a conocer", advirtió Murguía.
Carlos Chavira Rodríguez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CEE) en Ciudad Juárez, dice a Proceso que Leyzaola, exjefe de la policía de Tijuana, llega a la ciudad chihuahuense con la aprobación de los tres niveles de gobierno.
El militar asumió el cargo en medio de una polémica por sus antecedentes represivos en Tijuana –por los que incluso enfrenta un juicio ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)– y antes de que se filtrara un documento diplomático de Estados Unidos que menciona vínculos de ese personaje con el crimen organizado de Baja California.
Y hasta la fecha Leyzaola Pérez no ha dado a conocer ningún plan de trabajo, por lo que el viernes 18 el pleno del cabildo juarense lo conminó a presentar cuanto antes su estrategia para abatir la criminalidad.
Represión y acuerdos poco claros
Al respecto Gustavo de la Rosa, visitador de la Comisión de Derechos Humanos de Ciudad Juárez, dice a Proceso: "Si violentó o no los derechos humanos en Tijuana es una polémica a la que nosotros, después de 7 mil 500 muertos, no queremos entrar. Aquí ya probamos la mano dura del Ejército y la blanda del exalcalde José Reyes Ferriz... y no funcionan.
"Lo que queremos es que se cambie el modelo de policía represor por el de proximidad con la ciudadanía, porque el primero es el que ha permitido que el narcotráfico penetre la estructura policial".
Con el nombramiento de Leyzaola el temor es que se detenga a personas o se cateen domicilios sin órdenes judiciales. "Ya sufrimos mucho con la delincuencia, con los asesinos, con los extorsionadores y secuestradores para que todavía vayamos a sufrir violación a nuestras garantías; damos por hecho que va a tener que respetarlas, no le queda de otra", advierte.
Añade: "Cuando Héctor Murguía asumió la alcaldía dijo que iba a nombrar al secretario de Seguridad Pública luego de una consulta con la ciudadanía. Con el argumento de que sólo tiene 30 patrullas en cada turno para cubrir la ciudad cuando necesita 200 y no tiene dinero para adquirirlas, establece una estrategia de no presencia policiaca y deja la responsabilidad a la Policía Federal.
"Pero esa indolencia intencionada del alcalde hace crisis, porque la Policía Federal no tiene posibilidad de controlar todos los niveles de violencia de Ciudad Juárez, y en lugar de bajar la violencia, ésta se mantiene con más de 250 muertos en lo que va del año y con una gran cantidad de secuestros y extorsiones.
"Cuando la situación hace crisis, amigos de él que forman parte de la Coparmex, de las cámaras de comercio, de las cámaras patronales, le proponen a Leyzaola. Sólo que aquí las cámaras son como sindicatos charros, un grupo corporativo del estado que le sirve de eco al gobierno.
"Finalmente no se sabe si la idea fue de algún representante empresarial o de Murguía; lo cierto es que llegaron a un acuerdo de encargarle la seguridad a ese grupo de asesores encabezado por Jorge Ramos y que estuvieron en la policía municipal en Tijuana.
"Murguía tiene una estrategia: si Leyzaola resulta bueno, se va a colgar la medalla; si es malo, responsabilizará a las cámaras, porque así lo hizo con Saulo Reyes cuando lo detuvieron en Estados Unidos por sus nexos con el cártel de Juárez", considera De la Rosa.
Por lo pronto, tres días después de asumir el cargo en Ciudad Juárez, Leyzaola recibió la primera amenaza del crimen organizado, dejada en una cartulina sobre el cuerpo de un hombre torturado y moribundo.
Por otra parte, en un cable del 14 de julio de 2009 (09TIJUANA732) clasificado como "confidencial", difundido por WikiLeaks y publicado el miércoles 16 por el diario La Jornada, el consulado estadunidense en Tijuana dice: "Es fácil caer en la tentación de ver a Julián Leyzaola como el bueno de la película, el que combate el poder corruptor del narcotráfico. En efecto, parece tener toda la intención de modernizar a la policía de Tijuana y nadie ha insinuado que él sea corrupto. Desafortunadamente la historia es más turbia".
De acuerdo con los contactos del consulado de Estados Unidos, informa el rotativo mexicano, "Leyzaola persiguió con tanto entusiasmo al narcotraficante Teodoro García Simental, El Teo, sólo porque llegó a un arreglo con los rivales del capo dentro del cártel de los Arellano Félix, quienes podían hacer 'sus negocios de manera más discreta'".
Currículum tenebroso
A finales de 2009, en Tijuana había 62 ejecuciones del narco cada semana, el mayor número en su historia. Los cuerpos de las víctimas mostraban huellas de enorme brutalidad: eran mutilados, colgaban de puentes vehiculares, se dejaban en basureros y quedaban disueltos en tambos con ácido. Eran producto de la guerra entre dos cárteles, uno dirigido por Fernando Sánchez Arellano El Ingeniero y otro por Teodoro García Simental El Teo.
Para someter a estos dos grupos, Julián Leyzaola aplicó una estrategia en dos vías. La primera fue contra los grupos de narcotraficantes; la segunda, contra los delitos comunes, como los asaltos o el robo de autos y viviendas.
Leyzaola inauguró en Tijuana las operaciones de una policía con mando único, cuya cabeza era el general Alfonso Duarte Mújica, comandante de la II Zona Militar. La coordinación entre ellos "garantizaba" la comunicación con el gobierno federal, según Francisco Blake Mora, entonces secretario estatal de Gobierno y hoy secretario federal de Gobernación.
Esa coordinación fomentó la figura del arraigo con propósitos de tortura. Para lograrlo, Leyzaola colocó en las jefaturas a militares e inició un plan para sectorizar cuadro por cuadro la ciudad, declaró al periódico El Universal Raúl Ramírez Bermea, exprocurador de Derechos Humanos de Baja California y actual presidente de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste.
Nada detuvo al teniente coronel: cuando se hizo cargo de la policía de Tijuana cesó de inmediato a 400 agentes y 25 de ellos fueron arraigados en instalaciones del XXVIII Regimiento de Caballería; ahí durante varios días fueron torturados por militares y por subordinados de Leyzaola (Proceso 1737). Finalmente los 25 fueron exonerados.
Blanca Mesina Nevárez –hija de Miguel Ángel Mesina, exjefe de zona de la policía de Tijuana, uno de los torturados– y la abogada y activista Silvia Vázquez debieron exiliarse en Estados Unidos luego de recibir amenazas de muerte. Era 2009, cuando Blake Mora se desempeñaba como secretario de Gobierno de Baja California.
En mayo de ese año, un hombre vestido de negro y con pasamontañas bajó de una camioneta e interceptó a Mesina. "Es la última vez que te aviso que dejen de denunciar aquí en Tijuana; hay muchos contactos y creo que no quieres perder a algún familiar. Si no te mato en este momento es para no provocar un escándalo por las elecciones y porque tu caso ya está a nivel internacional", le dijo antes de besarla en la mejilla e irse.
Las acciones de Leyzaola tuvieron repercusiones graves. Durante 2009, 47 de sus agentes fueron ejecutados. Según un documento de la Procuraduría de los Derechos Humanos y Protección Ciudadana de Baja California, elaborado en agosto pasado, la respuesta de Leyzaola fue ordenar una cacería: sus policías operaron al margen de la ley, vestidos de civil y en vehículos sin matrícula; irrumpieron sin órdenes judiciales en domicilios de sospechosos y a los detenidos los entregaban a militares para que los torturaran y los hicieran declararse culpables.
Ciudades semejantes
Chavira Rodríguez habla de las circunstancias que rodearon la contratación de Leyzaola: "Partimos de los antecedentes de que es una persona que tuvo un eficaz desempeño en Tijuana, la única ciudad en todo México más parecida a Juárez. Estas cartas jugaron a su favor. Ahora el reto es trabajar juntos para apoyar sus decisiones, para que tengan sentido".
–¿Qué los convenció del trabajo de Leyzaola en Tijuana?
–En diferentes momentos varios grupos fuimos a Tijuana: representantes de organismos empresariales, de la industria maquiladora, clubes rotarios, gente vinculada con el sector comercio y de servicios y autoridades. En los diversos viajes conocí las circunstancias en que se vive en Tijuana.
"Recorrí la ciudad y vi a una señora correr sola en un parque a las 11 de la noche, y 15 minutos después estuve en una cancha de futbol rápido en donde había 300 o 400 jóvenes en espacios bien iluminados, donde se hace deporte toda la noche. Vi una gran confianza y tranquilidad. Fuimos a algunos restaurantes y estaban llenos. Indicadores que muestran que existe un nivel de estabilidad que por el momento nuestra ciudad no tiene. Esto no lo he visto, por lo menos en Juárez, desde hace mucho tiempo."
–¿En Tijuana bajaron el secuestro, la extorsión…?
–Aún debe tener problemas de diferente índole, pero no al nivel de los que tenía o de los que padecemos en Juárez. Se redujo el nivel de violencia y eso le dio a la gente de Tijuana mayor confianza y mejoró su percepción de la ciudad. Nosotros aspiramos a que Ciudad Juárez recupere un nivel de seguridad similar al de Tijuana.
Según Chavira, de estas visitas surgió la idea de invitar a Leyzaola a Ciudad Juárez, para que impartiera al sector empresarial pláticas sobre su experiencia en Tijuana:
"Fue un proceso gradual que empezó con la depuración de la policía, siguió un entrenamiento y capacitación adecuados, equipamiento y vinculación con la comunidad. Este último punto es un trabajo que nos toca en buena medida a nosotros, al reconocer socialmente al policía como un servidor público."
También aplicarán esquemas que fueron "valiosos" en Tijuana: los policías recibirán descuentos en centros comerciales y almacenes de ropa, becas escolares, programas de vivienda digna para sus familias, reconocimientos por desempeño, estímulos para que cuiden su equipo y patrullas. Con ello se busca que el policía logre vincularse con la comunidad.
"Creemos que estas acciones mejorarán la autoestima de los policías y apreciarán su labor, al grado de que comprendan que es más costoso perder su trabajo que aliarse con un grupo delictivo", afirma.
–¿Cuánto tiempo le llevó a Leyzaola este proceso en Tijuana?
–Lo relevante es que esto ocurrió a lo largo de una administración municipal. Se logró una real vinculación con las corporaciones policiacas de los tres niveles de gobierno. Aunque no todo fue orientado a la seguridad pública, hubo un componente muy importante en materia de recuperación de la inversión, de promoción de la imagen, rescate de espacios públicos; se impulsaron mejores esquemas de administración de la justicia con los ministerios públicos, así como con los jueces locales y federales.
Las supuestas aptitudes del teniente coronel llevaron a los empresarios a proponer a los tres niveles de gobierno que fuera él quien coordinara el Operativo Conjunto Chihuahua: "Sería conveniente. No hablamos de un mando único pero sí de que en esa coordinación indispensable que se tiene que dar, se impulse a las otras corporaciones hacia él (Leyzaola), porque es un militar que se entiende bien con el Ejército. Esto le da un grado de legitimidad ante los mismos policías de la ciudad", afirma Chavira.
–¿Qué hizo para combatir a los grupos de la delincuencia organizada?
–La policía municipal no combatía a los cárteles. Sus tareas son preventivas, como reducir los delitos del fuero común y emprender acciones para eliminar la impunidad. La delincuencia empieza por un delito menor y luego va escalando. El primer paso es contener el delito menor que ha ido creciendo hasta volverse una situación de gran escala, porque sin castigo, el mensaje que transmitimos al pequeño delincuente es que si comete un delito mayor no pasa nada. Eso tiene que acabar.
Para los empresarios, otro punto a favor de Leyzaola es que, antes de concluir su gestión al frente de la policía de Tijuana, representantes del gobierno de Estados Unidos le entregaron un reconocimiento por su labor: "Para nosotros es excepcional, no ubicamos otro caso en que haya ocurrido y lo coloca como una persona seria, honesta, capaz, con carácter…".
–Pero Leyzaola tiene antecedentes de violar los derechos humanos de 25 policías y tiene un juicio pendiente ante la CIDH. ¿Tomaron esto en cuenta?
–Desde luego. Es algo que nos preocupa. Pero pensamos que con la debida coordinación de los organismos sociales y empresariales podemos llevar esto a buen término. Es importante que se cuiden los derechos de las víctimas. Es un tema en el que estaremos al pendiente y en coordinación con los organismos de derechos humanos.
–¿Estos antecedentes causarán malestar entre los policías de Juárez?
–Desconozco con detalle este tipo de situaciones que menciona. Estaremos atentos a una adecuada coordinación con el nuevo jefe policiaco, con sus oficiales y con las demás corporaciones de seguridad en esta ciudad para evitar que se violen los derechos.
Mientras tanto el CCE se prepara para aplicar la estrategia Juárez Competitiva, que tiene como fin limpiar la imagen de la ciudad más violenta del mundo:
"Juárez es México y los delitos que se han cometido aquí se han extendido al resto del país y se conocen en el mundo. Hoy queremos transmitir lo bueno. Para ello en octubre se efectuará un megaconcierto por la paz, a la mitad del Puente Internacional de Las Américas. Entre los asistentes están el Premio Nobel de química Mario Molina, Nelson Mandela, Plácido Domingo, Juanes, Miguel Bosé y por supuesto Juan Gabriel", informa Chavira.
Proceso
21/03/2011
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Ciudad Juárez,
Julián Leyzaola
viernes, 18 de marzo de 2011
Militares favorecieron a "El Chapo" en Juárez: EU
La Redacción
MÉXICO, D.F., 17 de marzo (apro).- En un cable del 23 de enero de 2009 difundido por Wikileaks, el excónsul estadunidense en Ciudad Juárez, Chihuahua, Raymond McGrath, se aventuró a señalar que el Ejército mexicano veía con buenos ojos que el cártel de Sinaloa, que encabeza Joaquín El Chapo Guzmán, se impusiera al de Juárez en la disputa por el control de esa ciudad.
"La impresión es que el Ejército cómodamente está dejando que los cárteles de Sinaloa y Juárez pierdan fuerza en su lucha por el control de la 'plaza' (con la teoría de que al Ejército le gustaría ver ganar al cártel de Sinaloa)", apuntó el funcionario, de acuerdo con información publicada en el portal del diario El Universal.
Además, señaló que la prensa de la ciudad fronteriza había informado de la presunta conformación de un grupo de paramilitares compuesto por miembros de "Los Zetas", quienes supuestamente actuarían con el consentimiento del Ejército.
Esta información, aclaró, fue desmentida por las autoridades locales, pero un contacto del Consulado en la prensa aseguró que sí existía tal agrupación y que había sido contratada por cuatro empresarios de Ciudad Juárez, entre ellos Eleno Villalba, excandidato del PRI a la alcaldía en 1998.
Según el cable, Raymond McGrath expresó que a pesar de que "con grandes fanfarrias, 2 mil 500 soldados y policías federales volaron a Juárez con la promesa de acabar con el derramamiento de sangre", sólo en abril se redujo la violencia, pero después se incrementó.
En esa misma información se retoman las declaraciones del exalcalde de Ciudad Juárez, José Reyes Ferriz, quien supuestamente aceptó que "el 100% de sus policías eran corruptos".
Y recuerda que los mil 600 agentes municipales estaban "resignados y reducidos por las muertes", pero que el alcalde en ese entonces buscaba reconstruir su corporación con dos mil 220 oficiales para el verano de 2009.
Proceso
18/03/2011
MÉXICO, D.F., 17 de marzo (apro).- En un cable del 23 de enero de 2009 difundido por Wikileaks, el excónsul estadunidense en Ciudad Juárez, Chihuahua, Raymond McGrath, se aventuró a señalar que el Ejército mexicano veía con buenos ojos que el cártel de Sinaloa, que encabeza Joaquín El Chapo Guzmán, se impusiera al de Juárez en la disputa por el control de esa ciudad.
"La impresión es que el Ejército cómodamente está dejando que los cárteles de Sinaloa y Juárez pierdan fuerza en su lucha por el control de la 'plaza' (con la teoría de que al Ejército le gustaría ver ganar al cártel de Sinaloa)", apuntó el funcionario, de acuerdo con información publicada en el portal del diario El Universal.
Además, señaló que la prensa de la ciudad fronteriza había informado de la presunta conformación de un grupo de paramilitares compuesto por miembros de "Los Zetas", quienes supuestamente actuarían con el consentimiento del Ejército.
Esta información, aclaró, fue desmentida por las autoridades locales, pero un contacto del Consulado en la prensa aseguró que sí existía tal agrupación y que había sido contratada por cuatro empresarios de Ciudad Juárez, entre ellos Eleno Villalba, excandidato del PRI a la alcaldía en 1998.
Según el cable, Raymond McGrath expresó que a pesar de que "con grandes fanfarrias, 2 mil 500 soldados y policías federales volaron a Juárez con la promesa de acabar con el derramamiento de sangre", sólo en abril se redujo la violencia, pero después se incrementó.
En esa misma información se retoman las declaraciones del exalcalde de Ciudad Juárez, José Reyes Ferriz, quien supuestamente aceptó que "el 100% de sus policías eran corruptos".
Y recuerda que los mil 600 agentes municipales estaban "resignados y reducidos por las muertes", pero que el alcalde en ese entonces buscaba reconstruir su corporación con dos mil 220 oficiales para el verano de 2009.
Proceso
18/03/2011
martes, 8 de marzo de 2011
En cuatro años se triplicaron feminicidios en Juárez: Inegi
Juan Carlos Cruz Vargas
MÉXICO, D.F., 7 de marzo (apro).-Los homicidios de mujeres en Chihuahua se incrementaron más de tres veces en cuatro años; por cada cien, 3.6 de ellas fueron asesinadas en 2005, mientras que en 2009 los homicidios se elevaron a 13.09, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En el marco del Día Internacional de la Mujer, el instituto señaló que la situación es similar en estados del norte como Baja California, Durango, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, además de Guerrero.
En el mismo cuatrienio, los homicidios contra las mujeres aumentaron drásticamente en Baja California, al pasar de 2.69 a 10.11 porciento; en Durango de 2.33 a 7.10; en Sinaloa de 1.83 a 6.00; en Sonora se duplicó de 2.34 a 5.09; en Tamaulipas de 2.81 a 4.51, mientras que en Guerrero pasaron de 3.53 a 10.07.
Los estados del norte del país han sido los más afectados por la "guerra" del gobierno federal contra el crimen organizado, misma que lleva más de 35 mil muertos.
La muerte y desaparición de mujeres es más frecuente en las entidades fronterizas, sobre todo en ciudades como Juárez, donde en 2010 se registraron 3 mil 100 asesinatos, si bien esta cifra incluye hombres y mujeres.
El organismo presidido por Eduardo Sojo señaló que "sin duda la violencia más grave es aquella que busca terminar con la vida de las mujeres, ya sea de manera directa o indirecta, de ahí la importancia de contar con datos que den cuenta de los homicidios y suicidios, a los que se denominan muertes intencionales por violencia".
De acuerdo con el Inegi, de las muertes por violencia contra las mujeres, el homicidio ocupa el primer lugar y el suicidio el segundo.
Los suicidios tienen mayor peso en las muertes por violencia de mujeres (33.9%), en comparación con las de la población masculina (19.1%). En contraste, la proporción es inversa en el caso de los homicidios, pues en 2009 esta causa representó 80.9% entre los varones y en las mujeres el 66.1 por ciento.
De 2005 a 2009 la tasa de homicidios por cada 100 mil mujeres a nivel nacional pasó de 2.4 a 3.5 muertes, mientras que la de suicidios pasó de 1.8 a 2.2 por igual cantidad de mujeres de 10 años y más. Es decir, los homicidios crecieron más que los suicidios.
En el rubro de suicidios, el grupo de mujeres de 15 a 19 años de edad fue el que registró más muertes: 4.7 por cada 100 mil mujeres. En México hay 57.7 millones de mujeres y 54.9 millones de hombres.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2010, 42.5% de las mujeres de 14 años y más forman parte de la población económicamente activa (PEA), de las cuales, 96% combina sus actividades extradomésticas con quehaceres domésticos, mientras que sólo el 57.2% de los hombres cumple con esta condición.
En 1910 se declara al 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, conmemorándose por primera vez en 1911 cuando más de un millón de mujeres asisten a mítines demandando el derecho a votar, ocupar cargos públicos, a la enseñanza vocacional, así como a trabajar y el fin de la discriminación en el trabajo.
Proceso
08/03/2011
MÉXICO, D.F., 7 de marzo (apro).-Los homicidios de mujeres en Chihuahua se incrementaron más de tres veces en cuatro años; por cada cien, 3.6 de ellas fueron asesinadas en 2005, mientras que en 2009 los homicidios se elevaron a 13.09, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En el marco del Día Internacional de la Mujer, el instituto señaló que la situación es similar en estados del norte como Baja California, Durango, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, además de Guerrero.
En el mismo cuatrienio, los homicidios contra las mujeres aumentaron drásticamente en Baja California, al pasar de 2.69 a 10.11 porciento; en Durango de 2.33 a 7.10; en Sinaloa de 1.83 a 6.00; en Sonora se duplicó de 2.34 a 5.09; en Tamaulipas de 2.81 a 4.51, mientras que en Guerrero pasaron de 3.53 a 10.07.
Los estados del norte del país han sido los más afectados por la "guerra" del gobierno federal contra el crimen organizado, misma que lleva más de 35 mil muertos.
La muerte y desaparición de mujeres es más frecuente en las entidades fronterizas, sobre todo en ciudades como Juárez, donde en 2010 se registraron 3 mil 100 asesinatos, si bien esta cifra incluye hombres y mujeres.
El organismo presidido por Eduardo Sojo señaló que "sin duda la violencia más grave es aquella que busca terminar con la vida de las mujeres, ya sea de manera directa o indirecta, de ahí la importancia de contar con datos que den cuenta de los homicidios y suicidios, a los que se denominan muertes intencionales por violencia".
De acuerdo con el Inegi, de las muertes por violencia contra las mujeres, el homicidio ocupa el primer lugar y el suicidio el segundo.
Los suicidios tienen mayor peso en las muertes por violencia de mujeres (33.9%), en comparación con las de la población masculina (19.1%). En contraste, la proporción es inversa en el caso de los homicidios, pues en 2009 esta causa representó 80.9% entre los varones y en las mujeres el 66.1 por ciento.
De 2005 a 2009 la tasa de homicidios por cada 100 mil mujeres a nivel nacional pasó de 2.4 a 3.5 muertes, mientras que la de suicidios pasó de 1.8 a 2.2 por igual cantidad de mujeres de 10 años y más. Es decir, los homicidios crecieron más que los suicidios.
En el rubro de suicidios, el grupo de mujeres de 15 a 19 años de edad fue el que registró más muertes: 4.7 por cada 100 mil mujeres. En México hay 57.7 millones de mujeres y 54.9 millones de hombres.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2010, 42.5% de las mujeres de 14 años y más forman parte de la población económicamente activa (PEA), de las cuales, 96% combina sus actividades extradomésticas con quehaceres domésticos, mientras que sólo el 57.2% de los hombres cumple con esta condición.
En 1910 se declara al 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, conmemorándose por primera vez en 1911 cuando más de un millón de mujeres asisten a mítines demandando el derecho a votar, ocupar cargos públicos, a la enseñanza vocacional, así como a trabajar y el fin de la discriminación en el trabajo.
Proceso
08/03/2011
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domingo, 25 de abril de 2010
Golpe a Calderón… y a su preferido
Patricia Dávila
Tan cruentos como directos, los ‘mensajes’ enviados desde Ciudad Juárez al presidente Felipe Calderón y su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, no sólo reactivan con gran rapidez los ciclos de violencia en esa localidad; también le recuerdan al Gobierno Federal su fracaso en la guerra antinarco...
Domingo, 25 de Abril de 2010
MÉXICO, DF.- En Ciudad Juárez, las provocaciones al gobierno de Felipe Calderón no paran. La emboscada del viernes 23 que causó la muerte de seis efectivos de la Policía Federal (PF), de una mujer policía del municipio y un menor de 17 años evidenció la vulnerabilidad de su programa "Todos somos Juárez. Reconstruyamos nuestra ciudad".
El despliegue de 5 mil elementos de la PF, efectuado a partir de la última semana de marzo en sustitución de 3 mil militares para patrullar las calles de dicha ciudad, quedó empequeñecido ante el embate del cártel de Juárez, que le reprocha a esa corporación el supuesto apoyo que le da a Joaquín "El Chapo" Guzmán.
El golpe fue directo contra el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Genaro García Luna, responsable de la Policía Federal y a quien tras el asesinato de 15 jóvenes en la colonia Villas de Salvárcar, el 30 de enero pasado, Calderón comisionó para replantear la estrategia de combate al crimen organizado ante el fracaso del Operativo Conjunto Chihuahua, encabezado por el Ejército.
Al mediodía del viernes, un comando emboscó las unidades 00627 de la PF y la 367 de la Policía Municipal en el cruce de las avenidas Durango y Santiago Troncoso, en la colonia Valle de Santiago. Cuando patrullaban el sector Benito Juárez –el mismo donde a mediados de marzo fueron asesinadas tres personas vinculadas al consulado de Estados Unidos en Juárez–, los uniformados fueron sorprendidos por varios sujetos armados.
Según la SSP, los federales repelieron el ataque "y por lo menos uno de los agresores resultó herido". La acción la atribuyó a "las contundentes detenciones realizadas por la Policía Federal en las últimas horas en esta ciudad".
LA ADVERTENCIA
Sin embargo, por la noche del mismo viernes, "La Línea", el grupo armado del cártel de Juárez, no sólo se acreditó el atentado sino que lanzó una advertencia a los efectivos de García Luna en una pinta que apareció en las calles 16 de Septiembre y Colombia, en el centro de la ciudad:
"Inspector General de la PF (Policía Federal), Raymundo Agustín Hernández Guzmán, y a su oficial Raúl Mendoza Vázquez, lo mismo les va a pasar a ustedes, hijos de puta, como les pasó a los de la unidad 627 por andar con ‘El Chapo’ y a todos los mugrosos que lo apoyen. Atentamente ‘La Línea’".
A diferencia de lo que ocurrió durante el despliegue del Ejército, la presencia de la PF es más notoria en las calles de Juárez, pero también la de los grupos delictivos.
El programa "Todos somos Juárez…", que se inició el 17 de febrero, ha estado marcado por la violencia. El sábado 13 de marzo fueron asesinadas las tres personas relacionadas con la oficina consular estadunidense, Jorge Salcido Ceniceros, Lesley Enríquez y su esposo, Arthur Haycock Redelfs.
La procuradora general de Justicia del estado, Patricia González Rodríguez, responsabilizó del asesinato a la banda Los Aztecas, que también sirve al cártel de Juárez, encabezado por Vicente Carrillo Fuentes, "El Viceroy", a quien "El Chapo" disputa el control de la ciudad.
La Agencia Antidrogas Estadunidense (DEA) y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) igualmente atribuyen el crimen a miembros de esa pandilla, encabezada por Eduardo Ravelo, uno de los cien delincuentes más buscados por la justicia estadunidense.
‘PROGRAMA PILOTO’
El 25 de marzo, la secretaria de Estado Hillary Clinton llegó a México, acompañada del secretario de la Defensa, Robert Gates; la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, y el director Nacional de Inteligencia, Dennis Blair, entre otros altos funcionarios de seguridad de Estados Unidos.
En esa visita se acordó que Ciudad Juárez sería un laboratorio para el control de los cárteles de la droga en México a través de un "programa piloto" entre esa localidad y El Paso, Texas. Entre sus acciones está el control, por parte del país vecino, de la información que se produzca en México acerca de la operación de los grupos delictivos.
Pese a la ofensiva por parte de los dos gobiernos, los cárteles de la droga establecidos en Juárez siguen siendo capaces de ejecutar acciones como la del viernes 23, que le costó la vida a los siete policías y a un civil.
Según la SSP, el asesinato de los siete policías se debió al decomiso, en distintas acciones, de dos armas, diversos cargadores y cartuchos, un equipo de radiocomunicación, 12 envoltorios de polvo blanco ("al parecer cocaína"), un recipiente con mariguana, un paquete de un kilogramo de esta misma droga, una bolsa de plástico con otro kilogramo de la yerba y tres vehículos.
Un día antes de la emboscada –el jueves 22– el Ejército había detenido a cinco integrantes de Los Aztecas, acusados de delitos contra la salud, entre otros cargos. Ellos son: Enrique Guajardo López, "Kike"; Raúl Gerardo Calderón Loera, "El Flako"; Juan Carlos Durón Moreno, "El Travieso"; Eduardo Morales Herrera, "El Lalo", y Jesús Manuel Herrera Torres, "El Cala".
Según la OCCH, estas personas aportaron información sobre el homicidio de una empleada del consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez y de su esposo: que fueron integrantes de Los Aztecas quienes participaron en los hechos y que uno de los detenidos --no precisa quién-- se encargó de avisar si llegaba la policía. (APRO)
Tan cruentos como directos, los ‘mensajes’ enviados desde Ciudad Juárez al presidente Felipe Calderón y su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, no sólo reactivan con gran rapidez los ciclos de violencia en esa localidad; también le recuerdan al Gobierno Federal su fracaso en la guerra antinarco...
Domingo, 25 de Abril de 2010
MÉXICO, DF.- En Ciudad Juárez, las provocaciones al gobierno de Felipe Calderón no paran. La emboscada del viernes 23 que causó la muerte de seis efectivos de la Policía Federal (PF), de una mujer policía del municipio y un menor de 17 años evidenció la vulnerabilidad de su programa "Todos somos Juárez. Reconstruyamos nuestra ciudad".
El despliegue de 5 mil elementos de la PF, efectuado a partir de la última semana de marzo en sustitución de 3 mil militares para patrullar las calles de dicha ciudad, quedó empequeñecido ante el embate del cártel de Juárez, que le reprocha a esa corporación el supuesto apoyo que le da a Joaquín "El Chapo" Guzmán.
El golpe fue directo contra el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Genaro García Luna, responsable de la Policía Federal y a quien tras el asesinato de 15 jóvenes en la colonia Villas de Salvárcar, el 30 de enero pasado, Calderón comisionó para replantear la estrategia de combate al crimen organizado ante el fracaso del Operativo Conjunto Chihuahua, encabezado por el Ejército.
Al mediodía del viernes, un comando emboscó las unidades 00627 de la PF y la 367 de la Policía Municipal en el cruce de las avenidas Durango y Santiago Troncoso, en la colonia Valle de Santiago. Cuando patrullaban el sector Benito Juárez –el mismo donde a mediados de marzo fueron asesinadas tres personas vinculadas al consulado de Estados Unidos en Juárez–, los uniformados fueron sorprendidos por varios sujetos armados.
Según la SSP, los federales repelieron el ataque "y por lo menos uno de los agresores resultó herido". La acción la atribuyó a "las contundentes detenciones realizadas por la Policía Federal en las últimas horas en esta ciudad".
LA ADVERTENCIA
Sin embargo, por la noche del mismo viernes, "La Línea", el grupo armado del cártel de Juárez, no sólo se acreditó el atentado sino que lanzó una advertencia a los efectivos de García Luna en una pinta que apareció en las calles 16 de Septiembre y Colombia, en el centro de la ciudad:
"Inspector General de la PF (Policía Federal), Raymundo Agustín Hernández Guzmán, y a su oficial Raúl Mendoza Vázquez, lo mismo les va a pasar a ustedes, hijos de puta, como les pasó a los de la unidad 627 por andar con ‘El Chapo’ y a todos los mugrosos que lo apoyen. Atentamente ‘La Línea’".
A diferencia de lo que ocurrió durante el despliegue del Ejército, la presencia de la PF es más notoria en las calles de Juárez, pero también la de los grupos delictivos.
El programa "Todos somos Juárez…", que se inició el 17 de febrero, ha estado marcado por la violencia. El sábado 13 de marzo fueron asesinadas las tres personas relacionadas con la oficina consular estadunidense, Jorge Salcido Ceniceros, Lesley Enríquez y su esposo, Arthur Haycock Redelfs.
La procuradora general de Justicia del estado, Patricia González Rodríguez, responsabilizó del asesinato a la banda Los Aztecas, que también sirve al cártel de Juárez, encabezado por Vicente Carrillo Fuentes, "El Viceroy", a quien "El Chapo" disputa el control de la ciudad.
La Agencia Antidrogas Estadunidense (DEA) y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) igualmente atribuyen el crimen a miembros de esa pandilla, encabezada por Eduardo Ravelo, uno de los cien delincuentes más buscados por la justicia estadunidense.
‘PROGRAMA PILOTO’
El 25 de marzo, la secretaria de Estado Hillary Clinton llegó a México, acompañada del secretario de la Defensa, Robert Gates; la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, y el director Nacional de Inteligencia, Dennis Blair, entre otros altos funcionarios de seguridad de Estados Unidos.
En esa visita se acordó que Ciudad Juárez sería un laboratorio para el control de los cárteles de la droga en México a través de un "programa piloto" entre esa localidad y El Paso, Texas. Entre sus acciones está el control, por parte del país vecino, de la información que se produzca en México acerca de la operación de los grupos delictivos.
Pese a la ofensiva por parte de los dos gobiernos, los cárteles de la droga establecidos en Juárez siguen siendo capaces de ejecutar acciones como la del viernes 23, que le costó la vida a los siete policías y a un civil.
Según la SSP, el asesinato de los siete policías se debió al decomiso, en distintas acciones, de dos armas, diversos cargadores y cartuchos, un equipo de radiocomunicación, 12 envoltorios de polvo blanco ("al parecer cocaína"), un recipiente con mariguana, un paquete de un kilogramo de esta misma droga, una bolsa de plástico con otro kilogramo de la yerba y tres vehículos.
Un día antes de la emboscada –el jueves 22– el Ejército había detenido a cinco integrantes de Los Aztecas, acusados de delitos contra la salud, entre otros cargos. Ellos son: Enrique Guajardo López, "Kike"; Raúl Gerardo Calderón Loera, "El Flako"; Juan Carlos Durón Moreno, "El Travieso"; Eduardo Morales Herrera, "El Lalo", y Jesús Manuel Herrera Torres, "El Cala".
Según la OCCH, estas personas aportaron información sobre el homicidio de una empleada del consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez y de su esposo: que fueron integrantes de Los Aztecas quienes participaron en los hechos y que uno de los detenidos --no precisa quién-- se encargó de avisar si llegaba la policía. (APRO)
sábado, 3 de abril de 2010
Dirigir en Juárez
Miguel Sabido
Se sienta junto a mí en el avión y ya desde antes de salir no deja de observar con los ojos redondos a un muchacho que está en el otro extremo de la fila.
–¿Usted cree que ese muchacho es un narco, señor? –me dice en un suspiro entrecortado. Trato de sonreír para tranquilizarla. La verdad es que no se cómo se puede saber si alguien es narco o no.
–Yo vine al de efe porque estoy viendo si me puedo venir a vivir con mi hermana en Puebla… porque la verdad en Juárez… –se detiene verdaderamente angustiada: es una mujer de 69 años, quizá. Asustada. Muy asustada.
La azafata me ofrece periódicos de Ciudad Juárez. Tomo uno. Se llama HOY. En la sección de Patrullaje leo en la cabeza:
“Cae menor homicida… había atacado a balazos a dos hombres en la colonia Revolución Mexicana… uno de ellos falleció… el sicario tiene 16 años.”
Y abajo:
“Ejecutan a un minusválido… la tarde de ayer un paralítico fue asesinado en su silla de ruedas… fue victimado de cinco balazos en el Valle de Juárez en plena plaza municipal. Por su incapacidad pedía limosna en la vía pública.”
Y abajo:
“Linchan a uno en la colonia México 68.”
Y abajo:
“Capturan a extorsionadores… tres presuntos integrantes del cártel de Juárez que se dedicaban a cobrar cuotas de ‘derecho de piso’ a vendedores de autopartes fueron detenidos.”
Y abajo:
“Un lavacarros de 23 años fue asesinado en la colonia Independencia II con cinco impactos de bala.”
Y abajo:
“Entran tres hombres a casa particular y balacean a dos mujeres solas. Una de ellas tenía una niña de tres años en brazos. Las dos muertas. La niña moribunda.”
En la misma página. Sin un solo adjetivo. Datos.
…
Antes de salir de México, tres amigos me dijeron:
–¿Estás loco? ¿A qué vas a Ciudad Juárez cuando todo el mundo está huyendo?
–Voy a dar un taller de actuación tonal con Raúl Valles, el director del notable grupo chihuahuense Necrotono. Daremos uno en Juárez, otro en Chihuahua, con la esperanza de encontrar seis u ocho actores adecuados para la puesta del espectáculo de Raúl, Santuario. Será para el Festival Cultural de Chihuahua y, posiblemente, vaya al Cervantino. Me gusta trabajar con directores jóvenes. Él tiene 28 años, así que juntos completamos un siglo.
Nadie se ríe de mi chiste.
…
Al llegar pido que me lleven a la famosa zona del “centro”, a la bajada del Puente Internacional. Allí donde está el Noa Noa que Juan Gabriel describió como el paraíso perdido.
Los muchachos del Instituto de Cultura me miran nerviosamente.
…
Cuando veo las ruinas –y estamos en pleno mediodía con el sol resplandeciente de Juárez cayendo implacable– se me cierra la garganta: los enormes cabaretes y los escandalosos burdeles al pie del puente internacional que recibían cada viernes y sábado al incesante torrente de estadunidenses que entraban a México –por supuesto sin visa– gritando rítmicamente ¿where is the grass?, ¿where the grass?; la multitud de prostitutas de 12 a 70 años que se les colgaban de las t shirts; las “vestidas” norteñas grandotas y escandalosas, retándolos; sus padrotes vigilándolas severamente; los vendedores de mariguana que abiertamente la cambiaban por dólares en plena calle; los estridentes cabaretes, el Noa Noa, los clubes gays con sus banderas de arco iris; las adolescentes rubias que se arrancaban el brasier al entrar en los bares… todo está bombardeado. ¿Cómo? Sí: bombardeado con bazucas, como en la Franja de Gaza: Los pedazos de pared semiderruida y cacariza por los impactos de los cuernos de chivo dejan ver los “murales” fosforescentes que intentaban ser obscenos y que ahora resultan absurdos y patéticos.
En medio de mi estupor, oigo la voz de Carlos: “Maestro Sabido, por favor… vámonos… vámonos. Estar aquí puede ser peligroso”.
Veo el sol restallante de Juárez sobre las ruinas bombardeadas.
…
En las paredes han colocado cuidadosamente las láminas del cuerpo humano con el que doy mi taller de actuación tonal: la del sistema óseo que sostiene la obra milagrosa del cuerpo del actor, que es el único instrumento real de que dispone para comunicarse con el prójimo, el próximo que es el público; la de los huesos del cráneo, donde la maravilla de la voz adquiere sonoridades sobrehumanas; la del sistema nervioso; la de los tres cerebros que nos conducen por la vida.
La sala de ensayos es grande y luminosa, y el Centro Cultural Paso del Norte deslumbrantemente bello y moderno.
Yo empiezo: hablo del cuerpo humano, de los resonadores de la cabeza, de la importancia de la espina dorsal, de la infinita delicadeza de nuestro cuerpo. Cuando voy a decirles: “consideren su cuerpo como un templo y respétenlo; el respeto al cuerpo humano es la gran lección de Stanislavsky y Grotowsky y Barba y Távora…”, me asalta el recuerdo: “Balean a un paralítico que pide limosna”, “…la niña está moribunda”.
Los veo sentados en el suelo, mientras voy de lámina en lámina: Alejandra, Irma, Ileana, Abraham, Sandra –con su estilizadísimo rostro que me recuerda a Greta Garbo–, Valta, Carlos Alberto… todos absortos, hojeando con reverencia los libros que les llevo. Doy por terminada mi intervención de manera abrupta. Salgo a tomar aire en la soberbia fachada del teatro Víctor Hugo Rascón Banda. Discretamente se acerca uno de ellos.
–Maestro… ¿Por qué no se mete mejor a la librería? Afuera está haciendo mucho aire frío.
–¿También aquí ha habido balaceras?
Se me queda viendo con unos ojos infinitamente tristes.
…
Raúl inicia su taller. Es estupendo. Partió de las concepciones de Grotowsky, pero en la actualidad ha desarrollado una técnica propia, minuciosa e infinitamente sabia. Nos complementamos muy bien. Yo hablo abstractamente de los nodos de energía dentro del cuerpo del actor y él pone sus ejercicios que, de repente, hacen que los actores la descubran dentro de cada uno de ellos.
Son más de dos horas en las que corren por el salón, se detienen, van liberando su energía mientras Raúl los conduce suavemente.
Al terminar siento el impulso de aplaudir. Aplaudir a su juventud, a su entusiasmo, a su entrega.
Uno de ellos (omito el nombre intencionalmente) trae una camiseta que me llama la atención desde el primer momento. Dice “Amar a Juárez”, tiene una V de la victoria y un corazón.
Sigo la camiseta todo el tiempo. Le tomo una foto. Les tomo muchas fotos. Quiero documentar todo el proceso. Necrotono es uno de los fenómenos más interesantes en la historia del teatro mexicano, y Raúl, amén de un magnífico director, un maestro riguroso y sin concesiones.
Al terminar siento el impulso de aplaudir. Todos lo sienten.
…
En el comedor del hotel, Raúl y yo nos ponemos de acuerdo a la hora de la cena: él hará la estructura del espectáculo partiendo de los actores. (Ese es mi procedimiento favorito, y gracias a él mis obras han logrado actuaciones memorables como las de María Douglas en María egipciaca, Alma Muriel en Falsa crónica de Juana la loca, Jacqueline Andere en Carlota emperatriz.) Yo haré el diseño del ámbito escénico y dirigiré a un segundo grupo de actores, “Los enemigos”. Discutimos acerca de la utilidad y utilización de los enormes teatros del norte de la República: en Monterrey, 2 mil localidades; en Reynosa, mil 600; en Laredo, mil 800; en Tampico, mil 400; en Juárez, mil 600; en Chihuahua, en Camargo, en Delicias, en Culiacán, en Torreón, en Saltillo, en Matamoros. Teatros gigantescos, ciclópeos.
De repente, y sin motivo aparente, me pregunta: “¿Por qué no figura usted en las antologías del teatro mexicano del siglo XX?”. Es verdad: ni Armando Partida ni Fernando de Ita ni ninguno de los antólogos ha incluido jamás a Juana la loca o María Egipciaca o Carlota o La pastorela del ermitaño en sus antologías, y todas ganaron premios y se han puesto en La mamma, en Nueva York y en Cuba y Los Ángeles y España. Y el público las mantuvo en escena sin subsidios durante cientos de representaciones.
Me empiezo a reír: “La verdad, no sé. Supongo que allá está muy fuerte la grilla cultural y yo nunca he sabido jugarla”.
Contesta suavemente:
“Allá la grilla. Acá la guerra.”
El tono cambia. Nos envuelve un pesadísimo silencio.
La guerra: ¿Entre quién y quién?
…
Mi cuarto está en el sexto piso. Aprieto el botón del lobby; la puerta se empieza a cerrar cuando, de repente, la amenazadora culata de un cuerno de chivo la detiene. Se vuelve a abrir. Tres mujeres con un tono de violencia y salvajismo aterrador entran con las ametralladoras en las manos. Pregunto alarmado: “Perdón… ¿pasa algo en el hotel?”.
La menos hosca va a contestar cuando la primera, viéndome con una mirada fría de serpiente, casi escupe: “Nada. ¡Y tú, cállate, pendeja!”.
Leo en la espalda de los oscuros uniformes “Policía Federal”.
En el lobby hay una típica reunión de vendedoras de belleza. Su agudo parloteo va disminuyendo según las tres policías atraviesan el grupo. Al terminar de cruzar, solamente hay un silencio enorme.
…
Mientras algunos se cambian, les pregunto por primera vez:
“¿Qué está pasando?”.
Se miran unos a otros. Dan las muy diferentes versiones: las bandas quieren distribuidores de menudeo. Primero enganchan chavitos de 12 años, les meten cosas, les enseñan a asesinar –por eso graban los asesinatos de las mujeres, para probar que lo hicieron y que son muy hombres–, y luego ya los usan como quieren; si no, no les dan la droga. Y ellos se siguen matando gente por su lado.
“¿Supo usted de una fiesta donde mataron a 17 batos, no? Pues agarraron a uno de los sicarios, que tiene 17 años, y le preguntaron por qué lo habían hecho. ‘Es que teníamos que amonestar a uno de los que estaban ahí porque no había pagado la cuota’. ‘¿Y los otros?’.
“‘Bueno… pues ya estábamos ahí… de una vez, ¿no?’”
Una de las muchachas mira por la ventana. Susurra: “El diablo está suelto”.
…
Antes de empezar el segundo día del taller les expreso: “Quiero decirles que estoy muy orgulloso y me siento muy honrado de haber venido a trabajar con ustedes. En las circunstancias en las que está la ciudad, que un grupo de jóvenes quiera seguir evolucionando como actores y actrices, lograr un espectáculo digno, seguir trabajando arduamente sin saber todavía si formarán parte de la obra o no, es muy admirable. Los felicito”.
Se miran tímidos y sonriendo.
Al terminar me despido con un abrazo a cada uno. Uno de ellos, el de la camiseta (omito el nombre a propósito), me la entrega lavada y planchada.
–¿Quiere que le regale mi camiseta de que yo amo a Juárez?
–No, gracias –respondo–, quiero que la uses todos los días…
De repente sus ojos adolescentes se llenan de furia.
–Yo nací aquí, maestro. ¿Por qué esos cabrones me van a robar mi ciudad? ¿Por qué me la van a robar?
Proceso 28/03/2010
viernes, 19 de marzo de 2010
Presidente... de la muerte
Víctor M. Quintana S.
Ciudad Juárez es noticia continua y piedra de toque para el gobierno de Felipe Calderón. Es el sinodal cotidiano de la segunda y eterna administración federal panista. Piedra con la que tropieza en cada viaje.
Al cumplirse un mes de la primera visita calderoniana a esta frontera y a dos semanas de completarse los dos años de la primera versión de los “operativos conjuntos”, Calderón y su comitiva organizan reuniones de trabajo y anuncios de nuevos programas para el martes 16.
La delincuencia organizada prepara el ambiente para recibir a la comitiva presidencial: el sábado 13, un comando asesina a la funcionaria del consulado estadunidense en la ciudad Lesley Enriquez, y a su esposo Arthur Redelf. En acción casi simultánea se acribilla al esposo de otra empleada del consulado, Jorge Alberto Salcido. Dos días antes secuestran a Pablo Cuarón Fernández, hijo del empresario Pablo Cuarón Galindo, precandidato del PAN a la gubernatura del estado. El lunes 15, un comando transportado en 15 camionetas aterroriza y asesina cuatro personas en San Juanito y otras cuatro en Creel, localidades del municipio de Bocoyna. El crimen organizado cambia cualitativamente su ofensiva: no sólo se matan entre ellos, también pueden asesinar ciudadanos estadunidenses para provocar un conflicto internacional, o secuestrar a personas inocentes ligadas con la clase política, o sembrar el terror no sólo en la frontera sino en la sierra, 600 kilómetros distante.
A pesar del cambio cualitativo en la coyuntura, el gobierno de Calderón reincide en sus errores. En lugar de abrirse más al diálogo con la sociedad, restringe enormemente el acceso a la reunión de las diferentes mesas de trabajo de la sociedad juarense, iniciadas hace mes y medio. Y, para documentar su miedo a la crítica y a la disidencia, vuelve a convertir en un búnker el hotel sede de la reunión y sus alrededores. Los policías federales vuelven a reprimir a los jóvenes que protestan ante la visita y exigen justicia para sus muertos; los pisotea, los empuja y detiene por varias horas a cuatro mujeres de las organizaciones no gubernamentales.
Todo este proemio debería haber sido suficiente para generar un cambio en la sesión de trabajo, con los representantes sociales fronterizos. Todo lo contrario, el secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, y el procurador general de la República, el chihuahuense Arturo Chávez Chávez, tratan de convencer de que, a pesar de las percepciones, hay claros avances en la “guerra”, su guerra, contra el crimen organizado, y que el número de homicidios tiende a descender en los últimos meses.
No contaban con los juarenses que representan a las diferentes mesas de trabajo. Médicos, empresarios, académicos y activistas sociales refutan de inmediato las cuentas alegres del gabinete. Las cosas han empeorado los últimos meses; desde la primera visita de Calderón, el 12 de febrero, la situación se torna más violenta. Tan sólo de enero a lo que va de marzo, el número de homicidios dolosos en esta ciudad asciende a 500, cuando en 2009 llegaba a 433 y en 2008 a menos de la mitad. El Observatorio de Seguridad y Convivencia Ciudadana del municipio de Juárez señala que los asesinatos de mujeres, que en 2007 llegaban a 30 en esta ciudad, ascendieron a 96 en 2008 y hasta 163 en 2009. Afirma también que en 2009 Juárez encabezó la lista de las ciudades más violentas del mundo, con 188.7 asesinatos por cada 100 mil habitantes, por arriba de la muy violenta favela Jacarezinho, de Río de Janeiro, con una tasa de 173.6.
Todos concluyen: la presencia del Ejército y de la Policía Federal, lejos de disminuir, ha disparado los guarismos de la muerte y del delito –afirmación que casi al mismo tiempo repite la jefa del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos, Janet Napolitano–; es más, si no se controla la violencia, de poco van a servir las millonarias inversiones en desarrollo social que anuncia la Federación.
Ante tales golpes de realidad Calderón no tiene más que balbucear su esbozo de filosofía del conocimiento. Reconoce que “… es pésimo que se tenga una percepción de que las cosas están bien cuando están mal, pero también que es malo tener una percepción diferente de la realidad…“
Aun así, la estrategia de Estado no cambia un ápice, si no es aceptar la presencia de agentes de la FBI para investigar las muertes relacionadas con el consulado. A ver quién investiga los otros cientos de asesinatos de jóvenes, de mujeres, de periodistas, de derechohumanistas. Aquí siguen reinando el crimen y la impunidad.
Calderón vino por tercera vez a la frontera. Y ni con su visita, ni con sus discursos podrá extirpar una muy difundida y terrible percepción: para muchas familias juarenses, él no ha sido el presidente del empleo, ni el presidente de la valentía, sino el presidente de la muerte.
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lunes, 22 de febrero de 2010
Juárez, Freud y los “hijos de puta”
Carlos Fazio
Cuando el 11 de febrero, Luz María Dávila, madre de dos jóvenes ejecutados por un comando paramilitar en el fraccionamiento Villas de Salvárcar, Ciudad Juárez, increpó de manera personal a Felipe Calderón, lo llamó mentiroso por haber afirmado que sus hijos y otros 13 muchachos víctimas de la matanza eran pandilleros. Otra mujer, Patricia Galarza, le pidió que sacara al Ejército de la ciudad. “Padecemos una guerra que nunca pedimos”, dijo. Por respuesta, Calderón señaló que los soldados permanecerían allí.
Era la primera puesta en escena del foro Todos somos Juárez, y la ira de una sociedad agraviada le estalló en la cara a Calderón. El montaje mediático resultó un tiro por la culata. El mea culpa presidencial no fue suficiente. La retractación de Calderón sobre su afirmación inicial, cuando tipificó la matanza como un “pleito entre pandillas”, fue tibia, con rodeos. Como para que quedara constancia de que pidió disculpas “si acaso ofendió” a las víctimas y sus deudos, pero sin asumir responsabilidad. El hombre mejor informado de México, a la sazón abogado constitucionalista, nunca rectificó que había hecho una aseveración condenatoria absoluta y totalmente falsa, sentenciando ipso facto a los jóvenes asesinados como pandilleros, sin asumir siquiera la presunción de inocencia… ¡de las víctimas!, mientras quedaran pendientes las investigaciones criminológicas. El manido recurso del poder, tan propio de la dictadura del general Videla en Argentina ante el exterminio de civiles: “Por algo será. En algo estarían”. Igual que fincar la responsabilidad del delito en las víctimas de los feminicidios. De los juvenicidios ahora. La culpa es de los juarenses. El débil siempre tiene la culpa.
Las palabras de Luz María Dávila, la madre coraje que le negó la bienvenida al Presidente en Ciudad Juárez, desplazaron de los medios la demagogia oficial y en los días subsiguientes el gobierno se vio obligado a montar un operativo de control de daños por interpósita persona. El alegato más sonado fue el del intelectual Héctor Aguilar Camín, entrevistado y amplificado un par de veces, de manera aprobatoria, por Ciro Gómez Leyva. Aguilar Camín admitió que “el Presidente se equivocó al precipitarse” y acusar a los jóvenes de pandilleros. Pero externó su desacuerdo con que le reclamaran a Calderón por los muertos: “Como si él, o Gómez Mont, o el Ejército (…) hubieran matado a esos muchachos (…) Los asesinos son los asesinos (…) ¡El gobierno no mató a los muchachos de Juárez, los mataron esos hijos de puta! ¡Ésos son los hijos de puta! ¡Volteémonos contra ellos! (…) Los hijos de puta son los hijos de puta”.
Más allá de las tautologías empleadas que poco esclarecen, a Aguilar Camín podría aplicársele el término de negación (Verneinung) propuesto por Sigmund Freud en 1925, para caracterizar un mecanismo de defensa mediante el cual el sujeto expresa de manera negativa un deseo o un pensamiento cuya presencia o existencia niega. En términos metasicológicos, Freud lo explicó a partir de la frase de una paciente: “Me pregunta usted quién puede ser esa persona de mi sueño. Mi madre, desde luego, no”. “Se trata seguramente de la madre”, apunta Freud, quien prescinde de la negación y acoge tan sólo el contenido estricto de las asociaciones. En la frase “no es mi madre” (ergo, no fue Calderón ni el Ejército), lo reprimido era reconocido de manera negativa, sin ser aceptado. Según el Diccionario de Psicoanálisis, de Roudinesco y Plon, “la denegación es un medio para tomar conciencia de lo que se reprime en el inconsciente”.
A la frase “¡El gobierno no mató a esos muchachos, los mataron esos hijos de puta!”, podría aplicarse el criterio freudiano de “no vayan a pensar que fue el gobierno”. Si no fue Calderón o el gobierno, por qué lo desmiente: “Aclaración no pedida, confesión de parte”. Pero además, en términos maniqueos, Aguilar Camín llama a los juarenses a voltearse contra los “asesinos”; propone canalizar la ira contra esos “hijos de puta”, que no están, dice, en filas gubernamentales. Lo que podría remitir al clásico de Montiel: “Las ratas no tienen derechos humanos. A las ratas hay que exterminarlas”. Y aquí, más allá de las percepciones, la cosa se complica.
El segundo visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua, Gustavo de la Rosa, afirma que “los violentos actúan bajo la protección del Estado”. Además, él y Edgardo Buscaglia hablan de escuadrones de la muerte y grupos de limpieza social. Y según Clara Jusidman, las víctimas civiles de Ciudad Juárez lo son “de una guerra entre dos mafias por el control del territorio, cada una apoyada por miembros de la clase política y de las fuerzas de seguridad y de justicia”. Un juarense declaró que sufren la violencia de tres cárteles: “el de los policías, el de los soldados y el de los narcos”.
Patricia Galarza le dijo a Calderón que la tortura se aplica en Chihuahua como medio sistemático de investigación. Que se pueden documentar mil casos de desaparecidos, torturados y ejecutados extrajudicialmente por miembros del Ejército o fuerzas federales. Calderón sólo admitió “abusos”. Lo cierto es que con el Operativo Conjunto Chihuahua hubo un escalamiento del conflicto, que se transformó en una guerra urbana de tipo contrainsurgente, remedo del modelo Medellín contra la Comuna 13, en 2002.
En Medellín se aplicó un modelo de agresión criminal contra la comunidad, que arrasó con el tejido social por la vía de la fuerza militar y “jurídica”, y derivó en un Estado paramilitar. Como señaló el jurista italiano Luigi Ferrajoli, en un estado de derecho no hay “enemigos”, sino ciudadanos, que podrían ser delincuentes. “Sacar a los soldados a la calle es una respuesta demagógica (…) la lógica de la guerra alimenta la guerra”.
lunes, 15 de febrero de 2010
Sí, pedir perdón
Denise Dresser
“Las disculpas se dan por aquello que no logran alterar”
Benjamin Disraeli
Hace unos días, Fernando Gómez Mont ofreció una disculpa a nombre del presidente por la forma en el cual se expresó ante el asesinato reciente de 15 jóvenes en Ciudad Juárez. Aunque se aprecia el remordimiento que demostró, ojalá abarcara más temas y más errores de omisión. Ojalá que el arrepentimiento fuera compartido por muchas otras personas y por motivos más amplios. Ojalá que tantos responsables de lo que ocurre allí tuvieran el valor civil, el sentido de responsabilidad, la integridad necesaria para ofrecer disculpas a los mexicanos –y a los juarenses– por lo que no han logrado resolver, encarar, o entender de la “guerra” contra el narcotráfico. Ojalá supieran cómo pedir perdón por una larga lista de agravios.
-Por una guerra emprendida sin objetivos claros, recursos necesarios, apoyos indispensables y un sentido preciso de cómo y con qué instrumentos se iba a librar.
-Porque a pesar de la presencia del Ejército y la policía federal, han aumentado los asesinatos y los secuestros y las extorsiones y las ejecuciones.
-Porque apenas ahora se reconoce que las Fuerzas Armadas no están capacitadas para llevar a cabo acciones policiacas y labores de inteligencia.
-Por la forma en la cual todos los partidos han politizado y electoralizado el problema, pateándolo de lado y de cancha en cancha.
-Porque Ciudad Juárez ha padecido pleitos entre narcotraficantes y ahora padece pleitos entre políticos.
-Por la falta de colaboración entre el gobierno federal y el gobierno estatal, dado que son de partidos distintos y les parece redituable la confrontación y la descalificación.
-Porque apenas hace unos días que Felipe Calderón llamó a revisar la estrategia y a incrementar la participación social en el combate a la inseguridad.
-Porque apenas ahora anuncia que “va a hablar con los juarenses” cuando debió haberles tendido la mano desde hace años e involucrarlos en una estrategia integral que no estuviera basada exclusivamente en más armas, más militares, más helicópteros, más sangre en el suelo.
-Porque como señala Eduardo Güereque, presidente del Observatorio Ciudadano a nivel local: “más de 16 mil militares, policías federales, estatales y municipales no pueden contener la escalada de violencia”.
-Porque una estrategia puramente delincuencial no ha logrado lidiar con un amplio fenómeno de descomposición social.
-Porque al no insistir en la remodelación del sistema de impartición de justicia para resolver el problema de la impunidad institucionalizada, se siguen combatiendo síntomas en lugar de atacar causas.
-Por los espectaculares colocados en toda la ciudad que dicen “Policía municipal lista”, “Subprocuraduría de Justicia: Metas Rebasadas!”, “El Ejército y la Policía Federal vienen a salvar a Ciudad Juárez”.
-Porque la presencia del Ejército –encargado de tareas que no le corresponden– ha estado acompañada de retenes, cateos, allanamientos, revisiones e interrogatorios que con frecuencia vulneran las garantías individuales.
-Porque el Operativo Chihuahua también ha implicado desapariciones forzadas y asesinatos de líderes sociales y defensores de los derechos humanos.
-Por la impunidad prevaleciente desde la era de los “feminicidios” que transformó a Ciudad Juárez en la ciudad donde se podía matar sin recibir castigo por ello.
-Porque no es cierto que toda la violencia derive de una confrontación entre narcotraficantes. Los delitos de fuero común han aumentado también, junto con los delitos sexuales.
-Porque en una ciudad en la cual el 24% de los hogares son liderados por mujeres, no hay una política integral de apoyo hacia ellas que incluya guarderías, horarios extendidos en las escuelas, capacitación para el trabajo y pleno cumplimiento de los derechos laborales y sociales.
-Porque no se han instrumentado programas de salud ni de combate a las adicciones ni de ampliación educativa ni de becas ni de compras de armas a civiles ni de esparcimiento ni de recuperación de los espacios públicos.
-Por las 10 mil pequeñas y medianas empresas en Ciudad Juárez que han cerrado como resultado de la extorsión y las amenazas, y por los cerca de 100 mil juarenses que se han ido a vivir a El Paso.
-Porque el Director de Seguridad Pública Estatal acaba de renunciar, pero no por vergüenza ante los asesinatos, sino para buscar la presidencia municipal de Ciudad Juárez.
-Porque las autoridades siempre prometen “investigaciones profundas” que lleven al “esclarecimiento” de las muertes, pero eso nunca ocurre.
-Porque no se ha reconocido plenamente el reto de la corrupción política en el gobierno estatal, y cómo la infiltración de las instituciones hace imposible el combate a la criminalidad. La autoridad declara que va ganando la guerra contra los malosos cuando en realidad los protege.
-Porque cuando toda la atención del Procurador General de la República debería estar centrada en Ciudad Juárez, Arturo Chávez Chávez prefiere combatir los matrimonios entre homosexuales.
-Porque la actitud de miembros del gobierno demuestra un profundo desdén a los ciudadanos y un gran menosprecio hacia la situación crítica en la que se encuentran. Viviendo detrás de cercas electrificadas, rodeados de guaruras y séquitos que garantizan su seguridad personal, los políticos pueden pontificar sobre lo que ocurre en Chihuahua sin tener que padecerlo en carne propia.
-Porque Ciudad Juárez merece un esfuerzo nacional que abarque ideas nuevas, enfoques diferentes, planes conjuntos, estrategias coordinadas e involucramiento social.
-Por los muchachos Brenda, Rodrigo y Juan Carlos, recordados hace unos días en su escuela por sembrar flores y por su afición al deporte.
-Porque Ciudad Juárez se está muriendo de tristeza y eso bien merece una disculpa por parte de quienes han permitido que sea así.
Proceso14/02/2010
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Ciudad Juárez,
Fernando Francisco Gómez Mont Urueta
domingo, 14 de febrero de 2010
Juárez no debió de morir
Miguel Ángel Granados Chapa
Calderón tuvo que oír voces ríspidas, amargas, exigentes. Ninguna como la de una madre dolorosa, madre indignada, madre admirable, la señora Luz María Dávila
Aunque en sus cadencias suaves el danzón raya en la melancolía, sus notas principales son alegres, vibrantes. El que lleva el nombre de Juárez parece en sí mismo una contradicción, porque es elegiaco a partir de los exultantes y agudos sonidos de la trompeta y los sonoros golpes de timbales y tambores. Su breve letra, más que un lamento, es una proclama: "Juárez no debió de morir. Porque si Juárez no hubiera muerto, todavía viviría, y México sería feliz".
Como símbolo de la Reforma que generó el laicismo en una sociedad levítica, Juárez debe permanecer vigente, vigorizado ante los riesgos de que un credo único avasalle a los demás, y a los incrédulos. Y tampoco debe morir la ciudad, el antiguo Paso del Norte que conoció la trashumancia de don Benito y ha llevado con gallardía su nombre. Escenario también de un momento cumbre de la revolución maderista, en los años ochenta del siglo pasado florecieron en ella las virtudes cívicas de sus hijos, adelantados de la rebeldía política que rompió con la hegemonía de un solo partido. Eso no obstante, la ciudad sufre a partir de entonces una declinación que trocó su dinamismo en aletargamiento, su esperanza en frustración, su calma en violencia criminal.
Los signos iniciales de ese deterioro fueron pasados por alto. El desordenado crecimiento urbano, la multitudinaria resignación de quienes pretendían cruzar el Bravo, no pudieron hacerlo y sin más remedio se quedaron del lado mexicano, las drogas y el alcoholismo contra los cuales no hubo prevención, el rechazo a la creciente presencia de mujeres nuevas, dueñas de sí porque ganaban su vida, al lado de las que padecían la añeja dominación del machismo familiar y mercantil, todo ello sirvió para incubar la violencia que se desparramó por las polvorientas calles juarenses cuando Amado Carrillo Fuentes creó allí su feudo, cuyos perseguidores usurparon el buen nombre del lugar al denominarlo Cártel de Ciudad Juárez. Se formó así el caldo de cultivo donde se gestó la violencia de género, los feminicidios, cuya alta incidencia añadió un repugnante atributo a la ciudad: las muertas de Juárez fueron como una marca de macabra identidad que colocó ese nombre geográfico en todo el mundo.
Si Juárez no hubiera muerto, como reza la letra del danzón, la semana pasada le hubieran zumbado los oídos porque se habló mucho de él en dos acontecimientos de relevancia nacional. Después de una larga ausencia y tras un reclamo insistente, el presidente de la República se presentó en Ciudad Juárez. Y en nombre del Benemérito, con el voto favorable de decenas de legisladores panistas (además de los ya anticipados del resto de las bancadas), en la Cámara de Diputados se dio un paso a la reforma constitucional que llama laica a la República Mexicana.
Las dudas de si Calderón debería viajar a Juárez se disiparon en Los Pinos el sábado 6 de febrero cuando el gobernador José Reyes Baeza Terrazas dio un golpe de teatro. Anunció, como inequívoca señal del interés que su gobierno tenía en aquella frontera, que los poderes se trasladarían a Ciudad Juárez. Seis días atrás habían sido asesinados 15 jóvenes asistentes a una fiesta, número que se agregaba a los ya centenares de víctimas del primer mes de 2010. La violencia criminal había cercenado más de mil 500 vidas en 2008 y más de mil 800 en 2009. Como se presume, o se induce a creer que la mayoría de esas víctimas caen por riñas entre bandas, el gobierno se hace el desentendido, ya que un mínimo rubor le impide festejar la que en opinión de las autoridades es una muy beneficiosa labor de higiene social. Pero esta vez, aunque al principio la muletilla explicatoria se reprodujo rutinariamente, quedó en claro que no había ningún ajuste de cuentas, sino abiertamente el fusilamiento de muchachos sin vínculo alguno con la delincuencia organizada, con las pandillas.
El diagnóstico inicial fue compartido por el Presidente, a punto de retornar de Japón. Con la prematurez irresponsable con que ofrece explicaciones simples a casos complejos, Calderón calificó a la matanza de pleito entre pandillas. Ya había dicho años atrás que la señora Ernestina Ascensio había muerto de gastritis crónica cuando se abría paso la evidencia de que a las humillaciones que padeció en su vida como mujer pobre e indígena se agregó en sus últimas horas el agravio de un ataque brutal que la mancilló. En la misma línea, puso a la muerte de Michael Jackson como ejemplo del abuso en el consumo de drogas, antes de que se probara que se trató de un homicidio doloso. Cuando, a pesar de los intentos de ocultar los hechos tras la apariencia de una reyerta entre delincuentes, las familias de las víctimas hicieron saber quiénes eran sus hijos, no quedó más remedio que dar al caso un tratamiento diferente, que incluyera condolencias y excusas a los deudos por la descalificación de los suyos.
Se inició entonces una contienda política, mediática, entre el gobierno federal y el local, que incluyó mutuos reproches y la afirmación unilateral de cada uno sobre la eficacia de sus propias tareas. El gobernador visitó a las familias para ser fotografiado con ellas y, anticipándose a la visita del secretario de Gobernación, decretó el traslado de los poderes a Ciudad Juárez. Tarde percibió su desmesura, tanto jurídica (él no puede hablar por el Judicial y el Legislativo, por más que sus cabezas le estén sometidas) como logística. Al final de la comedia de equivocaciones a que dio origen su anuncio sabatino, el viernes siguiente la minoría panista impidió el triunfo de la iniciativa de Baeza Terrazas auspiciada por su partido y, con habilidad parlamentaria, consiguió imponer una fórmula que reduce el traslado de los poderes al envío de sólo una representación.
En busca de un victoria política, mediática, el Presidente llegó a Juárez el jueves. Suelen ajustarse las visitas presidenciales a un formato rígido donde los ciudadanos que hablan en los actos y pueden aproximarse al Presidente han sido escogidos para que no haya descontrol que moleste y menos aun que agravie a Calderón. Esta vez no fue posible. Aunque se establecieron los filtros de rigor, hubiera sido estéril la presencia presidencial si no se cumplía su propósito de consultar con los juarenses el camino a seguir en la lucha contra la criminalidad después del cruel asesinato de los muchachos. Calderón tuvo que oír voces ríspidas, amargas, exigentes. Ninguna, sin embargo, como la de una madre dolorosa, madre indignada, madre admirable. La señora Luz María Dávila, cuyos dos únicos hijos fueron ultimados a tiros, increpó al Presidente. No hubo insulto alguno, ninguna expresión ofensiva en su reclamo. Sólo el dolor convertido en furia, un rencor que afloraba en afirmaciones incontrastables, en juicios irrefutables. Es de dudarse que lo intentara, pero de querer aproximarse a ella en vez de permanecer pasmado en su asiento, Calderón hubiera sido frenado por las insólitas órdenes de la madre atribulada que lo conminaba a ponerse en su lugar y aun lo silenciaba. En cambio, la esposa del Presidente, Margarita Zavala, logró el gesto de condolencia que la situación exigía y cuando cesó la lluvia de reproches y su autora se retiró a un rincón de la sala, la abrazó solidaria, tanto como puede serlo en las abismales diferencias que las separan.
Se presentó un programa de acción con defectos y atributos. Su criterio rector es adecuado: la violencia criminal que asuela a Ciudad Juárez -que no se limita a los asesinatos de hombres y mujeres sino que ha alterado la vida cotidiana por el secuestro, la extorsión, el robo- tiene que ser enfrentada por la policía (y por el Ejército, conforme a la terquedad presidencial) pero no sólo por esas agencias del Estado. Sin dejar de atacar los efectos, es preciso combatir las causas. Pero hacerlo de verdad y con perseverancia: en 2004 una Comisión para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez fue establecida por el gobierno federal sobre la misma concepción integral. Ni remotamente consiguió sus fines. Hay que evitar una frustración semejante de los nuevos programas.
La gente en Juárez teme que así sea. Reforma realizó una encuesta cuyos resultados son contundentes: 57 por ciento de los entrevistados quedó insatisfecho con la visita presidencial y 61 por ciento cree que las cosas seguirán igual.
Reforma14/02/2010
viernes, 12 de febrero de 2010
Discúlpeme, Presidente, no le puedo dar la bienvenida: madre de dos ejecutados
Todos somos Juárez se convirtió en foro de protestas ciudadanas contra la violencia
*“Vivimos los efectos de una guerra que no pedimos”, reclaman a los funcionarios federales
Claudia Herrera Beltrán
Enviada
Periódico La JornadaViernes 12 de febrero de 2010, p. 5
*“Vivimos los efectos de una guerra que no pedimos”, reclaman a los funcionarios federales
Claudia Herrera Beltrán
Enviada
Periódico La JornadaViernes 12 de febrero de 2010, p. 5
Ciudad Juárez, Chih., 11 de febrero. La mujer menuda, de baja estatura, caminó hacia el presidium y llorando encaró al presidente Felipe Calderón: “Le apuesto a que si hubiera sido uno de sus hijos, usted se habría metido hasta debajo de las piedras y hubiera buscado al asesino; pero como no tengo los recursos, no lo puedo buscar”.
Luz María Dávila perdió a sus hijos Marcos y José Luis Piña durante la matanza del 31 de enero y fue quien desde que empezó el foro Todos somos Juárez. Reconstruyamos la ciudad, marcó la pauta de las protestas que cercaron al Presidente, a los secretarios de Estado y a las autoridades locales.
Junto con otras cinco señoras, Dávila le dio la espalda al michoacano cuando comenzó a hablar ante un grupo de representantes de la sociedad civil.
Mientras Calderón ofrecía disculpas por haber dicho que el homicidio de los adolescentes fue en un pleito entre pandillas, la señora negaba con la cabeza todo lo que escuchaba, mientras era vigilada por escoltas del Estado Mayor Presidencial (EMP).
El Presidente no volteó a ver a las mujeres, entre las que estaba Olga Esparza, de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, cuya descendiente Janette Alanís está en la lista de cientos de jovencitas que han sido desaparecidas o asesinadas en esta ciudad de la maquila.
“Vengo a escuchar a los juarenses”
La ejecución de los adolescentes en una fiesta de cumpleaños hizo que los juarenses reclamaran justicia. En el Centro de Convenciones Cibeles no tuvieron paciencia y apenas los funcionarios exponían los puntos de su estrategia para recuperar la paz, eran increpados.
El “yo vengo a escuchar a los juarenses” fue seguido fielmente por los representantes de las organizaciones civiles que habían pasado retenes militares y vallas para llegar al foro.
Estaba claro que la señora Dávila no se quedaría callada. Llegó temprano y narró a los reporteros que el Presidente rehuyó reunirse con los familiares donde ocurrieron los asesinatos.
“Nosotros queríamos que se presentara, que diera la cara y que ahí mismo, públicamente, se retractara de todo lo que dijo.”
Mientras otras voces reclamaban por la violencia en Juárez, Dávila se escabulló del EMP y caminó hasta el presidium. Ahí estaban Calderón; cinco secretarios de Estado; el gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza, y el alcalde José Reyes Ferriz, quienes utilizaron la tribuna para pronunciar largos discursos y prometer “jalar” juntos sin importar las diferencias de partido.
La mujer que se puso de espaldas al jefe del Ejecutivo federal lo confrontó:
“Discúlpeme, señor Presidente. Yo no le puedo decir bienvenido, porque para mí no lo es, nadie lo es. Porque aquí hay asesinatos hace dos años y nadie ni nada han querido hacer justicia. Juárez está de luto.
“Les dijeron pandilleros a mis hijos. Es mentira. Uno estaba en la prepa y el otro en la universidad, y no tenían tiempo para andar en la calle. Ellos estudiaban y trabajaban. Y lo que quiero es justicia. Le apuesto que si hubiera sido uno de sus hijos, usted se habría metido hasta debajo de las piedras y hubiera buscado al asesino, pero como no tengo los recursos, no lo puedo buscar.”
Relató que en su casa estaban rezando el novenario y clamó: “quiero justicia, pónganse en mi lugar, a ver qué sienten”.
Las autoridades veían con sorpresa y desconcierto el rostro y los gestos de impotencia de Dávila, quien finalmente regresó a la esquina del salón en medio de aplausos, incluso del Presidente. Hasta ahí fue Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón, protegida por escoltas y asistentes para intentar consolarla. A ella y a otras madres que lloraban les daban agua y trataban de imbuirles alivio con promesas y palabras, pero las voces de protesta siguieron.
Después vendría el no rotundo de Calderón a la salida del Ejército.
Esto, porque antes Patricia Galarza, representante de la mesa de derechos humanos, exigió: “Que salga el Ejército”.
Hubo aplausos, y denunció que hay más de mil casos documentados de desaparición forzada, tortura, ejecuciones extrajudiciales y robos cometidos por elementos del Ejército y de las fuerzas federales. “Lo que ocurre en Juárez –afirmó– es delito de lesa humanidad.”
Explicó: porque Ciudad Juárez está viviendo una catástrofe: impunidad, violación a los derechos humanos, indolencia, corrupción y la incorrecta intervención de políticas públicas.
“Vivimos los efectos de una guerra que no pedimos”, sostuvo Galarza, y destacó que ante las próximas elecciones “no podemos ser botín político”.
Entre aplausos, Julia Monárrez Fragoso, representante de la mesa social, había planteado que “combatir la violencia con violencia ha tenido altísimo costo en vidas humanas y dolor para nuestra ciudad”. Nuestros jóvenes, manifestó, están desolados y hay juvenicidio generalizado.
Algunos asistentes, hartos de los discursos, se lo hicieron ver al alcalde José Reyes Ferriz cuando éste aseguró que estaban ahí para cuidar la ciudad.
“¡Miente, miente!”, gritaron y lo abuchearon.
Apenas proponían algo los funcionarios, los increpaban, como cuando una señora demandó que los policías dejaran de trabajar encapuchados y denunció que las cámaras para vigilar las calles no sirven.
Otros interrumpieron varias veces a Calderón. Alegaron que un grupo de jóvenes hizo una manifestación y fue reprimido. “No podemos construir con la macana en la mano”, exclamó un hombre que se puso de pie para exigir que los muchachos fueran escuchados, por lo que el Presidente envió al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, a atenderlos.
Así transcurrió la sesión. Entre discursos, promesas y la impaciencia de la gente. Como cuando un joven felicitó a Calderón porque tenía planes para ellos, sólo que le hizo ver que “aquí no hay jóvenes. Vea cuántos estamos aquí. Hay miles que quieren hablar”. El Presidente propuso: “hagamos un chat para que platiquemos”.
Teresa Almada, defensora de los derechos de los jóvenes, se declaró “desmoralizada” porque el secretario de Educación Pública planteó fortalecer Escuela Segura cuando los juarenses tienen sus propios programas, y lo invitó a asomarse a una preparatoria para que conozca la “represión y el hostigamiento” que sufre ese sector.
Cuando el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, prometió que habría “cero tolerancia” a la delincuencia, otra mujer le respondió: “es a la gente a la que hostigan”.
Otra persona relató que un colega suyo, de profesión médico, había sido secuestrado en la mañana. “No se vale, Presidente, y apoye a la sociedad, porque usted está por nosotros”, exigió otra voz.
lunes, 8 de febrero de 2010
Del feminicidio al “juvenicidio”
Marcela Turati
En Ciudad Juárez la violencia no distingue edades y su estadística criminal la convierte en la más golpeada del país. Tras la matanza de jóvenes la semana pasada, la socióloga Teresa Almada, maestra de varios de los caídos, dice a Proceso que la estrategia del gobierno federal para combatir al crimen organizado ha sido fallida. Y se lanza contra las autoridades: “Estamos ante un juvenicidio; están asesinando a muchos jóvenes, a niños, a niñas. Necesitamos que se pare ya esta masacre”.
Un rap se escuchaba en un panteón de barrio en Ciudad Juárez el 11 de diciembre:
Mi ciudad está sufriendo y lo que necesita es paz, las calles están manchadas de sangre, desempleados terminan robando y no por el gusto más bien por el hambre, mientras que las mafias se disputan por la plaza un cuerpo es encontrado ejecutado a dos cuadras de mi casa, prendo la televisión buscando diversión y lo primero que veo es una jovencita de tan sólo 12 víctima de violación, los Estados Unidos se lucen poniendo un muro, sentado en la banqueta me pregunto qué será de mi futuro…
Aarón, el adolescente vocalista del grupo MC Crimen, cantaba con los ojos cerrados al pie de la tumba de Juan Cazarez, un joven de 18 años rafagueado por los pandilleros de su barrio junto con dos amigos que hoy descansan en tumbas vecinas. Tenía un pomo de cerveza en la mano que se balanceaba al ritmo del rap.
Tres víctimas de esta guerra en la que la mayoría de los caídos son jóvenes.
Los amigos del difunto, a quien apodaban Baser, coreaban la canción compuesta por Aarón que lleva por título Crónicas de mi vida, y la cantaban con tanto sentimiento, como identificados con la rola de la que conocían bien el estribillo: Las calles de Juárez, y también los bares, están siendo testigos cómo se matan los enemigos, escucha, mira y calla o puedes morir por las balas de una metra-tra-tralla.
El juvenicidio que se vive en Juárez llegó a su máximo estelar con la matanza de 15 jóvenes preparatorianos que convivían en una fiesta casera la noche del sábado 30 de enero.
De pronto, el Congreso de la Unión y el Senado de la República se preocuparon por las víctimas de la matanza y condenaron la violencia que se vive en Juárez, considerada la ciudad más peligrosa del mundo. El suceso escaló espacios en televisoras, periódicos y radios nacionales e internacionales.
Y cuando la estrategia militar del combate antidrogas comenzó a ser cuestionada, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y el presidente Felipe Calderón dijeron que se trató de una riña entre pandillas; incluso anunciaron planes futuros para esta ciudad fincada en el olvido y, una vez más, prometieron replantear la fallida estrategia militar que se viene aplicando desde 2008.
Por todo el país, la gente se preguntó en qué momento Juárez llegó a esos niveles de violencia. Los antecedentes pueden ser Baser y sus amigos; también los cuatro jóvenes “fusilados” por otros adolescentes apenas en diciembre pasado; la veintena de masacrados en los centros de rehabilitación de adicciones también el año pasado; los bebés heridos de bala por ir acompañados de sus papás; los ocho huérfanos de padre y madre que tuvo que acoger el DIF; los niños que graban en sus celulares las ejecuciones; los 10 mil huérfanos mutilados de parientes por la violencia…
“Afortunadamente esta masacre (del 30 de enero) parece ser la gota que derramó el vaso, hemos tenido que esperar a que mueran tantos jóvenes para que la opinión pública nacional empiece a darse cuenta de lo que acá está pasando. Se dieron cuenta 4 mil 500 muertos después, y de éstos 80% eran jóvenes y 30% menores de 19 años”, dice en entrevista telefónica el diputado local por el PRD Víctor Quintana, indignado como la mayoría de los chihuahuenses.
El legislador, quien se erigió en relator de derechos humanos y ha subido a la tribuna local a denunciar desapariciones forzadas, matanzas, excesos de los militares en la Operación Coordinada Chihuahua, señala: “Estamos viviendo un juvenicidio. Los jóvenes de Juárez y del país, ya sean asesinados o sean ejecutores, son victimas. Y Gómez Mont y Calderón los quieren convertir en culpables y delincuentes”.
El perredista critica los planteamientos panistas de instaurar toque de queda en esa ciudad fronteriza, de por sí militarizada y al tope de retenes, y donde, dice, “los únicos que tienen libertades plenas en el estado son los narcos y sus escuadrones de exterminación”.
Y explica: “Este hecho nos muestra lo perverso y el fracaso de la relación del estado con los jóvenes: porque desde 2007 Chihuahua era el estado con mayor porcentaje de jóvenes entre 12 y 18 años que ni estudiaban ni trabajaban, con mayor índice de deserción en secundaria y prepa, donde a los jóvenes de 15 a 24 años se les dificulta tres veces más conseguir empleo y donde la única alternativa es la migración forzada o la pandilla o el narcotráfico o el suicidio. Y todos, ejecutados y ejecutores, son víctimas”.
Futuro roto
Una patrulla me detiene, los polis se bajan y me comienzan a esculcar interrogándome: ¿a dónde te diriges y en qué es lo que trabajas?, si no te gusta que te miren mal, entonces por qué no te fajas, como no traigo nada me dejan libre, más tarde se escucha una ráfaga y volvemos a lo mismo, los contrarios de mi vecindario vinieron acompañados de la muerte, el que está tirado en medio de la carretera es un amigo y esta vez no tuvo suerte… cantaba Aarón en el cementerio perdido entre las casas.
La madre de Juan no dejaba de llorar. A pesar de los anteojos oscuros se le veía la tensión en la cara. Ella fue quien envió un correo electrónico al rapero, a quien no conocía, y lo invitó al panteón a cantarle a su hijo.
“A él le gustaban mucho tus canciones”, le escribió.
La hermana de Baser –pelo negro brilloso, largas pestañas postizas y minifalda negra– plantaba flores de plástico sobre el monte de tierra. Al final, una mujer joven le pidió al rapero su teléfono y le explicó que lo llamará cuando regrese su hijo quinceañero, el único sobreviviente del asesinato, a quien tuvo que mandar al exilio para que los malandros de la cuadra no lo mataran.
MC Crimen es uno de los grupos de raperos y hiphoperos itinerantes que cantan y bailan por la ciudad, y ponen letra y movimiento a los horrores cotidianos que viven los niños y jóvenes juarenses que ven ejecuciones en el patio de la escuela o adentro de su propia casa y que están en riesgo por andar cerca de alguien con cuentas pendientes. O sin ellas.
Desde el año pasado, los alumnos de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez ya habían comenzado a manifestarse por la paz, a raíz de que desaparecieron dos compañeras y los asesinatos sucesivos de profesores y compañeros.
Ahora la tragedia tocó a los Cbtis, los bachilleres, las prepas y las ligas de futbol. Y, según la información que surge cada día, tocó a puro estudiante y deportista ejemplar, a aquellos que se habían escapado de la estadística de la exclusión educativa, a quienes no podían ser culpados de su propia muerte por andar en pandillas.
“Encima de todo, las autoridades plantean que los mataron por un pleito entre bandas. Es una construcción terrorífica porque aunque en este caso no fue así, si lo hubiera sido, ¿a poco eso justifica el crimen?, ¿qué alternativas de vida dan para que miles de chavos dejen de relacionarse con bandas?”, dice enojada la socióloga Teresa Almada, entrevistada por teléfono.
Directora de Casa Promoción Juvenil e integrante de la Mesa de Infancia del Consejo Ciudadano de Desarrollo de Juárez, Almada dice que los jóvenes juarenses son doblemente víctimas, porque: “o son asesinados, resultan heridos o presencian el crimen, o sufren por la falta de oportunidades y algunos finalmente se enrolan en el crimen organizado, porque la sociedad no les ofrece más que violencia”.
E insiste: la línea divisoria entre víctima o victimario es frágil, si se tiene en cuenta que 30% de los adolescentes de entre 12 y 15 años no estudian ni trabajan, que faltan prepas, que la crisis económica vació secundarias y que todos están expuestos a una violencia generalizada.
Ni los niños se salvan
El rap que coreaban ante la tumba es certero: Mujeres mueren, niños mueren, por la maldita crueldad que los sicarios tienen y no conviene quitar la vida por riqueza, ya que si algo nos enseñó el de arriba fue la nobleza, recuerda que las drogas y la ambición al pozo llevan…
La bitácora de la violencia en Juárez es escalofriante: en febrero de 2009, Bryan Marcelino González, un charro de 10 años que cursaba cuarto grado de primaria, fue asesinado en un bulevar cuando acompañaba a su hermano a transportar alfalfa; el 3 de octubre de ese mismo año, Laisa, de nueve años, es velada, mientras su hermano Enrique, de ocho, está en terapia intensiva con un disparo en la cabeza. Los dos fueron baleados en el parque donde jugaban cuando desde una camioneta dispararon contra su papá y su patrón.
En la estadística de 2008, también figuraban menores: el 18 de abril de 2008, la pick up del policía municipal Alejandro Martínez Casas quedó perforada por las ráfagas que recibió. El uniformado quedó sin vida, junto con su hijo Alejandro, de ocho años. Alrededor, 245 casquillos percutidos.
El 12 de mayo siguiente, el quinceañero Jorge Alfonso Zamora muere herido por una bala perdida que le atravesó el abdomen mientras estudiaba en su casa. Y el 9 de junio, Alexia Belem Moreno caminaba a la tienda con unas amiguitas cuando unos hombres la forzaron a subir a su camioneta y la usaron como escudo antibalas. Un balazo de AK-47 le dio en la cabeza. No alcanzó a terminar la primaria.
Semanas después, el 18 de julio, quedaron tendidos Raúl Alexander Golpe Jiménez, de 14 años, y Édgar Domínguez Galicia, de 15, estudiantes de secundaria; rafagueados por desconocidos.
El Norte de Juárez elaboró una estadística de la violencia a partir de información proporcionada por la Subprocuraduría de Justicia, según la cual de enero de 2008 a septiembre de 2009, 132 niños y adolescentes menores de 18 años fueron asesinados. Entre las víctimas hubo infantes de ocho meses.
Sin embargo, una estadística más puntual, elaborada por El Diario de Juárez con cifras oficiales, reveló que sólo en 2008 fueron asesinadas con arma de fuego al menos 460 menores de 25 años y que otras 900 víctimas tenían menos de 35. Sólo 300 de los asesinados ese año pasaban los 35.
Registros de la Dirección de Seguridad Pública municipal indican que al menos 14 mil adolescentes de entre 13 y 17 años forman parte de 521 pandillas que operan en 86 colonias. Y la Asociación de Maquilas sostiene que la violencia en la ciudad ha dejado a 10 mil huérfanos.
Teresa Almada, maestra de algunos de los bachilleres asesinados, lamenta: “No hay ningún resultado en dos años de presencia de los militares; no sabemos a quiénes combaten, porque no hemos visto ningún enfrentamiento contra narcos, sólo retenes y abusos contra la población civil. La estrategia es totalmente equivocada, mejor que les congelen las cuentas a los narcos, que elaboren una estrategia integral que prevea alternativas de vida, económicas y productivas para los jóvenes que han visto en el narcotráfico una opción, y que se haga una importante inversión en educación, en desarrollo, en creación de empleo”.
La especialista dice que debe replantearse la estrategia que, insiste, sólo ha dejado a los juarenses “sumidos en la tristeza”, y señala: “El año pasado hubo 120 menores asesinados y en lo que va de este año hemos tenido asesinatos de bebés de nueve meses, de un año. A un niño de siete años que balearon con su padre, aunque iba herido del pie e intentó correr, lo alcanzaron las balas”.
Y remata: “Estamos ante un juvenicidio; están asesinando a muchos jóvenes, a niños, a niñas. Necesitamos que se pare ya esta masacre”.
Proceso 07/02/2010
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