viernes, 24 de agosto de 2007

Tiovivo

“(…) a los periódicos y otros medios de comunicación social por la facilidad con que pasan de los aplausos del capitolio a despeñar desde la roca tarpeya, como si ellos mismos no formaran parte activa en la preparación de los desastres.”
JoséSaramago
Ensayo sobre la lucidez

Juan Monrreal López
Agosto 24 de 2007

Transparencia, legalidad, cumplimiento de promesas; difícil de consumar con Ricardo Rebollo

La cuenta regresiva para que Ricardo Rebollo asuma la presidencia municipal de Gómez Palacio, Durango, se encuentra en la recta final. Este será el principio de probar si su llamada ciudad de 10, con sus 10 Cómos(sic), son demagogia, tal como siempre ha sucedido con los ofrecimientos de campaña en esta ciudad; convertida en bizarra por fuerza de quienes la han gobernado, incluso el propio padre del alcalde electo.

Si quiere que le crean, por principios de cuentas, Ricardo tendrá que dar muestras de legalidad, acompañada de transparencia. No puede seguir siendo proveedor municipal, tampoco estatal.

Reiteradamente, Rebollo ha violentado las Leyes de la administración pública, junto con la Subsecretaria de gobierno, su hermana Rocío. En esto han contado con el contubernio del gobernador Ismael Hernández Deras, de quien han recibido la bendición pública.

Esto es mal augurio.

Buscando credibilidad, Rebollo ha dicho que si es necesario auditar al alcalde saliente Octaviano Rendón Arce, efectivamente lo hará. Esto es difícil que suceda. Su hermana fue la presidenta de la Comisión de hacienda del Cabildo. Nunca denunció las obras malas, caras; además ejecutadas por funcionarios.

Fue juez y parte de la cadena de ilícitos de esta administración.

Además, ambos rinden pleitesía al grupo al que pertenece Octaviano; al grupo Carlos Herrera.

Débil de acuerdo a los resultados electorales, - siempre dijo tener una ventaja de cuando menos 46 puntos -, al final terminó siendo el alcalde electo que vence por menos margen. De hecho, eso lo colocó en desventaja para negociar con los poderes fácticos municipales. Con los que patrocinaron su dispendiosa campaña proselitista.

Rebollo Mendoza ha dicho que no aceptará imposiciones. Pero a trasmano se sabe que ya entregó los puestos claves de la administración. SIDEAPA, la Dirección de Seguridad Pública, Tránsito, Obras Públicas, e incluso que existen tirones fuertes por la tesorería.

Esto hizo prender focos rojos en Durango.

El 17 de agosto, un envalentonado Hernández Deras, reunió a los alcaldes electos de Gómez Palacio y Lerdo, para exigirles excluyan de sus administraciones a la gente perteneciente al clan Herrera.

Requirió entre otras reclamaciones, no repetir a ningún funcionario de la actual administración gómezpalatina.

Las palabras tendrán poco eco.

Carlos Aguilera, alcalde electo de Lerdo, se mantiene diciendo que él le debe el triunfo a dos hombres poderosos; uno de Gómez, otro de Durango. Es decir, Carlos Herrera e Ismael Hernández.

Es más, de hecho los estira con sus aflojes para colocar a los funcionarios que sirvan a esos grupos, – no a las ciudades-, va más allá de las frágiles fuerzas de estos endebles alcaldes electos.

La misma tónica es hacia Carlos Aguilera, quien recibió dinero a manos llenas con los que tranzó favores a futuro.

Fue tanto el dinero que recogió para la campaña, que le sobraron fondos; mismos que de inmediato inyectó a su peculio.

De ese tamaño son los favores que tienen que recompensar.

En el caso de Ricardo Rebollo, las promesas de campaña, fueron eso. Pero quisiéramos que efectivamente cumpla, cuando menos, proporcionando agua y drenaje para todos los gómezpalatinos.

Eso no sucederá.

De los otros nueve puntos de su ciudad de 10, con su 10 Cómos(sic), luego habláremos.