lunes, 13 de abril de 2020

Jorge Zermeño Infante, alcalde berrinches de Torreón; es detractor de AMLO y mantiene abulia contra COVID-19


Asiste a las reuniones de salud, con actitudes indolentes y retadoras
*No ha propuesto agenda contra la pandemia en las sesiones de Cabildo
Juan Monrreal López
Abril 12 de 2020
Torreón, Coahuila. – Indolente, abúlico, retador y berrinchudo; así ha ejercido la política y el genio el alcalde panista de Torreón, Jorge Zermeño Infante, en las reuniones del Comité Estatal de Salud, al igual que en el Sub Comité Regional de Salud del gobierno de Coahuila, donde se discuten las medidas a seguir para combatir la pandemia de COVID-19.
Acostumbrado a culpar a los otros de sus yerros administrativos, tiene un historial de caprichos desde que en 1997 ganó la presidencia municipal.
También de indolencia para atacar los problemas de salud de la comunidad; como olvidar la defensa a ultranza que realizó a favor de la empresa Peñoles, que envenenó con plomo la sangre de 35 mil niños de Torreón.
Desde esa época, Zermeño, lanzó culpas hacia todos los órdenes de gobierno, ciudadanos, partidos de oposición, activistas, periodistas, y, todo aquel que imaginó boicoteaba su gobierno.
El único atinado era él, nadie más.
Y en realidad nada ha cambiado para bien, en la cabeza de Zermeño Infante. Por el contrario, la prepotencia, la intolerancia, el hambre de hacer negocios de la administración, usando a los hijos, han crecido.
Sin embargo, el ir a contracorriente de las políticas gubernamentales, sin proponer nada, puede ser contraproducente en la salud y vida de los torreonenses, incluso contra los Laguneros.
Desde la aparición del primer caso de COVID-19 en el municipio, Zermeño Infante, ha mostrado no estar de acuerdo con las estrategias públicas, federales y estatales, para combatir la pandemia.
El alcalde, se ha opuesto al cierre de comercios, negocios, restaurantes, con todo y que la pandemia avanza en oleadas en todo el mundo, en el país, en la región y por supuesto en el ayuntamiento.
De hecho, las unidades económicas torreonenses, han bajado las cortinas por acatamiento a las instrucciones del gobierno federal, al igual que los lineamientos del gobierno de Coahuila, no por instrucciones del presidente.
Así, que, desplazado de las iniciativas de salud, Jorge Zermeño, ha respondido con abulia a los llamamientos estratégicos para combatir al Coronavirus.
Por ello, no fue extraño que, el pasado 7 de abril, en la reunión Sub Comité Regional de Salud, Zermeño Infante, diera muestras de berrinche y valemadrismo, frente a la contingencia sanitaria.
Lejano del espíritu de la reunión que tenía como uno de los objetivos centrales, “ir solucionando las cosas entre todos” para combatir el COVID-19, Jorge Zermeño, se mostró molesto, impaciente e incluso en muchas ocasiones taciturno.
La realidad, es que el presidente municipal, nunca se ha subido al barco de la responsabilidad para enfrentar la pandemia.
Esencialmente ha dejado en manos del gobierno federal, de Coahuila y de la ciudadanía, el combate virus SARS COV-2, popularmente conocido como Coronavirus.
El pasado 7 de abril, Zermeño Infante, permaneció retador e indolente, casi toda la reunión.
Sin embargo, después de finalizada, y ya en la rueda de prensa, el berrinche siguió.
El alcalde no usó cubrebocas en la rueda de prensa, con todo y que es mandato oficial en todo el estado, para cualesquiera.
De hecho, Zermeño Infante, mostró un talante de desinterés hacia los temas tratados en el encuentro del sub Comité Regional de Salud.
Poco le importó, que se expusieran los lineamientos que deben respetar el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), respecto a los enfermos y fallecidos por COVID-19.
Tampoco le interesó, la manera en que se le ayudará al IMSS, el cómo se administrarán los apoyos empresariales, – si es que los hay-, así como conocer los inventarios del personal médico, enfermeras, elementos del Ejército y Guardia Nacional, disponibles para desplazarlos a los lugares donde sea necesario, ahora que se avecina la fase 3 de la epidemia.
Todos estos aspectos técnicos, Zermeño Infante, los desoyó; la impaciencia le ganó.
Peor; pareciese que los intereses de salud de los torreonenses no le concernieran.
Así que, al llegar a la rueda de prensa, las molestias que Zermeño pasaba, fueron delatadas por el su eritema facial.
Sin que nada lo calentara, a Jorge Zermeño, poco le importaron las palabras del gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme Solís, quien puntual dijo que, “No voy a permitir que haya neumonías atípicas en Coahuila. Necesito a todos los médicos y personal de salud sanos”, pero el presidente municipal siguió en su berrinche, tocando con los dedos sobre la mesa, alguna tonadilla que él solo sabe.
Tan fuera de órbita estaba en la reunión Jorge Zermeño, que en su turno sólo alcanzó a exponer generalidades, – como ya es costumbre en los panistas-, que bien pueden expresarse en cualquier situación:
“La sabiduría para tomar decisiones debe prevalecer para ir viendo qué medidas se deben de ir tomando de acuerdo a las circunstancias. Siempre hay que buscar un justo medio, pensando en lo que la gente está viviendo día a día”, dijo hastiado frente a los alcaldes de La Laguna de Coahuila, autoridades médicas de las instituciones públicas e incluso directivos de algunos hospitales privados.  
Y esto se está reflejando en la línea discursiva y práctica del presidente municipal en el combate al COVID-19.
El asunto es que, alejado del palpitar de la ciudad, Jorge Zermeño, sólo ha ordenado algunas acciones de sanitización en dependencias gubernamentales como la Dirección de Seguridad Pública, Central de autobuses, el aeropuerto internacional, no obstante, sigue sin existir una política consistente en el combate al Coronavirus.
Ejemplos muchos.
En las calles de Torreón, los trabajadores que pintan las calles con micro carpetas no cuentan con equipo protector mínimo para evitar los contagios.
Tampoco guardan sana distancia.
Esto se traslada también, al uso faccioso de las despensas alimentarias.
A jugar con el hambre de los ciudadanos.
La campaña del DIF-Torreón, “Alimentando Corazones”, está convertido en un instrumento propagandístico, dirigido por la esposa de Jorge Zermeño, la ex edecán, Astrid Casale Frausto.
El organismo entrega despensas a conveniencia, no a los más necesitados.
Tampoco los distribuyen en las colonias proletarias que más los requieren.
El trasfondo es que el reparto de víveres se encuentra enfocado a generar efectismo, utilizando a los medios de comunicación y periodistas al servicio del alcalde.
Se sabe que, en Torreón, existen alrededor de 60 mil familias con carencia de alimentos; con respectivos padrones que identifican quienes son y en donde se encuentran.
No obstante, la miopía de Jorge Zermeño, se encuentra enfocada en manipular los víveres para conseguir adeptos clientelares para las próximas elecciones de diputados locales.
Eso es lo que lo mueve, junto con los negocios que realizan sus hijos desde el poder.
De acuerdo a Jorge Zermeño, oficialmente el municipio distribuirá 15 mil bolsas de alimentos, un déficit tremendo frente al número de desamparados en estos días de pandemia.
Líderes de las colonias populares confirmaros a Demócrata Norte de México, el plan clientelar que se mantiene en el reparto de las provisiones en esos sectores de Torreón, dijeron que “las despensas se reparten a conveniencia, si no eres del PAN, comida no hay”.
Así, la administración zermeñista, apenas usará oficialmente 3 millones de pesos, considerando el sobreprecio con el que se están comprando los paquetes de alimentos.
Y eso que la epidemia apenas comienza.
Por otro lado, la indolencia de Zermeño, se refleja también en la falta de distribución de cubrebocas entre los ciudadanos, ahora que, en Coahuila, son obligatorios.
Torreón, tiene al día de hoy, 21 caso confirmados y 4 hospitalizados.
Sin embargo, este logro es producto de la disciplina ciudadana, al acatar las directrices del gobierno federal y estatal, más que de las acciones del alcalde.
El asunto es que, el presidente municipal, Jorge Zermeño Infante, sigue con actitud de perdona vidas respecto a las políticas diseñadas para enfrentar al COVID-19.
Él sigue empeñado en abrir todas las actividades económicas, aun y cuando el gobernador coahuilense, Miguel Ángel Riquelme Solís, dijo claramente el pasado 7 de abril que, “La recuperación económica déjenmela a mí, lo más grave son los muertos y es la salud de nuestra gente”, no obstante, el alcalde sigue sin entender.
Jorge Zermeño, anda nervioso, en primer lugar, porque se sabe que la Unidad de Inteligencia Financiera, anda tras el origen de la fortuna de sus hijos; la otra; el proceso electoral para diputados locales, no le pinta bien.
Sin embargo, de esto, no tienen la culpa los ciudadanos, quienes con mejor actitud están enfrentando a la pandemia del SARS COV-2, conocido como Coronavirus, en tanto, Zermeño Infante, sigue, echando culpas al gobierno de Andrés Manuel López Obrador y Miguel Ángel Riquelme Solís, sin agarrar por los cuernos la responsabilidad en el diseño de políticas que eviten en los posible, el deterioro de la salud de los torreonenses e incluso que pierdan la vida.
Recuerden que, en la historia de Zermeño Infante, también se encuentra la defensa a ultranza de la empresa Peñoles, que llegó a envenenar con plomo, la sangre de 35 mil niños de la ciudad.
Historia es presente.
Twitter: @jmonrreall

No hay comentarios: