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martes, 14 de febrero de 2012

Los Coahuilenses dan el Sí… al divorcio

IVETH HERNÁNDEZ
14 febrero 2012

Un verdadero reto para San Valentín: el año pasado el número de trámites de divorcio superó al de los matrimonios

Saltillo.- En 2011 un total de 2 mil 184 parejas se divorciaron en Coahuila, 69 más que las 2 mil 115 que se casaron en el mismo año, según cifras de la Dirección del Registro Civil.

Pero, aunque parezca increíble, esa insólita cifra de divorcios, no es la peor que ha registrado el estado en años recientes, pues aunque en 2010 se disolvieron 2 mil 120 matrimonios, fue 2009 el peor año en materia de bodas, cuando 3 mil 581 parejas disolvieron el vínculo matrimonial.

El año pasado, el municipio en el que se presentaron más casos de separaciones fue Torreón, con 354 divorcios; seguido de Saltillo, con 318, y Monclova, con 308.

El municipio de Juárez fue el único en el que no se presentó ninguna separación matrimonial.

Pero resulta paradójico que si los matrimonios no se pudieron salvar por falta de entendimiento entre los esposos, al momento de la disolución, sí se pongan de acuerdo. Y es que la mayoría de los divorcios en Coahuila son por mutuo consentimiento y terminan su relación en buenos términos.

Otras razones por las que los matrimonios terminan son, por supuesto, la violencia intrafamiliar, o la infidelidad a la pareja, las causas más comunes no sólo en el estado, sino en todo el País.

Desde la Psicología, esta crisis del matrimonio como institución es consecuencia de que muchas parejas no saben enfrentar problemas y su relación deja grandes grietas difíciles de reparar.

Al respecto, la psicóloga Claudia Rivera señala que en ocasiones es mejor finalizar una relación en buenos términos, antes de que la violencia llegue.
“Hay que aprender a detectar los focos rojos, y si estos no tiene manera de solucionarse, es necesario acudir a un especialista y tener un acompañamiento durante la separación”, indicó.

Explicó que, aunque las separaciones suelen lastimar más a una de las partes, en ocasiones es la mejor solución para evitar conflictos mayores que lleguen a dañar hasta a los hijos.

“Es común escuchar: ‘Por mis hijos no me he divorciado, ellos merecen estar en una familia’”, comenta Rivera, “pero si te divorcias no significa que los hijos pierdan a su padre o su madre, sólo se disuelve la pareja”.

Reveló que hay casos en que las relaciones terminan con la llegada de los hijos, incluso desde el primer embarazo.

“La mujer se centra en la emoción de dar una vida y se concentra en ser madre, olvidando a la pareja, por lo que el hombre se siente no integrado en la dinámica familiar”, comentó.

Otro de los factores que lleva a las parejas a divorciarse son las conocidas “crisis de la edad”. En este punto, es más frecuente que los hombres sientan la necesidad de experimentar emociones nuevas con su pareja, pero si ésta no está de acuerdo, él buscará a alguien con quien concretarlas.

lunes, 8 de febrero de 2010

Matrimonio, institución vetusta y obsoleta, dice investigadora

Necesario, transformarlo para ser más libres y dignos: De Barbieri

*Pocos avances para combatir la violencia hacia la mujer, afirma

Mariana Norandi

Periódico La JornadaLunes 8 de febrero de 2010, p. 40

El matrimonio es una institución vetusta, creada para la nobleza y en un tiempo en el que la vida humana duraba 35 años; por lo tanto, hoy, en el siglo XXI, si queremos una sociedad más justa y equitativa es necesario transformar esa unión conyugal y crear una normatividad que realmente nos haga más libres y más dignos, afirmó la socióloga Teresita de Barbieri en la conferencia El feminismo y el conocimiento en un mundo de dudas.
En el acto de inauguración de la octava promoción del diplomado internacional El feminismo en América Latina: aportaciones teóricas y vindicaciones políticas, efectuado en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la investigadora hizo un recorrido histórico del feminismo. Se centró en la segunda etapa de este movimiento –a partir de la década de los años 60– y analizó su evolución, así como los desafíos que le imponen los nuevos tiempos, particularmente en América Latina.
Sostuvo que la actual crisis económica no implicará el final del capitalismo porque, citando a la teórica marxista Rosa Luxemburgo, “mientras haya un espacio social de posibilidad de acumulación primitiva, el capitalismo va a seguir tan campante”. No obstante, subrayó, toda crisis “destruye y obliga a construir”, y en esta reconstrucción social, si se quiere erigir una sociedad más justa y equitativa hay que tener en cuenta los problemas que este sistema está evidenciando.
Uno de estos problemas a resolver que presenta este siglo a la sociedad contemporánea, y en particular al feminismo, es el de transformar el matrimonio, ya que no sólo es una institución obsoleta, sino además en él se construyen las relaciones mujer y varón que hay que cambiar.
“En tiempos en que la vida humana duraba 35 años la gente no vivía más de 15 años casada, pero hoy, cuando se viven cerca de 80 años, no se puede seguir arrastrando el matrimonio porque es una institución vetusta.”
Otro de los retos para el feminismo es el de la dualidad del trabajo, es decir, considerar únicamente trabajo a aquel que produce bienes y servicio, mientras la labor doméstica queda excluida de esta consideración.
“No puede ser que uno se considere trabajo y el otro no. El cuidado de los niños, de los enfermos, de los viejos, de los adultos y el mantenimiento de la vida, son labores y tienen que ser consideradas trabajo en el ámbito de la economía.”
El tercer reto es erradicar la violencia contra las mujeres, aspecto en el que “se ha trabajado tanto y se ha avanzado muy poco”. Sin embargo, De Barbieri dijo que si se apuesta a que este problema lo solucionen sistemas de justicia eficientes, esa apuesta, hoy en día es una ilusión, ya que erradicar la violencia implica cambiar una construcción social, lo cual puede llevar 2 mil años, y 350 años de feminismo no son nada para modificar esa realidad. “Y, tal vez, las soluciones son muy distintas a las que hoy imaginamos.”