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lunes, 2 de agosto de 2010

Aumenta casi en 50% homicidios en Juárez

CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.- En 2008 la urbe registró mil 600 asesinatos y casi 2 mil 650 en 2009, atribuidos al crimen organizado.

Desde diciembre de 2006, México acumula 25 mil muertes por causa del crimen organizado. (AP)

CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.- Ciudad Juárez registró en los siete primeros meses de este año mil 700 asesinatos atribuidos al crimen organizado, un aumento de casi el 50%, de acuerdo a información oficial y recuentos periodísticos, según publica Milenio con información de EFE.

En la cifra correspondiente a este año se suman los 18 asesinatos registrados en las últimas horas, mientras que en el mismo periodo de 2009 fue de mil 150 homicidios, un aumento del 47.6%.

La metrópoli norteña, fronteriza con El Paso (Texas, EU) es la ciudad más violenta de México debido al enfrentamiento que mantienen allí los cárteles de Juárez y de Sinaloa.

El sábado se registraron 15 asesinatos, entre ellos el de dos mujeres que fueron tiroteadas. Las tres víctimas restantes fueron asesinadas hoy, uno de ellas a golpes, informó la Subprocuraduría de Justicia del estado de Chihuahua en la zona norte.

Julio concluyó como el segundo mes más violento de 2010 en la urbe, registrando 291 homicidios, un promedio de 8 personas muertas al día.

El primero de esta lista fue junio, con 313 homicidios; mayo registró 262; marzo 240; enero 227; abril 205 y febrero 163.

En 2008 la urbe registró mil 600 asesinatos y casi 2 mil 650 en 2009, atribuidos al crimen organizado, cerca de un tercio de los cometidos en el país.

Desde diciembre de 2006, México acumula 25 mil muertes por causa del crimen organizado.

Agencias
02/08/2010

miércoles, 17 de marzo de 2010

Todavía vienen “cosas muy duras” en Ciudad Juárez, reconoce Calderón

Los homicidios de tres personas vinculadas con el consulado complican el problema, señala

*México y EU pelearán esta lucha, “cada quien en su territorio y en el ámbito de su competencia”

Claudia Herrera Beltrán
Enviada
Periódico La JornadaMiércoles 17 de marzo de 2010, p. 5

Ciudad Juárez, Chih., 16 de marzo. Los homicidios de tres personas vinculadas al consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez complican el problema de seguridad en este municipio por la “dimensión internacional” que adquiere y todavía vienen “cosas muy duras”, reconoció el presidente Felipe Calderón, tras demandar responsabilidad compartida entre ambos países.
El michoacano viajó a esta ciudad por tercera vez en 34 días, ahora acompañado por el embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, con quien tuvo una larga reunión privada en el hangar del aeropuerto Abraham González, acompañado de la canciller Patricia Espinosa, lo mismo que del gobernador José Reyes Baeza y el alcalde José Reyes Ferriz, tras lo cual el diplomático se retiró y no participó en el resto de las actividades presidenciales.
Con retraso de una hora por este encuentro, el Presidente de la República comenzó su agenda pública protegido por un fuerte operativo de seguridad.
Ante habitantes de colonias pobres defendió la alianza con los estadunidenses para “pelear y ganar” esta lucha, aunque aclaró que deberá darse “cada quien en su territorio y en el ámbito de su competencia, pero con una estrecha colaboración en materia de información, inteligencia y políticas públicas”.
Después, en la tercera sesión del foro Todos somos Juárez; reconstruyamos la ciudad, remarcó que quiere reconstruir Juárez, pero “hay que decirlo, se complica a partir de los homicidios del sábado, porque eso le da una dimensión internacional al problema”, y añadió que vendrá un nuevo día pero tomará tiempo y todavía habrá “cosas duras”.
Reunido con decenas de beneficiarios del programa Oportunidades, en el gimnasio del Colegio de Bachilleres –que fue ocupado a la mitad–, Calderón remarcó el carácter “bilateral” de esta lucha y la parte de responsabilidad de Estados Unidos en el crimen que asuela a Ciudad Juárez, ya que tiene su origen en el consumo y tráfico de drogas en y hacia esa nación, lo mismo que el tráfico de armas en la frontera.
Luego de que FBI, DEA y otras cinco agencias de seguridad del país vecino llegaron aquí para investigar la muerte de dos estadunidenses relacionados con el consulado, insistió en que ambas naciones deben seguir colaborando para derrotar a estas organizaciones, poner un alto al tráfico transfronterizo de drogas, de armas, de dinero ilícito y, desde luego, para poner a salvo a los jóvenes y a los niños, que son blanco de estos criminales.
Antes, manifestó su más enérgica indignación y condena por los cobardes homicidios de tres personas (Lesley A. Enriquez, su esposo Arthur H. Redelf y el mexicano Jorge Alberto Salcido Ceniceros, y prometió que esclarecerá estos crímenes y perseguirá a los culpables, para lo cual dio instrucciones al procurador general de la República, Arturo Chávez, para coordinarse con su par del estado de Chihuahua.
En su visita a esta ciudad convulsionada por los cotidianos asesinatos, se mostró optimista de poder rescatar la urbe con el argumento de que “son muchos más, cientos de miles más, millones más de juarenses que sí quieren ir para adelante, que sí quieren trabajar, que sí quieren vivir en paz, que los que están con sus trapacerías golpeando y lastimando al resto de la sociedad”.
Disputa electoral
Cuando faltan menos de tres meses para que se realicen las elecciones en Chihuahua, Calderón Hinojosa y el gobernador priísta dejaron ver que hay una pugna entre ambos gobiernos por los programas sociales.
El Ejecutivo federal anunció la incorporación de 25 mil familias al recién creado programa Oportunidades urbano, que recibirán de 600 a mil 300 pesos, según la cantidad de hijos que tengan. La promesa del mandatario es entregar los fondos “sin distingos políticos” o de creencias religiosas.
Frente a él estaban habitantes de colonias como Tierra Nueva, Juanita Luna, Felipe Ángeles, de la Carlos Javira, que antes de la llegada de Calderón se mostraban poco animados, pero fueron arengados por una beneficiaria, Fidela Franco, a “estar contentos porque está aquí el Presidente”.
El gobernador Reyes Baeza planteó que este programa no debe ser motivo de discordia ni de confrontación entre ambos gobiernos. Oportunidades va más allá de coyunturas electorales y es para atender una demanda sin mezquindades ni divisiones, remarcó.
De hecho, el titular de Desarrollo Social, Heriberto Félix, tuvo que ofrecer transparencia en la distribución de recursos y aclaró que el padrón de beneficiarios se publicará en Internet y será supervisado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

viernes, 12 de febrero de 2010

Jorge Ramos y Mario Héctor Silva
Enviado y corresponsal
El Universal Viernes 12 de febrero de 2010

jorge.ramos@eluniversal.com.mx

CIUDAD JUÁREZ, Chih.— El presidente Felipe Calderón sólo la miraba. Luz María Dávila se plantó ante la mesa que encabezaba el mandatario y le espetó: “No puede ser que diga que eran pandilleros, si estudiaban y trabajaban”.
Fue un encuentro inusual. Doña Luz María le dijo que no podía darle la bienvenida ni saludarlo de mano. Margarita Zavala, esposa de Calderón, se mostró impactada ante el reclamo.
“Si usted perdiera un hijo buscaría hasta debajo de las piedras a los responsables, pero como yo no tengo esas posibilidades, no lo puedo hacer.
“No me diga que sí, ¡haga algo, señor Presidente! Queremos el Juárez de antes, no el sangriento”. Calderón asentía con la cabeza frente a la mujer que después rompería en llanto.
Desde el atril dispuesto en el centro social Cibeles le demandaron. Pero desde los asientos la gente le hizo sentir su desesperación por la inseguridad, su desconfianza en la autoridad.
Quienes abrieron fuego ante el Presidente fueron doña Luz María y seis mujeres más.
Al comenzar las cuatro horas que duró el diálogo con la sociedad civil, se pararon de espaldas a Calderón en protesta. Éste ni siquiera volteó a mirarlas en los 10 minutos de su intervención.
Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación, se movía en su asiento y miraba la escena, mientras Zavala nunca de dejó de hacer anotaciones.
Ciudad Juárez amaneció con más seguridad de la usual. Al menos cinco helicópteros militares sobrevolaron la ciudad. Soldados con catalejos se apostaron en la torre de control del aeropuerto y otros en las azoteas del centro social Cibeles, ubicado en la zona norte de Juárez, a unos 500 metros de la frontera con Estados Unidos.
Y si hay 10 mil soldados y policías federales cuidando de las calles por el operativo, descalificado horas antes por civiles y el obispo local, Renato Ascensio León, ayer fue más ostentosa esta vigilancia.
Eso mismo llevó al choque entre estudiantes y activistas, algunos con tapaboca, con la policía, a escasos 500 metros de donde Calderón dialogaba con los juarenses. Los policías de plano los arrastraron cuando se tiraron al piso los manifestantes. Ahí se quedaron, en el pavimento, casi tres horas, aunque eran un centenar de personas.
Golpe a Gómez Mont
Adentro del centro social una mujer gritó: “¿A eso vino (Calderón) a la ciudad, a reprimir jóvenes?” Ante la insistencia, el Presidente envió al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, a negociar con ellos. Pero fue inútil, los jóvenes y manifestantes lo tacharon de “asesino”, “represor”, y cuando se retiraba de la multitud salió una mano que le alcanzó a dar un leve golpe en la cabeza.
El general David Rivera Bretón, jefe de la policía local, aseguró que los jóvenes obstruyeron el acceso al lugar, ubicado al norte de la ciudad y a unos 500 metros del río Bravo y por ello se actuó.
Ante el enfrentamiento, el legislador del PRD, Víctor Quintana, y Cipriana Jurado, del Centro de Investigación Popular, salieron para defender a los manifestantes, pero el cerco de seguridad les impidió acercarse.
La tensión adentro también le llovió al presidente municipal de Ciudad Juárez, el priísta José Reyes Ferriz, quien fue increpado y calificado de mentiroso por sus gobernados.
El alcalde se refería al esfuerzo de su administración para enfrentar la inseguridad y la violencia que padece el municipio, le reclamaron que no durmiera en esta ciudad.
“Mientes, mientes”, le gritaron al alcalde juarense, ante la mirada impávida de Calderón.
Reyes Ferriz afirmó que él es uno de los que se han quedado a dar la cara ante la problemática que vive Ciudad Juárez, pero fue abucheado por la concurrencia. “Bla, bla , bla”, se burlaron entre los asistentes.
Tras cuatro horas de diálogo, Felipe Calderón dio por terminado el encuentro.

miércoles, 13 de enero de 2010

Ciudad Juárez: El poder del perro

Jenaro Villamil

A la memoria de Esther Chávez Cano

MEXICO, DF, 12 de enero (apro).- Con el título de “El poder del perro”, el guionista estadunidense Don Winslow noveló, con datos reales en algunos casos, la penetración del narcotráfico en la vida mexicana.
Winslow describe claramente que el “poder del perro” no sería posible sin la complicidad de los cuerpos de inteligencia estadunidenses y mexicanos, de las autoridades policiacas, militares, políticas y hasta eclesiásticas. Las redes alcanzan los niveles más insospechados.
Lo que en la obra de Winslow es una especie de ‘docudrama’ de la situación mexicana –teniendo como epicentro a la Tijuana de los Arellano Félix y el poder de Miguel Ángel Félix Gallardo, el otrora “jefe de jefes”-- en Ciudad Juárez, Chihuahua, el otro polo fronterizo del trasiego de drogas, armas y migrantes a Estados Unidos, se ha convertido en una auténtica tragedia.
En esta ciudad no hay lugar para los débiles ni para la justicia. La urbe de un millón 400 mil habitantes está clasificada en 2010 como la más violenta del mundo, según los datos de la organización Movimiento Blanco.
En los últimos tres años (2007 a 2009), las muertes violentas relacionadas con el crimen organizado se incrementaron en 800% en esta frontera.
Tan sólo en 2009, los homicidios dolosos sumaron 2 mil 658 personas. Y en los primeros once días de este 2010, la cifra ha alcanzado cien asesinatos en menos de una quincena.
Lo peor es que estos datos no se corresponden con expedientes y seguimientos judiciales precisos de cada uno de los casos. La “segunda muerte” en Juárez es el anonimato de las propias víctimas de la ola de violencia.
El castigo brutal, inmerecido y dantesco que viven los habitantes de Juárez no tiene paralelo con ninguna otra ciudad mexicana.
Los juarenses saben bien que se trata de “el poder de la línea” lo que ha generado la espiral reciente de inseguridad, violencia y miedo.
Algunos de los más informados se atreven a aventurar que se trata de un reacomodo tremendo para entregarle esta plaza al cártel de Joaquín “El Chapo” Guzmán, el capo más poderoso de los sexenios panistas, enfrentado a sus adversarios del propio cártel de Juárez, del Golfo y Los Zetas, aliados, al parecer, a las redes de los Beltrán Leyva. El imperio de Amado Carrillo Fuentes, “El señor de los cielos”, se ha convertido en el botín más preciado.
El castigo es tremendo porque desde 1992 y 1993 la negligencia de las autoridades municipales, estatales, federales y binacionales sólo ha agravado la situación.
Primero Ciudad Juárez alcanzó notoriedad mundial por la barbarie cometida contra más de 400 mujeres asesinadas. La orgía de odio, impunidad y complacencia frente a los crímenes seriales y a la violencia de género nunca ha sido aplacada por las protestas y denuncias de decenas de organizaciones locales e internacionales. Al contrario, a mayor protesta, mayor impunidad.
El expediente relacionado con los ocho cuerpos de mujeres jóvenes encontradas hace casi diez años en el lote algodonero –un sitio ubicado en el corazón de la zona maquiladora de Juárez-- llegó hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
La sentencia no tiene medias tintas: es el Estado mexicano el responsable de 17 años de feminicidio continuado. Ni los exgobiernos del PAN y del PRI en Chihuahua, ni el del presidente Felipe Calderón, se han inmutado ante el vergonzoso veredicto.
Al expediente de los crímenes de odio contra las mujeres se ha sumado el de cientos de desaparecidos. Algunos cuerpos han sido encontrados en ‘narcofosas’. Se calcula que existen más de 20 casas de seguridad donde aún están cadáveres no encontrados.
En 2003-2004, el gobierno panista de Vicente Fox quiso aminorar la presión de la opinión pública nacional e internacional con un operativo policiaco que no frenó la espiral de violencia en Ciudad Juárez.
Sólo por dar un ejemplo de la simulación que se vivió en esos meses: mientras los “muchachos” de la Policía Federal Preventiva perseguían a los delincuentes en los barrios pobres, al lado de la delegación de la Procuraduría General de la República en Ciudad Juárez operaba una discoteca que todo mundo sabía que pertenecía al “cártel”. Era una pirámide ostentosa que imitaba a las egipcias.
La situación se agravó en este sexenio. Desde 2007 a la fecha, el Operativo Conjunto Chihuahua abrió las compuertas del infierno. Al feminicidio, los desaparecidos y los crímenes entre sicarios y contra autoridades ministeriales, se han agregado la industria del secuestro –los capos en pugna requieren dinero en efectivo, rápido y en grandes cantidades--, así como la persecución y el asesinato de periodistas y activistas de organizaciones de derechos humanos.
Las ejecuciones recientes de Josefina Reyes, de Jesús Alfredo Portillo Santos y de Flor Alicia Gómez López sólo han incrementado una sospecha en Juárez: a la guerra entre bandas del crimen organizado se ha sumado la guerra de efectivos militares en contra de los activistas (ver reportaje de Gloria Leticia Díaz, Proceso 1732).
El gobernador saliente Jesús Reyes Baeza y el alcalde juarense José Reyes Ferriz anunciaron hace dos días que se pondrá en marcha un Plan de Intervención Juárez, con la participación de “asesores” colombianos y estadunidenses para este año.
En otras palabras, Juárez vivirá “el poder del perro” en su máxima expresión: una cabeza de playa del intervencionismo sin que existan garantías básicas para los habitantes de esta ciudad.
Ciudad Juárez seguirá siendo el termómetro de nuestro fracaso como nación, que soñó con la transición democrática y amaneció con “el poder del perro” en las entrañas.
Proceso13/01/2010

jueves, 27 de agosto de 2009

Inseguridad en Juárez

Miguel Ángel Granados Chapa

Felipe Calderón no acudió al inicio de una reunión continental sobre inseguridad que se realiza en Chihuahua, quizá porque el convocante fue Manuel Espino o quizá por la situación de delincuencia que prevalece en la entidad
Sin la presencia del presidente Felipe Calderón ayer fue inaugurado en Ciudad Juárez el II Foro internacional "Inseguridad, dolor evitable. Acciones para la paz", que concluye hoy. La reunión fue convocada no sólo pero sí principalmente por la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), a la que pertenece el PAN, el partido del Ejecutivo. La ausencia de Calderón fue hecha notar, con sutileza pero significativamente, por Manuel Espino, cabeza de esa agrupación partidaria desde hace más de dos años, en la carta que acompaña al programa del foro. En ella juzgó "oportuno recordar que la primera edición de Inseguridad, dolor evitable, se realizó con gran éxito en Bogotá, Colombia, el 13 de junio de 2008, con la participación del presidente de ese país, Álvaro Uribe Vélez".
La ausencia de Felipe Calderón en una reunión continental sobre el tema en que ha descansado el bienio y medio de su gobierno puede ser explicada por una de dos motivaciones, o por la conjunción de ambas. La primera se refiere al organizador del acontecimiento. La segunda a la situación que priva en Ciudad Juárez, escogida como sede del foro.
Es conocida la distancia y aun animadversión que separan a Calderón y a Espino, que no dejó de manifestarse ni siquiera durante el proceso electoral de 2006, cuando más necesaria era la unidad, y su demostración, del partido y la campaña, por más que ésta fuera dirigida por un grupo ajeno a la dirección partidaria, o por esa razón. Ya en Los Pinos, Calderón no fue ajeno a las acciones que determinaron la salida de Espino de la jefatura nacional panista meses antes de que concluyera el periodo para el que fue elegido. Desde entonces no han faltado signos de rispidez entre ambas partes, entre las cuales cabe destacar la publicación del libro Señal de alerta, en que el ex presidente del PAN reprocha al que lo es de la República su avenimiento con Manlio Fabio Beltrones como expresión del abatimiento de posiciones y aun principios panistas a favor del PRI. La más reciente manifestación de sus desacuerdos surgió con motivo del resultado electoral y la secuela que llevó a elegir a César Nava como suplente de Germán Martínez. Espino se unió a la protesta de presuntos aspirantes a reemplazar a Martínez, en contra del dedazo dado en Los Pinos y en demanda de una reflexión crítica sobre la derrota electoral antes de elegir al nuevo jefe.
Una semana después de que esa protesta fue aplastada por la aplanadora presidencial, el sábado 15 de agosto fue allanado el domicilio de Espino en Ciudad Juárez. El hecho, que la Secretaría de la Defensa Nacional quiso minimizar pero que el ex líder panista consideró un ataque a las garantías individuales suyas y de su familia, que se encontró de pronto con la presencia de soldados dentro de la casa, sin orden ministerial o judicial de ninguna especie, ocurrió al día siguiente del envío de las invitaciones a la reunión de la ODCA y dos antes de que Espino anunciara el acto en la Ciudad de México.
La segunda explicación posible de la ausencia de Calderón en el foro democristiano es que con ella elude comprobar sobre el terreno el fracaso de la operación militar en Ciudad Juárez y no se expone al reproche ciudadano por ese lamentable resultado. A partir de marzo, después de que en los meses precedentes se había agudizado la violencia homicida, y crecido los temores de los empresarios (especialmente los de la industria maquiladora) por la inseguridad en alza, el Ejército se encargó de la seguridad pública en el municipio. Sus patrullajes no han servido de mucho, pues no amainó el número de asesinatos perpetrados por la delincuencia organizada. Por referir sólo ejemplos recientes: entre el lunes 24 y el martes 25 fueron ultimadas 22 personas, entre ellas un ex comandante de la policía municipal. Con esas muertes aumentó a 244 el número de las habidas en agosto, y creció a mil 424 el total de las víctimas en lo que va del año. No hay jornada blanca en aquella frontera, aunque algunas se hacen notar sobre otras: el sábado pasado un capitán del Ejército fue muerto en un boliche, horas después de que se hallara el cadáver de Teófilo Borunda Flores, cuyo padre, Teófilo Borunda Ortiz, fue gobernador del estado de 1956 a 1962.
En algún momento la autoridad municipal se preció de que la inseguridad había decrecido pero si eso fue verdad ha dejado de serlo, como lo muestran los números secos. No puede decirse, en abono de la estrategia adoptada, que el combate entre bandas, a que el gobierno atribuye el mayor índice de homicidios, es resultado del combate militar en su contra. Porque lo cierto es que el patrullaje castrense en aquella ciudad fronteriza no ha hecho disminuir siquiera la delincuencia ordinaria.
En cambio, ha crecido la molestia de la población, que dio la bienvenida a los 5 mil miembros del Ejército que han estado allí en los últimos seis meses, pero ahora experimenta malestar por los abusos cometidos al socaire de la necesidad de vigilar con celo extremo. La incursión ilegal en el domicilio de Espino, si no fue un mensaje con dedicatoria, es indicativa del riesgo cotidiano en que se halla la sociedad.
El alcalde juarense, José Reyes Ferriz, y su casi tocayo el gobernador José Reyes Baeza Terrazas dijeron palabras de bienvenida a los participantes en el foro, y el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna (que representó al Ejecutivo), ofreció una conferencia magistral. Faltó que hablara también el Ejército.
Cajón de Sastre
Hoy en la mañana se reunirá por primera vez un grupo de personas que no son miembros del PRD pero han mostrado su interés por el desarrollo de ese partido y su desazón por las circunstancias que lo han debilitado paulatina y abruptamente, así como por el desarrollo de una izquierda necesaria a México. Sus opiniones a título individual tendrán sólo el peso que surge de ese interés, y el partido podrá considerarlas o no. Esa comisión discutirá un documento base de la Comisión de reforma para la refundación del PRD. El texto comienza reconociendo, sin ambages, que ese partido "atraviesa por la crisis más profunda de su historia. El modelo de partido que ha regido la convivencia interna se ha agotado. Las reglas que nos hemos dado no se cumplen... Una situación de esa naturaleza plantea una disyuntiva: o se avanza hacia la refundación del partido, o la izquierda retrocederá a una condición de marginalidad y exclusión".

Reforma27/08/2009