lunes, 18 de febrero de 2008

En la laguna, fortunas de dudosa procedencia

Nuevamente el ex Secretario de fomento económico del gobierno de Coahuila, que encabeza Humberto Moreira Valdés; Salomón Juan Marcos Issa, es escándalo en un medio nacional.

El jefe del clan Marcos Issa, cuyos hijos Salomón y Antonio Juan Marcos Villarreal, han recibido apoyos gubernamentales para generar empleos; sólo han devuelto al país empresas fantasmas, como las de Marcha al sur; quedándose el dinero público.

Pero eso no es todo.


Los respaldos económicos provenientes del gobierno federal y estatal, son en realidad la punta de una intrincada madeja de ilicitudes, entre las que se encuentran distintos intentos de evasión fiscal, descubiertos por la inteligencia financiera de la secretaría de Hacienda. La vía: el reclamo de recuperaciones de IVA a las que no tienen derecho; impuestos solicitados en devolución a través de su grupo empresarial Denim S.A. de C.V.

Protegidos por una extensa red de relaciones políticas a nivel central, creadas desde el poder que ejerce Antonio Juan Marcos Issa – ex tesorero del gobierno de Rogelio Montemayor y sobreviviente del llamado Pemexgate, cuando fue el jefe financiero de la paraestatal -, la familia Juan Marcos Issa, y sus vástagos, han quedado al desnudo otra vez; al patentizarse que no existe éxito económico de sus empresas, que respalde propiedades, y ritmo de vida de jeques que se dan.

A nivel local, Salomón Juan Marcos, fue Secretario de fomento económico en el gobierno de Humberto Moreira Valdés. Luego, el gobernante intentó convertir a Salomón en senador de la República, en la contienda federal del 2006, pero perdieron.

En cambio, Antonio Juan Marcos Villareal, - ex presidente de la Cámara nacional de la industria del vestido delegación Laguna (CANAIVE) y ex presidente del Consejo lagunero de la iniciativa privada (CLIP) -, es diputado local de representación proporcional por el PRI en el período 2006-2008, y beneficiario de recursos del sector público.

Publicado en la Revista Proceso número 1633, que empezó a circular el sábado 16 de febrero, el reportaje de Ricardo Ravelo, acerca de las ilegalidades de este grupo familiar, los pone en picota; muestra hilos de la intricada red de alianzas y complicidades que han tejido con dinero y desde el poder.

Demócrata Norte de México



De dudosa reputación en la comarca lagunera, Salomón Juan Marcos Villarreal ha sabido convertirse en un próspero empresario en pocos años. Envidiado por su éxito en los negocios, se le han descubierto, sin embargo, maniobras ilícitas para allegarse dinero. Pero lo que más llama la atención es la red que han tejido sus parientes, tanto en el gobierno como con el Cártel de Juárez, al cual están vinculados algunos miembros de la familia Issa Villarreal.

Ricardo Ravelo/ Proceso

TORREÓN, COAH., 16 DE FEBRERO /En menos de dos décadas, Salomón Juan Marcos Villarreal se convirtió en un próspero empresario lagunero cuya fortuna no siempre obtuvo de manera lícita.

Y aunque sus compañías no son boyantes, en la región lo conocen por su habilidad para ganar dinero, así como por la vida de derroche que lleva. Su empresa más conocida es Denim Bull-d, que diseña pantalones de mezclilla y otras prendas.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda, que fueron corroborados con trabajadores de esa compañía afincada en Gómez Palacio, Durango, la producción en dicha planta, donde laboran mil personas, es de 100 mil pantalones por semana.

A principios de los noventa, sus empresas confeccionaban entre 4 mil y 5 mil pantalones de mezclilla por día. Y para conquistar el mercado decidió falsificar la etiqueta Levis Strauss para colocarla en las prendas que diseñaba y venderlas como originales. Los dueños de la firma estadunidense lo denunciaron, pero el lío se arregló, según una fuente cercana al caso, mediante el pago de una especie de indemnización.

En otra ocasión, Marcos Villarreal utilizó al ejecutivo de cuentas de banco Bital (hoy HSBC) Fernando Fernández para cobrar un cheque por 3 millones de dólares.
–Necesito que me pagues este cheque, ayúdame –le dijo Marcos Villarreal a Fernández, quien lo conocía por su solvencia económica.
–Con todo gusto vemos cómo te apoyamos –respondió el empleado bancario.

El cheque se hizo efectivo, pero el documento de Marcos Villarreal resultó ser falso. El empresario, sin embargo, se negó a devolver el dinero.

Ostentoso e inclinado a hacerse notar por sus caprichos, en 2002 tenía un avión Hawker 125-800XP, valuado en 13 millones de dólares. Recientemente adquirió otro, un Challenger 6-550, cuyo costo aproximado es de 30 millones de dólares. Lo suele guardar en el hangar que su empresa Denim posee en el aeropuerto de Torreón y que opera como un espacio alterno al aeropuerto oficial de esta ciudad.

En diciembre de 2007, Marcos Villarreal se cumplió uno de sus extravagantes gustos: festejó las posadas en Las Vegas. Eligió para ello el hotel-casino César Palace, en donde alojó a por lo menos 40 invitados, quienes viajaron en dos aviones: el suyo y otro más, rentado a su propia empresa, que también dispone del servicio de taxis aéreos para realizar vuelos privados dentro y fuera de México.

Testigos del festejo consultados por este semanario aseguran que la cuenta corrió a cargo del organizador, Salomón Juan Marcos Villarreal. Por cada pareja –agregan- pagó 2 mil dólares diarios. La fiesta duró cerca de una semana.

Marcos Villarreal también es propietario de varios departamentos de lujo y de una casa en Vail, Colorado, valuada en 3 millones 700 mil dólares, según el registro catastral de 2002, así como de otros inmuebles y yates en Los Cabos. En la actualidad dicha casa cuesta tres veces más. (Proceso 1362).

La familia, los vínculos

El éxito de Marcos Villarreal no hubiera sido posible sin el respaldo de su tío paterno, Antonio Juan Marcos Issa, quien logró ascensos políticos y empresariales en la década de los setenta, según cuenta él mismo, debido, entre otras razones, a su cercanía con la señora Carmen Romano de López Portillo.
Mientras algunos empresarios veteranos del ramo maquilador han quebrado en la comarca lagunera, la familia Issa Villarreal logró impulsar un emporio.

Pero lo que sorprende a los miembros de la clase empresarial local es la forma en que Marcos Villarreal obtiene sus ganancias. Algunos de ellos aseguran que han trabajado durante décadas pero, dicen, no pueden compararse con su competidor. Incluso atribuyen su éxito al hecho de que, afirman, logra que la Secretaría de Hacienda le devuelva el impuesto al valor agregado.
La estrategia de las empresas de la familia Issa Villarreal consiste en facturar más prendas de vestir de las que producen; así mismo, exportan ropa a través de una red de distribuidores vinculados con el narco, como Jorge Colsa McGregor, primo hermano de Tomás Colsa McGregor, el famoso joyero de Amado Carrillo.

Recientemente, la empresa Denim pretendió repetir la estrategia de recuperar 350 millones de IVA. La gestión estaba en ruta, pero de pronto se frenó: un equipo especial de inteligencia financiera de la Secretaría de Hacienda empezó a investigar a Marcos Villarreal y a todo el clan. Curiosamente, en medio de las indagatorias desapareció de La Laguna Jorge Colsa, su operador; también lo hizo el hermano de uno de sus contadores, conocido como El Piti, quien fue enviado fuera del país para protegerlo.

Al conocer el avance de las pesquisas de Hacienda, el empresario declinó pedir la devolución del IVA. No obstante, la investigación continúa, a pesar de que los operadores de Denim están prófugos.

Entre la maraña de nombres y apellidos –varios integrantes de la familia Issa Villarreal tienen dos nombres, uno de los cuales es Juan–, provoca confusión a las autoridades. Algunos parientes son socios en las empresas y otros, de plano, están ligados al narcotráfico, en particular al Cártel de Juárez.

Salomón Issa Mourra, por ejemplo, dueño de las empresas Combugas y Simsa (esta última lleva las iniciales de su nombre y apellido; es decir: Salomón Issa Mourra), tiene parentesco directo con Salomón Issa Villarreal. Los Issa Mourra son los principales proveedores de gas de las empresas operadas por Denim, cuyo dueño –como ya se dijo– es Salomón Juan Marcos Villarreal.

Tanto Combugas como Simsa controlan el 65% de la distribución de gas LP y mantienen relaciones de negocios con la familia Zaragoza Fuentes, también gasera, afincada en Chihuahua. A los miembros de esta familia se les incluyó en la lista de financieros que apoyaron la campaña presidencial de Vicente Fox.

Sin embargo, distintas publicaciones los han relacionado con el Cártel de Juárez.

El 14 de julio de 1997 este semanario informó que “Amado Carrillo cobijó a las familias que forman (o en aquel tiempo formaban) al cártel de Juárez, como Rafael Muñoz Talavera, Baldomero Fuentes, los Tapia Anchondo, Juan Rosales, El Genio, así como al grupo encabezado por Gilberto Ontiveros y a los miembros de la familia Zaragoza Fuentes”, presuntos socios de los Issa Mourra e Issa Tafich, los principales gaseros del país (Proceso 1080).

Lejos de separarlos, las líneas de parentesco los unen. Así, por ejemplo, la esposa de Issa Mourra –el dueño de Simsa y Combugas– se llama Miriam Tafich y es prima hermana de Manuel Bitar Tafich, quien era compadre de Amado Carrillo Fuentes y, según las acusaciones que enderezó en su contra la PGR en 1997 (todo está contenido en el expediente del llamado Maxiproceso, del cual Proceso dispone copia), fungía como operador financiero del cártel de Juárez.

Bitar Tafich fue detenido en México en julio de 1997, tras la “muerte oficial” de Carrrillo Fuentes y después de que junto con Sonia Barragán –entonces esposa de Amado– y los hijos de El Señor de los Cielos emprendieron la huida hacia Sudamérica, donde pretendía afincarse el cártel.

En este enjambre de nombres y apellidos figura el concesionario más acaudalado de La Laguna: Hassan Manssur, cuyo emporio en el ramo automotriz es uno de los más boyantes. Su riqueza, al igual que la de sus parientes, también es escandalosa.

La marcha hacia el sur

Al iniciar el sexenio de Vicente Fox –quien enarboló la bandera del combate a la corrupción–, el padre de Marcos Villarreal, Salomón Juan Marcos Issa, emprendió un proyecto de la mano de sus parientes y amigos conocido como “Marcha hacia el sur”.

El objetivo: que empresarios norteños detonaran la riqueza del sureste mexicano mediante la instalación de maquiladoras. El programa, avalado por Fox, consistía en apoyar con dinero de la Secretaría de Economía, a cargo entonces de Juan Bueno Torio, quien después se relacionó en Pemex-Refinación con Juan Marcos Issa en negocios con barcos. La Secretaría de la Función Pública comenzó a investigar esta relación ante la presunción de tráfico de influencias. Las indagatorias aún continúan.

“Marcha hacia el sur”, cuyo eje principal era Salomón Juan Marcos Issa y su hijo Salomón Juan Marcos Villarreal, fracasó: las maquiladoras instaladas en Veracruz y Tabasco, por ejemplo, quebraron y hasta ahora nadie ha explicado fehacientemente la razón por la que el multimillonario proyecto derivó en un fiasco, pues ambos empresarios, de acuerdo con testigos consultados, “nunca crearon los empleos que ofrecieron, pero sí recibieron los apoyos financieros de la Secretaría de Economía”.

En el entramado de la familia Issa Villarreal –algunos de cuyos manejos están vinculados por sus líneas de parentesco con el cártel de Juárez– destaca otro personaje clave: Marcos Touché, quien fue presidente del Fideicomiso del programa fraudulento “Marcha hacia el sur”. Durante el sexenio de Carlos Salinas, Touché fue uno de los más beneficiados en La Laguna con el programa Fondo Nacional de Empresas en Solidaridad (Fonaes), creado para generar empleos en el campo.

La pipa de mariguana

El 16 de diciembre de 2007 estalló un escándalo entre la familia Issa Mourra que derivó en una investigación a cargo de la Procuraduría General de la República. Eran cerca de las cinco de la tarde cuando elementos del Ejército adscritos al Puesto de Control Militar “Migoni”, en Rosarito, California, detectaron una pipa del consorcio Simsa que transportaba más de dos toneladas de mariguana.

Según la averiguación previa AP/PGR/BC/SQ/149/2007, los militares (teniente Eduardo Migoni Gudiño y los cabos de infantería Aquilino López Reyes y Jorge Antonio López Ramírez) reportaron el hecho… pero en el parte informativo entregado a las autoridades omitieron un dato clave: la razón social a la que pertenece la pipa modelo 2001, placas 793-DY-4, la cual era conducida por Julio Barreto Ramírez, de 34 años, quien dijo ser oriundo de El Mezquital, Michoacán.

De inmediato, abogados de Torreón se movilizaron hacia Baja California para atender el caso en Ensenada, el cual estaba en manos del agente del Ministerio Público Federal Alejandro Blengio Ceseña.

La pipa, según publicaron los periódicos de Torreón, pertenece al consorcio Simsa-Combugas, pero los dueños de la empresa se deslindaron del hecho: el chofer, Julio Barreto Ramírez, fue llevado a revisión médica al Seguro Social, donde se le practicó un examen. El resultado: que estaba intoxicado por drogas. Después, con una celeridad poco usual en la justicia, se le acusó de delitos contra la salud y se le dictó auto de formal prisión.

A su vez, los dueños de Simsa-Combugas reconocieron que la pipa es propiedad de su empresa, pero dijeron que ellos no eran responsables de lo que sus choferes hicieran con los vehículos. Comentaron que el chofer era responsable de todo, aunque guardaron silencio respecto al perfil del conductor. Hasta ahora nadie ha explicado cómo le hizo para transportar poco más de dos toneladas de mariguana aparentemente sin la ayuda de nadie.